En determinados ámbitos de Occidente, las organizaciones de carácter religioso son consideradas unas estructuras del pasado. Sin embargo, en amplias zonas de La Tierra, todavía hoy son percibidas por la mayoría de la población como esenciales para la vida. En diferentes culturas, a la mayoría de la población no les resulta confiable alguien que no siga ninguna. Podemos construir una que apoye más el respeto y la tolerancia que las que sobradamente conocemos. Lxs integrantes de la sociedad de consumo tienden a comportarse de forma individual pero para practicar una religión suelen agruparse. Puedes hacerlo en soledad en la intimidad de tu hogar. Sin embargo, donde se vive realmente es en las celebraciones religiosas grupales. Participamos de manera insuficiente en colectivos, asociaciones, asambleas, cooperativas, sindicatos o partidos políticos —incluso si somos socixs, estamos sindicadxs o afiliadxs— mientras que, se veneran imágenes y/o símbolos de forma multitudinaria en celebraciones religiosas. Baste ver las procesiones católicas, el enjambre humano que se concentra en la aldea de El Rocío, en Almonte (Huelva, España), con motivo del traslado de cierta imagen sagrada, o las diversas muestras de fervor en diferentes viejas religiones místicas y de las revelaciones que se producen a lo largo del globo terráqueo, tan llamativas que son mostradas por televisión. La mayor parte de las criaturas humanas solemos adquirir un mayor compromiso con nuestras instituciones religiosas que con cualquier otro tipo de organización.
Considero vieja cualquier religión cuyos relatos tengan más de quinientos años —como los tienen los de la cristiana, la musulmana, la judía, la hindú, la sij o la budista—, independientemente de que tenga fieles que se reúnan en sectas creadas en los siglos XIX, XX o XXI como, por ejemplo la conocida como Iglesia del Palmar de Troya1, que se constituyó a finales del siglo XX, pero en base a un relato que tiene casi dos mil años.
Siempre vemos a los mismos exteriorizando sus creencias y actuando en la vida pública. Las personas claramente antipatriarcales, antirracistas, ecologistas o que somos disidentes de orientación sexual o de género, hemos de aparentar más fuerza de la que mostramos hoy, estar unidas y aprender a defendernos porque vamos a ser atacadas por quienes llevan como estandarte valores que son machistas y conservadores. Y estoy convencido de que para ello es muy útil construir una nueva entidad de carácter religioso.
Necesitamos una estructura que nos organice a quienes creemos que el crecimiento económico infinito no existe, que no se puede favorecer a costa de la naturaleza y que el planeta tiene unos límites; a quienes tenemos como objetivo luchar contra la supremacía blanca, el machismo, la LGTBfobia y la xenofobia a la vez que construimos una comunidad.
Las religiones nuevas, la mayor parte de las veces no han sido positivas salvo excepciones como, la Wicca, ciertas religiones afroamericanas, el pastafarismo2 y otras religiones paródicas: el jedismo, la Iglesia Maradoniana, la Iglesia de la Eutanasia… Hechos de sobra conocidos respecto a varios cultos, como que la Iglesia de la Cienciología o el movimiento de Osho3 hayan mostrado una afición desmedida por el dinero; que hayan proliferado las sectas destructoras de la personalidad, entre ellas varias de las llamadas religiones ovni; que la Verdad Suprema quisiera provocar en 1995 una masacre en el metro de Tokio con gas sarín4; o que criminalmente hayan empujado a la muerte a sus integrantes, como los suicidios colectivos rituales en los casos del Templo del Pueblo5, Heaven’s Gate6 y Templo Solar7, no significan ni que las viejas religiones que intentaron perpetuar la dominación de las mujeres sean las únicas dignas de ser seguidas, ni que debamos adoptar un laicismo individualista. El laicismo individualista se definiría como un comportamiento social en el que, si bien desde las instituciones son apoyadas diversas ceremonias públicas como procesiones o romerías, no hay interés ni en que se forme ninguna comunidad, ni en que seamos religiosxs y, si se da este último caso, es preferible que principalmente lo demostremos en nuestros templos o en la intimidad.
Los medios de comunicación de EE. UU. han mostrado hasta la saciedad la historia de la “Familia Manson”8, en concreto de los asesinatos que cometieron, dando a entender que nuevas formas de convivencia y nuevos cultos alternativos a los que siempre hemos profesado están abocados al desastre, a la violencia y al crimen.
Con estos ejemplos, es muy lógico desconfiar de cualquier iniciativa que pretenda establecer una nueva organización de carácter religioso.
No me conducen ni el ánimo de lucro ni las ansias de poder, como a los ideólogos de tantas sectas. Más riqueza tampoco podría mejorar de manera significativa mi vida, como mucho, cambiar de vivienda, darle más tiempo libre a mi marido o colocarme en mejor situación para pagar a quienes me cuidan. Ni restaurantes, ni vacaciones (donde mejor estoy es en casa con mi ordenador), ni mucho menos usar un jet privado, como ese selecto grupo de ricos que contamina con CO2 y tanto daño provoca al mundo. Me motiva conseguir una mejor situación general para afrontar la crisis climática, el resto de amenazas ecológicas que debemos encarar, el descenso energético y en la obtención de materiales que nos espera, así como el deseo de profundizar en la unión de las trabajadoras que hizo posibles los Estados del Bienestar9 como el que se mantiene a duras penas en donde vivo. Sería indispensable que se mundializase una forma de redistribución equitativa de las rentas en los próximos lustros, en los que vamos a experimentar una importante disminución de ellas —un modo de reasignación de recursos similar al que en la segunda mitad del siglo XX se dispuso para los territorios de Europa Occidental y del Norte como alternativa al sistema económico que regía en los que se autodenominaban del socialismo real—. Una desafortunada coyuntura que en un principio tendrá como efecto que este tipo de configuraciones estatales sean —aún más— puestas en cuestión. Sin embargo, una situación de escasez que se prolongue en el tiempo, si se encara correctamente, también podría generalizarlas.
Si miramos con atención, comprobaremos que es frecuente que las masas actúen movidas por las religiones. Las historias en las que se basan las viejas están llenas de desigualdad entre hombres y mujeres, de misoginia y de discriminación hacia LGTBQIA+, de modo que si creamos una nueva no puede ser así.
Es cierto que numerosas iglesias cristianas occidentales reformadas progresistas se han acercado a LGTBQIA+. Algunas tienen pastores abiertamente gays y la anglicana, la metodista, algunas baptistas o la Iglesia Protestante Unida de Francia, entre otras, pastoras abiertamente lesbianas o trans. Incluso las hay que ofician bodas de gays y de lesbianas. Pero también es cierto que otras (reformadas o no) han fomentado las denominadas terapias de conversión, en las que multitud de disidentes sexuales y de género han sido torturadxs.
Igualmente, es un hecho conocido que numerosos grupos pertenecientes a diferentes antiguas confesiones se han aproximado a movimientos feministas. Aunque siempre lo van a hacer partiendo de relatos claramente misóginos, en los que se señala que las mujeres son seres imperfectos.
Una nueva tampoco debería convertirse en otro “opio del pueblo”, como decía Marx, en una píldora que lo mantiene adormecido, en un bálsamo con el que calmar a las masas cuando sufren por las heridas que causa la injusticia, ante la cual evita que se rebelen.
De manera diferente a la de las religiones místicas y de las revelaciones, la finalidad sería formar una congregación emancipadora catalizadora de una unión ante la adversidad que ciertamente nos espera, potenciando las connotaciones de “comunidad”, “grupo” o “apoyo” que tiene la palabra religión y eliminando otras como “dogma” o “fe”.
Los grandes y viejos cultos siempre han estado junto a reyes, nobles, generales, coroneles, dictadores varios, terratenientes, poderosos empresarios y políticos, incluso al lado de jefes de gobierno que consiguieron sus cargos gracias a la democracia representativa. En algunos momentos, estos fenómenos institucionalizados desarrollaron el gusto por la sangre, la tortura física y el sufrimiento, ya que a su modo de ver, provocan una purificación de lxs fieles. Esta nueva congregación ha de oponerse a cualquier forma de mortificación del cuerpo humano (exceptuando las que por motivos estéticos o sanitarios decida hacerse cada unx), como por ejemplo los diferentes modos de autoflagelación, circuncisión ritual o la mutilación genital femenina —cruel intervención en el cuerpo de las niñas motivada más por una tradición patriarcal que por las viejas religiones teístas—. También estará en contra de las mutilaciones genitales que se aplican a lxs bebés intersexuales.
Además tiene que objetar ante la persistencia de los, afortunadamente cada vez menos frecuentes, matrimonios arreglados —especialmente aquellos que implican a menores de edad—, señalando que no es una tradición vinculada a ninguna religión o cultura. En realidad, constituye una práctica machista y que atenta contra los derechos humanos.
En Europa Occidental —seguramente también en otros sitios— es fácil escuchar frases del tipo “todas las religiones son negativas” o “solo buscan controlar a la gente”. Incluso se acusa, con ánimo de ofender, a determinados movimientos sociales de conformar una. Mientras, en importantes áreas de la Tierra, la mayoría de la población no puede imaginarse sin ser parte de una de ellas, un fenómeno relacionado con el sentimiento de pertenencia a un colectivo, con el hecho de formar parte de una entidad que es más importante que nuestra existencia y nuestros padecimientos.
Las encuestas detectan un porcentaje mayor de atexs, agnósticxs o no creyentes en la doctrina de ninguna iglesia entre quienes viven en sociedades individualizadas, disponen de un mayor poder adquisitivo y son originarias del Norte Global —proporción, claro está, que no encontramos en el norte de Abya Yala10, Israel, Singapur, Kuwait o los países con alto IDH11 de la península arábiga—, mientras lxs que viven en el Sur, pareciera que necesitasen estar encuadradxs en una de las religiones grandes, viejas y erigidas sobre la subyugación de las mujeres.
Las organizaciones de carácter religioso influyen poderosamente en la vida cotidiana de sus fieles, lxs movilizan y colaboran en la elaboración de sus formas de entender la vida, en sus cosmovisiones. Son unos instrumentos que, al contemplarlos a nivel planetario, se revelan demasiado poderosos como para prescindir de ellos. Como explica Daniel Dennet en Romper el hechizo, en determinadas circunstancias, pueden resultar muy convenientes:
Ciertamente, la religión puede sacar a relucir lo mejor de una persona. No obstante, esta propiedad no es privativa de este fenómeno. Tener un hijo usualmente produce un maravilloso efecto de madurez en una persona. La guerra, como bien se sabe, brinda a la gente abundantes circunstancias para las cuales tiene que estar a la altura, como también ocurre con desastres naturales como las inundaciones y los huracanes. Pero para el trasiego diario, probablemente no haya nada tan efectivo como la religión: hace más humilde y paciente a la gente poderosa y con talentos, hace que la gente común y corriente se supere a sí misma, provee de un firme soporte a las muchas personas que necesitan desesperadamente de ayuda para mantenerse alejadas de la bebida, las drogas o el crimen. Personas que de otro modo estarían totalmente ensimismadas, o que serían superficiales, o toscas, o que simplemente se darían por vencidas con facilidad, con frecuencia son ennoblecidas por su religión, pues les da una perspectiva de la vida que las ayuda a tomar esas difíciles decisiones que todos estaríamos orgullosos de tomar. 12
Resultaría muy beneficioso que la motivación, la fuerza y la firmeza en las propias convicciones que podemos ver en las manifestaciones religiosas tradicionales, se pudiesen apreciar también en una entidad que difunda el feminismo, el antirracismo, el ecologismo, los derechos del colectivo LGTBQIA+ y que nadie puede ser nunca ilegal.
1 La Iglesia Cristiana Palmariana de los Carmelitas de la Santa Faz en compañía de Jesús y María es una escisión de la Iglesia Católica en la que Clemente Domínguez (1946-2005) se autoproclamó Papa en 1978. Este antipapado fue heredado y actualmente recae en Josef Odermatt usando el nombre papal de Pedro III.
2 El pastafarismo o religión del Monstruo del Espagueti Volador, desarrollada en 2005 por Bobby Henderson como una protesta social ante la amenaza realizada por el Estado de Kansas, de incluir en las escuelas públicas, la hipótesis teológica del diseño inteligente como alternativa a la teoría de la evolución. Posteriormente adquirió bastante notoriedad gracias a su difusión por varios medios de comunicación. Ya está presente en varios países.
3 Artículo aparecido en eldiario.es
https://www.eldiario.es/cultura/sexo-drogas-religion-colonizo-estadounidense_1_2201397.html
4 Noticia aparecida en el diario La Vanguardia
https://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20190226/46692776938/verdad-suprema.html
5 Entrada sobre el Templo del Pueblo en Wikipedia.
https://es.wikipedia.org/wiki/Templo_del_Pueblo_de_los_Discípulos_de_Cristo
6 Artículo aparecido en la revista Gq
https://www.revistagq.com/noticias/articulo/heavens-gate-secta-new-age-nike
7 Noticia en el diario 20minutos
https://www.20minutos.es/noticia/167881/0/secta/templo/solar
8 El 9 de agosto de 1969, integrantes del grupo articulado en torno a Charles Manson, actuando bajo sus instrucciones específicas, mataron a la entonces conocida actriz Sharon Tate y otras cuatro personas que se encontraban en su casa, así como de dos más al día siguiente. Entrada sobre la “Familia Manson” en Wikpedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Familia_Manson
9 Soy consciente de que el enriquecimiento de Europa a través de la colonización o el tráfico de esclavizadxs añadido a la amenaza del autodenominado “socialismo real” también propiciaron el establecimiento de estos sistemas. Sin embargo, estoy convencido de que aun en una situación de descenso energético y de recursos, todos los países podrían tener algo similar a los actuales Estados del Bienestar sin explotar ningún territorio.
10 Nombre que el pueblo guna, situado entre las actuales Panamá y Colombia, usó para designar al continente americano antes de la llegada de los colonizadores de Europa.
11 Índice de desarrollo humano. Indicador elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y que clasifica a los Estados según diferentes variables como el ingreso per capita, la esperanza de vida, la tasa de alfabetización, etc. Sin embargo, tampoco es un indicador fiable, ya que no incluye indicadores de igualdad de género ni de trato a minorías ni a migrantes.
12 Dennet, Daniel: Romper el hechizo. Buenos Aires: Katz editores, 2007.