El universo es tan inmenso que en esta y otras galaxias hay planetas muy similares a la Tierra en donde podría aparecer cualquier tipo de vida inteligente o, de la misma forma, podría evolucionar en un futuro o haber evolucionado ya la especie humana (esas colectividades es probable que no fuesen mayoritariamente blancas, al contrario de lo que muestran las narraciones ofrecidas en diferentes medios audiovisuales). Existe un número tan elevado de galaxias y se encuentran a tanta distancia que es una hipótesis que nunca podremos descartar.
Una opinión muy extendida entre quienes se dedican a la astronomía es que el universo es infinito, en cuyo caso habría infinitas galaxias. También encontramos a quienes sostienen que es finito pero que hay infinitos universos, contexto que igualmente incluiría esa agrupación de estrellas, planetas, nubes de gas y demás elementos en una cantidad infinita. Seguramente un evento tan sospechosamente creacionista, como es el Big Bang (retrotrae a los tiempos en los que era plausible la Creación del Génesis) no sea el inicio de todo y haya ocurrido varias veces. Es posible que antes de este, hubiera un universo distinto, otro con anterioridad y así infinitamente. Eso daba a entender en esta entrevista publicada en 2020 el físico matemático Roger Penrose (1931), ganador del Premio Nobel de Física en esa edición, que proponía el modelo de Cosmología Cíclica Conforme:
Afirmo que hay una observación de la radiación de Hawking. El Big Bang no fue el comienzo. Había algo antes del Big Bang y ese algo es lo que tendremos en nuestro futuro (…)Tenemos un universo que se expande y se expande, y toda la masa se desintegra, y en esta loca teoría mía, ese futuro remoto se convierte en el Big Bang de otro eón (…)Así que nuestro Big Bang empezó con algo que era el futuro remoto de un eón previo y habría habido agujeros negros similares que desaparecieron por la evaporación de Hawking y producirían esos puntos en el espacio que yo llamo Puntos de Hawking.1
Esta tesis de que el Big Bang no es el origen de todo también es sostenida por otrxs autorxs, cuyas teorías establecen que a este estallido le ha seguido una fase de expansión del universo y luego vendrá una de contracción que terminará por concentrar la materia en una nueva singularidad espacio-temporal que volvería a producir un Big Bang. También podemos encontrar astrofisicxs que, sin apelar a esta teoría, especulan con que nos encontremos en un multiverso infinito en el que habría enormes cantidades de universos oscilando entre Big Bangs y Big Crunchs (contracción de toda la materia en un punto).
En los tiempos en los que reinaba la ignorancia, cuando se sabía poco de la realidad que nos rodea, una criatura humana cuyo cerebro había evolucionado buscando patrones para explicar los hechos e intentando aplicar la relación causa-efecto, se encontraba muy perdida a la hora de darle sentido a los fenómenos que experimentaba a lo largo de su existencia. Por eso procedió a la creación de dioses y, con el paso del tiempo, desarrolló complejos esquemas en los que encajaban. Eran demasiadas las preguntas que se planteaban sobre la vida, la muerte, la naturaleza o el universo. La religión hindú podía resolverlas hace casi cuatro mil años, la judaica hace más de tres mil años, la cristiana hace alrededor de dos mil años y la islámica hace más de mil años. Todas estas cosmovisiones dejaron de ser válidas a lo largo de los siglos XVII, XVIII, XIX y XX, a medida que avanzaba la ciencia. Y en el actual, después de todo lo ocurrido en la década de los 60 del XX, estas religiones están muy desfasadas. Sobre todo en lo tocante al trato hacia mujeres, disidentes sexuales y de género. La mayoría de estos paradigmas nos situaban en el centro de la universo y hoy sabemos que no es así. Hace algo más de un par de décadas que tenemos toda la información disponible sobre nuestra realidad en Internet (últimamente hasta podemos hacer toda clase de preguntas a las I.A.), y hace alrededor de dos siglos que se encontraba en las enciclopedias. Ya no necesitamos a las grandes religiones patriarcales para explicarla.
Durante los más de trescientos mil2 años de existencia de lxs Homo sapiens han sido adorados numerosos “dioses verdaderos” de la mano de diferentes religiones deístas y teístas. Desde principios del siglo XX se pensó que a lo largo de miles de años se veneraría a diosas de la fertilidad, incluso antes de la llamada Revolución Neolítica que generalizó la agricultura y la ganadería. Una hipótesis planteada debido a la multitud de estatuillas con grandes pechos y enormes caderas, denominadas Venus paleolíticas, encontradas en yacimientos arqueológicos pertenecientes a tribus cazadoras-recolectoras. Hoy en día esas teorías son muy cuestionadas, puesto que las mencionadas estatuillas se han encontrado a veces en vertederos y se especula sobre si podrían tratarse de juguetes infantiles.
No obstante Flavia Broffoni en su ensayo Colapso apunta:
Todas las culturas prehistóricas presentan una figura cosmogónica semejante, eje de toda la vida, una potencia esencial y regente de todos los procesos creadores del planeta. Es común su valoración como una mujer de inconmensurable poder tanto de creación como de destrucción; esta última es una cualidad que en los tiempos presentes podemos entender también como parte funcional de las transformaciones regenerativas. Protectora y dadora de vida, custodia del equilibrio de todos los procesos y fuente de los elementos que el ser humano requiere para la vida, a la vez que dueña de todos nuestros átomos, esta fuente de poder y misterio se constituye en toda una diosa, la Gran Diosa, poseedora de un útero que ha concebido todo cuanto tiene lugar en el ecosistema terrestre. Pachamama, Isis, Demeter, Maya, Venus, Afrodita, Shiva/Shakti, Indra, Tonatzin, Guadalupe, Gaia, Astarte, Cibeles, Saramama, Wiracocha, Mame Joy, Kali-Durga y María son tan solo algunos de los miles de nombres que posee.3
Fue eclipsada por el culto masculino al dios sol y sus derivados monoteístas. Debemos ser capaces de recuperarla (aunque solo simbólicamente, sin creer que exista de veras) y construir una sociedad igualitaria para el futuro. Y eso es una tarea a la que seguro contribuiría la Congregación del Infinito.
El cristianismo, el judaísmo, el islam, el hinduismo, el budismo, el rastafarismo y el sijismo se desvanecerán. Aunque hoy en día al contemplarlos, nos parezcan unos movimientos poderosos, con el tiempo acabarán desapareciendo. La historia está llena de religiones extintas. Incluso esta organización de carácter religioso que estoy tratando de sembrar, se evaporaría tarde o temprano, si finalmente consiguiese materializarse. Al observar la cuestión desde un punto de vista geológico esto resulta más evidente, puesto que la raza humana también se extinguirá. Y cuando lo hacemos desde una perspectiva cosmológica queda todavía mucho más patente, ya que el planeta terminará desapareciendo engullido por el Sol.
Durante el tiempo del que dispongamos, suena más sensato formar parte de una organización de carácter religioso que se origine tras el conocimiento de la astronomía moderna que seguir religiones inventadas hace miles de años. En la actualidad sabemos mucho más que entonces de matemáticas, física —incluida la astrofísica—, química, biología, geología, lengua, literatura, filosofía, historia universal, prehistoria y geografía (física y humana). Podemos explicar la naturaleza con la ciencia, no necesitamos nada más. Nos es posible comprender que la creencia en dioses que nos crean “a su imagen y semejanza” forma parte de un relato claramente antropocéntrico: se fomenta el pensamiento de que somos similares a ellos, de que existe una una entidad superior que, aunque no es humana, sí que es parecida a nosotrxs más que a otros animales, hongos, plantas, etc.
Parece mentira que a estas alturas de la historia, con todo nuestro conocimiento de la naturaleza (en especial del universo), en el año 2026 según la cronología cristiana4 —que es globalmente aceptada, constituyendo la que hemos asumido como era común—, 1447 en la musulmana, 5786 en la hebrea, 2568 en la tailandesa (era budista) o 4723 en la china, entre otras que existen en el mundo, haya tantas personas que sigan a las religiones surgidas a partir del teísmo. La gran mayoría de criaturas humanas lo hace.
Si escogiéramos al azar a unx habitante humanx del planeta Tierra sería, a día de hoy, probablemente teísta.
1 Palabras citadas en un artículo aparecido en el periódico The Independent.
2 Según el resultado publicado en 2017 de las excavaciones en Jebel Irhoud, Marruecos, se hallaron unos restos de Homo sapiens datados en poco más de 300.000 años.
3 Broffoni, Flavia: Colapso, Buenos Aires: Sudamericana, 2024
4 En 1993 en su libro Calendar Reform, el paleontólogo y geólogo ítalo-estadounidense Cesare Emiliani (1922-1995) ya propuso la situación de un año cero de lo que él llamaba era humana en el 10000 a.e.c., creando así lo que ya se conoce como Calendario Holoceno. Su propuesta fue mostrada, ya en 2021, a través de este simpático vídeo https://www.youtube.com/watch?v=uZKUthKdKKY&t=3s
