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Pero, verdaderamente, ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 10/10

Aquellxs que ya no creen o nunca han creído desconfían de las religiones. No contemplan la posibilidad de que una de ellas, atea/agnóstica pero no dogmática, pueda ayudar a librarnos de los viejos dioses. 

Es muy necesario un evento semanal que ofrezca una posibilidad para estructurar nuestras rutinas. Gran parte de la población, acostumbrada a tener su vida enmarcada en una caduca y machista religión no la va a reemplazar a cambio de nada. A lo mejor sustituiría la suya por otra. Intentemos que la nueva esté más acorde con los tiempos que vivimos, las libertades que hace décadas logramos conquistar y los conocimientos científicos actuales.

Tradicionalmente, las grandes religiones han sido un instrumento de control social pero podemos conseguir que la Congregación del Infinito construya en cambio, espacios de libertad, donde podamos relacionarnos sin prejuicios y ensayar nuevos proyectos de convivencia. 

En algunos Estados del este de Europa que se pretenden democráticos, la administración habla de homonormatividad —en vez de hacerlo sobre cisheteronormatividad—, prohiben hacer apología de la diversidad (lo consideran propaganda) y se promulgan leyes que dificultan la expresión de LGTBQIA+. Persecuciones que incluso llegan a penas de muerte o prisión son habituales en otras regiones mundiales, mientras en Abya Yala encontramos una homofobia o transfobia muy exacerbadas y una alta tasa de homicidios hacia gente del colectivo, especialmente de transfeminicidios. Enmarcadxs en un nuevo movimiento religioso seremos más difíciles de perseguir, teniendo en cuenta que la libertad de culto es uno de los sagrados pilares de esa supuesta democracia que nos venden —en realidad no es más que elegir periódicamente representantes—, en base a la cual se organizan hoy día la mayoría de las naciones1. De este modo, serán menos creíbles las acusaciones de formar parte de “Antifa” o de cualquier entidad considerada terrorista.

Estamos sufriendo últimamente en todo el planeta una gran ola de reacción a todas las conquistas que se han ido logrando en los últimos sesenta años. La organización aquí propuesta podría constituir otra forma de afianzarlas y presentar batalla, colaborando para que el pueblo se reuniese en asambleas todas las semanas.

Quienes no creemos en los antiguos dogmas, hace más de doscientos años que discutimos continuamente con teólogos y otras autoridades religiosas, para que se percatasen de lo absurdo de sus planteamientos, si bien lo único que hemos conseguido es generar su ira y la de sus fieles. Estimo que es mucho mejor centrar los esfuerzos en construir un movimiento alternativo que pueda hacerles la competencia a esos enormes y antiguos movimientos culturales pensados, al principio para compartir las creencias personales, pero que pronto se convirtieron en una institución más.

Las cosmovisiones contemporáneas, en las que los dioses no son relevantes y se contemplan los derechos de las mujeres y de LGTBQIA+, ya son las principales en muchas de nuestras sociedades. Tendríamos que profundizar más en extenderlas por todo el globo terráqueo, pero sobre todo debemos hacerlo incorporando el antirracismo, el anticolonialismo, la lucha contra la xenofobia y un ecologismo que tiene que divulgar que ya hemos alcanzado los límites planetarios, así como enseñarnos a mirar sin ese sesgo antropocéntrico y androcéntrico que tanto hemos cultivado en los últimos milenios. Es fácil que esta entidad religiosa antipatriarcal enraíce, solo hay que plantar la semilla.

Las religiones místicas y de las revelaciones siguen con la peligrosa tendencia —basta certificar la sexta extinción masiva y observar el cambio climático para notar que es peligrosa— de situar a Homo sapiens en el centro. Como apunta Marta Tafalla en Filosofía ante la crisis ecológica:

Desde la cosmovisión antropocéntrica es imposible entender el funcionamiento de la biosfera. En la biosfera cada especie es valiosa por sí misma, cada una es un tesoro de la evolución, cada una aporta su trabajo al hogar común y está entrelazada con las demás. La biodiversidad es un reino plural donde el monoteísmo resulta absurdo. Pero el ser humano se entroniza a sí mismo como emperador absoluto y afirma que la existencia de los otros seres vivos tan solo tiene sentido si le son útiles y tan solo en la medida en que lo son.2

Ya hemos tenido suficiente de esa realidad en la que, cuando se efectúan reuniones se hace bajo unos principios antropocéntricos (y androcéntricos), que imponen la cisheteronorma. Hay que ofrecer una alternativa más diversa para que lo hagamos partiendo de otras premisas.

Si se han dejado atrás los mitos que nacieron del antropocentrismo, el camino para asumir las opciones antiespecistas o animalistas es muy corto y está despejado. Habrá más personas que fomenten que se vuelvan masivas las costumbres veganas. Siempre ha habido carnívorxs, pero no formaban parte de una especie con alrededor de 8.200 millones de individuxs. El actual consumo de carne requiere la proliferación de macro instalaciones ganaderas. Como suele decir Fernando Valladares (1970) con las macrogranjas la humanidad se está pegando un tiro en el pie3. La cría en condiciones poco higiénicas de animales para su consumo seguramente fue la que provocó la mutación del virus de la COVID-19. ¿Quién sabe la cantidad de virus capaces de provocar pandemias mucho más letales que aparecerán si seguimos por la senda actual?

Si no puedes o no quieres dejar la carne, por favor, al menos minimiza su consumo, aunque sea por el mayor gasto en CO2 que es necesario para producirla. Tampoco es una solución cambiar la carne por el pescado. El actual consumo de pescado y marisco esquilma los fondos marinos y la acuicultura no es una solución ecológicamente viable. Además, todas las criaturas animales sufren y en la mayoría de regiones climáticas podemos alimentarnos sin incrementar esa cadena de inmenso sufrimiento que supone criar para luego matar. Tenemos que salir del centro; no podemos vivir como los primeros cristianos hace dos mil años. En aquella época éramos aproximadamente 300 millones alimentándonos en esta biosfera.

Evidentemente, hay teístas que abrazan el animalismo, el antiespecismo, la dieta o estilo de vida veganos, pero estoy convencido de que será más fácil llegar a estos sentimientos, posturas y hábitos desde La Congregación del Infinito.

Hay un sector de la población que percibe las religiones como un vicio muy negativo o una costumbre a eliminar. Quienes opinan así, deberían pensar en la forma con la que se suele proceder al enfrentarse a las adicciones a la heroína y cómo a menudo no se hace una retirada radical de la droga, sino que se sustituye con metadona. En nuestro caso, esta entidad constituiría algo similar a una “metadona religiosa” para todas esas personas que no pueden prescindir de las formas de organización social que ofrecen las religiones.

Nos enfrentamos a unas ideologías conservadoras que se articulan en torno a los diversos credos. Hemos de usar sus mismas armas. El laicismo apareció en Occidente hace ya casi tres siglos, cuando se empezó a poner en tela de juicio el cristianismo y su intromisión en los asuntos públicos, ofreciendo una posibilidad de vida diferente a la que ofrecían las antiguas y androcéntricas organizaciones de carácter religioso, pero estas siguen hoy bien fuertes. Coordinarse en torno a una nueva atea, agnóstica o no teísta (no dogmática), apoyada en la democracia participativa, que combata la supremacía blanca, la mentalidad colonial, el régimen patriarcal, la xenofobia, que sea ecologista y esté a favor de los derechos de LGTBQIA+ es poner en práctica una táctica alternativa. Es hora de abrir un frente diferente en esta lucha.

Las grandes religiones teístas son hegemónicas en la mayor parte de este conjunto de rocas y agua en el que aparecimos. El combate contra ellas lleva sucediéndose alrededor de doscientos años y los avances no han sido lo que se podría esperar. Creo que, frente a una crisis ecológica (incluida la climática, pero no solo ella) como en la que vamos a tener que aprender a vivir, es el momento de cambiar de estrategia y enfocar la cuestión de otra manera. Este texto exhorta a la construcción de una opción que puede ser muy eficaz a la hora de restarles seguidores: erigir una no teísta y no dogmática que surja de las posibilidades del infinito, establecida a partir de la igualdad, la no discriminación, el amor a la naturaleza, la asunción de que hemos rebasado peligrosos límites planetarios y la crítica al antropocentrismo. 

Además, dado que las condiciones de supervivencia en el planeta se van a deteriorar en los próximos años, una comunidad como esta sería muy útil cuando, al ver malos indicadores macroeconómicos, nos intenten colocar gobiernos y medidas neoliberales o proteccionistas, orientadas hacia los recortes.

1 Ciertamente hay naciones indígenas practican el asamblearismo, consiguiendo así una mayor calidad democrática.

2 Tafalla, Marta: Filosofía ante la crisis ecológica, Madrid: Plaza y Valdes, 2022

3 Habla sobre las desventajas de las macrogranjas en este vídeo https://youtu.be/N2pm7FzmWPw?si=BxjlRbdunH0Ii–j