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Pero, verdaderamente, ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 1/10

Respondiendo a la pregunta, yo estimo que sí y a lo largo de toda la extensión del capítulo, me dedicaré a justificarlo.

Es patente que existen millones de atexs o agnósticxs repartidxs por todos los continentes, si bien es frecuente que se vean obligadxs a simular que son teístas o a esconder sus opiniones. Al no encontrarse semanalmente —como sí hace la gente religiosa—, su único modo de fomentar reuniones y asambleas lo constituyeron las asociaciones. Actualmente hay varias. A modo de ejemplo citaré algunas de ellas.

La American Atheists fue fundada en EE. UU. en 1963 por Madalyn Murray O’Hair (1919-1995), tras ganar un juicio en el Tribunal Supremo contra el gobierno para suprimir   el rezo matutino en las escuelas. En palabras de Murray O’Hair es «un movimiento nacional que defiende los derechos civiles de los no creyentes, trabaja por la separación de la Iglesia y el Estado, y se ocupa de los problemas derivados de las políticas públicas con relación a la Primera Enmienda”. La American Atheists siguió funcionando después de la truculenta muerte de su fundadora —en 1995 fue secuestrada y asesinada por un antiguo colaborador suyo1— y situó polémicas vallas publicitarias en el acceso por autopista a diferentes ciudades de Estados Unidos. Por ejemplo, las que pusieron en 2014 en el acceso a varias localidades enmarcadas en el llamado “Cinturón de la Biblia“ (Bible Belt), que presentaban a una niña que le pedía a Santa Claus no tener que ir a misa como regalo de navidad. En los años siguientes volvieron a recurrir a la imagen del viejo Papá Noel pidiendo no acudir a los servicios religiosos. El logo de American Atheists es un símbolo de creencia aceptado y aprobado por el Departamento de Asuntos de Veteranos Estadounidense para lápidas en cementerios.

Continuando en el ámbito anglosajón encontramos el movimiento Bright (brillantes),articulado a raíz de la elección de esa palabra a modo de alternativa a otras como: “ateo, atea, sin Dios —en inglés es una sola palabra: godless—, materialista, infiel” y a expresiones como “no creyente”. Estas tienen un matiz que se supone que desanima a quien escucha hablar de estos grupos. A diferencia de American Atheists—con litigios agresivos y respuestas directas al nacionalismo cristiano de Trump— la gente del movimiento Bright evita confrontaciones políticas o judiciales. Prefieren centrarse en la educación cívica y el cambio cultural gradual. Según explican en su web: Somos participantes de una circunscripción internacional de individuos en Internet. Todos tenemos una cosmovisión naturalista, libre de elementos sobrenaturales o místicos.”2

Ya en el Estado español, Europa Laica fue fundada en 2001 y según sus propias palabras: “Es una asociación laicistaespañola que entiende por laicismo el establecimiento de las condiciones jurídicas, políticas y sociales idóneas para el desarrollo pleno de la libertad de conciencia, base de los Derechos Humanos. Defiende el pluralismo ideológico en pie de igualdad como regla fundamental del Estado de Derecho y el establecimiento de un marco jurídico adecuado y efectivo que lo garantice y lo proteja frente a toda interferencia de instituciones religiosas que implique ventajas o privilegios.”3 Critican el “nacionalcatolicismo persistente” de amplios sectores del Estado español. Forma parte de la Red Laicista Europea (RLE) y de la Asociación Internacional de Libre Pensamiento (IAFT) que promueve el laicismo y la libertad de conciencia en todo el mundo. Europa Laica es la mayoritaria en gran parte del Estado, pero en Cataluña y otros territorios mediterráneos lo es la Unión de ateos y librepensadores, una federación de asociaciones locales.

En varios Estados europeos, las asociaciones laicas se han convertido en un polo de atracción para quienes exhiben tendencias islamófobas. Actualmente son un imán para quienes albergan y exhiben sentimientos que se enmarcan en el eurocentrismo. Eso hace más interesante plantear una alternativa diferente al laicismo tradicional, incluso aunque en Europa pareciese poco convincente. 

En diversos países de África, grupos humanistas como, Humanists Liberia, Humanists Malawi o Nigerian Humanist Association se encargan de difundir el librepensamiento.   Precisamente el presidente de esta última, Mubarak Bala, fue condenado por un tribunal del norte de Nigeria en 2022 a veinticuatro años de cárcel, por publicar contenido blasfemo en la red social Facebook. Un tribunal de apelaciones redujo la pena. Pasó 4 años en prisión y en agosto de 2024 fue liberado. Lleva una temporada en Alemania. En todo el continente estas entidades realizan destacables esfuerzos por proteger la libertad de pensamiento y el derecho a la apostasía. Encuentro los planteamientos humanistas demasiado antropocéntricos y algo proclives a una supremacía blanca que, en el caso nigeriano, evidentemente no va a aparecer, de modo que en países africanos (salvo Sudáfrica) o asiáticos estas organizaciones me parecen más confiables.

Atheist Centre es una organización fundada en un pueblo del distrito de Krishna, en el estado indio de Andhra Pradesh, en 1940, por un hombre conocido como Gora, que en realidad se llamaba Goparaju Ramachandra Rao (1902-1975). Sigue los preceptos de no violencia de Mahatma Gandhi (1869-1948) que, a pesar de ser un fervoroso hinduista, conocía el grupo y quedó impresionado con su trabajo. Atheist Centre ha destacado siempre en el trabajo social y ha organizado cenas y matrimonios para acabar con la intocabilidad y el sistema de castas. Organizaba, aunque sin una periodicidad establecida, el “Congreso Mundial de Ateos” para debatir los problemas del ser humano, las corrientes filosóficas y el ateísmo.

Nirmukta —una palabra del sánscrito que significa algo así como “liberada”— es otra entidad india fundada en 2008 y que promueve la ciencia, el racionalismo, la libertad de pensamiento, el humanismo y lucha contra la superstición. Es bastante activa en todo el país y tiene sedes en las principales ciudades. Apoya los movimientos feministas y de lucha por los derechos LGTBQIA+ en India.

En India también encontramos la Federation of Indian Rationalist  Associations (FIRA) y, como explican en su página web: “Como un organismo superior aglutinador de organizaciones racionalistas, está comprometida con el desarrollo del humanismo y la visión científica en India, interesada en promover la tolerancia, el pensamiento crítico, los derechos de las mujeres, la secularización, la libertad de expresión y la lucha contra el sistema de castas del hinduismo y su violencia (especialmente hacia lxs Dalit4), la superstición, las pseudociencias y el matrimonio infantil”.5

La Asociación Brasileña de Ateos y Agnósticos (ATEA)6 fue fundada en Sao Paulo en 2008 y sus campañas de publicidad en autobuses en diversas ciudades, al estilo de las efectuadas en otros países, fueron boicoteadas por las asociaciones de transportistas en todos los casos. En el resto de Latinoamérica encontramos otras organizaciones como la Asociación Civil de Ateos en Argentina (ArgAtea), Ateos y Librepensadores Mexicanos (AyLM) o la Asociación de Ateos de Bogotá, entre otras. Aunque esta es una palabra que tradicionalmente ha generado rechazo y descalificaciones por parte de muchxs ciudadanxs. No obstante algo está cambiando: en México en los últimos diez años creció hasta más de doble el número de personas que declaraba en el censo no tener religión.

A nivel mundial encontramos la Liga Internacional de No-Religiosos y Ateos, fundada en Berlín en 1976, la Alianza Atea Internacional, cuyas asociaciones son en su mayoría de EE. UU., y la ya citada Asociación Internacional de Librepensadores.

Cada 22 de agosto se celebra el Día de la Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia Basados en la Religión, establecido por la ONU en 2019 a petición de grupos  cristianos de Polonia, pero que también nos sirve para recordar a esas pobres mujeres acusadas de brujería y demás herejes que, como Giordano Bruno o Miguel Servet, fueron asesinadxs en la hoguera por razones religiosas.

1 Existe una película de 2017 contando este horrible crimen llamada The Most Hated Woman in America (La mujer más odiada de EE.UU.) de Tommy O’Haver.

2 Extraído de su web: http://www.the-brights.net/

3 Texto alojado en su propia página: https://laicismo.org/quienes-somos

4  Dalit es alguien de la clase mas baja en India, a quienes aquellas personas que pertenecían a las cuatro principales castas tenían prohibido tocar. Antes eran conocidas como intocables pero hoy este término se considera ofensivo.

5 Traducción de parte de la sección About de su sitio web https://fira.org.in/about-fira/

6 Publica en la web https://atea.com.br/ interesantes textos que pueden ser traducidos al castellano

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¿Cómo nos hemos organizado históricamente? ¿Qué está pasando en los últimos siglos? 9/9

Como título del capítulo se señalan dos preguntas. En su respuesta no se puede obviar que históricamente nos hemos organizado partiendo, además de los teísmos y del sistema patriarcal, de la colonización europea del mundo y del racismo. Este último siempre ha existido, pero se institucionalizó alrededor del siglo XV, cuando las potencias europeas extendieron sus tentáculos por todo el globo terráqueo. Tales actitudes llevaron a la gente blanca a despreciar a aquellas que no lo eran demasiado (considerando que eran sub-humanas pero tenían alma) y a esclavizar a las más oscuras (a las que ya no veían como humanas en absoluto). De estos fenómenos, nos quedan en la actualidad el racismo —especialmente las secuelas de la posesión y de la trata de africanas negras esclavizadas que se realizó principalmente a través del Océano Atlántico— y la colonialidad o el neocolonialismo actual, consecuencia de los siglos de expansión europea y saqueo de diversas tierras.

Angela Davis, gran exponente del feminismo antirracista, analiza durante toda su carrera el racismo en EE. UU. y la evolución de la lucha contra él. En ¿Son obsoletas las prisiones? expone cómo, tras la emancipación, el fin del régimen de las leyes de Jim Crow1 y la lucha por los derechos civiles, ya desde la segunda mitad del siglo XX, el sector blanco y conservador de ese país se las arregló para llenarlo de cárceles y recluir en ellas a la población afroamericana:

Aunque el gobierno, las corporaciones y los medios de comunicación dominantes tratan de representar al racismo como una aberración desafortunada del pasado que ha sido relegada al cementerio de la historia estadounidense, este sistema sigue influenciando profundamente las estructuras, las actitudes y los comportamientos contemporáneos. No obstante, cualquiera que se atreviera a promover la reintroducción de la esclavitud, la organización de bandas de linchadores o el restablecimiento de la segregación legal sería desestimado sumariamente. Pero deberíamos recordar que lxs ancestrxs de muchxs de lxs más ardientes liberales de hoy no podrían haber imaginado la vida sin esclavitud, la vida sin linchamientos, o la vida sin segregación. La Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia que se reunió en Durban en 2001 divulgó la inmensidad de la tarea global para eliminar el racismo. Hay muchos desacuerdos respecto de qué es racismo y cuáles son las estrategias más efectivas para eliminarlo. Sin embargo, y especialmente con la caída del régimen de apartheid en Sudáfrica, existe un consenso global sobre el hecho de que el racismo no debe definir el futuro del planeta.2

Frente a la persistencia del racismo entre las actitudes habituales del siglo XXI, hemos de crear nuevas estructuras que sean capaces de impulsar el antirracismo de una forma cotidiana, que lo inscriban como una premisa más en las realidades de los pueblos.

El hecho de que la relación entre el racismo y el colonialismo se perciba como innegable, es un logro de las últimas décadas. También lo es que haya mejorado la situación respecto a la de hace cincuenta años, para muchas personas racializadas en los países centrales del capitalismo. Y esto ha generado una fuerte reacción. Eso aseguró Angela Davis en una conferencia en los suburbios del sur de París en septiembre de 2024.

Aníbal Quijano (1930-2018) desarrolla la Teoría de la Colonialidad del Poder en la que distingue el proceso colonial histórico de la colonialidad que comenzó cuando los países ya independientes se incorporaron a un mercado capitalista dominado por el eurocentrismo y se mantiene hasta hoy. 

María Lugones (1944-2020) analiza el fenómeno desde la intersección de raza, clase, género y sexualidad. Sostiene que la colonización impuso una dualidad binarista y heteronormativa que no existía previamente en todos los territorios colonizados y que se refleja en una colonialidad actual que consigue subyugar y controlar a mujeres e identidades de género no conformes.

Ochy Curiel (1963) en su artículo, ya de 2009, Hacia la construcción de un feminismo descolonizado explicaba qué significa la descolonización para los feminismos:

Desde el feminismo la descolonización implica no solo reconocer la dominación histórica económica, política y cultural de Europa sobre los pueblos de América, Asia y África sino las secuelas de estos procesos: las dependencias múltiples del Sur frente a procesos culturales y políticos que han sido producto del capitalismo, la modernidad occidental y la colonización europea, así como los efectos de la racialización y (hetero) sexualización de las relaciones sociales, la legitimación del pensamiento único, la naturalización y la institucionalización de muchas de las prácticas políticas de nuestros movimientos sociales. Entendemos que estas dependencias se actualizan en nuestra subordinación frente a las políticas de desarrollo y las lógicas colonialistas de la cooperación internacional.3

Cuando las potencias europeas (y más tarde los EE. UU.) ocuparon tierras de Abya Yala4, África, Asia y Oceanía, impusieron también sus lenguas —minusvalorando las que allí se hablaban— y su moralismo sexual cristiano, despreciando las tradiciones y creencias locales. Generaron un sentimiento de inferioridad que incluso se mantiene hoy en día tras las independencias.

La religión cristiana en sus diferentes variantes y nuestras costumbres (como la Navidad, hábilmente situada, ya en el siglo IV, unos días después del solsticio de diciembre) se fueron expandiendo con los procesos de colonización.

El colonialismo no ha terminado. En tierras como Guayana Francesa, Gibraltar, Sahara Occidental o el Estado palestino; en multitud de islas como Groenlandia, Guam, Polinesia francesa, las Vírgenes de los Estados Unidos, las Caimán, las Malvinas/Falkland o Kanaky5, entre otras, y enclaves militares como la base de la Bahía de Guantánamo o la de Diego García, siguen dependiendo de una metrópolis lejana. En el resto de tierras del Sur global, este fenómeno se articula en base al expolio que realizan diversas compañías radicadas en los países centrales (incluyendo a China, Singapur, Corea del Sur, Japón, Australia y Nueva Zelanda en ese concepto) y de los Programas de Ajuste Estructural obligatorios como requisito para refinanciar la deuda externa. El neocolonialismo también incluye la inversión extranjera condicionada, la presión diplomática o la imposición de modelos económicos. Las actuales relaciones entre lxs habitantes de los diferentes países son reflejo de una colonialidad reforzada por el imperialismo cultural y del neocolonialismo económico. Este es un punto de partida desde el que se debería analizar cualquier fenómeno internacional. Por ejemplo, la migración de las personas hacia Europa, que en la actualidad —después de seguir explotando y extrayendo recursos mediante sus empresas de las antiguas colonias tras una presunta descolonización— se erige como una de las zonas privilegiadas en esta realidad a la que nos enfrentamos, cada día más parecida a una distopía del cine de Hollywood. Tenemos que reconducirla, aunque nos enfrentemos a un futuro marcado por los efectos del caos climático, del traspaso de los límites planetarios y de la crisis energética y de materiales. Para lograrlo hemos de descolonizar las mentes. Pero no solo las de lxs habitantes del Sur global, también las del Norte. Es necesario que en Europa nos enfrentemos a nuestra historia colonial y cambiemos nuestra mentalidad desechando la supremacía blanca.

1 Leyes segregacionistas abolidas tras el movimiento por los derechos civiles, promulgadas años después de la abolición de la esclavitud, que fomentaron la llegada de una época caracterizada por el apartheid y los linchamientos racistas. Jim Crow era un personaje en un espectáculo caricaturesco, pero, ya en el siglo XIX, pasó a convertirse en una expresión peyorativa que significaba afroestadounidense.

2 Davis, Angela: ¿Son obsoletas las prisiones?, Córdoba (Argentina): Bocavulvaria Ediciones, 2017.

3 Curiel, Ochy: Hacia la construcción de un feminismo descolonizado en Aproximaciones críticas a las prácticas teórico-políticas del feminismo latinoamericano. Buenos Aires: En la frontera, 2010.

4 Nombre que el pueblo guna, situado entre las actuales Panamá y Colombia, usó para designar al continente americano antes de la llegada de los colonizadores de Europa.

5 Conocida en Francia como Nouvelle-Calédonie y en nuestros mapas como Nueva Caledonia.

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¿Cómo nos hemos organizado históricamente? ¿Qué está sucediendo en los últimos siglos? 8/9

Taslima Nasrin, nacida en 1962 en Bangladés, ha publicado varios textos pero la mayoría de sus obras están prohibidas en su país, del que se exilió tras vivir arrestada en su domicilio a finales del siglo XX, residiendo después en varias localidades de Europa y Norteamérica. Intentó establecerse en el Estado de Bengala Occidental en India, pero en 2008 el gobierno de ese país le pidió que por problemas de seguridad lo abandonara. Actualmente está afincada en Nueva Delhi, India. Trabajó como ginecóloga, aunque se ha dedicado más a escribir y ha denunciado en numerosas ocasiones el maltrato que han recibido siempre las mujeres por parte de los diferentes sistemas religiosos, un hecho que afecta a miles de millones de personas y que ha de cambiar, por lo menos lo haría con la que aquí se propone. Según ella el conflicto ideológico entre el islam y las demás religiones no es tal, sino que realmente es una batalla entre los sectores fundamentalistas y la laicidad. Según declaró al medio indio The Federal: “prácticamente no hay diferencia entre un fundamentalista judío, cristiano, musulmán o hindú”1.

Ibtissame “Betty” Lachgar nació en 1975 en Marruecos. Es atea, feminista, activista de los derechos humanos y defensora de LGTBQIA+. En 2009 cofundó el movimiento MALI (Movimiento Alternativo por las Libertades Individuales) para en sus propias palabras: “romper los tabúes, luchar por todas las libertades individuales, la igualdad entre las mujeres y los hombres, además de los derechos sexuales y reproductivos, tales como la libertad sexual, los derechos LGBTI e, incluso, el derecho al aborto; así como el fundamentalismo religioso y las discriminaciones”. Forma parte de las pocas activistas marroquíes que se atreven a asumir públicamente su ateísmo. En verano de 2025 fue detenida por ofender a Dios con un mensaje en su camiseta con el eslogan “Alá es lesbiana” que publicó en sus redes sociales. En septiembre se efectuó el juicio y fue condenada a dos años y medio de prisión.

Taslima Nasrin, y Betty Lachgar son acusadas regularmente de ser islamófobas. Es posible que a veces caigan en ello, si bien el hecho de que se trate de mujeres educadas en sociedades islámicas convierte su situación en algo muy diferente a las circunstancias de alguien que ha crecido por ejemplo, en culturas cristianas o hinduistas, que muestra (en ocasiones, sin disimulo pero sin reconocerla) su islamofobia. Considero que las críticas a cualquier religión son diferentes cuando has sido educadx en ella. No es igual un islamófobo sueco hablando de lo mucho que oprime el islam a las mujeres, o una funcionaria del gobierno francés que prohibe el uso del hijab en las escuelas públicas en pos del laicismo mas absoluto, que Nasrin o Lachgar. Siguiendo ese razonamiento, es posible que este texto ataque en repetidas ocasiones al cristianismo y podrá ser acusado de ateo o de ir en contra de las viejas religiones patriarcales sin embargo, sería ridículo que se lo calificase como cristianófobo porque el Estado en el que he crecido, vivo y escribo está marcado en su cultura por la religión cristiana católica, que se profesa en aplastante mayoría.

La mayoría de lxs autorxs y activistas aquí detalladxs son occidentales y han seguido el camino de la libertad religiosa y el descreimiento que ganaron fuerza en la Europa del siglo XVIII, tras dos siglos en los que las diferentes sectas del cristianismo se enzarzaron en sangrientas guerras religiosas entre ellas, fuentes de sufrimientos que impulsaron a mucha gente a concluir que se estaría mejor sin religión. Quienes, gracias al estudio de sus obras, hayan adquirido amplios conocimientos sobre ellxs podrían juzgar (con razón), que estas últimas páginas son una revisión muy simplista de sus doctrinas filosóficas o de sus escritos. Pero solo he tratado de exponer que los pilares que sustentaban las religiones teístas han sido puestos en cuestión en los últimos siglos.

En esta lista no se podía incluir a Charles Darwin (1809-1882) puesto que, a pesar de que su teoría de la evolución apoyada en la selección natural ayudó a desmontar el Creacionismo y el argumento del diseño inteligente a favor de la existencia de Dios, lo cierto es que no cuestionó abiertamente en ningún texto su existencia. Apenas en una carta privada confesó, después de elaborar la Teoría de la Evolución, que no creía ya en “la Biblia como revelación divina y por lo tanto en Jesucristo como el hijo de Dios”2. Ni siquiera en la autobiografía que escribe pocos años antes de morir y que se publica de manera póstuma se atreve a declararse ateo, agnóstico, deísta o panteísta. ¿Y quién sabe si alguien eliminó algo?

El hecho de que la mayoría de las personas que menciono sean occidentales no significa que el ateísmo sea un desarrollo occidental. Ni mucho menos. Cuando aquí nadie podía admitir que no creía en la existencia de ningún dios, en otros lugares sí que era posible. En India, Estado que sufre episodios de violencia por los choques entre partidarios de las múltiples creencias y supersticiones, coexisten desde hace varios siglos religiones como la hinduista, el islam —frecuentemente perseguido en violentos brotes de islamofobia nacionalista—, la sij, el budismo, la jainista o el zoroastrismo, entre otras, y existieron tradicionalmente filosofías ateas como la chárvaka. La filosofía chárvaka de materialismo indio fue muy crítica con la religión hinduista. Los textos ateos eran destruidos por integristas del hinduismo, así que no se conservan los de la filosofía chárvaka. Dentro de la hegemónica religión en India, las antiguas escuelas samkhya —que empezó siendo una escuela filosófica atea y luego fue deísta— y mimamsa no aceptaban que hubiera varios dioses que se comportasen según el modelo teísta. 

El jainismo es una religión no teísta que sí cree en el karma, pero no reconoce la autoridad de los textos sagrados del hinduismo y que es seguida por alrededor de cuatro millones de fieles. Tampoco cree en los dioses del panteón hindú ni en otro dios creador. Sostiene que el universo, que es el resultado de las leyes de la naturaleza, está lleno de vida y que todos los seres poseen un alma más o menos compleja. La ahimsa es una doctrina que también aparece en el budismo y en el hinduismo, pero especialmente entre jainas. Se trata de un precepto filosófico que aboga por la no violencia y el respeto a todas las formas de vida, sobre todo las animales. A raíz de estos pensamientos es muy popular en este sector de la población la dieta vegetariana. Quienes practican el jainismo, con sus creencias y llevando una vida guiada por la no violencia, en la que observan el ayuno y la mortificación del cuerpo, esperan detener la rueda de las sucesivas reencarnaciones y pasar al nirvana, un estado de liberación del sufrimiento.

Además en China, Japón, Asia sudoriental y Corea casi siempre han podido expresar su opinión individuxs ateos o no teístas.

Ciertamente, el ateísmo no es un desarrollo exclusivamente occidental. Sin embargo, la noción de laicismo tal y como la conocemos ahora, sí que es de origen europeo y es necesario tomar precauciones al trabajar con ella, pues a veces tiende a apuntalar un eurocentrismo que cada día es más problemático para la convivencia de los diversos pueblos.

1 Frase extraída de un artículo en el medio indio The Federal  https://thefederal.com/states/south/karnataka/taslima-nasreen-likens-hijab-to-chastity-belt-of-the-dark-ages/

2 Noticia sobre la subasta en 2015 de dicha carta privada en El País. https://elpais.com/elpais/2015/09/08/ciencia/1441706579_830162.html

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¿Cómo nos hemos organizado históricamente?¿Qué está sucediendo en los últimos siglos? 7/9

Doreen Valiente (1922-1999) fue una londinense que no creía en un dios, sino en una diosa. Tomó ese apellido de su segundo marido —norma patriarcal en numerosos Estados, mientras que solo costumbre en otros—, un exiliado republicano español. Suma sacerdotisa del aquelarre de Gerard Gardner (1884-1964), colabora junto a él en la creación de los rituales de la Wicca, una religión no teísta que se basa en los hechizos y en la naturaleza. Publica libros esenciales como Natural Magic (Magia natural), Witchcraft for Tomorrow (Brujería del mañana) o el de de poemas The Charge of the Goddess (La carga de la diosa).

Lounès Matoub (1956-1998) fue un cantautor que nació en Cabilia, país dentro de Argelia habitado por el pueblo amazigh que se encuentra también en varios Estados del norte de África. Su idioma es el tamazight y fue el que usó para escribir canciones de gran éxito, ya que apenas hablaba árabe. Fue un gran defensor de la laicidad y de la causa del pueblo amazigh, algo que le enfrentó tanto con el gobierno, como con las guerrillas islamistas que combatían contra él. Fue asesinado por el GIA (Grupo Islámico de Salvación) en 1998.

Ngūgī wa Thiong’o (1938-2025), desde Kenia, acusa a los europeos de imponer sus propias lenguas desde la llegada de los misioneros que enseñaban pasajes de La Biblia. Aunque es cierto que también usaron para ese propósito las lenguas originarias (desde bien pronto existen ejemplares traducidos a esas lenguas), convencieron a sus hablantes de que eran dialectos, unos instrumentos incorrectos para expresarse y herramientas inadecuadas para la literatura. Como señalaba ya en 1985 wa Thiong’o en su clásico Descolonizar la mente, los colonizadores al añadir las supersticiones cristianas a la cultura originaria, acabaron consiguiendo que la mayoría de la población colonizada fuese más sensible al conjunto de ellas. En este fragmento subraya la importancia de la novela como instrumento modelador de la realidad:

Las pretensiones imperialistas de liberar a África de las supersticiones, de la ignorancia y del terror a la naturaleza a menudo tuvieron como resultado un aumento de la ignorancia de los africanos, multiplicando sus supersticiones y acrecentando su miedo al amo que blandía el látigo y el fusil. Un africano, y particularmente uno que hubiera pasado por la escuela colonial, se remitiría seguramente antes a la Biblia, con sus explicaciones fantásticas sobre el origen del universo, sus revelaciones divinas sobre la “segunda venida” y sus aterradoras imágenes del infierno y de la condenación eterna para quienes pecaran contra el orden imperialista, que a las novelas, con sus cuidadosos análisis de las motivaciones de la acción y los personajes, y su presuposición general de que el mundo puede entenderse, o al menos analizarse, mediante la observación de los patrones de comportamiento de los individuos, o de los modelos cambiantes de las relaciones humanas entre grupos e individuos.

Gayatri Chakravorty Spivak (1942) es una teórica de la literatura y filósofa india conocida por sus pensamientos decoloniales y su revisión feminista de los escritos de Freud y Marx. Ha sido acusada de atea en numerosas ocasiones y nunca se ha molestado en decir que no lo sea. Reflexiona sobre la subalternidad frente a la hegemonía en su ensayo ¿Puede hablar el subalterno? que fue publicado en 1988. Según ella la clase, el origen étnico y el género nos pueden conferir una situación de subalternidad en la que podemos hablar, pero no se nos va a escuchar. Un antecedente de la Teoría de la Interseccionalidad desarrollada por Kimberle Creenshaw (1959), que comenzó señalando el género y la raza como factores que interactúan fomentando una doble discriminación, para mostrar finalmente que existen varios ejes (he encontrado diagramas posteriores con alrededor de catorce), en cada uno de los cuales estarás ubicadx en el lado de la dominación o en el de la opresión.

El siglo XX fue un periodo complejo y, a raíz de la Revolución Rusa —pero sobre todo después de la victoria aliada en la II Guerra Mundial, de la formación de un bloque partidario de la URSS y de la exportación de su modelo— en la mayoría de los países en los cuales se instalaron regímenes totalitarios de inspiración leninista, se favoreció un ateísmo de Estado en el que las religiones a veces eran muy perseguidas. Se consideraban una superestructura irracional típica de las sociedades capitalistas. Realmente este ateísmo forzado eliminaba —en ese momento de mediados del siglo pasado— las tradiciones de esos territorios (ahora han recuperado su fuerza). Unas tradiciones opresoras en muchos casos. En su última década, con el desmoronamiento de la Unión Soviética en 1991 —a la que habían precedido en su caída muchas dictaduras que la apoyaban—, las viejas religiones cobraron una fuerza mayor que la que tenían a principios de la centuria. Esta recuperación del vigor en los sectores más integristas es el principal factor que conduce a los atentados con un pretexto religioso de los inicios del XXI. 

Es hora de intentar construir una nueva organización con ese carácter no teísta y preocupada por la redistribución de la riqueza, pero que, promoviendo la convivencia, no sea dogmática y no induzca a las personas a cometer actos de violencia contra nadie, al tiempo que fomenta el respeto a una naturaleza, que no está ahí para que la explotemos y de la que nunca  fuimos el centro.

Desde hace ya tiempo quienes se dedican a la astronomía parecen lxs más confiables y certerxs a la hora de argumentar sobre la existencia o no de Dios, ya que empiezan a conocer cómo funciona el universo. Es el caso de Margherita Hack (1922-2013), astrónoma que se declaraba “atea, feminista y vegetariana en una Italia católica, machista y carnívora”. Sobre la necesidad de creer en dioses escribió en su obra Mi infinito. Dios, la vida y el universo: reflexiones de una científica atea. También sobre la incomprensión hacia la fe de lxs que no la tenemos.En ella leemos:

Quienes no aceptan la fe y, por tanto, no aceptan la «mediación» del misterio de la vida por parte de ninguna casta, estiman que creer en Dios es un modo infantil de explicar todo aquello a lo que la ciencia no puede dar respuesta, y nace de la necesidad de tener un apoyo, una guía, alguien que nos explique cual es el sentido de la existencia. Como prueba del infantilismo del creyente se recuerda que lo «divino» en la vida de los hombres se ha ido atenuando con el aumento del conocimiento, con el progreso de la ciencia y de la comprensión de los fenómenos.3

Aquellxs que han estudiado a fondo la astrofísica suelen tener convicciones ateas, o al menos no teístas. Ateo se confesó Stephen Hawking (1942-2018) quien tras escribir en El gran diseño declaró:

En el pasado, antes de que entendiéramos la ciencia, era lógico creer que Dios creó el Universo. Pero ahora la ciencia ofrece una explicación más convincente. Lo que quise decir cuando dije que conoceríamos ‘la mente de Dios’ era que comprenderíamos todo lo que Dios sería capaz de comprender si acaso existiera. Pero no hay ningún Dios. Soy ateo. La religión cree en los milagros, pero estos no son compatibles con la ciencia.4

En los primeros años del siglo XXI podemos encontrar a un grupo de autorxs que desarrollan sus escritos basándose en el convencimiento de que Dios no existe. Es el   entonces llamado “Nuevo Ateísmo”, con figuras como Cristopher Hitchens (1949-2011), Richard Dawkins (1941), Sam Harris (1967), Daniel C. Dennett (1942-2024), Victor J. Stenger (1935-2014), y Greta Christina (1969), esta última también bloguera y abiertamente lesbiana. Como escritorxs, consiguieron muy buenas ventas exhibiendo una marcada percepción de los peligros de la religión tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, 11 de marzo de 2004 en Madrid y 7 de julio de 2005 en Londres, atentados a los que seguirían otros y no solo en occidente, en una onda de destrucción que se extendió por todo el planeta.

Sikivu Hutchinson (1969) desde una óptica antirracista, critica los textos producidos por este movimiento del “Nuevo Ateísmo”. Considera que tienen una concepción estrecha de la ciencia y que ignora la justicia social. En 2010 fundó el Black Skeptics Group como una especie de santuario donde se pudiesen encontrar personas negras. Hutchinson opina en una entrevista que en cómo se enfoca la increencia hay una clara diferencia de género.

Mientras que a los hombres negros no creyentes se les da más margen de maniobra para ser herejes o simplemente “Desaparecidos en combate” de la iglesia, las mujeres negras que profesan abiertamente puntos de vista no teístas se consideran especialmente traidoras, habiendo abandonado su papel principal como proveedoras de tradición cultural o religiosa.5


1 Ngūgī wa Thiongo: Descolonizar la mente, Barcelona: Penguin Random House, 2015.

2 Un ejemplo de Diagrama de la Interseccionalidad se muestra en esta web https://www.pnitas.es/interseccionalidad-feminismo-interseccional/

3 Margherita Hack Mi infinito. Dios, la vida y el universo: reflexiones de una científica atea. Barcelona: RBA, 2012. 

4 Entrevista realizada a Stephen Hawking por el diario El Mundo en 2014. https://www.elmundo.es/ciencia/2014/09/21/541dbc12ca474104078b4577.html


5 Palabras extraídas de su entrevista de 2011 para el blog Echoes of CommonSense http://echoesofcommonsense.wordpress.com/2011/03/06/moral-combat-interview-with-dr-sikivu-hutchinson/

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¿Cómo nos hemos organizado históricamente? ¿Qué está sucediendo en los últimos siglos? 6/9

Virginia Bolten (1876-1969) fue militante, anarquista, sindicalista y feminista. En 1899 dirigió la edición de la ciudad argentina de Rosario de La Voz de la Mujer, un periódico anarco-feminista que salió en 1896 y 1897 en Buenos Aires, cuyo lema era era “ni Dios, ni patrón, ni marido” y que defendía el amor libre frente al matrimonio. Virginia participó en diversas acciones en Rosario y en otros núcleos urbanos de Argentina. Era detenida frecuentemente por la policía. Durante una de sus detenciones fingió ser uruguaya y fue deportada al país vecino. Allí colaboró asiduamente con la publicación La acción obrera. Años después se apartó de la primera línea, si bien continuó ligada al movimiento anarquista. Escribía desde Montevideo en 1908:

Un Dios al que le toman la sangre todos los días en diferentes partes del mundo; un Dios que se traga y se digiere nos da una pobre idea de su potencia; un Dios que murió por redimir el mundo, y que está sin redimir a pesar de 19 siglos de muerte anual, su omnipotencia nos resulta impotencia; su poderío debilidad, porque sólo reina en cerebros débiles y enfermos, su justicia el colmo de la injusticia; su fuerza es degeneración porque sólo le agrada lo bestial y muestra repugnancia por lo natural permitiendo los conventos y castigando a las madres y a los hijos hasta la cuarta generación, por un pecado que no le es. En resumen para tener un Dios cruel, infame y vengativo, que sólo se ocupa de nosotros para el mal, preferimos pasarnos sin él.1

Bertrand Rusell (1872-1970), filósofo y matemático británico que en su vejez protestó contra la Guerra de Vietnam y las armas nucleares, publicó varios textos en los que proclamaba su ateísmo. En uno de ellos ¿Por qué no soy cristiano? escribe:

En este mundo, podemos ahora comenzar a entender un poco las cosas y a dominarlas un poco con ayuda de la ciencia, que se ha abierto paso frente a la religión cristiana, frente a las iglesias, y frente a la oposición de todos los antiguos preceptos. La ciencia puede ayudarnos a librarnos de ese miedo cobarde en el cual la humanidad ha vivido durante tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos a no buscar ayudas imaginarias, a no inventar aliados celestiales, sino más bien a hacer con nuestros esfuerzos que este mundo sea un lugar habitable, en lugar de ser lo que han hecho de él las iglesias en todos estos siglos.2

En 1950 le conceden el Premio Nobel de Literatura. Bertrand Rusell —que era un rico aristócrata— se convirtió en un decidido anticomunista tras viajar a la Unión Soviética y comprobar (como Emma Goldman) en qué había quedado la Revolución de Octubre. 

Igual de anticomunista fue siempre Ayn Rand (1905-1982). Exiliada a EE. UU. desde la URSS, trabaja en Hollywood, publica en su país de acogida varias novelas, una serie de ensayos en los que alaba las virtudes del individualismo y una importante obra filosófica. Su figura de intelectual atea escandalizaba, periódicamente a través de la televisión, a la biempensante sociedad estadounidense de finales del siglo XX.

Frantz Fanon (1925-1961), nacido en Martinica, denunció el colonialismo y el racismo con el que operaban los gobiernos europeos, que colonizaban las mentes y, aunque consiguieron incluso que algunos de quienes eran colonizados se convirtiesen en soldados y se jugasen la vida por ellos —como hizo el propio Fanon en la II Guerra Mundial—, después eludían mostrar3 su presencia en los desfiles de sus ejércitos. Tras finalizar la guerra, las metrópolis pretendían seguir controlando sus imperios coloniales pero las tierras ocupadas habían cambiado demasiado.

Escribe en Los condenados de la tierra (obra póstuma, publicada en 1961):

Pero los comunicados triunfantes de las misiones, informan realmente acerca de la importancia de los fermentos de enajenación introducidos en el seno del pueblo colonizado. Hablo de la religión cristiana y nadie tiene derecho a sorprenderse. La Iglesia en las colonias es una iglesia de blancos, una Iglesia de extranjeros. No llama al hombre colonizado al camino de Dios sino al camino del Blanco, del amo, del opresor. Y, como se sabe, en esta historia son muchos los llamados y pocos los elegidos.4

Ya antes del inicio de los procesos de descolonización, las diversas iglesias cristianas cambiaron su personal y se constituyeron nuevas congregaciones, a veces independientes. Sin embargo, tardó más en cambiar la imaginería que, a menudo aún hoy, sigue mostrando un Jesucristo con poca melanina. Los imperios coloniales se fueron, pero resulta obvio que allí se quedaron sus empresas, sus entidades eclesiásticas y su moralismo cristiano —decisivo en el hecho de que en la República de Uganda y otros países de su entorno, sean perseguidas las relaciones homosexuales y los cambios de identidad de género—, entre otras secuelas.

Jean-Paul Sartre (1905-1980) y Simone de Beauvoir (1908-1986) son dos existencialistas de convicciones ateas que formaron una pareja poliamorosa, avant la lettre. Nunca se casaron y acabaron convirtiéndose en un icono cultural para quienes seguían las corrientes de pensamiento izquierdistas.

Sartre publicó en 1943 el ensayo El ser y la nada, antes y después de muchos textos de diferentes géneros, llegando a serle concedido el Premio Nobel de Literatura en 1964, galardón que rechazaría. En 1946 publica la transcripción de la conferencia El existencialismo es un humanismo. En ambas obras desarrolla sus tesis existencialistas en las que se muestra una criatura humana, que es angustia, desamparo y desesperación,  guiada por la nada ante la inexistencia de Dios, hecho que lo “condena” a ser libre. Sartre, como gran parte de lxs filósofxs de la segunda mitad del siglo XX, consideraba el problema de la existencia o no de Dios como una cuestión superada. Su muerte ya había sido certificada por Nietzsche en el siglo XIX. No podían sospechar el gran auge que experimentarían el cristianismo y el islam con el desplome de la URSS y el principio del siglo XXI.

Simone de Beauvoir es educada de pequeña para ser una buena cristiana. Pero a los quince años se da cuenta de que ya no cree. Con el tiempo comprende que la han educado además para ser mujer porque, como escribiría más adelante, “no se nace mujer, se llega a serlo”. Publica en 1949 El Segundo Sexo, texto que marca el inicio de la segunda ola de los feminismos. Las mujeres que desarrollaron diferentes teorías feministas en los sesenta habían leído este libro. Según escribe sobre ella Alicia Puleo en su blog:

En el feminismo existencialista de Simone de Beauvoir, el ser humano no es una esencia fija, sino «existencia», es decir «proyecto», «trascendencia», «autonomía», «libertad». Por lo tanto, escamotear a un individuo las posibilidades de proyectar su vida según lo entienda por el hecho de pertenecer al «segundo sexo», al sexo femenino, es dominación, es injusticia. Observemos que esta idea fundamental de «El Segundo Sexo» es hoy asumida por millones de personas que no han leído esta obra ni han oído hablar de ella.5

En este fragmento de Memorias de una joven formal, la autora francesa nos muestra sus pensamientos sobre la muerte al no creer ya en Dios: 

Hice otro descubrimiento. Una tarde, en París, comprendí que estaba condenada a la muerte. Estaba sola en el departamento y no refrené mí desesperación: grité, rasguñé la alfombra roja. Y cuando me levanté atontada me pregunté: «¿Cómo hacen las demás personas? ¿Cómo haré?» Me parecía imposible vivir toda mi vida con el corazón retorcido por el horror. Cuando el vencimiento se acerca, me decía, cuando uno ya tiene treinta, cuarenta años y piensa: «¿Será para mañana?» ¿Cómo se soporta? Más que la misma muerte temía ese espanto que pronto sería mío, y para siempre.

 Felizmente durante el año escolar esas fulguraciones metafísicas se espaciaron: me faltaba tiempo y soledad. En cuanto a la práctica de mi vida, mi conversión no la modificó. Había dejado de creer al advertir que Dios no ejercía ninguna influencia sobre mis conductas: nada cambió en ellas cuando renuncié a él. Yo había imaginado que la necesidad de la ley moral emanaba de él; pero se había grabado tan profundamente en mí que permaneció intacta después de su supresión. Mi madre no debía su autoridad a un poder sobrenatural sino que mirespeto daba un carácter sagrado a sus decretos. Seguí sometiéndome a ellos. Ideas de deber, de mérito, tabúes sexuales: todo fue conservado.6

Simone de Beauvoir desmitifica conceptos tradicionales como el matrimonio, la familia o la maternidad y por ello fue muy criticada.

1 Artículo escrito en La acción Obrera nº 13 con fecha de 20/04/1908.

2 Bertrand Rusell: ¿Por qué no soy cristiano? Barcelona: EDHASA, 1979.

3 Este blanqueamiento del ejército de la Francia Libre se percibe en que numerosos soldados no blancos que participaron en el desembarco de Provenza, fueron reemplazados por otros blancos en agosto de 1944 y, aunque lograron desfilar con ocasión de la Liberación de París, su presencia fue hurtada en numerosos desfiles.

4 Fanon, Frantz: Los condenados de la tierra. Tafalla (Navarra): Txalaparta, 2022

5 Texto escrito por Alicia Puleo con motivo del centenario de la filósofa francesa. Disponible en su blog. https://aliciapuleo.blogspot.com/2008/01/en-el-centenario-del-nacimiento-de-la.html

6 de Beauvoir, Simone: Memorias de una joven formal. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1967.

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¿Cómo nos hemos organizado? ¿Que está sucediendo en los últimos siglos? 5/9

Friedrich Nietzsche (1844-1900) ve el cristianismo como “una religión de esclavos”, que impide desarrollar nuestra voluntad de poder, uno de sus conceptos clave. Según él, fue erigida a partir de un gran desprecio por la vida terrenal, por el cuerpo humano, por el sexo y por el placer. En 1882 declaró la muerte de Dios en La gaya ciencia, hecho que representó un verdadero terremoto que trastocaba toda la realidad conocida hasta entonces. Quizá parezca que esa declaración es demasiado prematura: ¡se muestran tan fuertes hoy, más de ciento cuarenta años después, las religiones patriarcales! A finales del siglo XIX, la muerte de Dios pudo ser “certificada” entre intelectuales de ciertos países como Alemania o Francia y durante el XX, en importantes territorios de Europa Occidental. Un evento que no sucedería ni en el XIX ni en el XX en otros especialmente cristianos, como por ejemplo, la España de Franco —considerada por los fascistas la reserva espiritual de Occidente, el Portugal de Salazar, Italia o la República de Irlanda. Mucho menos durante el siglo XIX en otros países más lejanos. Ya en la centuria posterior, el ateísmo se extendería de la mano de los partidos comunistas de cada país surgidos al calor de la Revolución Rusa. No perdamos de vista que la muerte de Dios se declaró en este continente en el que me hallo, pero este ser, para amplios sectores de la población mundial ubicados, sobre todo en Asia Oriental, nunca existió. En la actualidad, una parte no desdeñable de la ciudadanía de todo el mundo comparte esta visión. Habría que organizarla.

Treinta y seis años después de que el filósofo alemán declarase su muerte, en 1918 en Moscú, Anatoli Lunacharski, Comisario de Instrucción Publica de la URSS, presidió el tribunal en un juicio contra Dios acusándole de múltiples crímenes contra la humanidad1. Fue encontrado culpable y ejecutado —si bien es difícil matar a alguien que probablemente no existe, hicieron disparos hacia el cielo— en un acto público. La idea de que Dios había muerto, de que era una figura que ya no podía determinar nuestras vidas, es un concepto que se extendió por la Tierra y, aunque perdió fuerza desde las dos últimas décadas del siglo XX, ha quedado en la mente de un significativo número de personas de todo el globo.

Nietzsche frecuentemente se apoya en el eterno retorno, una imagen que seguramente parta de la Samsara o la clásica Rueda de las reencarnaciones, que pensadores como el especialmente misógino Schopenhauer2 (1788-1860) habían importado de filosofías y religiones orientales. Estas doctrinas sostienen que nuestra existencia es parte de una rueda en la que se repiten las sucesivas vidas y reencarnaciones. En Así habló Zaratustra aparece este concepto aunque también se muestra otro, en mi opinión muy desafortunado: el de Superhombre. El consejo del filósofo con respecto al Eterno Retorno sería: “haz que tu vida merezca la pena ser vivida una y otra vez”; frente al mensaje cristiano: “puedes tener una vida miserable pero si cumples los mandamientos y tienes fe, tendrás otra vida mucho mejor después de la muerte”.

La utilización de las del pensamiento de Nietzsche por parte de dictaduras del siglo XX, como el nazismo o los fascismos, trajeron consigo una desvalorización de sus tesis cuando estos sistemas políticos por fin cayeron.

Sigmund Freud (1856-1939) publica en 1927 El porvenir de una ilusión. En ella realiza un dibujo psicoanalítico de lo que supone la creencia en dioses para homo sapiens. Según él, las criaturas humanas se sintieron desvalidas al prever su propia muerte y al comprobar la capacidad de destrucción de los fenómenos naturales. Entonces se forjaron la ilusión de un padre que les protegiese. Freud escribe en su obra:

Ya sabemos que la impresión terrorífica que provoca al niño su desvalimiento ha despertado la necesidad de protección -protecciónpor amor-, proveída por el padre; y el conocimiento de que ese desamparo duraría toda la vida causó la creencia en que existía un padre, pero uno mucho más poderoso. El reinado de una Providencia divina bondadosa calma la angustia frente a los peligros de la vida; la institución de un orden ético del universo asegura el cumplimiento de la demanda de justicia, tan a menudo incumplida dentro de la cultura humana; la prolongación de la existencia terrenal en una vida futura presta los marcos espaciales y temporales en que están destinados a consumarse tales cumplimientos de deseo.3

Qiu Jin (1875-1907) es una mujer de la China imperial que se rebela contra la costumbre de vendar los pies a las jovencitas casaderas. Se libra de ello pero no de un matrimonio arreglado del que nacen dos criaturas. En 1896 se casa, pero en 1903, deja a su familia en Pekín y se marcha a Tokio a seguir formándose como poetisa. Allí entra en contacto con el movimiento para derrocar el imperio y establecer una república. Al volver a China lanza una revista para mujeres en la que las aconseja que estudien y que consigan independencia financiera para poder oponerse a los matrimonios forzados. Finalmente participa en un golpe de Estado frustrado contra el emperador y es ejecutada.

Pocos años después He-Yin Zhen (1884-1920) continuó con el mismo patrón de viajar a Tokio y entrar en contacto con los movimientos antiimperialistas, aunque ella lo hizo junto con su marido y con el fin de refugiarse, puesto que les perseguían por anarquistas. Allí colabora en el establecimiento de la asociación feminista Nüzi Fuquan Hui (Asociación de Recuperación de los Derechos de las Mujeres) y en revistas como Tianyi (Justicia Natural) o Xin Shiji (Siglo Nuevo). En opinión de He-Yin Zhen la mujer no será libre mientras exista el capitalismo. En su ensayo Sobre la cuestión de la liberación femenina escribe:

…por miles de años, el mundo ha sido dominado por las reglas del hombre. Estas reglas están marcadas por distinciones de clse en las que los hombres —y solo los hombres— ejercen derechos de propiedad. Para rectificar las injusticias, primero debemos abolir la norma de los hombres e introducir igualdad entre los seres humanos, algo que significa que el mundo tiene que pertenecer igualmente a hombre y mujeres. La meta de la igualdad no puede ser alcanzada si no a través de la liberación de las mujeres.

Anarquista (y en este caso maestra) también es Teresa Mañé (1865-1939). Funda una serie de escuelas laicas, en las que apoya la educación mixta —en aquel momento era segregada— y aconfesional. Defiende la igualdad de la mujer y el amor libre. Colabora intensamente en La Revista Blanca y su suplemento Tierra y Libertad en su primera época (1898-1905) y en la segunda (1923-1936), ya dirigida por su hija Federica Montseny4. Escribe:

Pero si nosotros abogamos en favor de la libertad de enseñanza, no es para que podamos enseñar en las escuelas nuestras ideas ácratas, como los ortodoxos pretenden que se enseñe su religión; nosotros la queremos, sencillamente, porque queremos la libertad en todo y para todo, y porque tenemos confianza en nosotros, en nuestras ideas y en la misma libertad, que la consideramos superior a cuantas teologías y sistemas filosóficos puedan concebirse.5

Emma Goldman (1869-1940) fue una sindicalista dedicada a la causa obrera, no una filósofa o alguien que escribiese sobre Dios o las religiones. A pesar de ello, nos dejó artículos como La filosofía del ateísmo, donde se muestra muy optimista pues afirma que el teísmo está siendo sustituido por el ateísmo y que “hace tiempo que el teísmo se habría venido abajo sin el apoyo simultáneo del dinero y el poder6. Tras participar en varias huelgas en un momento de gran conflictividad y después de algunas estancias en la cárcel, fue deportada de los EE. UU., a los que había emigrado desde la Rusia zarista en la que nació. Vivió en la URSS entre 1920 y 1922 pero no le gustó lo que encontró. De esa época son My Disillusionment in Russia (Mi desilusión en Rusia) y My Further Disillusionment in Russia (Mi posterior desilusión con Rusia). Murió en 1940 en su exilio canadiense, un año después de que la II República Española —con la que había colaborado— perdiera la guerra y mientras Hitler invadía países en Europa. Parecía que la ultraderecha —en aquel momento bajo la forma de unos opresivos regímenes, como el nazismo, el franquismo o los fascismos de distintos países— se iba a adueñar del mundo. Pero no lo hizo. Ahora también lo parece, usando un sistema de democracia representativa en el que apenas se permite votar a quienes no están nacionalizadxs y con el apoyo de magnates de empresas que influyen internacionalmente en la política. Hemos de organizarnos más para conseguir que de nuevo no lo logre. Con las dificultades económicas y laborales que traerá un planeta dañado con un clima cambiado y menos recursos cada año, será posible que crezca aún más una extrema derecha que ya está muy bien situada. Es necesaria una alternativa a las ideologías neoliberales hegemónicas para impedir su dominio.

1 Aquí se puede saber más sobre el promotor de este curioso juicio: https://es.wikipedia.org/wiki/Anatoli_Lunacharski

2 Debemos partir de la base de que, hasta la segunda mitad del siglo XX, la mayoría de los hombres escritores tenían opiniones muy negativas de las mujeres y minusvaloraban más que hoy sus capacidades.

3 Sigmund Freud: El porvenir de una ilusión. Madrid: Taurus, imp. 2012

4 Federica Montseny Mañé (1905-1994) fue una política, sindicalista, anarquista y escritora española, ministra durante la Segunda República, siendo la primera mujer en ocupar un cargo ministerial en España y una de las primeras en Europa occidental.  https://es.wikipedia.org/wiki/Federica_Montseny

5 Extraído de la web del Centre de Formació d’Adults Teresa Mañé http://www.xtec.cat/cfa-teresamanye/ensenyament_teresa.html

6 Goldman Emma: La filosofía del ateísmo, en la recopilación de Cristopher Hitchens: Dios no existe: lecturas esenciales para el no creyente. Barcelona: Penguin Random House Mondadori, 2009.

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¿Cómo nos hemos organizado históricamente?¿Qué está sucediendo en los últimos siglos? 4/9

En 1811, con 19 años, Percy Shelley (1792-1822) publica, en el actual Reino Unido, el panfleto La necesidad del ateísmo, ofensa que le valió la expulsión de la universidad de Oxford. Así que se casó por primera vez y se marchó a Escocia. Rápidamente se deterioró su vida conyugal, al tiempo que iba haciéndose seguidor de las teorías del librepensador William Godwin, viudo de la autora de Vindicación de los derechos de la mujer, Mary Wollstonecraft, con quien había tenido a su hija Mary (llamada así en honor a su madre, fallecida por fiebres puerperales tras dar a luz). Percy finalmente trabó amistad con el filósofo. Después se fugó con su hija Mary y su hijastra Claire, casándose con el tiempo con la primera —el matrimonio estaba lejos de ser una de la prioridades de la pareja Shelley—, la posterior autora de Frankenstein o el moderno Prometeo. Shelley fue un conocido poeta romántico y planteó el ateísmo en Gran Bretaña, actitud bastante comprometedora dada la religiosidad de la sociedad británica de aquella época.

En 1832, en la ciudad de Recife, en el Estado de Pernambuco en Brasil, Nísia Floresta (1810-1885) publica Direitos das mulheres e injustiça dos homens, una versión libre de Vindication of the Rights of Women (1792) de Mary Wollstonecraft, de Woman not Inferior to Man (1739), escrito por la mujer que firmaba como “Sophia, a Persone of Quality” y de otros panfletos. El de 1832 fue un texto pionero en tierras latinoamericanas. La autora dirigió en Río de Janeiro un colegio femenino, defendió a los pueblos indígenas y se declaraba abolicionista de la esclavitud. Estuvo muchos años en el país americano pero terminó marchándose a Francia.

Ludwig Feuerbach (1804-1872) nació en en las tierras que hoy llamamos Alemania, en el entonces independiente Estado de Baviera. En 1830, publica Pensamientos sobre la muerte y la inmortalidad. En el libro, el autor señala que las criaturas humanas morimos completamente y que no podemos esperar ninguna vida eterna después de la muerte. La inmortalidad es así, una cualidad que se puede atribuir a la especie, no a cada persona individual. En 1841 publica La esencia del cristianismo, ensayo en el cual explica que es nuestra especie la que creó a Dios en base a lo que no se cumple al definirnos. En este libro escribe:

La religión es la desunión del hombre consigo mismo: porque ella considera a Dios como a un ser opuesto a él. Dios no es lo que es el hombre —el hombre no es lo que es Dios. Dios es el ser infinito, el hombre el ser finito: Dios es perfecto, el hombre imperfecto; Dios es eterno, el hombre temporario; Dios es omnipotente, el hombre impotente: Dios es santo, el hombre pecaminoso. Dios y el hombre son dos extremos: Dios es lo absolutamente positivo, el contenido de todas las realidades: el hombre es sencillamente lo negativo, el concepto de la nada.1

Esta es la base de la idea de enajenación o alienación. Se muestra un Dios que es una creación del ser humano pero que cobra una especie de vida propia y lo domina. Este concepto fue retomado por Karl Marx (1818-1883) para la elaboración del socialismo científico.

Marx escribe en 1845 las Tesis sobre Feuerbach, pero no son publicadas durante su vida. En la tesis número 11 dice: «Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.» Para Marx no tiene sentido hablar de Dios porque no se ha demostrado su existencia, mientras que la realidad que sí que existe y ejerce una gran fuerza es la religión. La visión de Marx de la religión se basa en cómo el capitalismo se sirve de ella para mantener a los obreros2 adormecidos mientras siguen produciendo. Escribe en la Crítica de la filosofía del derecho de Hegel:

La miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación sin alma. Es el opio del pueblo.3

En ese sentido la religión se muestra como una forma de alienación por dos razones: porque se centra en algo como es Dios, creado por el ser humano que se independiza de sus creadores y porque promete un Cielo a los obreros, donde les va a resarcir de todas las penalidades que sufren en La Tierra, sirviendo de consuelo y evitando así la revolución.

Marx además apunta que la religión suele apoyar realmente, no a las clases desfavorecidas —a pesar de que, entidades dependientes de ella se encarguen de prestar ciertos servicios sociales— sino a la clase dominante, fomentando que esta siga en el poder, favoreciendo que las circunstancias continúen siendo las mismas e intentando impedir que quienes las soportan se subleven.

Mijail Bakunin (1814-1876) conoce a Marx durante la estancia de ambos en París4 entre 1843 y 1845, mientras escribían en el periódico radical Anuarios franco-alemanes. A pesar de sus posteriores desavenencias, en ese momento son amigos, aunque muy críticos el uno con el otro. Mucho después, en 1868, cuatro años antes de ser expulsado de la Asociación Internacional de Trabajadores, el ruso escribe Federalismo, socialismo y antiteologismo, ensayo en el que plantea que si Dios existiese entonces la criatura humana sería su esclava y como en realidad es libre, Dios no existe. En él afirma:

A menos, pues, de querer la esclavitud, no podemos ni debemos hacer la menor concesión a la teología, porque en ese alfabeto místico y rigurosamente consecuente, el que comienza por A debe llegar fatalmente a Z, y el que quiere adorar a dios debe renunciar a su libertad y a su dignidad de hombre:

Dios existe, por tanto el hombre es esclavo.

El hombre es inteligente, justo, libre, por tanto dios no existe.5

De forma póstuma se publica Dios y el Estado, donde el autor sostiene que la imagen de Dios sirvió tradicionalmente al Estado para sofocar nuestro espíritu de rebelión y que si Dios existiese, no seríamos libres. Por lo tanto, habría que deshacerse de él.

John Stuart Mill (1806-1873) fue un filósofo, político y economista británico. Aun cuando en filosofía se dedicó a la lógica y la ética y fuera de ella, a temas propios de la política liberal de mediados del siglo XIX, en su Autobiografía relata su educación agnóstica:

Permitirme a mí adquirir nociones contrarias a sus propias convicciones y sentimientos en materia de religión hubiera sido algo incompatible con las ideas que tenía mi padre acerca del sentido del deber. Desde un principio, me inculcó la doctrina de que nada podía saberse en lo referente al origen del mundo; que la pregunta «¿Quién me ha creado?» no podía responderse, ya que carecíamos de la necesaria experiencia y de la información adecuada para contestarla; y que cualquier respuesta que diéramos nos llevaría a enfrentarnos con dificultades todavía mayores pues la cuestión siguiente se nos presentaría de inmediato en estos términos: «¿Quién creó a Dios?».6

Louise Michel (1830-1905) es una institutriz que participa en la insurrección de La Comuna de París y por ello es condenada a destierro en Nueva Caledonia. Durante su exilio forzado conoce el pensamiento anarquista. En 1880 regresa y se dedica a dar discursos por Francia y los países cercanos a París. Durante su actividad pública sufre varios atentados. En uno de ellos, un monárquico le dispara una bala que se mete en su cabeza pero Michel se recupera. Es una gran defensora de la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, así como del divorcio que, había sido legal en Francia entre 1792 y 1816, pero que desde entonces y hasta 1884 fue ilegal.

En 1898, al final de su texto “La Comuna de París” escribe maravillada por el descubrimiento de los rayos X:

Ya se puede ver a través de los cuerpos opacos; entonces nada hay que impida llegar hasta el final. Los mundos también gracias a la ciencia, entregarán sus secretos, y será el fin de los dioses, la eternidad antes y después de nosotros en el infinito de las esferas persiguiendo igual que los seres sus eternas transformaciones. ¡Ánimo, he aquí el germinal secular!7

1 Ludwig Feuerbach: La esencia del cristianismo, Madrid: Trotta, 2013.

2 En aquella época no se pensaba en las obreras. Se consideraba que el trabajo de las mujeres solo conseguía abaratar los salarios y era algo a eliminar como el de las criaturas.

3 José Antonio Riestra: Karl Marx: escritos juveniles. Madrid: Emesa,1980.

4 También conoció a Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865), la escritora George Sand (1804-1876), Friedrich Engels (1820-1895) y a varias personas exiliadas por difundir ideas socialistas de diferentes países de Europa.

5 Mijail Bakunin: Federalismo, socialismo y antiteologismo. Madrid: Júcar, 1980.

6 John Stuart Mill: Autobiografía. En la recopilación de Cristopher Hitchens: Dios no existe: lecturas esenciales para el no creyente. Random House Mondadori: Barcelona, 2009.

7 Michel, Louise: La comuna de París: historia y recuerdos. Madrid: La Malatesta; La Laguna, Tenerife: Tierra de Fuego, 2014. 

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¿Cómo nos hemos organizado históricamente? ¿Qué está sucediendo en los últimos siglos? 3/9

A lo largo del siglo XVIII, con la disminución de los juicios por brujería y herejía, tras décadas de guerras religiosas y con las iglesias cristianas concentradas en evangelizar las colonias, se abrió en Europa occidental una oportunidad para cuestionar los dogmas de fe. Hasta ese momento histórico, decir que eras atex podría significar poner en peligro tu vida. Todavía el rey Luis XIV de Francia era un cristiano muy intolerante, lo que se traducía en que, si bien en París había una enorme cantidad de súbditxs atexs o deístas, no lo reconocerían públicamente, mucho menos ante su rey. 

En ese país, pero ya en la época de Luis XV que estaba más abierto a las críticas religiosas, el sacerdote Jean Meslier al morir en 1729, dejó un testamento conocido por la publicación posterior por parte de Voltaire (1694-1778) en 1762 —todavía durante ese mismo largo reinado— del texto titulado Extracto de los sentimientos de Jean Meslier. Hoy se distribuye como Testamento de un cura ateo, mientras el mismo testamento redactado por el propio sacerdote lo hace como Memoria contra la religión.

En el importante legado que nos dejó Meslier podemos leer:

Así también, so pretexto de conduciros al cielo y procuraros la felicidad eterna, os impiden gozar tranquilamente de cualquier bien en la Tierra. Por último, os reducen a sufrir en esta vida, la única que tenemos, las penas de un infierno, éste sí absolutamente real, con el pretexto de preservaros en la otra vida, una vida que evidentemente no existe, de las penas imaginarias de un infierno también inexistente. Como no existe tampoco esa vida eterna sobre la que tratan de alimentar vanamente —para vosotros, aunque para ellos no sea tan inútil— tanto vuestros temores como vuestras esperanzas.1

En 1761 Paul Heinrich Dietrich von Holbach, conocido como el barón d’Holbach (1723-1789) publica (atribuyéndoselo un hombre muerto para evitar la censura) Le cristianisme dévoilé (El cristianismo desenmascarado), al que siguen varios libros contra la religión cristiana. El barón organizaba unas cenas con tertulia a las que asistían intelectuales como el enciclopedista Denis Diderot (1713-1784) o Jean Jacques Rousseau (1712-1778) y en ellas se hablaba abiertamente de ateísmo. En 1770 publica, bajo el seudónimo de otro difunto, Système de la nature (Sistema de la naturaleza), donde insiste en que no hay ningún Dios y que la naturaleza sigue sus propias normas de funcionamiento. No en vano es considerada una de las obras cumbre del materialismo francés. El propio Holbach y Diderot eran de los pocos hombres ensayistas que se declaraban ateos en Europa, ya que era más usual decir que creías en Dios, mas no en el que describía La Biblia.

Desde la Edad Media se especulaba con la existencia de lo que se llamó Tratado de los tres impostores —que resultarían ser Moisés, Jesucristo y Mahoma— y se acusó de su autoría a diferentes personajes que no mostraban excesivo celo en su cristianismo o que tenían problemas con el papado. Por fin aparece un escrito que recoge este mito, publicado en los Países Bajos en 1719 de forma anónima y en francés, bajo el título La Vie et l’ Esprit de Mr. Benoît de Spinosa. Con una autoría seguramente colectiva, es probable que se compusiese durante la centuria anterior. Es un texto deísta, que niega que las tres grandes estrellas de las principales creencias establecidas pudiesen atribuirse la capacidad de describir cómo es Dios y señala que la secular ignorancia humana sobre casi todos los temas, consigue que le supongamos arquitecto de la realidad. Medio siglo después, esa desmitificadora obra sería simplificada —añadiendo algunos capítulos pero suprimiendo otros— y reeditado por Holbach y uno de sus propios editores bajo el título de Traité des trois imposteurs (Tratado de los tres impostores)

Uno de los temas de discusión preferidos en la época de la Ilustración, es el de la intrusión de la religión en la política. Este asunto no solo fue debatido por los filósofos que publicaban, sino que se fue haciendo cada vez más importante. Seguramente llegaría a las veladas en salones que organizaban mujeres ricas e instruidas para discutir diversas cuestiones. La principal consecuencia de estas polémicas fue que, años más tarde, en la Revolución, el nuevo poder instó a una importante descristianización de Francia. 

En noviembre del año en el que comenzó, 1789, se confiscaron diversas tierras y bienes de la Iglesia, en febrero de 1790, se suprimieron las órdenes religiosas y, en julio, la Asamblea Nacional Constituyente publicó la Constitución Civil del Clero, que quitaba a los sacerdotes sus derechos especiales, convirtiéndolos en funcionarios del Estado. El papa Pío VI la condenaría al año siguiente. Se aprobó el divorcio y el Estado se hizo cargo de funciones como el registro de nacimientos, defunciones y matrimonios, tareas antes confiadas a la Iglesia Católica. 

Olympe de Gouges (1748-1793), nacida como Marie Gouze en el sur del país, había recibido una formación muy básica pero suficiente para escribir como dramaturga tras enviudar y trasladarse a París con su hijo. En sus obras, los personajes hablaban de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, de la necesidad del divorcio y la abolición de la esclavitud. Participó en la Revolución Francesa y publicó en 1791 la Declaración de derechos de la mujer y la ciudadana como respuesta a la Declaración de derechos del hombre y del ciudadano, aprobada con un par de años de anterioridad por la Asamblea Nacional. Detenida por su defensa de los girondinos, en 1793 fue juzgada sumariamente y guillotinada.

Mary Wollstonecraft (1759-1797) se mudó de la conservadora Inglaterra —donde se relacionaba con una intelectualidad de clase alta, en la que era vista como una rebelde que mantenía relaciones sexuales sin necesidad de casarse— a la Francia revolucionaria. Había publicado varios textos antes de trasladarse, entre otros: en 1790, Vindicación de los derechos de los hombres, defendiendo la revolución en el país vecino; y, en 1792, Vindicación de los derechos de la mujer, una obra clave para los feminismos. En febrero de 1793, ya con Mary en París, Gran Bretaña y Francia entraron en guerra y la vida se volvió muy difícil para lxs británicxs. Mary se enamoró del ciudadano estadounidense Gilbert Imlay, que declaró ante su embajada haberse casado con ella, convirtiéndola convenientemente en ciudadana de los EE. UU. Mary se quedó embarazada de Imlay y dio a luz a su hija Fanny fuera de la capital. Él terminó abandonándola. Ella regresó a Londres en 1795 y, tras mucha desesperación, incluidos un par de intentos de suicidio, se casaría dos años más tarde con el político y filósofo William Godwin (1756-1836).

Mientras, en Francia continuó desarrollándose el proceso revolucionario. Se habían reivindicado los derechos del hombre (como antes en EE. UU.) y los de la mujer, pero siempre para las personas blancas (europeas y la mayoría de las eurodescendientes) o prácticamente blancas. Las más oscuras no eran consideradas criaturas humanas y por tanto, podían seguir esclavizadas.

En Paris, en lugares como Notre Dame, al principio de La Revolución se había instaurado el culto a la diosa Razón, entendida como una alegoría del pensamiento racional. Robespierre (1758-1794) —tiránico líder entre 1793 y 1794— así como quienes le seguían, eran más partidarios de no estimular el ateísmo, de modo que instigaron un culto al Ser Supremo en el que llegó a participar el dictador durante alguno de sus desfiles por las calles de París.

Miles de clérigos y monjas colgaron los hábitos. No fueron pocxs lxs que decidieron contraer matrimonio, para no despertar sospechas sobre su fidelidad a la Revolución. Gran parte de aquellxs que abandonaron sus prácticas religiosas no las recuperarían nunca. Como resultado, Francia se transformó rápidamente en un Estado mucho más laico que los de su entorno. Una característica que se mantendría en el tiempo y que, en adelante, formará parte de sus señas de identidad. Con el paso de los años, esta nueva manera de entender la vida se extendería, ya que tras las victorias obtenidas por la Revolución en las guerras contra las Coaliciones, que permitieron el establecimiento de repúblicas satélite de la francesa, y la evolución de ese modelo a través de las monarquías constitucionales que fomentó Napoleón en un primer momento, algunos valores revolucionarios y la semilla del librepensamiento serían propagadas por Europa. 

Tras el segundo derrocamiento y destierro definitivo del emperador, llegó un período reaccionario denominado Restauración, que duraría en Francia hasta 1830, año de la revuelta ciudadana que trajo la “Monarquía de julio” de la casa de Orleans —ya por fin constitucional para apaciguar a la ciudadanía— y que quedó superado definitivamente en Europa en 1848, año en el que se desataron numerosas revoluciones por todo el continente y se publicó el Manifiesto Comunista.

A lo largo del siglo XIX en Occidente la ciencia va sustituyendo a Dios como manera de explicar el mundo. Sobre esto, es muy significativa la anécdota protagonizada por Pierre Laplace y Napoleón Bonaparte, el que ha sido calificado como “ejecutor de la Revolución Francesa” que, por otra parte, había sido alumno del científico:

Se cuenta que cuando Pierre Simon Laplace(1749-1827) presentó a Napoleón su libro “Traité de Mécanique céleste”, éste —que había sido alumno suyo en la Escuela Militar— amigo de preguntas embarazosas, le comentó: “Habéis escrito un libro sobre el sistema del Universo, sin haber mencionado ni una sola vez a su Creador”. A lo que el autor contestó: “No he necesitado esa hipótesis, Sire”. La respuesta de Laplace hacía hincapié en el hecho de que 100 años antes, cuando Newton interpretó el funcionamiento del sistema solar utilizando su ley de la gravitación, no fue capaz de explicar ciertas irregularidades que deberían aparecer en algunas órbitas planetarias. Newton hacía entonces intervenir a Dios para corregir dichas anomalías y que el sistema siguiera siendo estable. Cuando le contaron a Lagrange2 este episodio, exclamó: “¡Ah, pero es una bella hipótesis, eso explica muchas cosas!3

1 Meslier, Jean: Testamento de un cura ateo. Buenos Aires: El cuenco de plata, 2011. 

2 Joseph-Louis Lagrange (1736-1813)  fue un importante físico, matemático y astrónomo que, aunque nació en Italia paso gran parte de su vida en Francia y en Prusia.

3 Texto extraído de una versión antigua de la web del Instituto de Física Corpuscular de la Universidad de Valencia.  https://ific.uv.es/rei/Historia/anecdotas2.htm

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¿Cómo nos hemos organizado históricamente? ¿Qué está sucediendo en los últimos siglos? 2/9

Encuentro paradójico que criaturas humanas que suelen participar en movimientos de liberación prefieran asumir la visión de un Dios teísta antes que la de una diosa deísta. Dejando de un lado al patriarcado —omnipresente en las sociedades anteriores al siglo XXI (hoy en nuestra mano está que deje de serlo)—, es posible que sea por miedo a la soledad. Al tomar esa opción, se decantan por ser vigiladxs y juzgadxs como precio a pagar por sentirse acompañadxs en determinados trances de la vida. En esos momentos difíciles, yo creo que es más útil rodearse de otrxs, ya que es probable que en algún periodo de sus vidas se hayan encontrado o se encuentren en circunstancias similares a las tuyas. Quizás, que esta opción teísta resulte tan frecuente, simplemente sea porque faltan propuestas.

Personalmente, yo oscilo entre el ateísmo y el agnosticismo. Unas veces pienso que si alguna vez existió algunx diosx, debió de sentir una gran soledad en su magnificencia, dado que era muy diferente de los seres que creó; y en el supuesto de que fuese omnipotente, habría cesado en su existencia, para que no hubiese diferencia de estatus entre ellx y sus creaciones y así, estas se sintiesen completamente libres. Otras veces lo que creo es que nunca existió nada. En cualquier caso, jamás lo podremos saber. 

Para la vida cotidiana, tanto de atexs o agnósticxs, como la de panteístas o deístas, en el fondo es irrelevante si Dios existe o no. No es tan importante. No se cuenta con ello a efectos prácticos del día a día ni te puede acompañar en situaciones especiales. Quienes son teístas en cambio, notan la presencia de ese ser en su vidas en todo momento. Puesto que asumimos que no podremos contar a lo largo de nuestra vida con esa compañía divina, habremos de centrarnos en buscar la humana y será conveniente organizarse.

En el pasado, aprendimos a vivir pensando que somos la suma de un cuerpo que se va deteriorando y de una conciencia articulada en torno un alma inmortal. Con el transcurrir de los siglos, los mayores avances en la ciencia y la medicina, a lo que se añade la observación e identificación de ciertas demencias y enfermedades como la de Alzheimer, hoy en día es asumido que tal alma inmortal no existe y que nuestra conciencia es producto de la interacción de neuronas en nuestro cerebro. Parece que nada en nuestro yo es eterno, ni sobrevive tras la muerte. Sin embargo, hoy sospechamos que el espacio-tiempo es infinito y yo tengo la creencia de que nos volveremos a producir en él. Por ahora dejo esta idea aquí, ya la desarrollaré en el último capítulo.

Desde el siglo XV, Europa se dedicó a saquear, explotar y controlar políticamente grandes extensiones de la Tierra creando colonias y los europeos fijaron como una de sus metas difundir por el globo los cultos cristianos en sus diferentes versiones. A lo largo de los siglos XVI y XVII, mientras los misioneros se prodigaban evangelizando en las colonias, en su continente de origen se desencadenaron sangrientas guerras religiosas que indujeron a quienes las sufrían a preguntarse si no se viviría mejor sin religión. Seguramente aquí se encuentre la principal causa de que pronto surjan críticas en Europa al cristianismo y de que hoy no se perciban tantas en los países que sufrieron la colonización. Estas críticas se harían profundamente fuertes y terminarían extendiéndose a otros continentes planteando una situación como la actual, en la que una religión teísta y garante de la hegemonía masculina, que pretende fomentar los derechos humanos, pero que es inevitable relacionar con el machismo y el colonialismo, está perdiendo fieles globalmente de forma sostenida. Hay que entender que la gran extensión actual del cristianismo se debe a que era el culto que practicaban los colonizadores europeos.

La mayoría de territorios de esta parte del mundo eran muy conservadores, pero los Países Bajos, como fueron una república independiente tras librarse del domino español eran entonces bastante tolerantes y estaban abiertos a otras formas de pensar. Mientras que Baruch Spinoza (1632-1677) —a quien se considera casi siempre panteísta pero a veces secretamente ateo— publicó sus obras en el Amsterdam del siglo XVII, en otra parte del continente, donde las autoridades no eran tan tolerantes, fue escrito de forma anónima y mantenido en secreto —como texto para ser poseído en selectas bibliotecas y no publicado— el libro Theophrastus redivivus. Esto sucedió antes del período europeo y americano conocido como La Ilustración, aunque es unaobra no bien conocida hasta el siglo pasado. En el manuscrito, del que solo existen cuatro ejemplares, se puede leer:

La existencia de Dios, la creación del mundo a partir de la nada, que la religión sea entregada y enseñada por Dios y no fruto de la astucia de los gobernantes, la inmortalidad del alma y la existencia del Paraíso y de los Infiernos, no se pueden demostrar con la razón natural, a pesar de que algunos teologastros digan lo contrario.1

Aquel texto fue producto de una corriente de pensamiento que existía desde el siglo XVI o antes, frecuentemente ninguneada por los libros de historia, pero que en el XVII se extendió entre la clases altas de Francia: el libertinismo. Este movimiento cultural se desarrolló a través de veladas en salones, a menudo organizadas por mujeres, en los que se experimentaba una gran libertad para establecer amoríos y luego mantener relaciones sexuales, pero también para expresar opiniones diferentes en materia de religión.

Al tiempo que había quienes podían permitirse el lujo (uno más entre tantos que gastaba esta gente) de expresar su disensión ante la idea de la existencia de Dios, en otros lugares de Europa sucedían cosas diferentes. En 1674 en la ciudad de alemana de Jena, Mattias Knutzen distribuye unos panfletos ateos, en los que dice que no existen ni Dios, ni el diablo, ni las almas inmortales y que la Biblia es inverosímil debido a su gran cantidad de contradicciones. Las autoridades de la ciudad y de la Universidad de Jena comenzaron a perseguirle por ello pero él huyó y consiguió desaparecer del mapa.

En 1689, en Varsovia fue ejecutado Kazimierz Łyszczyński (1634-1689), conocido en inglés como Casimir Liscinski, que había escrito en la intimidad de su hogar el tratado De no existentia dei (La no existencia de Dios). Era un aristócrata y terrateniente que había estudiado filosofía mientras era jesuita, aunque luego dejó la orden. Su texto fue robado  por su vecino, al que había prestado dinero y que aprovechó para acusarlo de ateo con la finalidad de no tener que devolverle el préstamo. El manuscrito original fue mandado quemar por la Dieta o Sejm polaco-lituana, pero han sobrevivido algunas citas que aparecen en el documento que relata el proceso. Una de ellas dice:

La religión fue constituida por personas sin religión, que querían ser adoradas ellas mismas, ya que los dioses no existen. La piedad religiosa fue creada por impíos. El temor de Dios fue difundido por temerarios para que la gente tuviera miedo de ellos al final. La devoción que se dice piadosa es un diseño de los seres humanos. Las doctrinas religiosas, ya sea que digan ser lógicas o filosóficas, y que se jactan de ser la enseñanza de la verdad de Dios, son falsas, y por el contrario, la doctrina condenada como falsa, es la verdadera. 

1 Rodríguez Donís, Marcelino: El Theophratus redivivus y la eternidad del mundo, Universidad de Sevilla.

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¿Cómo nos hemos organizado históricamente? ¿Que está sucediendo en los últimos siglos? 1/9

En la prehistoria las religiones eran fundamentales para organizarnos. Como consecuencia del antropocentrismo, frecuentemente, se articulaban partiendo de un politeísmo en torno a un conjunto de dioses y diosas, pero en los milenios más recientes, en una clara expresión del patriarcado, las que más éxito tuvieron fueron aquellas en las que se dibujaba un cosmos surgido de un único dios masculino (aunque en los últimos decenios se diga que no tiene género).

Resulta sobrecogedor leer que a lo largo de miles de años, varias culturas han dedicado descomunales cantidades de tiempo a preparar la vida en otro mundo y a rendir culto a entes en los que ya nadie cree. Muchos, apenas conocidos o completamente desconocidos, se han desvanecido, aunque los más populares fueron recuperados y hoy son adorados en las religiones neopaganas. 

También tienen fuerza en Asia Oriental algunas que no parten de un dios creador. La budista o la jainista son ejemplos de ello, así como ciertas iglesias modernas que han aparecido en diversos lugares en los últimos doscientos años. Si bien a veces el budismo es considerado una filosofía más que una organización de carácter religioso, lo cierto es que, de hecho, constituye una de estas últimas, mayoritaria en varios Estados y que, para mucha gente, es atea. En algunos casos se contempla a Siddhartha Gautama —más conocido como Buda— como un dios y, frecuentemente, se combina con el culto a diferentes divinidades, de forma que no se podría considerar como tal. 

El hecho de ser atex1 o agnósticx en la Federación Rusa,China, Japón, Corea del Norte, Corea del Sur, Vietnam, Taiwan, Australia, Nueva Zelanda, Cuba, Uruguay, Argentina, Chile, Canadá, la mayor parte de Europa (salvo Polonia y El Vaticano), pero especialmente en territorios como la República Checa o Estonia, es muy normal. Si a esta constatación le añadimos que el budismo es una religión que no se basa en un dios creador de la realidad, resulta que puede haber bastante más de mil millones de personas ateas o agnósticas en la Tierra. Pertenecer a este grupo, en sitios como EE. UU., es aparentemente tolerado y se halla amparado por las leyes, pero no está bien visto. Y en otros países todavía menos garantes de los Derechos Humanos es un hecho intolerable que te hace pasar años en la cárcel, incluso en algunos, abandonar la religión teísta tradicional es un delito castigado con la muerte. La verdad es que sería conveniente que formases parte de un culto organizado, aunque fuese el de quienes practicasen una religión atea/agnóstica (o al menos no teísta), dadas la innegable crisis ecológica —que incluye el caos climático2— y la energética, que empieza a ser percibida en el Sur global3 y terminará extendiéndose a todo el planeta.

En demasiadas tierras son habituales los señalamientos y las persecuciones por no creer en el mensaje de las religiones dominantes, no llevar a cabo sus ritos y no acatar sus prohibiciones. El clásico individualismo típico de las naciones occidentales, puesto en práctica por las opciones laicas, tiene como resultado que quienes no siguen la tradición estén desprotegidxs y se enfrenten a la realidad con menos apoyos, sin formar parte de ninguna comunidad. Una situación que les ayudaría, pues en caso de problemas, lxs que forman parte de ellas suelen colaborar unidxs para intentar superarlos. Con esto no quiero decir que quienes siguen las grandes religiones patriarcales estén libres de ser individualistas —característica esta que en el primer acto del siglo XXI se puede aplicar a casi toda la población—, sino que la alternativa a ellas siempre se ha planteado desde esta perspectiva.

El ateísmo no es igual que el agnosticismo ni que otras formas de entender el universo. Unx atex niega la existencia de Dios, unx agnósticx sostiene que es imposible conocer si existe o no y unx panteísta asume que la naturaleza es Dios. Lo importante de algunas religiones tradicionales en Asia Oriental, del Sur y Sudoriental es que no son teístas, o sea, que no están interesadas en el concepto de una conciencia que haya creado el mundo y se relacione estrechamente con las personas.

El hecho de ser atex o escépticx no es una condición sine qua non para participar en esta nueva organización de carácter religioso que me dispongo a proponer. De igual manera podría hacerlo alguien agnósticx, panteísta, incluso deísta. Lo único requerido sería no adorar al dios padre de la tradición monoteísta. Mas tampoco a múltiples dioses como en la politeísta. Pero esto no significa que no se crea en nada. Hay diferentes modos de creer. Lo más usual es que la deidad que sea venerada se inmiscuya en nuestras vidas: que nos premie si hemos llevado una vida acorde a sus enseñanzas o que nos castigue si no lo hemos hecho y hemos cometido lo que se consideran pecados. También puede realizar actos que desafíen las leyes de la física, o sea milagros. Se trataría entonces de un culto teísta el que se profesa a su alrededor. 

Puede ocurrir que lo que se estime es que hay una entidad que creó la realidad en la que vivimos y estableció las leyes que gobiernan el universo, pero que no interfiere en los asuntos de sus creaciones. Eso representaría una creencia deísta. Lx deísta y lx teísta perciben por doquier señales de la existencia de ese ente, en cambio lx agnósticx y lx que sostiene posiciones ateas no creen que lo sean.

Quienes se definen como panteístas no ven la imagen de Dios4 como unx ser sobrenatural, sino que llaman así al universo o la naturaleza.

Los teísmos, al postular que los dioses miran, escuchan y prestan atención a nuestras acciones, pensamientos, palabras y omisiones, tienen cierto componente de egocentrismo, son la expresión tradicional del antropocentrismo y del androcentrismo. Ser deísta implica no dejarse llevar por esas tendencias que te empujan hacia los teísmos. Hay gente que cree en un dios que se sitúa por encima de la naturaleza, incluso acepta que ha creado algo que ha terminado siendo el universo, pero que no se preocupa de la existencia de las personas: ni las vigila, ni juzgará sus vidas cuando mueran. En uno que ni nos creó “a su imagen y semejanza”, ni observa nuestros actos, ni escucha lo que pensamos. Eso serían pensamientos deístas. Lxs deístas no creen que haya nadie comprobando si cumplimos o no los preceptos de determinada religión, nadie que pueda acompañarnos en los diversos trances de la vida o que escuche cuando alzamos nuestras oraciones. Si queremos que alguien nos comprenda y nos acompañe únicamente podremos contar con criaturas humanas5 —las animales pueden ofrecernos compañía pero no nos entienden profundamente—, entonces será conveniente organizarse y buscar el bienestar general.

El deísmo es un modo de creer que rechaza los cultos y no admite las revelaciones como fuentes de conocimiento, de manera que fue en muchas ocasiones reacio a la integración de quienes lo profesan en instituciones religiosas. Sin embargo, estas últimas en mi opinión, articulan determinados colectivos inmensamente útiles que proporcionan la estructura necesaria para que puedan erigirse unas comunidades muy apropiadas en situaciones comprometidas. 

Esta distinción entre deístas y teístas es fundamental. La mayoría de las religiones tradicionales son teístas: monoteístas son cristianismo, islam y judaísmo, entre otras menos conocidas como, sijismo, zoroastrismo, yazidismo, drusismo, bahaísmo o mandeísmo, por ejemplo; politeísta es la hindú, a pesar de lo cual en ella podemos encontrar escuelas deístas, incluso ateas. También la sintoísta, aunque quizá el adjetivo animista sea más propio al mencionar esta religión, ya que sus deidades están muy relacionadas con la naturaleza. Conocemos otras politeístas como las de las civilizaciones clásicas (ya extintas) y las de los pueblos que fueron colonizados, acosadas por las religiones místicas y de las revelaciones. Por el contrario, el jainismo y el budismo no son teístas —si bien, sobre todo en esta última, en muchas corrientes encontramos divinidades protectoras de tal o cual asunto—, como tampoco lo son muchas religiones creadas en lo siglos XX y XXI.

Entre los monoteísmos que se practican actualmente, los más antiguos son el judaísmo y el zoroastrismo, heredero del mazdeísmo6. Sin embargo su práctica se circunscribe a algunas decenas de miles de fieles frente a los más de dos mil millones que profesan el cristianismo en cualquiera de sus versiones o los más de mil ochocientos millones que lo hacen con el islam.

La comunidad científica, al igual que una importante parte de la población del planeta,  articula su pensamiento basándose en lo que se denomina ateísmo práctico, que sería no contar con la existencia de un dios en los problemas a los que se enfrentan. También es conocido el término apateísmo, que surge de una gran apatía hacia cualquier tema en el que deísmo o teísmo estén implicados.

1 No me sentiría cómodo usando siempre el masculino como genérico. La lengua española sigue una norma que dice que los sustantivos referidos a personas o animales deben ponerse en masculino cuando se desconoce el género de las aludidas o en cuanto se suponga que hay un hombre. Así, se dice “tres hermanos” aunque sean dos mujeres y un hombre. Para representar también a las personas con géneros no binarios que utilizan la “e” al hablar de sí mismas, tendría que incluir en este texto las tres versiones de cada palabra de género variable, pero no lo haré. Me siento más cómodo usando la “x” en las palabras que varían con el género. Debería pronunciarse con el sonido vocálico “e” o “i”. Prefiero la “x” antes que la “e” porque esta última vocal se utiliza para construir la forma del masculino plural en las palabras que terminan en consonante. De este modo, para usarla en un lenguaje inclusivo, tenemos que escribir: diosas/es, trabajadoras/es, autores/as, lectoras/es, escritoras/es, musulmanes/as, etc. Sin embargo, en algunos casos no lo usaré la “X” porque no lo encuentre justo, me resulte extraño o no lo considere necesario ni oportuno debido a la histórica opresión sobre las mujeres. En esas ocasiones escribiré de forma tradicional. 

2 Frecuentemente usaré esta expresión utilizada entre otrxs por Manuel Casal Lodeiro (1970) que me parece más acertada que “cambio climático”, pues esta última da idea del paso a otra situación estacionaria, algo que está muy lejos de suceder.

3 Notables son los escenarios de falta de combustible para motores diésel en Argentina, Bolivia, Nigeria (a pesar de ser un gran exportador de petróleo), Ecuador o Pakistan, entre otros.

4 Consideraré la palabra “ser”, contrariamente a la opinión la RAE,  un sustantivo ambiguo: del mismo modo que existen otros, como por ejemplo, “puente”, “mar”o “calor”. 

5 Me gusta emplear esta antigua expresión —aunque yo no sostenga que nadie nos creó— porque indica cierto infantilismo y cierta animalidad. Hemos de tener siempre presente que solo somos animales humanxs.

6 El mazdeísmo apareció en las estepas de Asia central en la segunda mitad del segundo milenio antes de la era común, se construye en torno a la lucha del creador, Ahura Mazda, y el espíritu del mal, Ahriman. Zoroastro, al que Nieztsche transformaría en el siglo XIX en su personaje Zaratustra, fue un gran predicador de estas creencias que terminó formando su propia secta que se convertiría en la religión oficial del Imperio Sasánida (las tierras que hoy conocemos como Irán y muchas más) entre los siglos III y VII.