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Pero verdaderamente ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 6/10

Las religiones son fenómenos de masas y, pese a que es cierto que están perdiendo fieles en determinados lugares, tomando una perspectiva planetaria están muy lejos de desaparecer. Hay una característica que logra que se mantengan, y es que tienen una dimensión social que actualmente no aporta la forma hegemónica de laicismo. En repetidas ocasiones, han conseguido mejorar la cohesión de amplios sectores de la población, entre ellos el de la gente más conservadora. En los templos se hicieron arengas, se dieron discursos, se encontraron aquellos que deseaban planear sus acciones destructivas y se concretó fecha y hora para ejecutar esos planes.

En casi todos los Estados, la mayoría sigue una de las grandes y viejas religiones (si bien en ocasiones no la practica), circunstancia que en algunos como Japón, China y Corea del Norte —estos dos últimos territorios con gigantescos déficits democráticos— no sucede, convirtiéndose en unas excepciones que afectan a más de mil millones de criaturas humanas. En el continente americano la mayoría se declara cristiana, es decir, fiel a una creencia que se extendió desde hace casi dos mil años y que impusieron los colonizadores. Hay quienes expresan sus dudas sobre Dios y Jesús. Además hay agnósticxs y atexs, pero es un porcentaje más pequeño de la ciudadanía el que se define como tal, si lo comparamos con el número que lo hace en Europa. En Abya Yala, los europeos y sus descendientes se esforzaron con una gran intensidad en imponer su religión y consiguieron crear importantes redes de control social a través del cristianismo. Procedieron a ello a partir de la doctrina vaticana del descubrimiento según nos cuenta Roxanne Dunbar-Ortiz en La historia indígena de Estados Unidos:

Desde mediados del siglo XV a mediados del XX, la mayor parte del mundo no europeo fue colonizado según la doctrina del descubrimiento, uno de los primeros principios de derecho internacional que promulgaron las monarquías europeas cristianas para legitimar la investigación, la elaboración de mapas y reclamación de tierras de otros pueblos fuera de Europa. La doctrina surgió de una bula papal emitida en 1455, que le permitía a la monarquía portuguesa apropiarse del África occidental. Después del infame viaje exploratorio de Colón en 1492, auspiciado por el rey y la reina del incipiente Estado español, otra bula papal extendió el mismo permiso a España. Las disputas entre las monarquía portuguesa y española condujeron al Tratado de Tordesillas (1494), a instancias del papa, que además de dividir el globo entre los dos imperios ibéricos, aclaraba que solamente las tierras no cristianas eran afectadas por la doctrina del descubrimiento.1

En Francia, Inglaterra o los Países Bajos no aceptaron estas bulas papales, aunque actuaron siguiendo su espíritu de legitimación del saqueo a través de la evangelización. Actualmente, en el sur del nuevo continente al que llegaron los marineros europeos, asistimos a una pugna entre dos formas de entender el cristianismo. Por un lado está la versión católica, propia de España y Portugal, en la que fueron evangelizadas las poblaciones originales, y por otro lado están las versiones reformadas. EE. UU. las ha fomentado porque las percibe más cercanas a sus valores que la tradicional iglesia católica, que con la Teología de la Liberación se mostró demasiado permeable a los movimientos izquierdistas. Frente a esta pugna entre esas variantes del cristianismo se podría plantear la Congregación del Infinito como alternativa ecologista, antidiscriminatoria, que luche contra la supremacía blanca, el orden patriarcal y la xenofobia, que incluso podría llegar a mostrarse decolonial, formando grupos en el Sur global independientemente de si este movimiento es más, o menos seguido en las zonas privilegiadas del planeta.

Los sacerdotes católicos, pastores y aquellos que se definen como cristianos hablan con frecuencia de “ideología de género” pero deberían hacerlo más bien de la ideología machista, un modo de entender el mundo transmitido y perpetuado por las antiguas religiones con sus desfasados marcos conceptuales, muy extendido pero que anida especialmente en las mentes de los maltratadores, violadores y asesinos de mujeres. El régimen patriarcal es la fuente de la violencias machistas y es, a menudo, reforzado por estas estructuras.

Reunirte para que (usualmente) un hombre, con una supuesta sabiduría, te cuente unas historias heteronormativas y en las que, las mujeres son mostradas meros apéndices de los hombres (en cuyo caso son buenas) o fuentes de todo mal (si por el contrario, son independientes), no parece una actividad demasiado constructiva. Las religiones milenarias han potenciado visiones misóginas en las que las mujeres solo son instrumentos de los hombres. Va siendo hora de aglutinar a quienes tenemos otras y queremos construir unas sociedades más igualitarias, que no sean tan patriarcales. Siempre han fomentado valores como la misoginia y el rechazo hacia lxs diferentes, valores que eran sostenidos hace mil o dos mil años. Algo que es tan antiguo no puede regir nuestras vidas hoy día. Como escribía Bakunin en Federalismo, socialismo y antiteologismo con sus conceptos y su lenguaje del siglo XIX:

Nada es, en efecto, tan universal ni tan antiguo como el absurdo, y, al contrario, es la verdad la que es relativamente mucho más joven pues ha sido siempre el resultado, el producto, nunca el comienzo, de la historia; porque el hombre, por su origen, primo, si no descendiente directo del gorila, ha partido de la noche profunda del instinto animal para llegar a la luz del espíritu, lo que explica muy naturalmente todas sus divagaciones pasadas y nos consuela en parte de sus errores presentes.2

Una organización de carácter religioso que sea realmente emancipadora, debería promover valores más propios del siglo XXI, como la igualdad de derechos entre mujeres, hombres y personas de géneros no binarios, la buena disposición hacia disidentes sexuales y de género, la no discriminación, un reparto en las tareas domésticas y de cuidados más equitativo, el respeto al medio ambiente, el convencimiento de que la especie humana no tenía por qué dividirse en razas (aunque hace siglos que se procedió a ello, con propósitos de dominación) y de que las únicas cosmovisiones válidas no pueden ser las que proyectamos quienes somos percibidxs como blancxs y occidentales. 

Con la división de la humanidad en razas, los Estados europeos obtuvieron como mínimo dos ventajas: crearon el sentimiento en sus súbditxs de ser más humanxs que otrxs y consiguieron un pretexto para comerciar con personas.

En una sociedad racista como la nuestra, ser etiquetadx como blancx, es muy importante, a pesar de que para algunxs puede variar según el lugar en el que te encuentres —hecho que se ha observado en el caso del actor Antonio Banderas y tantxs artistas latinxs en EE.UU., consideradxs blancxs en sus países de origen pero no allá—, si bien para mucha gente de diferentes orígenes pasar por blanca no es una opción posible. Lxs que sí lo consiguen obtienen una serie de privilegios, mientras otrxs, que tienen la piel más oscura o simplemente son de otro grupo social (como en el caso de numerosxs gitanxs con un tono de piel más claro o de lxs judíxs), son vistxs como racializadxs y se enfrentan a varios prejuicios y desventajas. Estas se hacen notar más cuanto más oscura tiene la piel alguien y se halla más lejos de la blanquitud.

Las ventajas son parte del privilegio blanco, que según Desirée Bela-Lobede en Ponte a punto para el antirracismo: “Es una hipótesis que plantea la existencia de un privilegio social que beneficia a las personas blancas, sobre todo en países mayoritariamente blancos, en comparación con lo que suelen experimentar las personas de otros grupos raciales en las mismas circunstancias sociales, políticas y/o económicas.”

Hipótesis que se ve confirmada cada vez que alguien racializadx intenta por ejemplo, alquilar una casa, comprueba que es objeto de la sospecha de vigilantes o cuerpos de seguridad en espacios públicos, no halla referentes en las instituciones ni en los medios de comunicación o si tiene el pelo afro, no encuentra quien se lo trabaje bien más allá de una peluquería especializada.

Todo este privilegio blanco es producto de una supremacía blanca que es muy real y que se refleja en diferentes aspectos. Como explica la autora:

Cuando se habla de supremacía blanca aparece el miedo. ¿Por qué? Porque en nuestra primera infancia se nos enseñó a vincular la supremacía blanca… ¿con qué? Con la extrema derecha, con los skinheads neonazis y con la violencia ejercida por estos grupos. Este aprendizaje se ve reforzado institucionalmente, y de forma especialmente intensa, desde los medios de comunicación y desde las industrias televisiva y cinematográfica. Sin embargo, eso es solo la punta del iceberg, porque la supremacía blanca, además de todo lo dicho está conformada por muchas otras facetas. Facetas tan invisibles a los ojos de las personas blancas que, al no ser capaces de registrarlas, las dan por inexistentes.

La supremacía blanca es un sistema de explotación y opresión de continentes, naciones y pueblos de otros grupos étnicos, predominantemente situados en el hemisferio sur. Este sistema de explotación está perpetuado institucionalmente, y con una base histórica, por parte de los estados nación blancos del continente europeo y norteamericano, con el fin de mantener y defender un sistema de riqueza, poder y privilegio que ha construido las sociedades y los estilos de vida actuales.

Es verdad que los blancxs siempre hemos resultado privilegiadxs en estas estructuras de opresión pero hoy sabemos que la supremacía blanca es injusta y hemos de luchar contra ella. Además, los “estilos de vida actuales” se caracterizan por una enorme abundancia en los países centrales, en medio de un consumismo desaforado, situación que va a cambiar mucho en los próximos años.

Más adelante en el mismo texto reflexiona:

Creo sinceramente que es necesario que las personas blancas hablen más de supremacía blanca y privilegio blanco, y no tanto de racismo. Déjame que te explique por qué. No es que crea que no haya que hablar de racismo, pues es una de las consecuencias de la supremacía blanca. Pero en numerosas ocasiones, cuando se habla de racismo muchas personas blancas consideran que, al no ser racistas, no tienen nada que ver con el tema y, por lo tanto, no tienen nada que hacer. Creen que el racismo es algo que deben resolver las personas cuyas vidas se ven expuestas a esa opresión. Esto es tremendamente injusto. No somos las personas racializadas las que construimos un sistema que nos aniquila. ¿Por qué debemos, entonces, encargarnos del tema solo nosotras? Por eso creo que cambiar la conversación y hablar sobre supremacía blanca cambia el juego.3

1 Dunbar-Ortiz, Roxanne: La historia indígena de Estados Unidos. Madrid: Capitan Swing, 2018

2 Bakunin, Mijail: Federalismo, socialismo y antiteologismo. Madrid: Júcar, 1980.

3 Bela-Lobedde, Desirée: Ponte a punto para el antirracismo: consejos útiles para iniciar la alianza antirracista. Barcelona: Ediciones B, 2023

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Pero verdaderamente ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 5/10

Pareciera que el ateísmo/agnosticismo y la irreligiosidad fueran actitudes que solo tienen éxito en algunas partes del occidente que se enriqueció, y por tanto mayoritariamente de blancxs y de determinados países. Pero ni estas dos posturas son exclusivas de los territorios enriquecidos ni lxs migradxs deberían adoptarlas para “integrarse mejor” en sus lugares de acogida. La organización aquí propuesta tiene que acabar con todas estas ideas preconcebidas, ha de desplegarse en diversos países y podría ser anticolonial, si se constituye en una alternativa al laicismo individualista que se va volviendo hegemónico en varias naciones enriquecidas, al tiempo que también debe suponer una nueva opción diferente a las que ofrecen las religiones teístas. Una alternativa necesaria para demostrar que no hace falta ser individualista para no creer.

Al intentar levantar esta estructura no trato tanto de oponerme a las redes religiosas tradicionales, como de construir un arma defensiva frente a esa brutal cantidad de racistas, generalmente machistas, xenófobos y LGTBfobos que proliferan por todas partes y ante esos reservorios de supremacismo blanco (localidades con un porcentaje alto de sus habitantes a favor de la omnipresente supremacía blanca) que encontramos sobre todo en Europa, norte de Abya Yala (América), Rusia, Australia y Nueva Zelanda.

El laicismo ha sido utilizado en algunos casos por la derecha y la ultraderecha para justificar la islamofobia. En los emplazamientos donde no estaban acostumbradxs a la convivencia con practicantes del islam, se ha convertido en una extendida fobia religiosa que ha acabado revelándose además como una fuente de rechazo hacia lxs extranjerxs. Tiene como efecto que las personas percibidas —a menudo basándose en estereotipos— como de origen árabe, norteafricano, asiático-occidental o asiático-central, se conviertan en  sospechosas (sobre todo en el transporte público) de cometer actos de terrorismo y que la gente blanca en general desconfíe de quienes exhiban indicios que les lleven a pensar que son musulmanxs. Esta fobia invisibiliza a otrxs seguidorxs de esta religión negrxs, del sudeste asiático, rusxs, europexs…

La islamofobia es una constante en los países occidentales, aunque donde causa realmente estragos es en los orientales. Solo es necesario recordar la persecución a uigures, el genocidio rohinyá, o los constantes disturbios en India para verlo. Su auge y su relación con ambientes laicistas es una de las razones que hace que me parezca más interesante una religión atea/agnóstica que un ateísmo/agnosticismo sin religión o un pseudolaicismo en el que las creencias se circunscriben al ámbito de lo privado. Esto último tiende a mostrarse como una actitud esencial actualmente en la mayoría de países en los que es hegemónica la cultura occidental.

Con el posible efecto de disuadir a algunos de los que queman en público ejemplares de El Corán —terrible acto que desde sectores musulmanes ha sido comparado con que alguien se dedicase a quemar la bandera LGTBQIA+—, es urgente ofrecer una alternativa a todxs lxs que que no se sienten aceptadxs por las viejas religiones teístas y patriarcales.

Ante las abundantes acciones terroristas islámicas o ante acciones terroristas supremacistas cristianas, como la ocurrida en Cristchurch (Nueva Zelanda) en 20191 o la sucedida en Pittsburgh (Pensilvania, EE. UU.) en 20182, estimo que es más útil condenar los ataques en sí que el conjunto de creencias que sirve de pretexto para que se cometan. 

Las viejas religiones místicas y de las revelaciones se rigen por unos preceptos muy anticuados. No las considero positivas, pero resultan verdaderamente negativas cuando en algún lugar solo una de ellas determina la vida de la gran mayoría de la gente. Son peligrosas en el momento en que se asocian a las bombas y a las armas, sobre todo en las ocasiones en que los mismos Estados, con el enorme poder coercitivo del que disponen (ejército, educativo, legal o medios de comunicación, por ejemplo), se presentan como garantes de una de ellas o cuando se organizan grupos terroristas para “defender” sus preceptos.

Actúan casi siempre como vectores para propagar el conservadurismo. Incluso cuando parece que no lo hacen o que están trabajando por quienes son más pobres, transmiten una visión de las relaciones humanas que se apoya en un trato diferente según te adscriban a uno u otro género. Es hora de que haya una organización que también asista a lxs que lo necesitan pero desde posiciones menos anticuadas y que tiendan más al igualitarismo.

En algunos casos, el laicismo resulta opresor en vez de ser liberador. Es la situación a la que se enfrentan multitud de migradxs o personas ya nacidas aquí pero con ascendientes de otros países, que interactúan en unas culturas en las que la religión es la norma y chocan con unas instituciones, que prohíben el uso de determinadas prendas en nombre del laicismo, como en los conocidos casos en los que no se ha permitido la entrada de niñas a escuelas por llevar el hiyab en Francia. Sucesos islamófobos similares han ocurrido varias veces en diversos países, sin embargo, frecuentemente de lo que se trataba en realidad, era de casos de xenofobia.

En mi opinión, no es positivo intentar disuadir a quienesquiera que así lo crean, de la convicción de que son escuchadxs por un dios. Es una mala costumbre que molesta particularmente a teístas que forman parte de una minoría. Yo, comparo descubrir esta realidad con el desengaño que sufres en el momento en el cual, siendo todavía una criatura te das cuenta de que el Ratoncito Pérez, Ratón o Hada de los Dientes, Papá Noel-San Nicolás-Santa Claus, los Reyes Magos —con esa historia que se cuenta a lxs niñxs de que las ven todo el año si se portan mal (tan parecida a la de Dios)- no existen. Quizás sea porque empecé a no creer en Dios a raíz de descubrir esas mentirijillas. Llegar a la conclusión de que es otra creación cultural puede ser un hecho harto desagradable y suponer una grandísima decepción —aunque hay no teístas que no la sufren, sino que experimentan un gran alivio al pensar en ello— similar a las de la época infantil pero mucho más intensa. En resumidas cuentas, tomar conciencia de que no somos tan especiales y de que no nos acompaña ningún dios (si acaso existe), desencadena un descubrimiento que, cuando eres teísta, suele producir tristeza o rabia y que debería averiguar cada cual por sí mismx, al reflexionar tras recibir cualquier mensaje que pueda inducir a tal pensamiento. No porque alguien se lo diga, se lo imponga o le fuerce a no creer. La producción y difusión de cualquier producto cultural —de ficción o no, como este texto— en el que se promueva el ateísmo sí que me parece muy positiva. Se trata, no tanto de enfrentarse a las creencias de la gente como de sembrar la duda y ofrecer una alternativa. 

En cambio, perseguir a aquellxs que se distinguen por su teísmo, algo semejante (salvando las distancias) al hostigamiento, que derivaría en genocidio, que el partido nazi  hizo con la persecución del pueblo judío (aunque lo hacía por motivos racistas, no religiosos) o proscribir cualquier religión organizada —como ocurrió durante varias décadas del siglo XX, en la Albania de Hoxha—, son graves atentados contra los Derechos Humanos. 

De la misma forma también atenta contra los Derechos Humanos el hecho de que lxs teístas se empeñen en que creamos en sus dioses y de la forma que creen ellxs.

La Congregación del Infinito ha de ser una alternativa de paz. No podemos perseguir a teístas. Qué cada cual crea lo que quiera. Y si le hace feliz pensar que hay un dios vigilando sus actos, no hay ningún inconveniente para que siga, dentro de su estructura religiosa, con sus prácticas y creencias de siempre. 

Los colonizadores europeos pasaron siglos evangelizando con su inseparable religión cristiana a quienes habitaban las zonas colonizadas, sobre todo en los sitios donde se practicaba cualquier suerte de culto relacionado con la naturaleza. No tanto en los que dominaba una religión monoteísta y que debía ser respetada, como la musulmana. En unas áreas evangelizadas fundamentalmente a través de las lenguas europeas, hicieron proselitismo no solo de las creencias cristianas, también del sistema de valores que las acompañaba.

Oyèrónké Oyewùmí (1957) en su libro La invención de las mujeres nos explica como la sociedad yorùbá, pueblo del oeste de África que, además de en Nigeria, Benín, Ghana y Togo, está presente en otros países debido a la trata de personas esclavizadas, no se regía por criterios de género sino de antigüedad, ancianidad o senioridad y que fueron los misioneros los que impusieron su clasificación por géneros. Escribe: 

Para 1861, la biblia había sido traducida al Yorùbá, y la nueva élite cristiana se concentraba en la codificación de las costumbres, las tradiciones y la religión de la gente. Sin embargo, con frecuencia su visión estuvo seriamente coloreada por el cristianismo. Esto es particularmente notorio en relación al sexo. Tendían frecuentemente al sesgo androcéntrico en el lenguaje y la interpretación de las tradiciones Yorùbá. En las manos de seglares, teólogos y líderes cristianos de las iglesias Yorùbá, los pilares de la religión Yorùbá fueron masculinizándose. Olódùmarè3 comenzó a verse como “nuestro padre celestial”; si se les reconocía, las òrìṣà hembra se visualizaban nebulosamente con menos poder que los òrìṣà macho; y “nuestras ancestras y nuestros ancestros” se convirtieron en nuestros antepasados.

A lo largo de los siglos XIX (en la mayoría de Abya Yala) y XX, los grandes imperios coloniales fueron desarticulados y la mayor parte de las tierras ocupadas consiguieron liberarse y constituirse en Estados independientes, aun cuando hoy quedan colonias con cierto grado de autonomía. En todas, entre otras muchas cosas, quedó el efecto que causaron los misioneros.

Quienes habitábamos en el entonces Reino de España —un Estado plurinacional que, hoy todavía, sigue siendo un reino, a pesar del anacronismo y la profunda injusticia que caracterizan a la institución monárquica—, fuimos muy insistentes con la evangelización asociada indisolublemente a la cruel colonización. Entiendo que predicar —acabando con multitud de prácticas culturales locales— y extender alrededor del globo una religión surgida en el extremo occidente asiático, que consiguió, aproximadamente a los trescientos años de su llegada a Roma, ser la oficial del Imperio Romano (incluso para cuando este cayó había logrado arraigar en el continente europeo), fue una actividad muy perniciosa para las culturas colonizadas.

Quizá sea esa la razón por la que intento divulgar una alternativa como esta, porque me siento culpable del daño que causaron algunos de mis antepasados. Los procesos de colonización son un fenómeno histórico por el que, los Estados del injustamente llamado “viejo continente” que fueron colonizadores deberían pedir perdón a cada país del que fueron metrópoli. Son la causa de que encontremos una situación de colonialidad desde que terminaron los procesos de descolonización administrativa, situación en la que además, las empresas de las antiguas metrópolis siguen obteniendo beneficios de los territorios que eran colonias en un proceso de neocolonización.

En gran parte de las zonas que fueron colonizadas por países de Europa, el cristianismo en sus diferentes versiones determina la vida de una mayoría aplastante de habitantes4. Allí, en mi opinión, no van a tener nunca éxito los modelos de laicismo e irreligiosidad que se han seguido en este continente en el que escribo. Se necesitan estructuras diferentes. La organización propuesta en estas páginas puede ser una solución. Con ella lograríamos llegar a estratos de la sociedad que no acudirán jamás a centros comunitarios o sociales, que nunca formarán parte de sindicatos, asambleas permanentes, partidos políticos, asociaciones, grupos de consumo…

1 El viernes 15 de marzo de 2019, un supremacista cristiano atacó las congregaciones de las mezquitas de Al Noor y Linwood en la ciudad neozelandesa de Christchurch, causando 51 víctimas mortales.  https://es.wikipedia.org/wiki/Atentados_de_Christchurch_de_2019 

2 El sábado 27 de octubre de 2018, un extremista disparó contra la multitud reunida en la sinagoga Tree of life-Or L´Simcha Congregation de Pittsburgh (Pensilvania) durante los servicios matutinos del Shabat, matando a 11 personas. https://es.wikipedia.org/wiki/Tiroteo_de_la_sinagoga_de_Pittsburgh

3 Olódùmaré es el nombre dado al ser supremo, omnipotente y creador de todo lo que existe.

4 El cristianismo es mayoritario, pero de una forma menos absoluta que en otras territorios donde actuaron los misioneros, en Australia y Nueva Zelanda, antiguas colonias de poblamiento, en las que se instalaron una gran cantidad de habitantes de la metrópoli, para lo cual, la población autóctona fue masacrada hasta que se convirtió en una minoría. Crimen que también fue cometido en la mayor parte del norte de Abya Yala (Las Américas), en las tierras que se convertirían en EE.UU y Canadá, naciones más religiosas dada la importante raíz puritana de sus colonos.

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Pero verdaderamente ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 4/10

El patriarcado durante milenios ha dominado ampliamente —y aún hoy domina— nuestros pensamientos y comportamientos. Uno de los instrumentos que ha usado para hacerlo son las religiones. Hace falta una nueva realmente diferente: atea/agnóstica (o no teísta), no dogmática y ecologista, que luche contra la supremacía blanca, este maldito orden patriarcal y la xenofobia. Una que, partiendo del respeto a la tierra y al medio ambiente en general, conociendo los límites del planeta y basándose en la igualdad de derechos y la no discriminación, pueda intentar disminuir la tristeza de la gente ante la desaparición de sus seres queridxs y aminorar la inquietud ante el futuro de su propia muerte, al tiempo que articula nuevas comunidades. Debemos intentar que los contextos en los cuales actuamos sean más igualitarios en este siglo y, si bien, siendo realistas, el androcentrismo va a continuar existiendo y hemos de perseverar en la lucha contra él, que ya no sea capaz de determinar tanto las vidas de las criaturas humanas. Las viejas religiones teístas (y no teístas) siempre lo han sostenido. Incluso en las últimas décadas, cuando sus cimientos han empezado a hundirse, han apuntalado el edificio. Instrumentos muy útiles para intentar impedir que siga siendo hegemónico son la discriminación positiva, la exigencia de paridad y la herramienta que yo llamo “listas cremallera no binarias”1

Que si la mujer salió de una costilla, que si no pueden oficiar misa, que si mujeres y hombres (por supuesto, para este tipo de caducas entidades no existen las personas de géneros no binarios) tienen que estar separadxs en los lugares de culto, que si no pueden realizar varias actividades, que si tienen que vestir con decoro, que si no pueden tocar instrumentos musicales, que si tienen que llevar en público el cabello cubierto con tela o peluca… Encuentro de muy mal gusto incidir en que una mujer haya tenido o no relaciones sexuales con penetración y, al no haberlo hecho, aludir a ella después como la Virgen de nosequé o la Virgen de nosecuantitos. Todo está organizado a partir de una terrible misoginia que logra obstaculizar las vidas de las mujeres. Intenta subyugarlas, pero como esto cada vez es más imposible, lo que consigue es ponerles impedimentos y dificultades en la tarea de equiparar su posición en la sociedad con la de los hombres.

Continuamente tenemos noticias de violencia contra las mujeres, de agresiones sexuales y de feminicidios. Son hechos contra los que toda la sociedad ha de seguir luchando cada día. Constituyen todo un sistema de terrorismo machista que se ha ido agudizando quizá como reacción al auge de los feminismos2, que tiene como resultado una enorme cantidad de mujeres muertas —también algunas criaturas, víctimas de la abominable violencia vicaria— y que logra infundir miedo a la mitad de la población. 

La Congregación del Infinito debe crear centros comunitarios autónomos donde haya, entre otros, grupos de mujeres en los que se impartan talleres feministas (de los cuales, el más necesario, a mi juicio, sería el de autodefensa para mujeres). La programación de esos centros, además de otros asuntos como su uso para encierros de protesta, sus pautas de limpieza o su horario de apertura, serán decididos por su propia asamblea. Se podrían realizar en ellos, talleres abiertos a todo el público de: agricultura ecológica, permacultura3 (también la urbana), Derechos Humanos y de la igualdad, reparación de bicis, idiomas, cocina vegana, juegos de mesa… Los talleres funcionan como actividades en las cuales, además de aprender, es fácil que socialicemos. 

Igualmente, en cada centro comunitario sería deseable que se reuniese un grupo LGTBQIA+. También se pueden impartir talleres de autodefensa, específicamente dirigidos a quienes nos identificamos dentro del acrónimo. Quizá así, antes de agredirnos, se lo piensen dos veces. Hemos de conseguir que mujeres y disidentes sexuales o de género sean efectivamente respetadxs. Podría suceder que intuyendo que formamos parte de una organización que debería a ser grande, esos machos acostumbrados al uso de la fuerza, no cometan unas agresiones violentas que en ocasiones se convierten en asesinatos y que frecuentemente tienen como víctimas a mujeres cis y trans o personas de géneros no binarios. Es posible que esto nunca ocurra. No obstante, merece la pena intentarlo.

Todas las organizaciones no feministas adolecen de un tremendo exceso de representación masculina (a menudo señoros o machirulos) en sus cuadros dirigentes. Esta es la condición que produce el verdadero borrado de las mujeres. Demasiadas mujeres que se definen como feministas radicales, aceptan doctrinas tránsfobas y se centran en luchar contra quienes apoyan la causa queer que, por otra parte, también pueden ser feministas radicales. Toda esta lucha a quien beneficia, sin duda, es a los agentes del patriarcado.

Lxs que no vivimos como el sistema patriarcal esperaría, hemos de exhibir más unión, empoderarnos y proyectar una imagen de fuerza, pero para ello tenemos que dejar atrás el individualismo exacerbado que ha sido predominante desde hace bastantes décadas. Debemos organizarnos mejor, al menos de un modo tan eficaz como el de aquellxs que se encuentran todos los fines de semana en sus diferentes templos. En torno a una entidad religiosa radicalmente diferente a las que conocemos, lo conseguiríamos y podríamos lograr que se formasen multitud de comunidades —autogestionadas y con fuertes relaciones de cuidados entre sus integrantes— de mujeres, personas de géneros no binarios y hombres.

Es indignante comprobar la cantidad de víctimas provocadas en el mundo por las violencias machistas, las agresiones racistas y las que van dirigidas a LGTBQIA+ y está en nuestra mano construir un movimiento fuerte que pueda amedrentar en algún caso a la gente que las comete.

A lo largo de la historia han sido casi siempre los hombres teístas quienes han provocado grandes derramamientos de sangre alrededor del globo. Principalmente hay dos actitudes ante las situaciones que nos generan un fuerte rechazo o con respecto a quienes actúan de una forma que nos disgusta. Se puede acosar, perseguir, matar y ocasionar grandes masacres o cabe ofrecer una alternativa. Los fieles de las viejas religiones místicas y de las revelaciones, a menudo han tomado el primer camino. Este texto intenta seguir el segundo: como cada vez somos más quienes rechazamos ciertas dimensiones antiguas y opresoras de la cultura, es hora de proponer otras diferentes más actuales y emancipadoras.

Lo que daña las sociedades no es tanto la existencia de unas organizaciones de carácter religioso, como la creencia en unos dioses omnipotentes que nos observan y juzgan. Lo más habitual en los ámbitos cristiano, judío y musulmán, si no se está en contacto con otros sistemas espirituales no teístas como el budismo, es pensar —incluso siendo no creyente— que me estoy refiriendo a dos fenómenos iguales, pero no lo son. Uniéndonos en torno a una que sea atea/agnóstica (mas no dogmática, como mínimo no teísta) les podemos demostrar que esto no es así y que tenemos la capacidad de añadir comunitarismo a nuestra cultura. Seguramente conseguiríamos influir de manera positiva en las sociedades.

También, ha habido momentos en la historia en los que los no teístas han sido muy crueles. Es cierto que en el Japón del siglo XVII —que se podría calificar como una cultura animista, ya que el sintoísmo que allí se practica reúne las características para ser llamado así— las autoridades aplicaron tortura y ejecutaron a numerosos misioneros cristianos4. Igualmente es cierto que estos misioneros eran extranjeros que estaban convirtiendo gente a una religión que entonces era muy fundamentalista. Pese a que nada justifica torturas ni ejecuciones, al juzgar estos hechos hay que tener en cuenta la mentalidad del Japón de esa época.

La Congregación del Infinito nunca podría ejercer tal represión porque pone la vida en el centro y defenderá los Derechos Humanos. Mi intención al escribir esto tampoco es desatar la cristianofobia ni la islamofobia, ni el antisemitismo, ni la hindufobia, ni ningún sentimiento semejante. En ocasiones, aquellos que no creen en las religiones teístas ejercen la violencia y la discriminación hacia teístas, como en el caso de China con lxs uigures, que son hostigadxs y, a veces obligadxs a ingresar en campos de reeducación; o como ocurre en Birmania/Myanmar, de mayoría budista, con el genocidio que se cometió y el acoso que ha hecho que miles de rohinyá se exiliasen en el vecino Bangladés. Tanto uigures como rohinyá tienen creencias musulmanas. Son contadas las veces en las que se produce un acoso así. Generalmente se dan otro tipo de relaciones: teístas que persiguen a no teístas; o teístas de una religión que ejercen violencia (incluso cometiendo actos de terrorismo) hacia lxs de otra; o teístas de determinada secta hostigan a quienes profesan una versión diferente de la misma creencia, como en el caso de cristianos protestantes y católicos en Irlanda del Norte o los conflictos entre musulmanes chiíes y suníes.

 1 Unas listas en las que se alternan hombres con mujeres que, en cualquier caso, podrían ser sustituidos o sustituidas por personas de géneros no binarios.

2 Al respecto Rita Segato en su texto de 2017 La guerra contra las mujeres sostiene que una función de los feminicidios en México es atemorizar y servir de ejemplo.

3 Como explican en esta web la permacultura es un “sistema de diseño agrícola y social que busca crear sistemas sostenibles y regenerativos que trabajen en armonía con la naturaleza”. A pesar de lo que pueda parecer por esta definición es muy diferente a la agricultura ecológica.  https://www.plataformatierra.es/innovacion/que-es-y-como-funciona-la-permacultura

4 Sobre este hecho hay una novela histórica muy interesante: Silencio, de Shusaku Endo de 1966, que fue adaptada en 2017 al cine por Martin Scorsese.

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Pero verdaderamente ¿era indispensable una organización de carácter religioso 3/10

El problema de las religiones es el contenido, no el continente. El debate sobre este tema se suele enfocar desde una óptica neoliberal e individualista. No hay nada reaccionario en construir una comunidad en torno a un lugar en el que encontrarse cada fin de semana. Lo negativo hasta ahora han sido los valores de esas comunidades.

Con este planteamiento que hago de una organización de carácter religioso pero atea, agnóstica o no teísta —útil también para deístas y panteístas—, me gustaría colaborar en un cambio en la forma de entender la realidad. No solo para quienes han alcanzado un estatus en la sociedad que les permite vivir de forma aparentemente independiente, también para quienes lo hacen en entornos no individualistas, en pueblos o  barrios con menor nivel de recursos económicos que la media y que necesitan ayudarse de manera importante unxs a otrxs para salir adelante.

En las últimas décadas, multitud de personas se han desentendido de las religiones pero hay gente que, incluso en el supuesto de que quisiera, no podría hacerlo, por razones psicológicas, sociológicas y económicas. Más allá del daño que históricamente causaron y del recelo que lógicamente provocan, hemos de reconocer que estamos tratando con fenómenos culturales que aportan un gran componente de cohesión social a la vida, al tiempo que se ocupan de calmar nuestra angustia ante la muerte.

Las Iglesia Católica, las protestantes, las ortodoxas y las instituciones equivalentes en otras de las religiones patriarcales no se comportan de manera democrática y todavía gozan de demasiado poder.

Es momento de construir una nueva, la Congregación del Infinito, que sea diferente, con la esperanza de que se haga conocida, masiva y se convierta en una alternativa ante las tradicionales. Trataría además, de ofrecer una opción atea/agnóstica o no teísta, con vistas a acabar en un futuro con el oligopolio que tienen los viejos cultos. Cada uno de ellos es el mayoritario en determinados Estados, podríamos decir que se reparten el globo terráqueo.

El propósito de todo esto es que se formen nuevas comunidades de mujeres, personas de géneros no binarios y hombres, en las que haya fuertes interacciones centradas en los cuidados y existan diferentes maneras de comprender nuestra existencia, pero conseguirlo sin alejar a nadie de su entorno tradicional. No debemos actuar como lo que podría ser calificado como una secta destructora de la personalidad.

Con ella podríamos luchar contra la soledad, que tan problemática se vuelve a medida que nos hacemos más mayores y dependientes, así como dotar de un extra de sentido a multitud de vidas que lo puedan necesitar.

Pareciera que las religiones solo pudiesen conformar entidades caducas. Que a partir de la Ilustración fueron señaladas como formas de pensamiento equivocadas que deberían ser sustituidas por la ciencia. Pero como dice Marina Garcés en Nueva ilustración radical

Para la ilustración no se trata de establecer cuál es el saber más acertado sino cuál es la relación más acertada con cada una de las formas de la experiencia y el saber. La apuesta no consiste, por tanto, en sustituir a la religión por la ciencia y hacer de ella, como se dice a menudo, una nueva religión moderna. La ilustración no es el combate de la ciencia contra la religión o la razón contra la fe. Esta es una simplificación reduccionista que distorsiona lo que verdaderamente está en juego. Lo que la ilustración radical exige es poder ejercer la libertad de someter cualquier creencia a examen, venga de donde venga, la formule quien la formule, sin presupuestos ni argumentos de autoridad.1

Si propongo aquí una nueva organización de carácter religioso tampoco puede ser dogmática, sino que sus ideas y creencias tienen que estar abiertas a la duda y la discusión. No debe importarle si has tomado una opción atea, agnóstica o si, por el contrario, prefieres creer que la realidad fue creada por un dios que se desentiende de las criaturas que aparecieron en su creación (deísmo) o si piensas que la naturaleza —todo y todxs lxs seres vivxs— forma parte de un dios (panteísmo). 

Será una en la que no va a ser necesario tener fe en la existencia de ninguna entidad, como sí sucede en las teístas, que te obligan a asumir que hay un ser que está siempre contigo, pendiente de lo que haces y que cuando mueras te va a juzgar en consecuencia, otorgándote un premio o un castigo eternos. De una que permitirá que mantengas unas creencias propias no teístas, en energías, en el alma o animistas. Incluso podrías tener unas budistas. Por supuesto, puedes también no creer en nada.

Lxs teístas replicarán que asumir el no teísmo es ya un dogma. Justo al revés: el teísmo lo es. Quienes afirman algo (por ejemplo, que hay un dios que nos observa), y no quienes lo niegan, son lxs encargadxs de demostrarlo.

La entidad aquí propuesta no va a tener dogmas de fe, aunque ha de construirse en torno a tres principios básicos:

1) Las criaturas humanas somos parte de la naturaleza y dependemos de ella, por tanto necesitamos unos ecosistemas sanos. No somos muy diferentes del resto de seres vivxs, como ellxs somos ecodependientes.

2) Todxs somos interdependientes y tenemos los mismos derechos independientemente de las variables de la interseccionalidad que nos otorgan privilegios o desventajas (el género, la clase social, la edad, la procedencia étnica, la nacionalidad, la orientación sexual, la expresión de género, las capacidades de cada unx…)

3) Los recursos del planeta son limitados y no se puede pretender un crecimiento económico ilimitado al utilizarlos para producir o al extraerlos. Es necesario habilitar algún mecanismo para conseguir justicia en el reparto de la energía y los bienes que de manera sostenible logremos obtener o extraer de la naturaleza.

Estoy convencido de que se puede construir una religión sin fe, al estilo del pastafarismo2 o del Satanismo Laveyano —pero con unos símbolos menos inquietantes que esta última y menos cómicos que la primera—, cimentada en la noción de comunidad, en los feminismos, el ecologismo, el antirracismo y la lucha LGTBQIA+. Todo lo relacionado con el satanismo  irrita profundamente a cristianxs y perturba a una cantidad importante de quienes ya no lo son, que se acercarían a ese satanismo pero no lo hacen por su anterior educación en la fe. Nuestra congregación también será acusada de ser satánica pero no creo que exista ninguna deidad maligna ni Satanás. Muchxs cristianxs piensan que lo que quiere el diablo es que no creamos en él. En tal caso, y por dar gusto a quienes recibieron esa supersticiosa educación, lo escribiré, aunque lo encuentre absurdo: renuncio al diablo. En cuanto a otras alternativas como la del pastafarismo, llamado también la religión del Espagueti Volador2—reconocida como tal en algunas tierras como Nueva Zelanda, donde se realizó alguna boda por este rito, mientras que en otras como Polonia fue catalogada como una de las muchas religiones paródicas que existen— su alto contenido humorístico supone que no sea seguida por un número significativo de la población mundial, al igual que ocurre con otras religiones paródicas.

El laicismo individualista ha llegado hasta donde le ha sido posible. No obstante, solo se practica de forma masiva en los territorios con mayor IDH, siempre que haya una cultura con tradición crítica y no demasiada adscripción religiosa, condición que no se cumple en el caso de los países de la península arábiga o su entorno. De todas formas, parece como si necesitase de riqueza para seguir aumentando. Es lógico que un modelo así no tenga éxito en Latinoamérica, África o los países del oeste, el centro y el sur de Asia. Además, lo más probable es que en el futuro nuestras condiciones de vida vayan a peor, efecto de la destrucción del medio natural que estamos llevando a cabo —en los últimos años a pasos agigantados—, del caos climático que está sufriendo la Tierra y del desequilibrio que supone que esta tenga unos recursos limitados —a cuyos límites ya hemos llegado—, mientras el régimen capitalista busca siempre el crecimiento infinito. 

Hay que tener en cuenta que en casos de dificultades económicas las religiones cobran fuerza, pues tienen una gran función agregante, o en un lenguaje más social, un importante componente comunitario que posibilita la ayuda mutua.

El heteropatriarcado es un rasgo esencial en la formación de las grandes y viejas religiones. Tenía un mayor peso en las sociedades en las que se desarrollaron que el que posee actualmente. Como consecuencia, casi todas consideraron un gran pecado las relaciones homosexuales, los cambios en el género asignado al nacer y fomentaron visiones horribles de las mujeres libres, con el mensaje de que solo podían ser buenas si se comportaban como muñequitas manejadas por los hombres.

Para personas irreligiosas como las de mi entorno, incluso para mí mismo —hasta que hace unos pocos años empecé a urdir este proyecto—, las religiones siempre han supuesto estructuras muy negativas. Se podría considerar que, al tiempo que han ofrecido consuelo ante la muerte, nos han llenado la mente con unos principios absurdos. Ahora bien, yo creo que no tiene que ser siempre así. Esta Congregación del Infinito, no será misógina sino antipatriarcal e inclusiva, en la que se adscriban quienes tengan diferentes creencias no teístas, incluso materialistas3. Da la impresión de que para construir una organización de carácter religioso son indispensables planteamientos espiritualistas pero no es verdad, se puede hacer desde el más puro materialismo.

1 Garcés, Marina: Nueva ilustración radical. Barcelona: Anagrama, 2017.

2 Religión creada en 1966 por Anton Szandor LaVey en California denominada Iglesia de Satanás, con una filosofía materialista y muy influenciada  por Friedrich Nietzsche y Ayn Rand.

3 Todas las veces que uso está categoría estoy hablando de una tendencia filosófica que subraya que la materia es la que produce la conciencia. Para otras acepciones del término usaré la palabra consumista.  https://es.wikipedia.org/wiki/Materialismo

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Pero verdaderamente ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 2/10

En determinados ámbitos de Occidente, las organizaciones de carácter religioso son consideradas unas estructuras del pasado. Sin embargo, en amplias zonas de La Tierra, todavía hoy son percibidas por la mayoría de la población como esenciales para la vida. En diferentes culturas, a la mayoría de la población no les resulta confiable alguien que no siga ninguna. Podemos construir una que apoye más el respeto y la tolerancia que las que sobradamente conocemos. Lxs integrantes de la sociedad de consumo tienden a comportarse de forma individual pero para practicar una religión suelen agruparse. Puedes hacerlo en soledad en la intimidad de tu hogar. Sin embargo, donde se vive realmente es en las celebraciones religiosas grupales. Participamos de manera insuficiente en colectivos, asociaciones, asambleas, cooperativas, sindicatos o partidos políticos —incluso si somos socixs, estamos sindicadxs o afiliadxs— mientras que, se veneran imágenes y/o símbolos de forma multitudinaria en celebraciones religiosas. Baste ver las procesiones católicas, el enjambre humano que se concentra en la aldea de El Rocío, en Almonte (Huelva, España), con motivo del traslado de cierta imagen sagrada, o las diversas muestras de fervor en diferentes viejas religiones místicas y de las revelaciones que se producen a lo largo del globo terráqueo, tan llamativas que son mostradas por televisión. La mayor parte de las criaturas humanas solemos adquirir un mayor compromiso con nuestras instituciones religiosas que con cualquier otro tipo de organización.

Considero vieja cualquier religión cuyos relatos tengan más de quinientos años —como los tienen los de la cristiana, la musulmana, la judía, la hindú, la sij o la budista—, independientemente de que tenga fieles que se reúnan en sectas creadas en los siglos XIX, XX o XXI como, por ejemplo la conocida como Iglesia del Palmar de Troya1, que se constituyó a finales del siglo XX, pero en base a un relato que tiene casi dos mil años.

Siempre vemos a los mismos exteriorizando sus creencias y actuando en la vida pública. Las personas claramente antipatriarcales, antirracistas, ecologistas o que somos disidentes de orientación sexual o de género, hemos de aparentar más fuerza de la que mostramos hoy, estar unidas y aprender a defendernos porque vamos a ser atacadas por quienes llevan como estandarte valores que son machistas y conservadores. Y estoy convencido de que para ello es muy útil construir una nueva entidad de carácter religioso.

Necesitamos una estructura que nos organice a quienes creemos que el crecimiento económico infinito no existe, que no se puede favorecer a costa de la naturaleza y que el planeta tiene unos límites; a quienes tenemos como objetivo luchar contra la supremacía blanca, el machismo, la LGTBfobia y la xenofobia a la vez que construimos una comunidad.

Las religiones nuevas, la mayor parte de las veces no han sido positivas salvo excepciones como, la Wicca, ciertas religiones afroamericanas, el pastafarismo2 y otras religiones paródicas: el jedismo, la Iglesia Maradoniana, la Iglesia de la Eutanasia… Hechos de sobra conocidos respecto a varios cultos, como que la Iglesia de la Cienciología o el movimiento de Osho3 hayan mostrado una afición desmedida por el dinero; que hayan proliferado las sectas destructoras de la personalidad, entre ellas varias de las llamadas religiones ovni; que la Verdad Suprema quisiera provocar en 1995 una masacre en el metro de Tokio con gas sarín4; o que criminalmente hayan empujado a la muerte a sus integrantes, como los suicidios colectivos rituales en los casos del Templo del Pueblo5, Heaven’s Gate6 y Templo Solar7, no significan ni que las viejas religiones que intentaron perpetuar la dominación de las mujeres sean las únicas dignas de ser seguidas, ni que debamos adoptar un laicismo individualista. El laicismo individualista se definiría como un comportamiento social en el que, si bien desde las instituciones son apoyadas diversas ceremonias públicas como procesiones o romerías, no hay interés ni en que se forme ninguna comunidad, ni en que seamos religiosxs y, si se da este último caso, es preferible que principalmente lo demostremos en nuestros templos o en la intimidad.

Los medios de comunicación de EE. UU. han mostrado hasta la saciedad la historia de la “Familia Manson”8, en concreto de los asesinatos que cometieron, dando a entender que nuevas formas de convivencia y nuevos cultos alternativos a los que siempre hemos profesado están abocados al desastre, a la violencia y al crimen.

Con estos ejemplos, es muy lógico desconfiar de cualquier iniciativa que pretenda establecer una nueva organización de carácter religioso. 

No me conducen ni el ánimo de lucro ni las ansias de poder, como a los ideólogos de tantas sectas. Más riqueza tampoco podría mejorar de manera significativa mi vida, como mucho, cambiar de vivienda, darle más tiempo libre a mi marido o colocarme en mejor situación para pagar a quienes me cuidan. Ni restaurantes, ni vacaciones (donde mejor estoy es en casa con mi ordenador), ni mucho menos usar un jet privado, como ese selecto grupo de ricos que contamina con CO2 y tanto daño provoca al mundo. Me motiva conseguir una mejor situación general para afrontar la crisis climática, el resto de amenazas ecológicas que debemos encarar, el descenso energético y en la obtención de materiales que nos espera, así como el deseo de profundizar en la unión de las trabajadoras que hizo posibles los Estados del Bienestar9 como el que se mantiene a duras penas en donde vivo. Sería indispensable que se mundializase una forma de redistribución equitativa de las rentas en los próximos lustros, en los que vamos a experimentar una importante disminución de ellas —un modo de reasignación de recursos similar al que en la segunda mitad del siglo XX se dispuso para los territorios de Europa Occidental y del Norte como alternativa al sistema económico que regía en los que se autodenominaban del socialismo real—. Una desafortunada coyuntura que en un principio tendrá como efecto que este tipo de configuraciones estatales sean —aún más— puestas en cuestión. Sin embargo, una situación de escasez que se prolongue en el tiempo, si se encara correctamente, también podría generalizarlas.

Si miramos con atención, comprobaremos que es frecuente que las masas actúen movidas por las religiones. Las historias en las que se basan las viejas están llenas de desigualdad entre hombres y mujeres, de misoginia y de discriminación hacia LGTBQIA+, de modo que si creamos una nueva no puede ser así.

Es cierto que numerosas iglesias cristianas occidentales reformadas progresistas se han acercado a LGTBQIA+. Algunas tienen pastores abiertamente gays y la anglicana, la metodista, algunas baptistas o la Iglesia Protestante Unida de Francia, entre otras, pastoras abiertamente lesbianas o trans. Incluso las hay que ofician bodas de gays y de lesbianas. Pero también es cierto que otras (reformadas o no) han fomentado las denominadas terapias de conversión, en las que multitud de disidentes sexuales y de género han sido torturadxs. 

Igualmente, es un hecho conocido que numerosos grupos pertenecientes a diferentes antiguas confesiones se han aproximado a movimientos feministas. Aunque siempre lo van a hacer partiendo de relatos claramente misóginos, en los que se señala que las mujeres son seres imperfectos.

Una nueva tampoco debería convertirse en otro “opio del pueblo”, como decía Marx, en una píldora que lo mantiene adormecido, en un bálsamo con el que calmar a las masas cuando sufren por las heridas que causa la injusticia, ante la cual evita que se rebelen.

De manera diferente a la de las religiones místicas y de las revelaciones, la finalidad sería formar una congregación emancipadora catalizadora de una unión ante la adversidad que ciertamente nos espera, potenciando las connotaciones de “comunidad”, “grupo” o “apoyo” que tiene la palabra religión y eliminando otras como “dogma” o “fe”.

Los grandes y viejos cultos siempre han estado junto a reyes, nobles, generales, coroneles, dictadores varios, terratenientes, poderosos empresarios y políticos, incluso al lado de jefes de gobierno que consiguieron sus cargos gracias a la democracia representativa. En algunos momentos, estos fenómenos institucionalizados desarrollaron el gusto por la sangre, la tortura física y el sufrimiento, ya que a su modo de ver, provocan una purificación de lxs fieles. Esta nueva congregación ha de oponerse a cualquier forma de mortificación del cuerpo humano (exceptuando las que por motivos estéticos o sanitarios decida hacerse cada unx), como por ejemplo los diferentes modos de autoflagelación, circuncisión ritual o la mutilación genital femenina —cruel intervención en el cuerpo de las niñas motivada más por una tradición patriarcal que por las viejas religiones teístas—. También estará en contra de las mutilaciones genitales que se aplican a lxs bebés intersexuales. 

Además tiene que objetar ante la persistencia de los, afortunadamente cada vez menos frecuentes, matrimonios arreglados —especialmente aquellos que implican a menores de edad—, señalando que no es una tradición vinculada a ninguna religión o cultura. En realidad, constituye una práctica machista y que atenta contra los derechos humanos.

En Europa Occidental —seguramente también en otros sitios— es fácil escuchar frases del tipo “todas las religiones son negativas” o “solo buscan controlar a la gente”. Incluso se acusa, con ánimo de ofender, a determinados movimientos sociales de conformar una. Mientras, en importantes áreas de la Tierra, la mayoría de la población no puede imaginarse sin ser parte de una de ellas, un fenómeno relacionado con el sentimiento de pertenencia a un colectivo, con el hecho de formar parte de una entidad que es más importante que nuestra existencia y nuestros padecimientos.

Las encuestas detectan un porcentaje mayor de atexs, agnósticxs o no creyentes en la doctrina de ninguna iglesia entre quienes viven en sociedades individualizadas, disponen de un mayor poder adquisitivo y son originarias del Norte Global —proporción, claro está, que no encontramos en el norte de Abya Yala10, Israel, Singapur, Kuwait o los países con alto IDH11 de la península arábiga—, mientras lxs que viven en el Sur, pareciera que necesitasen estar encuadradxs en una de las religiones grandes, viejas y erigidas sobre la subyugación de las mujeres.

Las organizaciones de carácter religioso influyen poderosamente en la vida cotidiana de sus fieles, lxs movilizan y colaboran en la elaboración de sus formas de entender la vida, en sus cosmovisiones. Son unos instrumentos que, al contemplarlos a nivel planetario, se revelan demasiado poderosos como para prescindir de ellos. Como explica Daniel Dennet en Romper el hechizo, en determinadas circunstancias, pueden resultar muy convenientes:

Ciertamente, la religión puede sacar a relucir lo mejor de una persona. No obstante, esta propiedad no es privativa de este fenómeno. Tener un hijo usualmente produce un maravilloso efecto de madurez en una persona. La guerra, como bien se sabe, brinda a la gente abundantes circunstancias para las cuales tiene que estar a la altura, como también ocurre con desastres naturales como las inundaciones y los huracanes. Pero para el trasiego diario, probablemente no haya nada tan efectivo como la religión: hace más humilde y paciente a la gente poderosa y con talentos, hace que la gente común y corriente se supere a sí misma, provee de un firme soporte a las muchas personas que necesitan desesperadamente de ayuda para mantenerse alejadas de la bebida, las drogas o el crimen. Personas que de otro modo estarían totalmente ensimismadas, o que serían superficiales, o toscas, o que simplemente se darían por vencidas con facilidad, con frecuencia son ennoblecidas por su religión, pues les da una perspectiva de la vida que las ayuda a tomar esas difíciles decisiones que todos estaríamos orgullosos de tomar. 12

Resultaría muy beneficioso que la motivación, la fuerza y la firmeza en las propias convicciones que podemos ver en las manifestaciones religiosas tradicionales, se pudiesen apreciar también en una entidad que difunda el feminismo, el antirracismo, el ecologismo, los derechos del colectivo LGTBQIA+ y que nadie puede ser nunca ilegal. 

1 La Iglesia Cristiana Palmariana de los Carmelitas de la Santa Faz en compañía de Jesús y María es una escisión de la Iglesia Católica en la que Clemente Domínguez (1946-2005) se autoproclamó Papa en 1978. Este antipapado fue heredado y actualmente recae en Josef Odermatt usando el nombre papal de Pedro III.

2 El pastafarismo o religión del Monstruo del Espagueti Volador, desarrollada en 2005 por Bobby Henderson como una protesta social ante la amenaza realizada por el Estado de Kansas, de incluir en las escuelas públicas, la hipótesis teológica del diseño inteligente como alternativa a la teoría de la evolución. Posteriormente adquirió bastante notoriedad gracias a su difusión por varios medios de comunicación. Ya está presente en varios países.

3 Artículo aparecido en eldiario.es

https://www.eldiario.es/cultura/sexo-drogas-religion-colonizo-estadounidense_1_2201397.html

4 Noticia aparecida en el diario La Vanguardia

https://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20190226/46692776938/verdad-suprema.html

5 Entrada sobre el Templo del Pueblo en Wikipedia.   

https://es.wikipedia.org/wiki/Templo_del_Pueblo_de_los_Discípulos_de_Cristo

6 Artículo aparecido en la revista Gq

https://www.revistagq.com/noticias/articulo/heavens-gate-secta-new-age-nike

7 Noticia en el diario 20minutos

https://www.20minutos.es/noticia/167881/0/secta/templo/solar

8  El 9 de agosto de 1969, integrantes del grupo articulado en torno a Charles Manson, actuando bajo sus instrucciones específicas, mataron a la entonces conocida actriz Sharon Tate y otras cuatro personas que se encontraban en su casa, así como de dos más al día siguiente. Entrada sobre la “Familia Manson” en Wikpedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Familia_Manson

9 Soy consciente de que el enriquecimiento de Europa a través de la colonización o el tráfico de esclavizadxs añadido a la amenaza del autodenominado “socialismo real” también propiciaron el establecimiento de estos sistemas. Sin embargo, estoy convencido de que aun en una situación de descenso energético y de recursos, todos los países podrían tener algo similar a los actuales Estados del Bienestar sin explotar ningún territorio.

10 Nombre que el pueblo guna, situado entre las actuales Panamá y Colombia, usó para designar al continente americano antes de la llegada de los colonizadores de Europa.

11   Índice de desarrollo humano. Indicador elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y que clasifica a los Estados según diferentes variables como el ingreso per capita, la esperanza de vida, la tasa de alfabetización, etc. Sin embargo, tampoco es un indicador fiable, ya que no incluye indicadores de igualdad de género ni de trato a minorías ni a migrantes.

12 Dennet, Daniel: Romper el hechizo. Buenos Aires: Katz editores, 2007.

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Pero verderamente ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 1/10

Respondiendo a la pregunta, yo estimo que sí y a lo largo de toda la extensión del capítulo, me dedicaré a justificarlo.

Es patente que existen millones de atexs o agnósticxs repartidxs por todos los continentes, si bien es frecuente que se vean obligadxs a simular que son teístas o a esconder sus opiniones. Al no encontrarse semanalmente —como sí hace la gente religiosa—, su único modo de fomentar reuniones y asambleas lo constituyeron las asociaciones. Actualmente hay varias. A modo de ejemplo citaré algunas de ellas.

La American Atheists fue fundada en EE. UU. en 1963 por Madalyn Murray O’Hair (1919-1995), tras ganar un juicio en el Tribunal Supremo contra el gobierno para suprimir   el rezo matutino en las escuelas. En palabras de Murray O’Hair es «un movimiento nacional que defiende los derechos civiles de los no creyentes, trabaja por la separación de la Iglesia y el Estado, y se ocupa de los problemas derivados de las políticas públicas con relación a la Primera Enmienda”. La American Atheists siguió funcionando después de la truculenta muerte de su fundadora —en 1995 fue secuestrada y asesinada por un antiguo colaborador suyo1— y situó polémicas vallas publicitarias en el acceso por autopista a diferentes ciudades de Estados Unidos. Por ejemplo, las que pusieron en 2014 en el acceso a varias localidades enmarcadas en el llamado Cinturón de le Biblia (Bible Belt), que presentaban a una niña que le pedía a Santa Claus no tener que ir a misa como regalo de navidad. El logo de American Atheists es un símbolo de creencia aceptado y aprobado por el Departamento de Asuntos de Veteranos Estadounidense para lápidas en cementerios.

Continuando en el ámbito anglosajón encontramos el movimiento Bright (brillantes),articulado a raíz de la elección de esa palabra a modo de alternativa a otras como: “ateo, atea, sin Dios —en inglés es una sola palabra: godless—, materialista, infiel” y a expresiones como “no creyente”. Estas tienen un matiz que se supone que desanima a quien escucha hablar de estos grupos. Según explican en su web: Somos participantes de una circunscripción internacional de individuos en Internet. Todos tenemos una cosmovisión naturalista, libre de elementos sobrenaturales o místicos.”2

Ya en el Estado español, Europa Laica fue fundada en 2001 y según sus propias palabras: “Es una asociación laicistaespañola que entiende por laicismo el establecimiento de las condiciones jurídicas, políticas y sociales idóneas para el desarrollo pleno de la libertad de conciencia, base de los Derechos Humanos. Defiende el pluralismo ideológico en pie de igualdad como regla fundamental del Estado de Derecho y el establecimiento de un marco jurídico adecuado y efectivo que lo garantice y lo proteja frente a toda interferencia de instituciones religiosas que implique ventajas o privilegios.”3 Forma parte de la Red Laicista Europea (RLE) y de la Asociación Internacional de Libre Pensamiento (IAFT) que promueve el laicismo y la libertad de conciencia en todo el mundo. Europa Laica es la mayoritaria en gran parte del Estado, pero en Cataluña y otros territorios mediterráneos lo es la Unión de ateos y librepensadores, una federación de asociaciones locales.

En varios Estados europeos, las asociaciones laicas se han convertido en un polo de atracción para quienes exhiben tendencias islamófobas. Actualmente son un imán para quienes albergan y exhiben sentimientos que se enmarcan en el eurocentrismo. Eso haría más interesante plantear una alternativa al laicismo tradicional, incluso aunque en Europa pareciese poco convincente. 

En diversos países de África, grupos humanistas como, Humanists Liberia, Humanists Malawi o Nigerian Humanist Association se encargan de difundir el librepensamiento.   Precisamente el presidente de esta última, Mubarak Bala, fue condenado por un tribunal del norte de Nigeria en 2022 a veinticuatro años de cárcel, por publicar contenido blasfemo en la red social Facebook. Un tribunal de apelaciones redujo la pena. Pasó 4 años en prisión y en agosto de 2024 fue liberado. En todo el continente estas entidades realizan destacables esfuerzos por proteger la libertad de pensamiento y el derecho a la apostasía. Personalmente, encuentro los planteamientos humanistas demasiado antropocéntricos.

Atheist Centre es una organización fundada en un pueblo del distrito de Krishna, en el estado indio de Andhra Pradesh, en 1940, por un hombre conocido como Gora, que en realidad se llamaba Goparaju Ramachandra Rao (1902-1975). Sigue los preceptos de no violencia de Mahatma Gandhi (1869-1948) que, a pesar de ser un fervoroso hinduista, conocía el grupo y quedó impresionado con su trabajo. Atheist Centre ha destacado siempre en el trabajo social y ha organizado cenas y matrimonios para acabar con la intocabilidad y el sistema de castas. Organizaba, aunque sin una periodicidad establecida, el “Congreso Mundial de Ateos” para debatir los problemas del ser humano, las corrientes filosóficas y el ateísmo.

Nirmukta —una palabra del sánscrito que significa algo así como “liberada”— es otra entidad india fundada en 2008 y que promueve la ciencia, el racionalismo, la libertad de pensamiento, el humanismo y lucha contra la superstición. Es bastante activa en todo el país y tiene sedes en las principales ciudades. Apoya los movimientos feministas y de lucha por los derechos LGTBQIA+ en India.

En India también encontramos la Federation of Indian Rationalist  Associations (FIRA) y, como explican en su página web: “Como un organismo superior aglutinador de organizaciones racionalistas, está comprometida con el desarrollo del humanismo y la visión científica en India, interesada en promover la tolerancia, el pensamiento crítico, los derechos de las mujeres, la secularización, la libertad de expresión y la lucha contra el sistema de castas del hinduismo y su violencia (especialmente hacia lxs Dalit4), la superstición, las pseudociencias y el matrimonio infantil”5.

La Asociación Brasileña de Ateos y Agnósticos (ATEA) fue fundada en Sao Paulo en 2008 y sus campañas de publicidad atea en autobuses en diversas ciudades, al estilo de las efectuadas en otros países, fueron boicoteadas por las asociaciones de transportistas en todos los casos. Publica en la web https://atea.com.br/ interesantes textos que pueden ser traducidos al castellano

En el resto de Latinoamérica encontramos otras organizaciones como la Asociación Civil de Ateos en Argentina (ArgAtea), Ateos y Librepensadores Mexicanos (AyLM) o la Asociación de Ateos de Bogotá, entre otras. Aunque esta es una palabra que tradicionalmente ha generado rechazo y descalificaciones por parte de muchxs ciudadanxs. No obstante algo está cambiando: en México en los últimos diez años creció hasta más de doble el número de personas que declaraba en el censo no tener religión.

A nivel mundial encontramos la Liga Internacional de No-Religiosos y Ateos, fundada en Berlín en 1976, la Alianza Atea Internacional, cuyas asociaciones son en su mayoría de EE. UU., y la ya citada Asociación Internacional de Librepensadores.

Cada 22 de agosto se celebra el Día de la Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia Basados en la Religión, establecido por la ONU en 2019 a petición de grupos  cristianos de Polonia, pero que también nos sirve para recordar a esas pobres mujeres acusadas de brujería y demás herejes que, como Giordano Bruno o Miguel Servet, fueron asesinadxs en la hoguera por razones religiosas.

1 Existe una película de 2017 contando este horrible crimen llamada “The Most Hated Woman in America” (La mujer más odiada de EE.UU.) de Tommy O’Haver.

2 Extraído de su web: http://www.the-brights.net/

3 Texto alojado en su propia página: https://laicismo.org/quienes-somos

4  Dalit es alguien de la clase mas baja en India, a quienes aquellas personas que pertenecían a las cuatro principales castas tenían prohibido tocar. Antes eran conocidas como intocables pero hoy este término se considera ofensivo.

5 Traducción de parte de la sección About de su sitio web https://fira.org.in/about-fira/