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Uroboros 4/8

La xenofobia, el recelo y el desprecio que hay en toda Europa hacia lxs migradxs se han concretado institucionalmente despliegue de una necropolítica encaminada a que una significativa proporción de quienes pretenden instalarse en la UE se tengan que jugar la vida para entrar en el continente. También es muestra del peligroso racismo que se sigue extendiendo por todo el planeta. 

Hay que luchar permanentemente contra ese racismo, además de con políticas antirracistas, con algunas medidas para combatirlo como: conseguir un aumento de referentes no blancxs o no payxs, tanto en la realidad de los cargos institucionales como en las ficciones —con representatividad y agencia, sin incluir tokens1, gran cantidad de educación antirracista en los medios de comunicación de masas y RR.SS., así como multitud de eventos callejeros dedicados a la aceptación de quienes tienen diferentes culturas. 

Es un lugar común en grupos de ultraderecha que la población blanca, especialmente la de clase baja, esta siendo sustituida por la migrante. En 2011 Renaud Camus publicaLe Grand Remplacement (El gran reemplazo), una obra en la que sostiene que la blanca y de cultura cristiana europea, no es que esté recibiendo unxs migradxs que aumentan su diversidad, sino que está siendo reemplazada por otra masa compuesta de ciudadanxs no blancxs y musulmanxs. Tesis islamófoba que igualmente sostiene Michel Houllebecq en su novela Sumisión, publicada en 2015. Renaud Camus no inventó nada, solo recogió un concepto que se repite en amplios sectores de la ultraderecha blanca de diversos países y que guía las acciones de quienes están a favor del supremacismo blanco, como el que en 2022 disparó en Buffalo (New York) o el que lo hizo en Jacksonville (Florida), en agosto de 20232. El eco que tienen en Europa estas creencias explica el doble rasero con el que tratamos a lxs refugiadxs, según tengan una nacionalidad europea —además de la piel clara, los ojos azules y creencias cristianas— o no.

En el sur de Abya Yala los fantasmas se alejaron después de la llegada de gobiernos de izquierda a Colombia y Chile, la derrota de Bolsonaro en Brasil y su posterior condena por intento de golpe de Estado, aunque se vuelven a acercar con los mandatos de Milei y Noboa o la última llegada de la derecha al poder en Bolivia. En el norte, a pesar de la alegría que nos aporta Sheinbaum y sus Mañaneras del Pueblo, tenemos que volver a vivir con Trump al timón. Es preciso potenciar nuevos marcos conceptuales que destaquen la interdependencia y la ecodependencia de las criaturas humanas para que así lxs votantes no estén tan desubicadxs en las elecciones.

No hay ningún tipo de reemplazo demográfico. En realidad se está produciendo una redistribución de individuxs de los Estados con menor IDH a los que, actualmente, tienen uno mayor (producto del colonialismo y del neocolonialismo); una ayuda para disminuir ligeramente la media de envejecimiento de lxs residentes de los países receptores; un movimiento de masas que relaja la presión a la que estamos sometiendo al medio ambiente y mejora ligeramente la situación demográfica que habíamos imaginado para el futuro. El resultado serán unas tierras con una composición étnica en la que se perciba diversidad.

Sin embargo la xenofobia y el racismo se encuentran fuertemente instaladas en los países centrales del capitalismo . Como explica Yayo Herrero (1965) en su ensayo Las migraciones en el Siglo de la Gran Prueba:

Cuando en los discursos xenófobos dicen “aquí no cabemos todos”, en realidad aluden a la imposibilidad de que los estándares materiales, políticos y simbólicos que se habían alcanzado solo para algunas partes minoritarias y ricas de la población sean viables para todos los nacionales si llegan muchas personas de fuera con las que haya que compartir.

La realidad incómoda es que efectivamente, no es posible que quepamos todos si los estándares materiales deseados suponen vivir como si existieran varios planetas en vez de uno parcialmente agotado. El bienestar material desigual de los países enriquecidos no se sostiene sobre la base material de su territorio, sino que se satisface acaparando otros territorios y expulsando irreversiblemente a quienes viven en ellos.3

Aquellxs que migran siempre tendrán que poder hacerlo porque es un derecho humano. Se trata de una práctica muy arraigada en las criaturas humanas desde que eran cazadoras-recolectoras y no encontraban seguridad alimentaria o de cualquier tipo en el terreno que ocupaban. Gracias a ella pudimos expandirnos por todo el planeta. Durante varias decenas de miles de años, lo usual era ser nómada. Esa es una característica que solo ha cambiado en los últimos diez mil años. No podemos olvidar que a grandes rasgos, la actual composición de la población en las diversas regiones de la Tierra, además de resultado de la colonización europea y el tráfico de africanxs esclavizadxs, es producto de milenios de oleadas de migración.

Actualmente no habría que poner ninguna dificultad para migrar —como sí hacen las leyes de extranjería y el derecho internacional—, sobre todo teniendo en cuenta que la abundancia de las zonas de privilegio (siguiendo la expresión que utiliza Yayo) se ha apoyado en la colonización primero y la simple explotación a través de empresas después, de un gran número de lugares de los que recibimos migración y que además, a menudo vienen huyendo de una realidad muy violenta y sin perspectivas de futuro. Continuamente nos llegan recursos de estas tierras pero ponemos multitud de trabas al establecimiento en el Norte Global de sus habitantes. Es indispensable traer el café, el cacao, el petróleo, el gas, el litio… Pero es un problema si se trasladan definitivamente aquí personas migradas de donde se producen o se extraen esas materias primas.

En todos los países oponerse a la inmigración, además de negar la expresión de un derecho humano, es estar a favor de una gran injusticia histórica. Esta verdad ha de difundirse especialmente en aquellos que nunca han tenido colonias, pero han utilizado sus empresas para extraer del Sur materias primas convertibles en dinero, explotando a sus habitantes y a su medio ambiente para potenciar un Modo de vida imperial4 en todos estos Estados del Norte, “modo” que es innegociable y que perpetúa unas relaciones económicas y culturales de carácter colonial cimentadas en el extractivismo.

En aquellos que durante años desplazaron ciudadanos y ciudadanas a otros territorios para colonizar es por añadidura, una forma de situarse en contra de algo que podría ser contemplado como una compensación parcial o como un resultado de su afán expansionista del pasado. Como sentencian en los movimientos antirracistas: quien siembra colonización recoge migración. Los crímenes que cometieron los colonizadores bajo el mando de hombres europeos oficialmente cis y heterosexuales fueron demasiado graves: maltrataron, asesinaron, cometieron violaciones y genocidios. Incluso crearon campos de concentración, como hicieron las autoridades alemanas en Namibia. Además, fueron los responsables de una gran destrucción epistemológica, hecho que contribuyó a una colonización cultural que ha seguido existiendo después de la presunta descolonización. Su desprecio por los idiomas locales tuvo la consecuencia de que millones de personas minusvalorasen su cultura y sus lenguas, que fueron relegadas a la condición de dialectos, una ignominia que aún hoy tiene repercusiones. Como señalaba ya en 1986 Ngūgī Wa Thiong’o en su clásico Descolonizar la mente, los colonizadores convencieron a la población de que sus lenguas maternas no eran tan valiosas como las europeas.

En África no solo se colonizó, sino que también se esclavizó a personas y se traficó con ellas para llevarlas principalmente a Abya Yala. En este nuevo continente, quienes de allí eran traídas y sus descendientes, además de asesinatos, violaciones y diversas vejaciones cometidas a menudo por los hacendados y tratantes de esclavizadxs, sufrieron una presión evangelizadora aún más fuerte por parte de los misioneros. 

Ahora resulta moralmente indecente oponerse a que en los territorios europeos se instalen lxs que proceden de otros lugares. La gente que todavía no lo haga, tiene que aprender a valorar las manifestaciones de otras culturas y dejar de votar a partidos que ven la llegada de refugiadxs como un problema y comenzar a hacerlo a los que sí van a representar sus intereses en vez de los del empresariado. La mala atención que reciben quienes buscan refugio, el uso de terceros países donde se instalan cárceles para migrantes5, la inoperancia humanitaria ante las llegadas masivas, que haya quienes se juegan la vida adentrándose en el mar en débiles embarcaciones o colándose escondidxs en partes imposibles de vehículos o en remolques frigoríficos de camiones, sí son problemas. Que contraten a trabajadorxs y les paguen menos dinero por ser extranjerxs, que en áreas rurales tengan que vivir en chabolas, que no haya suficientes subsidios para aquella población que lo necesita, también lo son. Pero que vengan migradxs a establecerse aquí no lo es. Tenemos que saber identificar los verdaderos problemas, en vez de fomentar que personas desfavorecidas ataquen y culpabilicen de todo a otras que lo son más. También los poderes judiciales alrededor del globo deberían dejar de perseguir y criminalizar a quienes se encuentran en situación administrativa irregular. 

1  Personas (en la realidad) y personajes (en la ficción) racializadas cuya única función es cumplir con una cuota.

2 El 14 de mayo de 2022 en Buffalo, Nueva York, diez víctimas, en su mayoría afroamericanas, resultaron muertas en un ataque, con arma de fuego en un supermercado. El atacante transmitió en directo en Internet los terribles asesinatos. El 26 de agosto de 2023 en Jacksonville, Florida, otro hombre a favor del efectivamente existente supremacismo blanco mató a tiros a tres personas no blancas. Ambos publicaron sendos manifiestos. Seguramente se hayan producido más atentados en EE.UU. con motivación racista.

3 Herrero, Yayo: Las migraciones en el Siglo de la Gran Prueba. En Toma de tierra. Bilbao: Caniche, 2023.

4 Alusión al imprescindible libro de Ulrich Brand y Markus Wissen: Modo de vida imperial. Vida cotidiana y crisis ecológica del capitalismo, traducido y editado por Tinta Limón en 2021.

5 Por un lado, tenemos el caso de Albania y los centros cerrados para instalar migrantes pendientes de deportación que creó Giorgia Meloni y que según esta noticia reciben el respaldo de la UE. https://www.elsaltodiario.com/fronteras/meloni-centros-deportacion-migrantes-albania Por otro tenemos el patrocinio en la construcción de centros de detención en Mauritania y en otros países que son escala en los procesos migratorios.

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Uroboros 3/8

Afortunadamente, desde el siglo XIX, en el caso de los Estados independientes constituidos en Abya Yala (aunque con especial intensidad en EE. UU. y Canadá) o la segunda mitad del XX, en el caso de Europa, de Australia y de Nueva Zelanda —cuando tras la II Guerra Mundial era más fácil moverse—, los países occidentales enriquecidos han estado recibiendo grandes cantidades de migración internacional. Sus poblaciones están conformando sociedades étnica y culturalmente más diversas, hecho que podría aproximarse al ideal de reflejar mejor la variedad humana de la Tierra. Cada vez resulta más palpable que estos lugares nunca fueron únicamente blancos. Europa quizá solo lo fuese hace varios milenios, ya que a lo largo de los dos últimos, se trajeron personas no blancas secuestradas para ser esclavizadas, se instalaron habitantes de piel más oscura procedentes del norte de África y de Asia occidental y se fueron extendiendo las culturas judía y gitana.En el siglo XXI se ha generalizado la migración, de modo que podemos ver en multitud de ciudades y pueblos más población no blanca de la que había antes.

Afortunadamente es un adverbio que puede usarse señalando que estar más mezcladas es una característica positiva para nuestras sociedades, que en ellas está mostrándose un multiculturalismo mayor que antes y podemos enriquecerlo con la interculturalidad.  Pero no se podría usar para describir el proceso de un significativo porcentaje de quienes migran, para lxs que es muy duro dejar su hogar, hacer un largo y a veces peligroso viaje para llegar a otro país, conseguir un trabajo, a menudo poco cualificado y sin derechos laborales, acabando como unx ciudadanx de segunda clase, que se ve obligadx a pagar impuestos pero que no puede votar en la convocatoria de elecciones de ámbito nacional, a menos que consiga la ciudadanía del Estado al que ha migrado.

El multiculturalismo se hace notar cuando en el seno de una cultura hegemónica, se perciben otras diferentes, con sus costumbres, por ejemplo, en materia de vestido, gastronómicas, religiosas o su forma de estar en el mundo. La interculturalidad se desarrolla en sociedades que han aceptado el multiculturalismo y en base a él intentan construir una sociedad edificada sobre valores como la libertad, la igualdad, la democracia o el respeto a los derechos humanos. Pero no basta con esto, es necesaria mucha educación antirracista para deconstruirse y lograr contrarrestar los mensajes recibidos en los siglos en los que se ha fomentado la supremacía blanca. 

Hace tiempo que hay en las grandes urbes de estas tierras receptoras, una gran cantidad de ciudadanxs venidxs de lejos (son ciudadanxs tengan o no su situación regularizada), más lxs que migraron siendo menores o lxs que, si bien nacieron ya en los del Norte Global, lo hicieron de ascendientes de otros países y, en muchos casos, todavía no han adquirido la nacionalidad de aquel en el que han nacido1.

Lo que sucede es que estas personas, a menudo racializadas, no están adecuadamente representadas en las instituciones ni en los medios de comunicación. Encontramos una mayor variedad étnica en la realidad cotidiana que la mostrada en los media. Además, quienes vinieron trajeron su propia cultura con sus costumbres, rituales y liturgias, unos elementos con los que mantienen la cohesión de su comunidad y que les diferencian. 

Las religiones, cuando son practicadas, son mecanismos que arropan e inscriben dentro de una comunidad. Se convierten en una fuente de arraigo. Como explica Richard Dawkins en El espejismo de Dios sobre lxs migradxs que formaron EE. UU.:

Un colega me señaló que los inmigrantes; desarraigados de la estabilidad y el confort de una familia extendida en Europa, podrían muy bien haberse unido a una iglesia como una especie de sustituto-parental en una tierra extranjera. No hay duda de que muchos estadounidenses ven a su propia iglesia local como una importante unidad de identidad; lo que de hecho tiene algunos de los atributos de la familia extendida.2

Da la impresión de no ser muy buena opción vital cambiar el abrigo que proporciona una comunidad que profesa una religión por una vida laica, en la que puede que seamos conscientes de que las viejas creencias religiosas son seguidas por cuestiones culturales, pero el hecho es que nos enfrentaríamos sin demasiada ayuda a una realidad en la que somos interdependientes. Esta es la oferta de un laicismo individualista, esencial para la modernidad occidental.

La Congregación del Infinito parece una propuesta más universal que las opciones laicas que tradicionalmente ha ofrecido el occidente que se enriqueció, y puede aportar un componente comunitario que hará que el apoyo mutuo y la solidaridad fluyan volviendo además, más soportables las dificultades económicas que ya se están sintiendo en numerosas tierras y que tarde o temprano se extenderán también al Norte Global. 

Al formarse una comunidad, ocurrirá como en cualquier reunión: los privilegios (de género, de raza, de clase, etc.) terminarán aflorando. Habrá que luchar contra ellos de una manera interseccional. Existen diferentes ejes de opresión, algunos como la edad, la  educación, el hecho de ser atractivx, ser de habla inglesa o el generismo3 no aparecen en el ejemplo que pongo a continuación. Sufre diferentes desventajas un hombre, transgénero, heterosexual, migrante, racializado, de clase baja; que las que sufre un hombre, cisgénero, homosexual, blanco, no migrante, de clase media; y de igual modo ocurre con una mujer, cisgénero, heterosexual, migrante, racializada, de clase baja; respecto a una mujer, transgénero, blanca, lesbiana, no migrante, de clase alta, o una persona de géneros no binarios, racializada, bisexual (o pansexual), no migrante y de clase media. Suponiendo que todxs tengan unas capacidades estándar. Esta perspectiva interseccional viene de los movimientos antirracistas y, a través del feminismo negro, está siendo conocida por el gran público. Evidentemente, no todos los ejes de esta rueda tienen la misma fuerza discriminatoria, pero siempre debemos tenerla en cuenta al analizar cualquier relación humana.

En los países enriquecidos, una parte de la sociedad rechaza la diversidad que está mostrándose y cada vez tienen más poder partidos ultraderechistas, que insisten en priorizar siempre a lxs autóctonxs en todos lo servicios que se puedan ofrecer, al tiempo que preconizan un retorno a los valores más tradicionales. 

En Europa se ha instalado un fuerte sentimiento anti migradxs, especialmente si no cumplen el requisito de ser blancxs y cristianxs. La UE llama refugees a quienes intentan llegar a este continente huyendo de la guerra, de la pobreza, la violencia o de una combinación de ellas. Ante la llamada “crisis de los refugiados” de 2015, asignó a sus miembros una cantidad determinada de refugiadxs. Un sistema de cuotas diseñado por la Comisión Europea, que al final se quedó solamente en uno voluntario, en el que algunos Estados —entre ellos el español— redujeron la cantidad de lxs que estaban dispuestos a admitir, mientras Hungría y Austria se negaron a acoger a ningunx. Los intentos de la Unión de repartir a refugees aumentaron los sentimientos antieuropeístas que ya existían en el continente y que, posteriormente, encontraron eco en la opción de abandonar el organismo supranacional que se tomó en referéndum en el Reino Unido. En 2016 la UE llegó a un turbio acuerdo con Turquía para que retuviese en su territorio a lxs refugiadxs pero en 2020, este país abrió sus fronteras de manera momentánea para asustar al gigante. Esos siniestros convenios se han repetido en los últimos años con distintos Estados por los que es obligatorio pasar para llegar a  Europa.

A finales de 2021 miles de personas que querían entrar en la UE permanecían en la frontera de Bielorrusia con Polonia a temperaturas bajo cero.

Pero con el aumento de refugiadxs ocasionado por la invasión rusa a Ucrania, la Unión se mostró muy acogedora y activó la Directiva de Protección Temporal, que concede el estatus de asiladx a todxs aquellxs que posean la nacionalidad de ese país. Además, lxs ucranianxs que se encontraban ya dentro y no habían obtenido el asilo podrían volver a solicitarlo, puesto que la situación había cambiado. Esta política de puertas abiertas contrasta con la que se ha llevado a cabo con lxs que huían de los conflictos de Siria, Afganistán, Sudán, República Democrática del Congo… o con el genocidio que se está cometiendo con lxs migrantes que intentan llegar atravesando el Mar Mediterráneo o por el Océano Atlántico. 

En la cumbre europea informal de Granada de 2023 pudimos observar posiciones muy negativas hacia la migración y con el Pacto Migratorio aprobado en 2024 por el Parlamento Europeo se han endurecido las reglas para permanecer en la UE.

Los partidos conservadores y ultraderechistas dominan los parlamentos nacionales en gran parte de Europa, al tiempo que en todo el continente se ha instalado un rechazo a quienes migran, especialmente si son de piel más oscura. Este rechazo a lxs migradxs se añade a una desmemoria frente al hecho colonial y una desresponsabilización respecto a la actual situación de colonialidad y el neocolonialismo. El desprecio hacia quienes vienen de fuera (sobre todo si no son blancxs) es el principal motivo que ha conseguido que una potencia como Italia haya caído bajo el influjo de la ultraderecha. Mientras, los partidos que se autodenominan progresistas no lo son tanto. Concretamente en el Estado español, el PSOE, a pesar de que en 2018 acogió el barco Aquarius 2, que había salvado gente de las aguas del Mediterráneo y que fue rechazado previamente por las autoridades italianas, no culpó al ministro Grande-Marlaska por la masacre de Melilla4, en la frontera de los Estados español y marroquí y patrocina cárceles para migrantes en Mauritania. Además, tampoco está entre sus planes ni cerrar los horribles CIE5 ni derogar la restrictiva Ley de Extranjería. 

1 En Europa se practica el ius sanguinis, un criterio jurídico que no otorga la nacionalidad por nacimiento sino que te la transmiten tus ascendientxs.

2 Dawkins, Richard, El espejismo de Dios, Barcelona: Espasa Calpe, 2007.

3 El generismo es un sistema cultural que se basa en asumir que el género es binario y que si eres una mujer no debes mostrarte demasiado masculina o butch y si eres un hombre demasiado afeminado.

4 El 24 de junio de 2022 varias decenas de inmigrantes del África subsahariana que intentaban, desde Marruecos, saltar la valla de Melilla fueron masacrados por la policía de fronteras marroquí. A finales de ese año, el gobierno de coalición presidido por el PSOE archivó la investigación que exoneraba al Ministerio del Interior y a las fuerzas de seguridad españolas.

5 Esas siglas significan Centro de Internamiento de Extranjeros. En el Estado español, especie de cárceles donde las personas en situación administrativa irregular aguardan la ejecución de sus órdenes de expulsión (si tienen la mala suerte de que las detengan).

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Uroboros 2/8

Nos enfrentamos a un futuro que los poderes económicos y los medios de comunicación señalan como aceptable pero que es muy incierto. En él encontraremos una realidad determinada por: los efectos negativos que tendrán los intentos de transición energética —de ecológica tiene poco— en la industria, el incumplimiento de los compromisos de reducción de la emisión de gases de efecto invernadero adquiridos en las reuniones del IPCC (con las catástrofes climáticas que vendrán asociadas) y las crisis que provocarán en pocos años los descensos generalizados en la obtención de determinados combustibles fósiles, incluso en el supuesto de que entonces los utilizásemos menos. A todo esto hay que añadirle la situación de escasez energética que se percibe ya en el Sur global, determinada por la merma en la recepción de petróleo de calidad, que se siente en forma de recortes en la obtención de diésel. En cualquier caso, el drama es que se ha desdibujado la visión de un futuro que prometía que podríamos seguir consumiendo y viajando por el planeta como hasta ahora.

Eso no va poder ser, debido a una combinación de las necesarias medidas contra el caos climático, de sus brutales efectos y de la Gran Escasez1 de energías y materiales que estamos empezando a sufrir (aquí, donde yo me encuentro, todavía apenas se percibe, pero acabará haciéndolo más tarde o más temprano). La realidad es mucho más aterradora que los pronósticos de los partidos políticos y de la mayoría de medios de comunicación. Hemos de asumir que, después de una excepcional época de más de doscientos años de crecimiento, comienza un período de declive en el que la humanidad va a tener a su disposición cada vez un poquito menos de energía. Estábamos volando porque disponíamos de ella en exceso, dada la elevada densidad energética que nos han aportado los combustibles fósiles, pero ahora nos toca efectuar un aterrizaje forzoso. Eso sí, lo tenemos que hacer en un terreno marcado por inmensos incendios forestales, tornados, inundaciones tras el paso de un huracán, un tifón, una DANA, una baja segregada, una borrasca, o como lo quieran llamar en cada sitio, y demás catástrofes “naturales”.

Así lo explica Fernando Valladares (1965) en su indispensable texto La recivilización:

Lo que los economistas optimistas han llamado progreso y desarrollo es una excepcionalidad histórica basada en la abundancia energética temporal que permitieron los combustibles fósiles. Podemos apurar los recursos que aún quedan y reventar el clima planetario, o dejar el 60% del gas y el petróleo y el 90% del carbón en el subsuelo y no entrar en escenarios apocalípticos. La ciencia ha echado las cuentas al respecto y aporta los mapas que precisan dónde están los combustibles que no deben abandonar los yacimientos donde se encuentran si queremos quedarnos en un entorno del calentamiento seguro, tal como todos los países acordaron en 2015.2

Mientras los partidos políticos no sean claros y no expliquen que debemos aterrizar y consumir menos, es fácil que la ultraderecha capitalice la furia que generarán esas promesas de progreso y consumo frustradas, de forma que consiga todavía más representantes en los parlamentos.

En previsión de una vida en peores condiciones, se impone la creación de redes que fomenten el apoyo mutuo. Creo que esta entidad religiosa no dogmática y antipatriarcal puede constituir una excusa para tejer estas redes que serán necesarias para salir adelante. Mas allá de otro tipo de lazos, el hecho de encontrarse todas las semanas —en eventos similares a los que actualmente se programan en iglesias, mezquitas, sinagogas y demás templos— es una costumbre que une enormemente. Así, habitantes del mismo barrio o pueblo pueden conocerse y ayudarse. En innumerables aldeas el único lugar de encuentro es la iglesia o la mezquita y esto no puede continuar hoy de este modo: tenemos que construir una alternativa.

Desde la descomposición de la URSS, del bloque que la apoyaba y la bajada de popularidad de los partidos comunistas en la mayoría de los países —sin contar excepciones como China o Corea del Norte o casos como los de Cuba, Laos y Vietnam (lugares, estos últimos, donde la prevalencia de los Partidos Comunistas en las instituciones no ha llevado aparejado un significativo descenso de la religiosidad)—, el ateísmo y el agnosticismo a menudo se han vuelto unas actitudes vitales muy individualistas. Actitudes que tienden a presentarse como una opción válida solo para quienes acaparamos los recursos a nivel planetario o como una opción  neoliberal. Y no lo son.

El laicismo es un punto de partida muy positivo cuando hablamos de la separación de las religiones y el Estado en cualquiera de sus instituciones, pero la mayoría de las veces se expresa de un modo demasiado individualista. Por eso creo en una organización de carácter religioso atea/agnóstica, aunque no dogmática —como mínimo, no teísta—, que estimule una opción comunitaria alternativa a las que propician las religiones místicas y de las revelaciones.

En nuestras sociedades, tenemos unas rutinas establecidas para que experimentemos las situaciones cotidianas de una forma muy atomizada. Esta nueva entidad lograría aportar una visión distinta extendiendo el apoyo mutuo a través de sus asambleas y demostrando que en cualquier lugar, se puede mantener una posición atea, agnóstica o no teísta sin necesidad de ser individualista. Podría constituir un aglutinante para que se encontrasen mujeres, gente con géneros no binarios y hombres, que tengan valores como el feminismo, el antirracismo, el ecologismo, que luchen contra la xenofobia y el racismo, siendo siempre defensorxs de los Derechos Humanos, que lo hagan alejándose de la cisheternormatividad, asumiendo que debemos aprender a vivir dentro de los límites planetarios y repartir equitativamente la riqueza. Todo, a pesar de que no sean “como Dios manda”.

Debe quedarnos muy claro que las feministas no odian a los hombres cisheterosexuales—lo que odian son sus privilegios— y puesto que, resulta absurda la imagen de ellas en sus grupos o en sus espacios no mixtos reuniéndose con ellos, confío en que los Encuentros Asamblearios del Infinito constituyan un espacio catalizador para que además de llevar esto a cabo, se organicen asambleas en las que también puedan encontrarse personas de géneros no binarios, partiendo de una perspectiva ecologista, no  cisheteronormativa, contraria al patriarcado, antirracista y anticolonial. 

Un sistema erigido sobre un laicismo individualista ha funcionado muy bien en numerosos Estados centrales que se han enriquecido a costa del resto y pueden ser considerados como occidentales. Pero ni la Tierra es solo Occidente, ni ese sistema funciona en los países situados al occidente pero con un menor IDH (los de Latinoamérica). Se fundamentó en la hasta ahora habitual opulencia energética sustentada por los combustibles fósiles, de la que hemos gozado en los últimos dos siglos, a costa de la naturaleza (emitiendo gases de efecto invernadero). La disponibilidad de estos combustibles —de elevada densidad energética— va a reducirse en los próximos años por sus efectos adversos en el clima o por su escasez. Por lo tanto, serán más difíciles la producción de bienes y la prestación de servicios. Su uso reportó gigantescos beneficios económicos, ha proporcionado un importante desarrollo a nuestra civilización industrial y creó una enorme abundancia, circunstancia que ha permitido un gran individualismo. Pero esa abundancia es excepcional en la historia. Habrá que aprender a vivir de un modo menos individualista, mas sin esos valores arcaizantes que de sobra conocemos. Ahí es donde encaja una nueva estructura que ha de esforzarse en construir comunidades en las que fluya la ayuda mutua.

1 Escuché a Antonio Turiel (1970) en alguna de sus presentaciones llamar así este momento que sin duda llegará en algún momento si no del presente siglo, del siguiente.
2 Valladares, Fernando: La recivilización. Desafíos, zancadillas y motivaciones para arreglar el mundo, Barcelona: Ediciones Destino, 2023.

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Uroboros 1/8

Es un círculo formado por una serpiente o un dragón que se muerde la cola. Es una imagen milenaria que aparece en las culturas antiguas representando el ciclo de todo y el eterno retorno. En el Antiguo Egipto, la encontramos en los jeroglíficos que hay en la cámara del sarcófago de la pirámide de Unis. También hallamos el uroboros en la mitología nórdica, en copias medievales de documentos romanos que eran a su vez copia de otros griegos, esculpido en arquivoltas, canecillos y capiteles de monasterios e iglesias o en representaciones del dios Quetzalcoatl. Es utilizado por Cleopatra, la Alquimista (Alejandría, s. III-IV) en su texto Chrysopoeia.

Es una imagen que puede aludir a la Congregación del Infinito. Sería posible emplearlo con más frecuencia de la que hoy se usa en bisutería: colgantes, pendientes o pulseras; dibujarlo o esculpirlo en edificios; o que fuera estampado en algún tipo de tejido para ser llevado en una camiseta, un jersey o cualquier clase de prenda de vestir. Ya se tatúa en algunxs cuerpxs.

Otro símbolo con el que podríamos identificarnos es la lemniscata. Esta es una figura con forma de número ocho tumbado en la que se unen dos formas similares a elipses. Una curva que se ha usado en matemáticas tradicionalmente para representar el infinito. Se ha utilizado en ocasiones en artes decorativas y fue también dibujada en la piel. Puede signarse sencillamente juntando las yemas de los dedos índice y pulgar de ambas manos. 

El uroboros podría ser dotado fácilmente, además de su tradicional significado de eterno retorno o de reencarnación, de un sentido adicional de increencia o ateísmo/agnosticismo, o por lo menos, de no teísmo. 

En origen, el signo de la cruz —aunque hoy en su uso en abalorios se pretenda obviar su significado profundo— lograba que lxs cristianxs se reconociesen y se agrupasen en comunidades en torno a una iglesia. Función similar podría desempeñar este símbolo con quienes crean que solamente existe este mundo y que probablemente sea infinito.

En mi opinión, los símbolos religiosos tradicionales, a pesar de que en ámbitos como la joyería, hoy hayan sido despojados de sus significados primitivos, suelen indicar cierto gusto por lo convencional. En cambio, podemos lograr que el uroboros posea unas connotaciones emancipadoras y más acordes con el siglo XXI, como de las luchas feminista, antirracista, ecologista, contra la xenofobia, a favor de la diversidad y de los derechos LGTBQIA+. Este signo podría convertirse en un indicador de refugio para mujeres, personas racializadas, migrantes, migradxs o disidentes sexuales y de género perseguidxs. 

Lo que parece más positivo y que fortalece a las religiones tanto, es que realizan unas reuniones un día a la semana y, de este modo, van creando una comunidad. Su defecto es que estas suelen ser muy jerárquicas. Normalmente se desarrollan fundamentándose en que alguien hable, ya se le llame sacerdote (católico u ortodoxo de las diferentes Iglesias de las que dependen), pastor, rabino, imán, o de cualquier otra manera —casi siempre de género masculino, aunque ya hay algunas pastoras, rabinas e imanas en varios territorios—, lanza un sermón sobre su parroquia y transmite la palabra del dios de turno. Mientras, el público escucha, contesta fórmulas litúrgicas, realiza diversos rituales o lee fragmentos de su libro sagrado.

En esta organización podemos hacerlo mucho mejor y dejar hablar a cualquiera a condición de que tenga el turno de palabra. Hemos de eliminar las jerarquías y celebrar una asamblea semanal, seleccionando por sorteo alguien que modere los debates, otra persona que apunte los turnos de palabra y alguien más que tome actas de aquello que se diga. El orden del día lo acordarían lxs que hubiesen participado en la asamblea anterior. Esta asamblea únicamente sería capaz de tomar decisiones o elaborar resoluciones por consenso. Podríamos llamarlas Encuentros Asamblearios del Infinito y sería estupendo si consiguiésemos construir una comunidad en torno a ellas en la que surjan fuertes lazos.

El único inconveniente de las asambleas es que a veces se vuelven interminables. Los Encuentros Asamblearios del Infinito no deberían durar demasiado. Ningún tema religioso es urgente y todos pueden esperar a otro día, así que siempre se puede terminar las asambleas a una hora previamente consensuada. Se suspenderían aunque no hubiesen llegado a una conclusión y se podrían retomar en la siguiente sesión.

Las reuniones semanales en los templos otorgan una enorme fuerza a las grandes, viejas  religiones erigidas partiendo de la dominación de las mujeres, frente al hecho de que atexs, agnósticxs, deístas, panteístas —o quienes no tienen claro en qué categoría se enmarcarían dentro de la presunción de que no hay ningún Dios pendiente de lo que digan, hagan o piensen— se congregan muy de tarde en tarde. Se puede considerar que ya son posibles las reuniones periódicas dentro de unos partidos políticos, unos sindicatos o unas asociaciones, pero estas organizaciones están dedicadas a otros fines. Con la Congregación del Infinito trataremos de crear sólidos sentimientos de pertenencia desde esos Encuentros Asamblearios. Han de constituir un pretexto para que, partiendo de un punto de vista ecologista, se reúnan semanalmente feministas con todo tipo de gente contraria al patriarcado, antirracista, que se oponga a las enormes fuerzas de la supremacía blanca, de la xenofobia y del conservadurismo, que entienda que la criatura humana es interdependiente y ecodependiente. Todo desde una perspectiva que no sea cisheteronormativa y siempre asumiendo que no hay un dios vigilándonos y por lo tanto nadie nos va a premiar o castigar después de la muerte

A pesar de que sea verdad que se puede construir también de otras maneras una comunidad similar, lo cierto es que es que tal fenómeno hoy día apenas ocurre. Estas asambleas serían otro modo de intentar que sucediese. Una reunión de este tipo resulta especialmente deseable cuando en algún rincón de tu ciudad hay decenas de cristianos nacionalistas y conservadores rezando el rosario en la vía pública, como lleva sucediendo en Madrid desde otoño de 2023, momento en el que comenzaron en el marco de las protestas contra otra investidura del presidente Sánchez (ahora todavía se convocan rezos colectivos, aunque con una periodicidad mucho menor que la de entonces). 

En mi opinión, las religiones no son tanto un asunto de creencias —por ejemplo, en un dios creador— como de prácticas sociales sustentadas en en el acto de reunirse. Desde aquí quiero destacar el gran valor de la comunidad frente al individualismo fomentado por las sociedades de consumo y después, con una mayor intensidad, por el neoliberalismo. Un individualismo cimentado sobre la explotación de las mujeres, para el que las únicas uniones deseables y válidas son las familias (preferiblemente nucleares) y las parejas, que despega con la revolución industrial y gana intensificación en las ya mencionadas sociedades de consumo de la segunda mitad del siglo XX y los primeros decenios del actual. Se impone como reacción a las millones de muertes que acompañaron a los movimientos sociales de masas del siglo pasado. Un modo de conducirse que en los próximos años va ir siendo menos eficaz, a medida que nos vayamos enfrentando a consecuencias del caos climático todavía peores que las ya experimentadas y a otros problemas ecológicos, en tanto que sí van a cumplir su cometido los sistemas comunitarios. Lo más beneficioso para proteger los ecosistemas naturales sería que nos acostumbrásemos a otros estilos de vida. Una comunidad compuesta por mujeres, personas de géneros no binarios y hombres, con fuertes vínculos fundamentados en los cuidados mutuos, con unos principios sustentados en el combate contra la supremacía blanca y los esquemas patriarcales, en el ecologismo, en el hecho de no ver como enemigxs a quienes vienen de otros países a buscarse la vida, en el respeto a LGTBQIA+ y en la valoración de aquellxs que tienen diferentes capacidades, constituiría una buena opción para ahorrar energía e intentar no dañar al medio ambiente. Los Encuentros Asamblearios del Infinito podrían convertirse en eventos en el que se reuniese gente sin Dios (o que no lo espera), feminista, antirracista, antixenófoba, ecologista, diversa y favorable a la diferencia.

En los lugares donde hay más pobreza, son pocas criaturas humanas las que demuestran un gran ateísmo/agnosticismo, casi todas suelen estar cerca de alguna variante de las viejas y grandes religiones. A menudo las masas no quieren ni oír hablar del laicismo. Pareciera que esa forma de pensar irreligiosa no va a tener éxito nunca. Lo cual sería una gran desventaja para estas sociedades. Yo creo que esto es así porque las religiones crean grupos en los que se da, entre otras cosas, el apoyo mutuo. Por ejemplo, es probable que con las actuales cosmovisiones, en la mayoría de países del continente africano, del occidente y el centro asiáticos o entre un enorme número de latinoamericanxs, nunca aumente significativamente el porcentaje de lxs que se identifican con ese laicismo individualista. 

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Pero verdaderamente ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 10/10

En algunos Estados del este de Europa que se pretenden democráticos, la administración habla de homonormatividad —en vez de hacerlo sobre cisheteronormatividad—, prohiben hacer apología de la diversidad (lo consideran propaganda) y se promulgan leyes que dificultan la expresión de LGTBQIA+. Persecuciones que incluso llegan a penas de muerte o prisión son habituales en otras regiones mundiales, mientras en Abya Yala encontramos una homofobia o transfobia muy exacerbadas y una alta tasa de homicidios hacia gente del colectivo, especialmente de transfeminicidios. Enmarcadxs en un nuevo movimiento religioso seremos más difíciles de perseguir, teniendo en cuenta que la libertad de culto es uno de los fundamentos de esa supuesta democracia que nos venden —en realidad no es más que elegir periódicamente representantes—, en base a la cual se organizan hoy día la mayoría de las naciones1. De este modo, serán menos creíbles las acusaciones de formar parte de “Antifa” o de cualquier entidad considerada terrorista.

Estamos sufriendo últimamente en todo el planeta una gran ola de reacción a todas las conquistas que se han ido logrando en los últimos sesenta años. La organización aquí propuesta podría constituir otra forma de afianzarlas y presentar batalla, colaborando para que un pueblo que se reuniese en asambleas todas las semanas.

Quienes no creemos en los antiguos dogmas, hace más de doscientos años que discutimos continuamente con teólogos y otras autoridades religiosas, para que se percatasen de lo absurdo de sus planteamientos, si bien lo único que hemos conseguido es generar su ira y la de sus fieles. Estimo que es mucho mejor centrar los esfuerzos en construir un movimiento alternativo que pueda hacerles la competencia a esos enormes y antiguos movimientos culturales pensados, al principio para compartir las creencias personales, pero que pronto se convirtieron en una institución más.

Las cosmovisiones contemporáneas, en las que los dioses no son relevantes y se contemplan los derechos de las mujeres y de LGTBQIA+, ya son las principales en muchas de nuestras sociedades. Tendríamos que profundizar más en extenderlas por todo el globo terráqueo, pero sobre todo debemos hacerlo incorporando el antirracismo, la lucha contra la xenofobia y un ecologismo que tiene que divulgar que ya hemos alcanzado los límites planetarios, así como enseñarnos a mirar sin ese sesgo antropocéntrico y androcéntrico que tanto hemos cultivado en los últimos milenios. Es fácil que esta entidad religiosa antipatriarcal enraíce, solo hay que plantar la semilla.

Las religiones místicas y de las revelaciones siguen con la peligrosa tendencia —basta certificar la sexta extinción masiva y observar el cambio climático para notar que es peligrosa— de situar a Homo sapiens en el centro. Como apunta Marta Tafalla en Filosofía ante la crisis ecológica:

Desde la cosmovisión antropocéntrica es imposible entender el funcionamiento de la biosfera. En la biosfera cada especie es valiosa por sí misma, cada una es un tesoro de la evolución, cada una aporta su trabajo al hogar común y está entrelazada con las demás. La biodiversidad es un reino plural donde el monoteísmo resulta absurdo. Pero el ser humano se entroniza a sí mismo como emperador absoluto y afirma que la existencia de los otros seres vivos tan solo tiene sentido si le son útiles y tan solo en la medida en que lo son.2

Ya hemos tenido suficiente de esa realidad en la que, cuando se efectúan reuniones se hace bajo unos principios antropocéntricos (y androcéntricos), que imponen la cisheteronorma. Hay que ofrecer una alternativa más diversa para que lo hagamos fundamentándonos en otras premisas.

Abandonando el antropocentrismo es más consecuente asumir las opciones antiespecistas o animalistas y habrá más personas que fomenten que se vuelvan masivas las costumbres veganas. Siempre ha habido carnívorxs pero no una especie con alrededor de 8.200 millones de individuxs. El actual consumo de carne requiere la proliferación de macro instalaciones ganaderas, en las que es probable que un virus que afecta sólo a los animales mute, se vuelva zoonótico y nos afecte. Ya ha pasado. La COVID-19 se la debemos a esta costumbre de comer tanta carne. ¿Quién sabe la cantidad de zoonosis que pueden convertirse en pandemias? Como suele decir Fernando Valladares (1970) con las macrogranjas la humanidad se está pegando un tiro en el pie3.

Si no puedes dejar la carne, por favor, al menos minimiza su consumo, aunque sea por el mayor gasto en CO2 que es necesario para producirla. Tampoco es una solución cambiar la carne por el pescado. El actual consumo de pescado y marisco esquilma los fondos marinos y la acuicultura no es una solución ecológicamente viable. Además, todas las criaturas animales sufren y en la mayoría de regiones climáticas podemos alimentarnos sin provocar ese inmenso sufrimiento. Tenemos que salir del centro; no podemos vivir como los primeros cristianos hace dos mil años. En aquella época éramos aproximadamente 300 millones alimentándonos en esta biosfera.

Evidentemente, hay teístas que abrazan el animalismo, el antiespecismo, la dieta o estilo de vida veganos, pero estoy convencido de que será más fácil llegar a estos sentimientos, posturas y hábitos desde La Congregación del Infinito.

Hay un sector de la población que percibe las religiones como un vicio muy negativo o una costumbre a eliminar. Quienes opinan así, deberían pensar en la forma con la que se suele proceder al enfrentarse a las adicciones a la heroína y cómo a menudo no se hace una retirada radical de la droga, sino que se sustituye con metadona. En nuestro caso, esta entidad constituiría algo similar a una “metadona religiosa” para todas esas personas que no pueden prescindir de las formas de organización social que ofrecen las religiones.

Nos enfrentamos a unas ideologías conservadoras que se articulan en torno a los diversos credos. Hemos de usar sus mismas armas. El laicismo apareció en Occidente hace ya casi tres siglos, cuando se empezó a poner en tela de juicio el cristianismo y su intromisión en los asuntos públicos, ofreciendo una posibilidad de vida diferente a la que ofrecían las antiguas y androcéntricas organizaciones de carácter religioso, pero estas siguen hoy bien fuertes. Coordinarse en torno a una nueva atea, agnóstica o no teísta (no dogmática), apoyada en la democracia participativa, que combata contra la supremacía blanca, el régimen patriarcal, la xenofobia, que sea ecologista y esté a favor de los derechos de LGTBQIA+ es poner en práctica una táctica alternativa. Es hora de abrir un frente diferente en esta lucha.

Las grandes religiones teístas son hegemónicas en la mayor parte de este conjunto de rocas y agua en el que aparecimos. El combate contra ellas lleva sucediéndose alrededor de doscientos años y los avances no han sido lo que se podría esperar. Creo que, frente a una crisis ecológica (incluida la climática, pero no solo ella) como en la que vamos a tener que aprender a vivir, es el momento de cambiar de estrategia y enfocar la cuestión de otra manera. Este texto exhorta a la construcción de una opción que puede ser muy eficaz a la hora de restarles seguidores: erigir una no teísta y no dogmática que surja de las posibilidades del infinito, establecida a partir de la igualdad, la no discriminación, el amor a la naturaleza, la asunción de que hemos rebasado peligrosos límites planetarios y la crítica al antropocentrismo. 

Además, dado que las condiciones de supervivencia en el planeta se van a deteriorar en los próximos años, una comunidad como esta sería muy útil cuando, al ver malos indicadores macroeconómicos, nos intenten colocar gobiernos y medidas neoliberales.

1 Ciertamente hay naciones indígenas practican el asamblearismo, consiguiendo así una mayor calidad democrática y hay Estados que renuncian a la representación democrática o la intentan alcanzar por otros medios.

2 Tafalla, Marta: Filosofía ante la crisis ecológica, Madrid: Plaza y Valdes, 2022

3 Habla sobre las desventajas de las macrogranjas en este vídeo https://youtu.be/N2pm7FzmWPw?si=BxjlRbdunH0Ii–j