Categorías
Infinito

Uroboros 4/8

La xenofobia, el recelo y el desprecio que hay en toda Europa hacia lxs migradxs se han concretado institucionalmente despliegue de una necropolítica encaminada a que una significativa proporción de quienes pretenden instalarse en la UE se tengan que jugar la vida para entrar en el continente. También es muestra del peligroso racismo que se sigue extendiendo por todo el planeta. 

Hay que luchar permanentemente contra ese racismo, además de con políticas antirracistas, con algunas medidas para combatirlo como: conseguir un aumento de referentes no blancxs o no payxs, tanto en la realidad de los cargos institucionales como en las ficciones —con representatividad y agencia, sin incluir tokens1, gran cantidad de educación antirracista en los medios de comunicación de masas y RR.SS., así como multitud de eventos callejeros dedicados a la aceptación de quienes tienen diferentes culturas. 

Es un lugar común en grupos de ultraderecha que la población blanca, especialmente la de clase baja, esta siendo sustituida por la migrante. En 2011 Renaud Camus publicaLe Grand Remplacement (El gran reemplazo), una obra en la que sostiene que la blanca y de cultura cristiana europea, no es que esté recibiendo unxs migradxs que aumentan su diversidad, sino que está siendo reemplazada por otra masa compuesta de ciudadanxs no blancxs y musulmanxs. Tesis islamófoba que igualmente sostiene Michel Houllebecq en su novela Sumisión, publicada en 2015. Renaud Camus no inventó nada, solo recogió un concepto que se repite en amplios sectores de la ultraderecha blanca de diversos países y que guía las acciones de quienes están a favor del supremacismo blanco, como el que en 2022 disparó en Buffalo (New York) o el que lo hizo en Jacksonville (Florida), en agosto de 20232. El eco que tienen en Europa estas creencias explica el doble rasero con el que tratamos a lxs refugiadxs, según tengan una nacionalidad europea —además de la piel clara, los ojos azules y creencias cristianas— o no.

En el sur de Abya Yala los fantasmas se alejaron después de la llegada de gobiernos de izquierda a Colombia y Chile, la derrota de Bolsonaro en Brasil y su posterior condena por intento de golpe de Estado, aunque se vuelven a acercar con los mandatos de Milei y Noboa o la última llegada de la derecha al poder en Bolivia. En el norte, a pesar de la alegría que nos aporta Sheinbaum y sus Mañaneras del Pueblo, tenemos que volver a vivir con Trump al timón. Es preciso potenciar nuevos marcos conceptuales que destaquen la interdependencia y la ecodependencia de las criaturas humanas para que así lxs votantes no estén tan desubicadxs en las elecciones.

No hay ningún tipo de reemplazo demográfico. En realidad se está produciendo una redistribución de individuxs de los Estados con menor IDH a los que, actualmente, tienen uno mayor (producto del colonialismo y del neocolonialismo); una ayuda para disminuir ligeramente la media de envejecimiento de lxs residentes de los países receptores; un movimiento de masas que relaja la presión a la que estamos sometiendo al medio ambiente y mejora ligeramente la situación demográfica que habíamos imaginado para el futuro. El resultado serán unas tierras con una composición étnica en la que se perciba diversidad.

Sin embargo la xenofobia y el racismo se encuentran fuertemente instaladas en los países centrales del capitalismo . Como explica Yayo Herrero (1965) en su ensayo Las migraciones en el Siglo de la Gran Prueba:

Cuando en los discursos xenófobos dicen “aquí no cabemos todos”, en realidad aluden a la imposibilidad de que los estándares materiales, políticos y simbólicos que se habían alcanzado solo para algunas partes minoritarias y ricas de la población sean viables para todos los nacionales si llegan muchas personas de fuera con las que haya que compartir.

La realidad incómoda es que efectivamente, no es posible que quepamos todos si los estándares materiales deseados suponen vivir como si existieran varios planetas en vez de uno parcialmente agotado. El bienestar material desigual de los países enriquecidos no se sostiene sobre la base material de su territorio, sino que se satisface acaparando otros territorios y expulsando irreversiblemente a quienes viven en ellos.3

Aquellxs que migran siempre tendrán que poder hacerlo porque es un derecho humano. Se trata de una práctica muy arraigada en las criaturas humanas desde que eran cazadoras-recolectoras y no encontraban seguridad alimentaria o de cualquier tipo en el terreno que ocupaban. Gracias a ella pudimos expandirnos por todo el planeta. Durante varias decenas de miles de años, lo usual era ser nómada. Esa es una característica que solo ha cambiado en los últimos diez mil años. No podemos olvidar que a grandes rasgos, la actual composición de la población en las diversas regiones de la Tierra, además de resultado de la colonización europea y el tráfico de africanxs esclavizadxs, es producto de milenios de oleadas de migración.

Actualmente no habría que poner ninguna dificultad para migrar —como sí hacen las leyes de extranjería y el derecho internacional—, sobre todo teniendo en cuenta que la abundancia de las zonas de privilegio (siguiendo la expresión que utiliza Yayo) se ha apoyado en la colonización primero y la simple explotación a través de empresas después, de un gran número de lugares de los que recibimos migración y que además, a menudo vienen huyendo de una realidad muy violenta y sin perspectivas de futuro. Continuamente nos llegan recursos de estas tierras pero ponemos multitud de trabas al establecimiento en el Norte Global de sus habitantes. Es indispensable traer el café, el cacao, el petróleo, el gas, el litio… Pero es un problema si se trasladan definitivamente aquí personas migradas de donde se producen o se extraen esas materias primas.

En todos los países oponerse a la inmigración, además de negar la expresión de un derecho humano, es estar a favor de una gran injusticia histórica. Esta verdad ha de difundirse especialmente en aquellos que nunca han tenido colonias, pero han utilizado sus empresas para extraer del Sur materias primas convertibles en dinero, explotando a sus habitantes y a su medio ambiente para potenciar un Modo de vida imperial4 en todos estos Estados del Norte, “modo” que es innegociable y que perpetúa unas relaciones económicas y culturales de carácter colonial cimentadas en el extractivismo.

En aquellos que durante años desplazaron ciudadanos y ciudadanas a otros territorios para colonizar es por añadidura, una forma de situarse en contra de algo que podría ser contemplado como una compensación parcial o como un resultado de su afán expansionista del pasado. Como sentencian en los movimientos antirracistas: quien siembra colonización recoge migración. Los crímenes que cometieron los colonizadores bajo el mando de hombres europeos oficialmente cis y heterosexuales fueron demasiado graves: maltrataron, asesinaron, cometieron violaciones y genocidios. Incluso crearon campos de concentración, como hicieron las autoridades alemanas en Namibia. Además, fueron los responsables de una gran destrucción epistemológica, hecho que contribuyó a una colonización cultural que ha seguido existiendo después de la presunta descolonización. Su desprecio por los idiomas locales tuvo la consecuencia de que millones de personas minusvalorasen su cultura y sus lenguas, que fueron relegadas a la condición de dialectos, una ignominia que aún hoy tiene repercusiones. Como señalaba ya en 1986 Ngūgī Wa Thiong’o en su clásico Descolonizar la mente, los colonizadores convencieron a la población de que sus lenguas maternas no eran tan valiosas como las europeas.

En África no solo se colonizó, sino que también se esclavizó a personas y se traficó con ellas para llevarlas principalmente a Abya Yala. En este nuevo continente, quienes de allí eran traídas y sus descendientes, además de asesinatos, violaciones y diversas vejaciones cometidas a menudo por los hacendados y tratantes de esclavizadxs, sufrieron una presión evangelizadora aún más fuerte por parte de los misioneros. 

Ahora resulta moralmente indecente oponerse a que en los territorios europeos se instalen lxs que proceden de otros lugares. La gente que todavía no lo haga, tiene que aprender a valorar las manifestaciones de otras culturas y dejar de votar a partidos que ven la llegada de refugiadxs como un problema y comenzar a hacerlo a los que sí van a representar sus intereses en vez de los del empresariado. La mala atención que reciben quienes buscan refugio, el uso de terceros países donde se instalan cárceles para migrantes5, la inoperancia humanitaria ante las llegadas masivas, que haya quienes se juegan la vida adentrándose en el mar en débiles embarcaciones o colándose escondidxs en partes imposibles de vehículos o en remolques frigoríficos de camiones, sí son problemas. Que contraten a trabajadorxs y les paguen menos dinero por ser extranjerxs, que en áreas rurales tengan que vivir en chabolas, que no haya suficientes subsidios para aquella población que lo necesita, también lo son. Pero que vengan migradxs a establecerse aquí no lo es. Tenemos que saber identificar los verdaderos problemas, en vez de fomentar que personas desfavorecidas ataquen y culpabilicen de todo a otras que lo son más. También los poderes judiciales alrededor del globo deberían dejar de perseguir y criminalizar a quienes se encuentran en situación administrativa irregular. 

1  Personas (en la realidad) y personajes (en la ficción) racializadas cuya única función es cumplir con una cuota.

2 El 14 de mayo de 2022 en Buffalo, Nueva York, diez víctimas, en su mayoría afroamericanas, resultaron muertas en un ataque, con arma de fuego en un supermercado. El atacante transmitió en directo en Internet los terribles asesinatos. El 26 de agosto de 2023 en Jacksonville, Florida, otro hombre a favor del efectivamente existente supremacismo blanco mató a tiros a tres personas no blancas. Ambos publicaron sendos manifiestos. Seguramente se hayan producido más atentados en EE.UU. con motivación racista.

3 Herrero, Yayo: Las migraciones en el Siglo de la Gran Prueba. En Toma de tierra. Bilbao: Caniche, 2023.

4 Alusión al imprescindible libro de Ulrich Brand y Markus Wissen: Modo de vida imperial. Vida cotidiana y crisis ecológica del capitalismo, traducido y editado por Tinta Limón en 2021.

5 Por un lado, tenemos el caso de Albania y los centros cerrados para instalar migrantes pendientes de deportación que creó Giorgia Meloni y que según esta noticia reciben el respaldo de la UE. https://www.elsaltodiario.com/fronteras/meloni-centros-deportacion-migrantes-albania Por otro tenemos el patrocinio en la construcción de centros de detención en Mauritania y en otros países que son escala en los procesos migratorios.

Categorías
Infinito

Uroboros 3/8

Afortunadamente, desde el siglo XIX, en el caso de los Estados independientes constituidos en Abya Yala (aunque con especial intensidad en EE. UU. y Canadá) o la segunda mitad del XX, en el caso de Europa, de Australia y de Nueva Zelanda —cuando tras la II Guerra Mundial era más fácil moverse—, los países occidentales enriquecidos han estado recibiendo grandes cantidades de migración internacional. Sus poblaciones están conformando sociedades étnica y culturalmente más diversas, hecho que podría aproximarse al ideal de reflejar mejor la variedad humana de la Tierra. Cada vez resulta más palpable que estos lugares nunca fueron únicamente blancos. Europa quizá solo lo fuese hace varios milenios, ya que a lo largo de los dos últimos, se trajeron personas no blancas secuestradas para ser esclavizadas, se instalaron habitantes de piel más oscura procedentes del norte de África y de Asia occidental y se fueron extendiendo las culturas judía y gitana.En el siglo XXI se ha generalizado la migración, de modo que podemos ver en multitud de ciudades y pueblos más población no blanca de la que había antes.

Afortunadamente es un adverbio que puede usarse señalando que estar más mezcladas es una característica positiva para nuestras sociedades, que en ellas está mostrándose un multiculturalismo mayor que antes y podemos enriquecerlo con la interculturalidad.  Pero no se podría usar para describir el proceso de un significativo porcentaje de quienes migran, para lxs que es muy duro dejar su hogar, hacer un largo y a veces peligroso viaje para llegar a otro país, conseguir un trabajo, a menudo poco cualificado y sin derechos laborales, acabando como unx ciudadanx de segunda clase, que se ve obligadx a pagar impuestos pero que no puede votar en la convocatoria de elecciones de ámbito nacional, a menos que consiga la ciudadanía del Estado al que ha migrado.

El multiculturalismo se hace notar cuando en el seno de una cultura hegemónica, se perciben otras diferentes, con sus costumbres, por ejemplo, en materia de vestido, gastronómicas, religiosas o su forma de estar en el mundo. La interculturalidad se desarrolla en sociedades que han aceptado el multiculturalismo y en base a él intentan construir una sociedad edificada sobre valores como la libertad, la igualdad, la democracia o el respeto a los derechos humanos. Pero no basta con esto, es necesaria mucha educación antirracista para deconstruirse y lograr contrarrestar los mensajes recibidos en los siglos en los que se ha fomentado la supremacía blanca. 

Hace tiempo que hay en las grandes urbes de estas tierras receptoras, una gran cantidad de ciudadanxs venidxs de lejos (son ciudadanxs tengan o no su situación regularizada), más lxs que migraron siendo menores o lxs que, si bien nacieron ya en los del Norte Global, lo hicieron de ascendientes de otros países y, en muchos casos, todavía no han adquirido la nacionalidad de aquel en el que han nacido1.

Lo que sucede es que estas personas, a menudo racializadas, no están adecuadamente representadas en las instituciones ni en los medios de comunicación. Encontramos una mayor variedad étnica en la realidad cotidiana que la mostrada en los media. Además, quienes vinieron trajeron su propia cultura con sus costumbres, rituales y liturgias, unos elementos con los que mantienen la cohesión de su comunidad y que les diferencian. 

Las religiones, cuando son practicadas, son mecanismos que arropan e inscriben dentro de una comunidad. Se convierten en una fuente de arraigo. Como explica Richard Dawkins en El espejismo de Dios sobre lxs migradxs que formaron EE. UU.:

Un colega me señaló que los inmigrantes; desarraigados de la estabilidad y el confort de una familia extendida en Europa, podrían muy bien haberse unido a una iglesia como una especie de sustituto-parental en una tierra extranjera. No hay duda de que muchos estadounidenses ven a su propia iglesia local como una importante unidad de identidad; lo que de hecho tiene algunos de los atributos de la familia extendida.2

Da la impresión de no ser muy buena opción vital cambiar el abrigo que proporciona una comunidad que profesa una religión por una vida laica, en la que puede que seamos conscientes de que las viejas creencias religiosas son seguidas por cuestiones culturales, pero el hecho es que nos enfrentaríamos sin demasiada ayuda a una realidad en la que somos interdependientes. Esta es la oferta de un laicismo individualista, esencial para la modernidad occidental.

La Congregación del Infinito parece una propuesta más universal que las opciones laicas que tradicionalmente ha ofrecido el occidente que se enriqueció, y puede aportar un componente comunitario que hará que el apoyo mutuo y la solidaridad fluyan volviendo además, más soportables las dificultades económicas que ya se están sintiendo en numerosas tierras y que tarde o temprano se extenderán también al Norte Global. 

Al formarse una comunidad, ocurrirá como en cualquier reunión: los privilegios (de género, de raza, de clase, etc.) terminarán aflorando. Habrá que luchar contra ellos de una manera interseccional. Existen diferentes ejes de opresión, algunos como la edad, la  educación, el hecho de ser atractivx, ser de habla inglesa o el generismo3 no aparecen en el ejemplo que pongo a continuación. Sufre diferentes desventajas un hombre, transgénero, heterosexual, migrante, racializado, de clase baja; que las que sufre un hombre, cisgénero, homosexual, blanco, no migrante, de clase media; y de igual modo ocurre con una mujer, cisgénero, heterosexual, migrante, racializada, de clase baja; respecto a una mujer, transgénero, blanca, lesbiana, no migrante, de clase alta, o una persona de géneros no binarios, racializada, bisexual (o pansexual), no migrante y de clase media. Suponiendo que todxs tengan unas capacidades estándar. Esta perspectiva interseccional viene de los movimientos antirracistas y, a través del feminismo negro, está siendo conocida por el gran público. Evidentemente, no todos los ejes de esta rueda tienen la misma fuerza discriminatoria, pero siempre debemos tenerla en cuenta al analizar cualquier relación humana.

En los países enriquecidos, una parte de la sociedad rechaza la diversidad que está mostrándose y cada vez tienen más poder partidos ultraderechistas, que insisten en priorizar siempre a lxs autóctonxs en todos lo servicios que se puedan ofrecer, al tiempo que preconizan un retorno a los valores más tradicionales. 

En Europa se ha instalado un fuerte sentimiento anti migradxs, especialmente si no cumplen el requisito de ser blancxs y cristianxs. La UE llama refugees a quienes intentan llegar a este continente huyendo de la guerra, de la pobreza, la violencia o de una combinación de ellas. Ante la llamada “crisis de los refugiados” de 2015, asignó a sus miembros una cantidad determinada de refugiadxs. Un sistema de cuotas diseñado por la Comisión Europea, que al final se quedó solamente en uno voluntario, en el que algunos Estados —entre ellos el español— redujeron la cantidad de lxs que estaban dispuestos a admitir, mientras Hungría y Austria se negaron a acoger a ningunx. Los intentos de la Unión de repartir a refugees aumentaron los sentimientos antieuropeístas que ya existían en el continente y que, posteriormente, encontraron eco en la opción de abandonar el organismo supranacional que se tomó en referéndum en el Reino Unido. En 2016 la UE llegó a un turbio acuerdo con Turquía para que retuviese en su territorio a lxs refugiadxs pero en 2020, este país abrió sus fronteras de manera momentánea para asustar al gigante. Esos siniestros convenios se han repetido en los últimos años con distintos Estados por los que es obligatorio pasar para llegar a  Europa.

A finales de 2021 miles de personas que querían entrar en la UE permanecían en la frontera de Bielorrusia con Polonia a temperaturas bajo cero.

Pero con el aumento de refugiadxs ocasionado por la invasión rusa a Ucrania, la Unión se mostró muy acogedora y activó la Directiva de Protección Temporal, que concede el estatus de asiladx a todxs aquellxs que posean la nacionalidad de ese país. Además, lxs ucranianxs que se encontraban ya dentro y no habían obtenido el asilo podrían volver a solicitarlo, puesto que la situación había cambiado. Esta política de puertas abiertas contrasta con la que se ha llevado a cabo con lxs que huían de los conflictos de Siria, Afganistán, Sudán, República Democrática del Congo… o con el genocidio que se está cometiendo con lxs migrantes que intentan llegar atravesando el Mar Mediterráneo o por el Océano Atlántico. 

En la cumbre europea informal de Granada de 2023 pudimos observar posiciones muy negativas hacia la migración y con el Pacto Migratorio aprobado en 2024 por el Parlamento Europeo se han endurecido las reglas para permanecer en la UE.

Los partidos conservadores y ultraderechistas dominan los parlamentos nacionales en gran parte de Europa, al tiempo que en todo el continente se ha instalado un rechazo a quienes migran, especialmente si son de piel más oscura. Este rechazo a lxs migradxs se añade a una desmemoria frente al hecho colonial y una desresponsabilización respecto a la actual situación de colonialidad y el neocolonialismo. El desprecio hacia quienes vienen de fuera (sobre todo si no son blancxs) es el principal motivo que ha conseguido que una potencia como Italia haya caído bajo el influjo de la ultraderecha. Mientras, los partidos que se autodenominan progresistas no lo son tanto. Concretamente en el Estado español, el PSOE, a pesar de que en 2018 acogió el barco Aquarius 2, que había salvado gente de las aguas del Mediterráneo y que fue rechazado previamente por las autoridades italianas, no culpó al ministro Grande-Marlaska por la masacre de Melilla4, en la frontera de los Estados español y marroquí y patrocina cárceles para migrantes en Mauritania. Además, tampoco está entre sus planes ni cerrar los horribles CIE5 ni derogar la restrictiva Ley de Extranjería. 

1 En Europa se practica el ius sanguinis, un criterio jurídico que no otorga la nacionalidad por nacimiento sino que te la transmiten tus ascendientxs.

2 Dawkins, Richard, El espejismo de Dios, Barcelona: Espasa Calpe, 2007.

3 El generismo es un sistema cultural que se basa en asumir que el género es binario y que si eres una mujer no debes mostrarte demasiado masculina o butch y si eres un hombre demasiado afeminado.

4 El 24 de junio de 2022 varias decenas de inmigrantes del África subsahariana que intentaban, desde Marruecos, saltar la valla de Melilla fueron masacrados por la policía de fronteras marroquí. A finales de ese año, el gobierno de coalición presidido por el PSOE archivó la investigación que exoneraba al Ministerio del Interior y a las fuerzas de seguridad españolas.

5 Esas siglas significan Centro de Internamiento de Extranjeros. En el Estado español, especie de cárceles donde las personas en situación administrativa irregular aguardan la ejecución de sus órdenes de expulsión (si tienen la mala suerte de que las detengan).

Categorías
Infinito

Uroboros 2/8

Nos enfrentamos a un futuro que los poderes económicos y los medios de comunicación señalan como aceptable pero que es muy incierto. En él encontraremos una realidad determinada por: los efectos negativos que tendrán los intentos de transición energética —de ecológica tiene poco— en la industria, el incumplimiento de los compromisos de reducción de la emisión de gases de efecto invernadero adquiridos en las reuniones del IPCC (con las catástrofes climáticas que vendrán asociadas) y las crisis que provocarán en pocos años los descensos generalizados en la obtención de determinados combustibles fósiles, incluso en el supuesto de que entonces los utilizásemos menos. A todo esto hay que añadirle la situación de escasez energética que se percibe ya en el Sur global, determinada por la merma en la recepción de petróleo de calidad, que se siente en forma de recortes en la obtención de diésel. En cualquier caso, el drama es que se ha desdibujado la visión de un futuro que prometía que podríamos seguir consumiendo y viajando por el planeta como hasta ahora.

Eso no va poder ser, debido a una combinación de las necesarias medidas contra el caos climático, de sus brutales efectos y de la Gran Escasez1 de energías y materiales que estamos empezando a sufrir (aquí, donde yo me encuentro, todavía apenas se percibe, pero acabará haciéndolo más tarde o más temprano). La realidad es mucho más aterradora que los pronósticos de los partidos políticos y de la mayoría de medios de comunicación. Hemos de asumir que, después de una excepcional época de más de doscientos años de crecimiento, comienza un período de declive en el que la humanidad va a tener a su disposición cada vez un poquito menos de energía. Estábamos volando porque disponíamos de ella en exceso, dada la elevada densidad energética que nos han aportado los combustibles fósiles, pero ahora nos toca efectuar un aterrizaje forzoso. Eso sí, lo tenemos que hacer en un terreno marcado por inmensos incendios forestales, tornados, inundaciones tras el paso de un huracán, un tifón, una DANA, una baja segregada, una borrasca, o como lo quieran llamar en cada sitio, y demás catástrofes “naturales”.

Así lo explica Fernando Valladares (1965) en su indispensable texto La recivilización:

Lo que los economistas optimistas han llamado progreso y desarrollo es una excepcionalidad histórica basada en la abundancia energética temporal que permitieron los combustibles fósiles. Podemos apurar los recursos que aún quedan y reventar el clima planetario, o dejar el 60% del gas y el petróleo y el 90% del carbón en el subsuelo y no entrar en escenarios apocalípticos. La ciencia ha echado las cuentas al respecto y aporta los mapas que precisan dónde están los combustibles que no deben abandonar los yacimientos donde se encuentran si queremos quedarnos en un entorno del calentamiento seguro, tal como todos los países acordaron en 2015.2

Mientras los partidos políticos no sean claros y no expliquen que debemos aterrizar y consumir menos, es fácil que la ultraderecha capitalice la furia que generarán esas promesas de progreso y consumo frustradas, de forma que consiga todavía más representantes en los parlamentos.

En previsión de una vida en peores condiciones, se impone la creación de redes que fomenten el apoyo mutuo. Creo que esta entidad religiosa no dogmática y antipatriarcal puede constituir una excusa para tejer estas redes que serán necesarias para salir adelante. Mas allá de otro tipo de lazos, el hecho de encontrarse todas las semanas —en eventos similares a los que actualmente se programan en iglesias, mezquitas, sinagogas y demás templos— es una costumbre que une enormemente. Así, habitantes del mismo barrio o pueblo pueden conocerse y ayudarse. En innumerables aldeas el único lugar de encuentro es la iglesia o la mezquita y esto no puede continuar hoy de este modo: tenemos que construir una alternativa.

Desde la descomposición de la URSS, del bloque que la apoyaba y la bajada de popularidad de los partidos comunistas en la mayoría de los países —sin contar excepciones como China o Corea del Norte o casos como los de Cuba, Laos y Vietnam (lugares, estos últimos, donde la prevalencia de los Partidos Comunistas en las instituciones no ha llevado aparejado un significativo descenso de la religiosidad)—, el ateísmo y el agnosticismo a menudo se han vuelto unas actitudes vitales muy individualistas. Actitudes que tienden a presentarse como una opción válida solo para quienes acaparamos los recursos a nivel planetario o como una opción  neoliberal. Y no lo son.

El laicismo es un punto de partida muy positivo cuando hablamos de la separación de las religiones y el Estado en cualquiera de sus instituciones, pero la mayoría de las veces se expresa de un modo demasiado individualista. Por eso creo en una organización de carácter religioso atea/agnóstica, aunque no dogmática —como mínimo, no teísta—, que estimule una opción comunitaria alternativa a las que propician las religiones místicas y de las revelaciones.

En nuestras sociedades, tenemos unas rutinas establecidas para que experimentemos las situaciones cotidianas de una forma muy atomizada. Esta nueva entidad lograría aportar una visión distinta extendiendo el apoyo mutuo a través de sus asambleas y demostrando que en cualquier lugar, se puede mantener una posición atea, agnóstica o no teísta sin necesidad de ser individualista. Podría constituir un aglutinante para que se encontrasen mujeres, gente con géneros no binarios y hombres, que tengan valores como el feminismo, el antirracismo, el ecologismo, que luchen contra la xenofobia y el racismo, siendo siempre defensorxs de los Derechos Humanos, que lo hagan alejándose de la cisheternormatividad, asumiendo que debemos aprender a vivir dentro de los límites planetarios y repartir equitativamente la riqueza. Todo, a pesar de que no sean “como Dios manda”.

Debe quedarnos muy claro que las feministas no odian a los hombres cisheterosexuales—lo que odian son sus privilegios— y puesto que, resulta absurda la imagen de ellas en sus grupos o en sus espacios no mixtos reuniéndose con ellos, confío en que los Encuentros Asamblearios del Infinito constituyan un espacio catalizador para que además de llevar esto a cabo, se organicen asambleas en las que también puedan encontrarse personas de géneros no binarios, partiendo de una perspectiva ecologista, no  cisheteronormativa, contraria al patriarcado, antirracista y anticolonial. 

Un sistema erigido sobre un laicismo individualista ha funcionado muy bien en numerosos Estados centrales que se han enriquecido a costa del resto y pueden ser considerados como occidentales. Pero ni la Tierra es solo Occidente, ni ese sistema funciona en los países situados al occidente pero con un menor IDH (los de Latinoamérica). Se fundamentó en la hasta ahora habitual opulencia energética sustentada por los combustibles fósiles, de la que hemos gozado en los últimos dos siglos, a costa de la naturaleza (emitiendo gases de efecto invernadero). La disponibilidad de estos combustibles —de elevada densidad energética— va a reducirse en los próximos años por sus efectos adversos en el clima o por su escasez. Por lo tanto, serán más difíciles la producción de bienes y la prestación de servicios. Su uso reportó gigantescos beneficios económicos, ha proporcionado un importante desarrollo a nuestra civilización industrial y creó una enorme abundancia, circunstancia que ha permitido un gran individualismo. Pero esa abundancia es excepcional en la historia. Habrá que aprender a vivir de un modo menos individualista, mas sin esos valores arcaizantes que de sobra conocemos. Ahí es donde encaja una nueva estructura que ha de esforzarse en construir comunidades en las que fluya la ayuda mutua.

1 Escuché a Antonio Turiel (1970) en alguna de sus presentaciones llamar así este momento que sin duda llegará en algún momento si no del presente siglo, del siguiente.
2 Valladares, Fernando: La recivilización. Desafíos, zancadillas y motivaciones para arreglar el mundo, Barcelona: Ediciones Destino, 2023.

Categorías
Infinito

Uroboros 1/8

Es un círculo formado por una serpiente o un dragón que se muerde la cola. Es una imagen milenaria que aparece en las culturas antiguas representando el ciclo de todo y el eterno retorno. En el Antiguo Egipto, la encontramos en los jeroglíficos que hay en la cámara del sarcófago de la pirámide de Unis. También hallamos el uroboros en la mitología nórdica, en copias medievales de documentos romanos que eran a su vez copia de otros griegos, esculpido en arquivoltas, canecillos y capiteles de monasterios e iglesias o en representaciones del dios Quetzalcoatl. Es utilizado por Cleopatra, la Alquimista (Alejandría, s. III-IV) en su texto Chrysopoeia.

Es una imagen que puede aludir a la Congregación del Infinito. Sería posible emplearlo con más frecuencia de la que hoy se usa en bisutería: colgantes, pendientes o pulseras; dibujarlo o esculpirlo en edificios; o que fuera estampado en algún tipo de tejido para ser llevado en una camiseta, un jersey o cualquier clase de prenda de vestir. Ya se tatúa en algunxs cuerpxs.

Otro símbolo con el que podríamos identificarnos es la lemniscata. Esta es una figura con forma de número ocho tumbado en la que se unen dos formas similares a elipses. Una curva que se ha usado en matemáticas tradicionalmente para representar el infinito. Se ha utilizado en ocasiones en artes decorativas y fue también dibujada en la piel. Puede signarse sencillamente juntando las yemas de los dedos índice y pulgar de ambas manos. 

El uroboros podría ser dotado fácilmente, además de su tradicional significado de eterno retorno o de reencarnación, de un sentido adicional de increencia o ateísmo/agnosticismo, o por lo menos, de no teísmo. 

En origen, el signo de la cruz —aunque hoy en su uso en abalorios se pretenda obviar su significado profundo— lograba que lxs cristianxs se reconociesen y se agrupasen en comunidades en torno a una iglesia. Función similar podría desempeñar este símbolo con quienes crean que solamente existe este mundo y que probablemente sea infinito.

En mi opinión, los símbolos religiosos tradicionales, a pesar de que en ámbitos como la joyería, hoy hayan sido despojados de sus significados primitivos, suelen indicar cierto gusto por lo convencional. En cambio, podemos lograr que el uroboros posea unas connotaciones emancipadoras y más acordes con el siglo XXI, como de las luchas feminista, antirracista, ecologista, contra la xenofobia, a favor de la diversidad y de los derechos LGTBQIA+. Este signo podría convertirse en un indicador de refugio para mujeres, personas racializadas, migrantes, migradxs o disidentes sexuales y de género perseguidxs. 

Lo que parece más positivo y que fortalece a las religiones tanto, es que realizan unas reuniones un día a la semana y, de este modo, van creando una comunidad. Su defecto es que estas suelen ser muy jerárquicas. Normalmente se desarrollan fundamentándose en que alguien hable, ya se le llame sacerdote (católico u ortodoxo de las diferentes Iglesias de las que dependen), pastor, rabino, imán, o de cualquier otra manera —casi siempre de género masculino, aunque ya hay algunas pastoras, rabinas e imanas en varios territorios—, lanza un sermón sobre su parroquia y transmite la palabra del dios de turno. Mientras, el público escucha, contesta fórmulas litúrgicas, realiza diversos rituales o lee fragmentos de su libro sagrado.

En esta organización podemos hacerlo mucho mejor y dejar hablar a cualquiera a condición de que tenga el turno de palabra. Hemos de eliminar las jerarquías y celebrar una asamblea semanal, seleccionando por sorteo alguien que modere los debates, otra persona que apunte los turnos de palabra y alguien más que tome actas de aquello que se diga. El orden del día lo acordarían lxs que hubiesen participado en la asamblea anterior. Esta asamblea únicamente sería capaz de tomar decisiones o elaborar resoluciones por consenso. Podríamos llamarlas Encuentros Asamblearios del Infinito y sería estupendo si consiguiésemos construir una comunidad en torno a ellas en la que surjan fuertes lazos.

El único inconveniente de las asambleas es que a veces se vuelven interminables. Los Encuentros Asamblearios del Infinito no deberían durar demasiado. Ningún tema religioso es urgente y todos pueden esperar a otro día, así que siempre se puede terminar las asambleas a una hora previamente consensuada. Se suspenderían aunque no hubiesen llegado a una conclusión y se podrían retomar en la siguiente sesión.

Las reuniones semanales en los templos otorgan una enorme fuerza a las grandes, viejas  religiones erigidas partiendo de la dominación de las mujeres, frente al hecho de que atexs, agnósticxs, deístas, panteístas —o quienes no tienen claro en qué categoría se enmarcarían dentro de la presunción de que no hay ningún Dios pendiente de lo que digan, hagan o piensen— se congregan muy de tarde en tarde. Se puede considerar que ya son posibles las reuniones periódicas dentro de unos partidos políticos, unos sindicatos o unas asociaciones, pero estas organizaciones están dedicadas a otros fines. Con la Congregación del Infinito trataremos de crear sólidos sentimientos de pertenencia desde esos Encuentros Asamblearios. Han de constituir un pretexto para que, partiendo de un punto de vista ecologista, se reúnan semanalmente feministas con todo tipo de gente contraria al patriarcado, antirracista, que se oponga a las enormes fuerzas de la supremacía blanca, de la xenofobia y del conservadurismo, que entienda que la criatura humana es interdependiente y ecodependiente. Todo desde una perspectiva que no sea cisheteronormativa y siempre asumiendo que no hay un dios vigilándonos y por lo tanto nadie nos va a premiar o castigar después de la muerte

A pesar de que sea verdad que se puede construir también de otras maneras una comunidad similar, lo cierto es que es que tal fenómeno hoy día apenas ocurre. Estas asambleas serían otro modo de intentar que sucediese. Una reunión de este tipo resulta especialmente deseable cuando en algún rincón de tu ciudad hay decenas de cristianos nacionalistas y conservadores rezando el rosario en la vía pública, como lleva sucediendo en Madrid desde otoño de 2023, momento en el que comenzaron en el marco de las protestas contra otra investidura del presidente Sánchez (ahora todavía se convocan rezos colectivos, aunque con una periodicidad mucho menor que la de entonces). 

En mi opinión, las religiones no son tanto un asunto de creencias —por ejemplo, en un dios creador— como de prácticas sociales sustentadas en en el acto de reunirse. Desde aquí quiero destacar el gran valor de la comunidad frente al individualismo fomentado por las sociedades de consumo y después, con una mayor intensidad, por el neoliberalismo. Un individualismo cimentado sobre la explotación de las mujeres, para el que las únicas uniones deseables y válidas son las familias (preferiblemente nucleares) y las parejas, que despega con la revolución industrial y gana intensificación en las ya mencionadas sociedades de consumo de la segunda mitad del siglo XX y los primeros decenios del actual. Se impone como reacción a las millones de muertes que acompañaron a los movimientos sociales de masas del siglo pasado. Un modo de conducirse que en los próximos años va ir siendo menos eficaz, a medida que nos vayamos enfrentando a consecuencias del caos climático todavía peores que las ya experimentadas y a otros problemas ecológicos, en tanto que sí van a cumplir su cometido los sistemas comunitarios. Lo más beneficioso para proteger los ecosistemas naturales sería que nos acostumbrásemos a otros estilos de vida. Una comunidad compuesta por mujeres, personas de géneros no binarios y hombres, con fuertes vínculos fundamentados en los cuidados mutuos, con unos principios sustentados en el combate contra la supremacía blanca y los esquemas patriarcales, en el ecologismo, en el hecho de no ver como enemigxs a quienes vienen de otros países a buscarse la vida, en el respeto a LGTBQIA+ y en la valoración de aquellxs que tienen diferentes capacidades, constituiría una buena opción para ahorrar energía e intentar no dañar al medio ambiente. Los Encuentros Asamblearios del Infinito podrían convertirse en eventos en el que se reuniese gente sin Dios (o que no lo espera), feminista, antirracista, antixenófoba, ecologista, diversa y favorable a la diferencia.

En los lugares donde hay más pobreza, son pocas criaturas humanas las que demuestran un gran ateísmo/agnosticismo, casi todas suelen estar cerca de alguna variante de las viejas y grandes religiones. A menudo las masas no quieren ni oír hablar del laicismo. Pareciera que esa forma de pensar irreligiosa no va a tener éxito nunca. Lo cual sería una gran desventaja para estas sociedades. Yo creo que esto es así porque las religiones crean grupos en los que se da, entre otras cosas, el apoyo mutuo. Por ejemplo, es probable que con las actuales cosmovisiones, en la mayoría de países del continente africano, del occidente y el centro asiáticos o entre un enorme número de latinoamericanxs, nunca aumente significativamente el porcentaje de lxs que se identifican con ese laicismo individualista. 

Categorías
Infinito

Pero verdaderamente ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 10/10

En algunos Estados del este de Europa que se pretenden democráticos, la administración habla de homonormatividad —en vez de hacerlo sobre cisheteronormatividad—, prohiben hacer apología de la diversidad (lo consideran propaganda) y se promulgan leyes que dificultan la expresión de LGTBQIA+. Persecuciones que incluso llegan a penas de muerte o prisión son habituales en otras regiones mundiales, mientras en Abya Yala encontramos una homofobia o transfobia muy exacerbadas y una alta tasa de homicidios hacia gente del colectivo, especialmente de transfeminicidios. Enmarcadxs en un nuevo movimiento religioso seremos más difíciles de perseguir, teniendo en cuenta que la libertad de culto es uno de los fundamentos de esa supuesta democracia que nos venden —en realidad no es más que elegir periódicamente representantes—, en base a la cual se organizan hoy día la mayoría de las naciones1. De este modo, serán menos creíbles las acusaciones de formar parte de “Antifa” o de cualquier entidad considerada terrorista.

Estamos sufriendo últimamente en todo el planeta una gran ola de reacción a todas las conquistas que se han ido logrando en los últimos sesenta años. La organización aquí propuesta podría constituir otra forma de afianzarlas y presentar batalla, colaborando para que un pueblo que se reuniese en asambleas todas las semanas.

Quienes no creemos en los antiguos dogmas, hace más de doscientos años que discutimos continuamente con teólogos y otras autoridades religiosas, para que se percatasen de lo absurdo de sus planteamientos, si bien lo único que hemos conseguido es generar su ira y la de sus fieles. Estimo que es mucho mejor centrar los esfuerzos en construir un movimiento alternativo que pueda hacerles la competencia a esos enormes y antiguos movimientos culturales pensados, al principio para compartir las creencias personales, pero que pronto se convirtieron en una institución más.

Las cosmovisiones contemporáneas, en las que los dioses no son relevantes y se contemplan los derechos de las mujeres y de LGTBQIA+, ya son las principales en muchas de nuestras sociedades. Tendríamos que profundizar más en extenderlas por todo el globo terráqueo, pero sobre todo debemos hacerlo incorporando el antirracismo, la lucha contra la xenofobia y un ecologismo que tiene que divulgar que ya hemos alcanzado los límites planetarios, así como enseñarnos a mirar sin ese sesgo antropocéntrico y androcéntrico que tanto hemos cultivado en los últimos milenios. Es fácil que esta entidad religiosa antipatriarcal enraíce, solo hay que plantar la semilla.

Las religiones místicas y de las revelaciones siguen con la peligrosa tendencia —basta certificar la sexta extinción masiva y observar el cambio climático para notar que es peligrosa— de situar a Homo sapiens en el centro. Como apunta Marta Tafalla en Filosofía ante la crisis ecológica:

Desde la cosmovisión antropocéntrica es imposible entender el funcionamiento de la biosfera. En la biosfera cada especie es valiosa por sí misma, cada una es un tesoro de la evolución, cada una aporta su trabajo al hogar común y está entrelazada con las demás. La biodiversidad es un reino plural donde el monoteísmo resulta absurdo. Pero el ser humano se entroniza a sí mismo como emperador absoluto y afirma que la existencia de los otros seres vivos tan solo tiene sentido si le son útiles y tan solo en la medida en que lo son.2

Ya hemos tenido suficiente de esa realidad en la que, cuando se efectúan reuniones se hace bajo unos principios antropocéntricos (y androcéntricos), que imponen la cisheteronorma. Hay que ofrecer una alternativa más diversa para que lo hagamos fundamentándonos en otras premisas.

Abandonando el antropocentrismo es más consecuente asumir las opciones antiespecistas o animalistas y habrá más personas que fomenten que se vuelvan masivas las costumbres veganas. Siempre ha habido carnívorxs pero no una especie con alrededor de 8.200 millones de individuxs. El actual consumo de carne requiere la proliferación de macro instalaciones ganaderas, en las que es probable que un virus que afecta sólo a los animales mute, se vuelva zoonótico y nos afecte. Ya ha pasado. La COVID-19 se la debemos a esta costumbre de comer tanta carne. ¿Quién sabe la cantidad de zoonosis que pueden convertirse en pandemias? Como suele decir Fernando Valladares (1970) con las macrogranjas la humanidad se está pegando un tiro en el pie3.

Si no puedes dejar la carne, por favor, al menos minimiza su consumo, aunque sea por el mayor gasto en CO2 que es necesario para producirla. Tampoco es una solución cambiar la carne por el pescado. El actual consumo de pescado y marisco esquilma los fondos marinos y la acuicultura no es una solución ecológicamente viable. Además, todas las criaturas animales sufren y en la mayoría de regiones climáticas podemos alimentarnos sin provocar ese inmenso sufrimiento. Tenemos que salir del centro; no podemos vivir como los primeros cristianos hace dos mil años. En aquella época éramos aproximadamente 300 millones alimentándonos en esta biosfera.

Evidentemente, hay teístas que abrazan el animalismo, el antiespecismo, la dieta o estilo de vida veganos, pero estoy convencido de que será más fácil llegar a estos sentimientos, posturas y hábitos desde La Congregación del Infinito.

Hay un sector de la población que percibe las religiones como un vicio muy negativo o una costumbre a eliminar. Quienes opinan así, deberían pensar en la forma con la que se suele proceder al enfrentarse a las adicciones a la heroína y cómo a menudo no se hace una retirada radical de la droga, sino que se sustituye con metadona. En nuestro caso, esta entidad constituiría algo similar a una “metadona religiosa” para todas esas personas que no pueden prescindir de las formas de organización social que ofrecen las religiones.

Nos enfrentamos a unas ideologías conservadoras que se articulan en torno a los diversos credos. Hemos de usar sus mismas armas. El laicismo apareció en Occidente hace ya casi tres siglos, cuando se empezó a poner en tela de juicio el cristianismo y su intromisión en los asuntos públicos, ofreciendo una posibilidad de vida diferente a la que ofrecían las antiguas y androcéntricas organizaciones de carácter religioso, pero estas siguen hoy bien fuertes. Coordinarse en torno a una nueva atea, agnóstica o no teísta (no dogmática), apoyada en la democracia participativa, que combata contra la supremacía blanca, el régimen patriarcal, la xenofobia, que sea ecologista y esté a favor de los derechos de LGTBQIA+ es poner en práctica una táctica alternativa. Es hora de abrir un frente diferente en esta lucha.

Las grandes religiones teístas son hegemónicas en la mayor parte de este conjunto de rocas y agua en el que aparecimos. El combate contra ellas lleva sucediéndose alrededor de doscientos años y los avances no han sido lo que se podría esperar. Creo que, frente a una crisis ecológica (incluida la climática, pero no solo ella) como en la que vamos a tener que aprender a vivir, es el momento de cambiar de estrategia y enfocar la cuestión de otra manera. Este texto exhorta a la construcción de una opción que puede ser muy eficaz a la hora de restarles seguidores: erigir una no teísta y no dogmática que surja de las posibilidades del infinito, establecida a partir de la igualdad, la no discriminación, el amor a la naturaleza, la asunción de que hemos rebasado peligrosos límites planetarios y la crítica al antropocentrismo. 

Además, dado que las condiciones de supervivencia en el planeta se van a deteriorar en los próximos años, una comunidad como esta sería muy útil cuando, al ver malos indicadores macroeconómicos, nos intenten colocar gobiernos y medidas neoliberales.

1 Ciertamente hay naciones indígenas practican el asamblearismo, consiguiendo así una mayor calidad democrática y hay Estados que renuncian a la representación democrática o la intentan alcanzar por otros medios.

2 Tafalla, Marta: Filosofía ante la crisis ecológica, Madrid: Plaza y Valdes, 2022

3 Habla sobre las desventajas de las macrogranjas en este vídeo https://youtu.be/N2pm7FzmWPw?si=BxjlRbdunH0Ii–j 

Categorías
Infinito

Pero verdaderamente ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 9/10

Durante el siglo I a.e.c., en la Roma de Lucrecio1 (99 a.e.c.-55 a.e.c.) se gozaba de cierta tolerancia religiosa —aunque no se puede hablar de ateísmo ni agnosticismo2— y no existía el integrismo que se impondría después. Es un buen momento para esa república esclavista que muy pronto se convertiría en imperio y en general, la situación político-económica es mejor a la que habría durante el el largo ocaso de esa cultura. Los hombres que no estaban esclavizados y tenían sus necesidades cubiertas, podían permitirse el lujo de obviar la religión. Con el paso del tiempo aparecieron nuevos cultos en torno a deidades que no eran las tradicionales del panteón romano, pero que se fueron incorporando a ese mundo a la vez que  el ejército romano guerreaba y conseguía controlar más territorios.

A mediados del siglo I llegó el cristianismo —ya el emperador Nerón (37-68) acusó a lxs cristianxs del incendio de Roma del año 64— y lo que en principio era una creencia más, a pesar de las grandes persecuciones que sufrió, se fue haciendo más fuerte, coincidiendo con que la situación político-económica se degradaba para Roma. Tras muchas décadas de persecuciones, el emperador Constantino (c.272-337) aumentó la consideración hacia la Iglesia cristiana y de quienes la seguían, convirtiéndose en la última etapa de su vida y llegando a bautizarse poco antes de su muerte. Tanto la elevó que, en el año 380, mediante el Edicto de Tesalónica que promulgó Teodosio (349-395), el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio. Con el paso de los años, la civilización romana cayó, antes en el Imperio de occidente y después en el de oriente, pero el cristianismo siguió prosperando, volviéndose la norma espiritual en la mayor parte del continente europeo. Lo que deberíamos aprender de la historia es que, hacer caso omiso a las religiones y practicar el ateísmo, agnosticismo o laicismo individualista, son actitudes que funcionan y son toleradas en tiempos de estabilidad económica. Sin embargo, en épocas de crisis civilizatoria, los regímenes apoyados en una religión son los más numerosos. Y probablemente estemos entrando en una situación de ese tipo, dado que son demasiadas las dificultades a las que actualmente nos tenemos que enfrentar, así que nos conviene que exista una que proteja la diversidad —incluida la que aportamos la gente con discapacidad o neurodivergente—, que luche por la igualdad de derechos y venere los ecosistemas naturales.

Encuentro muy válida la construcción de formas laicas de crear comunidad, como centros sociales autogestionados —en espacios okupados o cedidos—, asambleas permanentes, grupos de consumo y, en general, cualquier colectivo que lo intente. Pero he llegado a la conclusión de que con una organización de carácter religioso, no dogmática, atea/agnóstica o no teísta, ecologista, aliada de disidentes sexuales y de género, que luche contra la supremacía blanca, el orden patriarcal y la xenofobia se puede llegar más lejos, incluso a quienes jamás pisarían un centro social autogestionado o nunca participarían en asambleas, partidos políticos, sindicatos, grupos de consumo… De hecho, podemos observar que son muchas las localidades en las cuales los centros comunitarios  dependen de una iglesia, una mezquita o cualquier templo, circunstancia que nos da una idea de como este tipo de organizaciones son un acicate de la acción social.

El laicismo individualista hasta ahora prosperó intensamente en varias naciones enriquecidas. Es muy común entre el uno por ciento de los habitantes de la Tierra que acapara la riqueza y que contamina más con sus yates y sus jets privados. Pero, ¿qué pasará cuando se generalicen las vacas flacas? ¿Habrá laicismo en una fase de decadencia económica? ¿Y cómo será?

Aquellxs que ya no creen o nunca han creído desconfían de las religiones. No contemplan la posibilidad de que una de ellas, atea/agnóstica pero no dogmática, pueda ayudar a librarnos de los viejos dioses. 

Es muy necesario un evento semanal que ofrezca una posibilidad para organizar nuestras rutinas. Gran parte de la población, acostumbrada a tener su vida enmarcada en una caduca y machista religión no la va a reemplazar a cambio de nada. A lo mejor sustituiría la suya por otra. Intentemos que la nueva esté más acorde con los tiempos que vivimos, las libertades que hace décadas logramos conquistar y los conocimientos científicos actuales.

Tradicionalmente, las grandes religiones han sido un instrumento de control social, pero podemos conseguir que la Congregación del Infinito construya en cambio, espacios de libertad, donde podamos relacionarnos sin prejuicios y ensayar nuevos proyectos de convivencia. 

1 Poeta romano conocido por su obra de sentimientos ateos De rerum natura (De la naturaleza de las cosas).

2 En aquel tiempo se desarrollaba una conducta en la que se podía aceptar o dudar que existiesen una o varias deidades y no se rendía culto a ninguna. Entre ciertas personas era usual no creer que los rituales religiosos tuviesen un significado sobrenatural ni que las deidades escuchasen las oraciones.

Categorías
Infinito

Pero verdaderamente ¿era indispensable una organización de carácter religioso 8/10

Además de la educación, otra de las funciones, que en diferentes sociedades tienen la mala costumbre de adjudicarse las grandes y milenarias religiones, es la de ocuparse de una de las ceremonias más importantes en la vida social: los ritos funerarios. En numerosas sociedades (entre ellas las españolas) todavía son una minoría los casos en los que es dispuesto un funeral laico, mientras que no es infrecuente que se concierten funerales cristianos, a veces incluso, a pesar de que la persona muerta no fuese religiosa. Para evitar esta intromisión de la vieja religión teísta local, aquí en muchas ocasiones no se prepara otro acto ceremonial, aparte de la reunión familiar con el cuerpo presente en el velatorio. Sospecho que estas costumbres en Europa Occidental se circunscriben a zonas de mayoría católica. Por contra, en televisión podemos observar cómo, en países en los que tuvo más éxito la reforma cristiana, es común recurrir a una empresa funeraria, de las que son capaces de ofrecer un funeral religioso siguiendo diferentes ritos o uno laico. Pero claro, para esto hay que gastar un dinero que puede que no tengamos. 

En los sitios en los que el cristianismo no es mayoritario, sino que lo son otras confesiones, son estas las que suelen determinar los ritos. Pero, ¿qué ocurre pues, con quienes no creemos en el alma ni en dioses? Ya sabemos que se suele disponer un velatorio laico con el cuerpo presente pero ¿y qué sucede (en todas estas tierras en las que se ocupan de ello las religiones místicas y de las revelaciones) cuando el cuerpo no está disponible o no se halla y quisiéramos hacer un homenaje? ¿O cuando se quiere conmemorar un deceso que ocurrió hace ya tiempo? Se echa de menos una religión atea/agnóstica, como una opción más que pueda invocarse en esos duros momentos y que ofrezca un marco lógico que ayude a afrontar el fenómeno de la muerte.

Quienes defendemos las tesis feministas, antirracistas, antixenófobas, ecologistas o del colectivo LGTBQIA+ solemos ser más hostigadxs y agredidxs que el resto de la población, por individuos que suelen marchar en grupo y que se pueden catalogar como machistas, incels1, homófobos, tránsfobos, personas a favor del supremacismo blanco… Es frecuente el uso del término “feminazi” para señalar a mujeres feministas y acusan al llamado “lobby gay” de guiar a quienes abogan por los derechos del colectivo. Asimismo cuando se intenta mostrar en los productos culturales una mayor diversidad se ha hablado de “cultura woke” e inclusión forzada. Este término caricaturizado está produciendo despersonalización (con los terroríficos efectos que la historia nos ha demostrado que esto tiene). Pronto no seremos personas sino wokes2. De todas formas, quienes solemos salir de las normas sugeridas o impuestas por el sistema cisheteropatriarcal, estamos acostumbradxs a las etiquetas negativas. No nos ha de importar de qué nos puedan acusar ni cómo nos quieran insultar. Y además, ¿para cuándo un día del orgullo woke protagonizado por los ecologismos, los feminismos transinclusivos e interseccionales, las diversidades étnicas, de orientación sexual y de género?

La Congregación del Infinito ha de convertirse en una respuesta a todas esas agresiones y, puesto que se nos suele acusar a la gente queer de actuar como integrantes de una secta, quizás ha llegado la hora de construir algo parecido. El objetivo es dotarse de una estructura que nos volvería más fuertes, podría conseguir que los que nos agreden se lo pensasen dos veces antes de emplear la violencia contra nosotrxs.

En varios territorios no es legal apostatar de las viejas creencias, de modo que frecuentemente nos veremos obligadxs a llevar nuestras actividades en secreto. Todavía hay demasiadas zonas donde no hay tolerancia religiosa. En algunas, ante tan cierta posibilidad de agresiones, tendremos que hacernos pasar por individualistas y, siguiendo el ejemplo histórico de aquellos momentos en los que lxs masonxs eran perseguidxs por ser liberales, reunirnos de forma más o menos secreta y negar nuestra pertenencia a esta organización, pese a que formemos parte de ella. Seguramente a día de hoy, dada la vehemencia de lxs fieles de esas grandes religiones, sea más prudente que solo quienes vayan a participar en ellas sepan la hora y el lugar de esas asambleas. Ciertamente y a juzgar por lo extendida que está la extrema derecha por el planeta, es probable que nuestras asambleas fuesen atacadas por algún terrorista ultraderechista  como el asesino de Utoya3 o por un grupo organizado. Lo más prudente sería hoy por hoy realizarlas en secreto. Quizás algún día podríamos salir a la luz. En cualquier caso, la amenaza de ultraderechistas o de adeptxs de las religiones teístas no puede convertirse en el motivo por el que no nos reunamos cada semana: ¿o es que ha ganado ya la reacción? El miedo no debe detenernos.

Asumamos que quienes formemos parte de una creencia nueva como la que aquí propongo deberemos celebrar reuniones en secreto —de forma que solo conozcamos cuándo y dónde oficiaremos Encuentros Asamblearios quienes vayamos a participar— en aquellos sitios en los que no se respete la libertad de culto. De igual manera, tendremos que proceder donde esta sí se respete legalmente, pero estemos muy expuestxs a represalias por parte de la gente que practica religiones místicas y de las revelaciones. Represalias que se tomarán en algunas ocasiones directamente, en otras a través de ultraderechistas especializados en ejercer violencia, pero que es muy probable que se tomen.

La taqiyya o el kitman son costumbres que se fundamentan en el acto de negar las propias creencias religiosas y siempre han sido muy comunes en diversas confesiones de Asia occidental para sobrevivir en ambientes hostiles. También fueron utilizadas por lxs moriscxs castellanxs o aragonesxs cuando en estos reinos cristianos se lxs obligaba a convertirse: se les hacía comer cerdo, beber alcohol o se imponía el bautizo a niñxs. Habrá que practicar la taqiyya en la mayoría de los países. A pesar de que en ciertos lugares se puede dar la imagen de que en la actualidad no habría ningún problema, debemos desconfiar, no hay que dejarse engañar por las apariencias. Ha habido siempre persecuciones por motivos religiosos. No constituye ningún deshonor renegar o abjurar de las propias creencias, sobre todo cuando nos exponemos a represalias.

1 Incel es el acrónimo de célibe involuntario y un concepto que agrupa a hombres que piensan que nunca serán elegidos para tener relaciones románticas o sexuales con mujeres. Es un término en el que pocos se quieren reconocer porque remite a grupos hombres que se asumen como fracasados, considerados “quejicas” y neonazis. Incluso ha habido atentados terroristas protagonizados por individuos que se identificaban a sí mismos como tales. Forman parte de lo que se denomina manosfera.

https://es.wikipedia.org/wiki/Manosfera

2 Woke es el participio del verbo To wake (despertar) que hace referencia a una frase que se hizo popular en el antirracismo: Stay awake, y que se podría traducir como “permanece alerta” (ante la motivación racista de diferentes sucesos).

3 El 22 de julio de 2011 un ultraderechista, cuyo nombre no quiero mencionar, asesinó a ocho personas en Oslo mediante una furgoneta-bomba y después a otras 69 que se encontraban participando en un campamento juvenil del Partido Laborista en la Isla de Utoya (Noruega).

Categorías
Infinito

Pero verdaderamente ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 7/10

Según cuenta Ibram X. Kendi en Cómo ser antirracista, la noción de “raza” aplicada a las criaturas humanas fue introducida por la corte portuguesa del siglo XV, englobando en el constructo “negro” o “negra” a quienes procedían de diversos pueblos y etnias de África: personas de rasgos diferentes y piel más oscura que, de este modo resultaron deshumanizadas. Así, consiguieron que se aceptase el tráfico de personas esclavizadas, un sangriento negocio que les proporcionaba pingües beneficios. El término “raza” es un concepto desarrollado por la cultura blanca, concretamente en la ganadería, extrapolado de ella. Hoy día es comúnmente aceptado y utilizado, pero no responde a ninguna realidad preexistente. Esa dañina imagen fue extendiéndose con el paso de los siglos y actualmente no podemos prescindir de ella a la hora de luchar contra el racismo en sus dos versiones principales: la segregacionista y la asimilacionista.

En el citado texto expone:

Las ideas asimilacionistas blancas desafían las ideas segregacionistas que afirman que las personas no blancas son incapaces de progresar, incapaces de alcanzar el estándar superior, incapaces de llegar a ser blancas y, por lo tanto, de ser completamente humanas. Los asimilacionistas creen, de hecho, que las personas no blancas pueden progresar y ser completamente humanas como las personas blancas. Las ideas asimilacionistas reducen a las personas no blancas al nivel de niños que necesitan instrucciones sobre cómo comportarse. Las ideas segregacionistas consideran a las personas no blancas «animales» si recurrimos a la descripción que Trump dedica a los inmigrantes latinoamericanos, imposibles de educar a partir de cierto punto. La historia del mundo racializado es una pelea a tres bandas entre asimilacionistas, segregacionistas y antirracistas. Las ideas antirracistas se fundamentan en la verdad de que los grupos raciales son iguales con todas sus diferencias, las ideas asimilacionistas se basan en la noción de que algunos grupos raciales son cultural o conductualmente inferiores y las ideas segregacionistas surgen de la creencia en una distinción genética y una jerarquía fija raciales.1

Con respecto al racismo, como ya dijo hace años Angela Davis, no se puede ser neutral: eres racista o eres antirracista. Si optas por ser neutral y te consideras total o relativamente blancx terminarás cayendo, seguramente sin pretenderlo, en el racismo asimilacionista. Kendi señala que hay que mostrarse claramente antirracista para luchar correctamente contra el racismo, usando todas las armas de las que dispongamos, incluida la discriminación racial utilizada de manera positiva. Es importante ir implementando políticas antirracistas para atenuar las desigualdades que secularmente se formaron entre lxs blancxs y lxs que no lo son.

Cuando escuchamos que alguien o que cualquier colectividad no es racista a menudo no es verdad. Lo que suele ocurrir es que no se ha sometido a tensiones raciales.

Quienes integran la diáspora africana tropiezan continuamente con la islamofobia, el racismo (en mayor grado si su piel es más oscura) y la xenofobia, incluso aunque estemos hablando de gente oriunda de la tierra a la que emigraron sus ascendientes.

En el Estado español uno de los racismos más habituales es el antigitanismo, lo encontramos por doquier. Es un tipo de discriminación que se aprendía en la infancia y después se enseñaba abundando en los estereotipos, infundiendo miedo, con chistes de gitanxs, etc. Se genera una dimensión simbólica del antigitanismo que “refuerza el distanciamiento cultural entre las personas gitanas y el resto de la sociedad y genera una desactivación de los mecanismos éticos fundamentales de identificación con el prójimo: la empatía, la compasión o la solidaridad.2

Otro de los racismos más habituales aquí es el antimoro, que resultó esencial en la construcción nacional. Así nos lo explica Safia El Aaddam narrando un crimen muy conocido que se cometió en Granada a finales del siglo XV en España ¿racista?:

Una de las cosas que te puede sorprender es que nadie llama fanatismo ideológico a la quema de los libros escritos por imazighen3 y árabes que poblaron la península ibérica durante siglos. Aunque estas masacres existieron, no se explican en los libros de historia y, de hecho, no me sorprendería que ni siquiera hayas oído hablar de este hecho. 

Francisco Jiménez de Cisneros, más conocido como cardenal Cisneros, es una figura poderosa en la historia de España, a quien se suele destacar positivamente la mayoría de las veces. Su persona era tan poderosa y ejemplarque en la actualidad hay institutos y centros universitarios que llevan su nombre.  Insisto, institutos y universidades con el nombre de alguien que ha quemado miles de libros. El autor de esta masacre, Cisneros, lo que trataba de hacer —e hizo—, era imponer una única narrativa blanca y colonial. Asaltó la biblioteca de La Madraza nazarí de Granada, Al Madrasa, primera universidad pública de al-Ándalus, y ordenó quemar más de cuatro mil manuscritos en la plaza de Bib-Rambla (bab arrambla en árabe), una eliminación que también causó una pérdida incalculable de ciencia, literatura, filosofía, arte, medicina, poesía, historia y temática religiosa.4

Enseguida, cualquiera puede observar que la práctica de alguna de las patriarcales religiones místicas y de las revelaciones se encuentra profundamente enraizada en las costumbres de los pueblos y las personas definidas como racializadas o en las de quienes vienen de otros países y que, en numerosas ocasiones, articulan sus comunidades en torno a ellas. Incluso vemos que una parte importante de la gente considerada como no blanca utiliza una como seña de identidad. Una institución sustentada en la crítica de los teísmos corre el riesgo de caer en actitudes que podrían resultar racistas o xenófobas. Al plantear una alternativa atea/agnóstica —o como mínimo no teísta— hay que tener esto en cuenta, asumir que existe un racismo estructural en nuestras sociedades y que debemos luchar contra él. Hemos de interactuar desde posiciones antirracistas, trabajar para evidenciar la supremacía blanca/paya y ofrecer resistencia a la xenofobia.

Crecimos en un entorno que todavía hoy está marcado por el racismo y el machismo, si bien es cierto que hasta hace seis décadas, lo estaba en mucha mayor medida. Nos hemos aculturado en este medio así que, debemos advertirlo, cuando comencemos a desarrollar comportamientos machistas o racistas, para corregirlos. En cualquier sociedad habría que actuar de forma feminista y antirracista pero en una así debemos estar siempre sospechando.

No resulta positivo señalar que tal o cual cultura fomenta menos la igualdad de las mujeres o trata peor a LGTBQIA+. Esto refuerza las actitudes racistas. Y el propósito es construir algo para luchar contra el machismo y el racismo, no señalar a nada ni a nadie.

Hace siglos fue forjada una sociedad que nos invitaba a pensar a partir de prejuicios. Es urgente cambiarla. Una buena forma de hacerlo es intentar extender un paradigma en el que nos asumamos como producto de la naturaleza de la Tierra, en vez de creaciones a la imagen y semejanza de un ser imaginario que —de acuerdo— no tendrá género, pero ha sido casi siempre representado como un hombre viejo5 que además, en la mayoría de las ocasiones es blanco6.

En 2021 se estrenó una miniserie documental que se llama «Exterminad a todos los salvajes”, dirigida por Raoul Peck. Su título abunda en la concepción racista de lx no blancx como no del todo humanx. Relata muchas de las atrocidades que fueron cometidas por los hombres blancos a raíz del colonialismo, un hecho histórico que determina la normalización de la supremacía blanca y que ha sido clave para que continue todavía hoy. Es inmensa la cantidad de sangre que fue derramada para llegar al momento actual y conquistar los derechos que tenemos ahora. No podemos perderlos. Durante las seis últimas décadas sujetxs diversxs, tradicionalmente subalternizadxs, como las mujeres, las personas racializadas y LGTBQIA+ hemos logrado que en algunas partes de la Tierra se tuviesen en cuenta nuestras voces. Pero todavía estamos en riesgo de perder todos los avances que hemos conseguido. Por eso es apremiante que nos unamos y esta es una forma de hacerlo.

Una característica persistentemente negativa de las organizaciones de carácter religioso una vez eliminadas sus veleidades dogmáticas y su cercanía al régimen machista y al conservadurismo, sería que se podrían convertir en máquinas de excluir. A nosotrxs no nos ha de importar si tú prefieres pensar que hay alguien acompañándote, vigilándote y juzgándote o si, por el contrario, estas convencidx de que no lo hace nadie; si formas parte de alguna religión teísta y patriarcal —en cuyo caso no estarás en nuestras asambleas, pero habrá otros foros en los que encontrarnos— o si huyes de cualquiera de ellas. En este último caso, sería inteligente que hubiese alguna comunidad que pudiese acogerte.

Es cierto que algunas agrupaciones formadas por los que gestionan las grandes y viejas religiones, ofrecen ayuda y servicios sociales. Sin embargo, lxs beneficiarixs de todo esto perciben —-igual que lo vemos quienes no lo somos— la desigualdad entre hombres y mujeres y la discriminación hacia LGTBQIA+ de las que hacen gala. Quizá, lo que están realizando en realidad es propaganda de sus valores a través de las “obras de caridad”, además de conseguir que las ONG que prestan estos servicios sean percibidas como imprescindibles y, al depender de instituciones que forman parte de las religiones místicas y de las revelaciones7, asegurarse de que quienes representan a estas creencias sean mejor subvencionadxs en los presupuestos de los Estados. Mientras tanto, estas asociaciones supuestamente sin ánimo de lucro, frecuentemente actúan como muro de contención ante posibles reivindicaciones sociales.

Creo que una nueva confesión religiosa, ya que se beneficia fiscalmente por serlo, debe ofrecer servicios sociales a lxs que lo necesiten. La Congregación del Infinito estaría obligada a construir una ONG en forma de fundación sin ánimo de lucro que los pudiese prestar, de manera que acabase convirtiéndose en una alternativa a otras organizaciones asistenciales religiosas, como es el caso de Caritas, a la hora de ayudar a aquellxs que carecen de recursos o tienen muy pocos. Con esa entidad constituiría otra de ellas, sin los sesgos morales que tiene una cristiana, pero igual de capaz de ayudar a quienes lo necesitan. También podría influir en la creación de estructuras en las que lxs ciudadanxs pudiesen ofrecer servicios de voluntariado, partiendo de otro prisma a través del cual mirar, menos antropocéntrico que los usuales en las confesiones clásicas —que en realidad son androcéntricos— y más consciente de los límites planetarios y de la naturaleza en su conjunto, señalando que esta no ha de estar a nuestro servicio.

Y ya cuando instituciones religiosas insisten en prestar servicios educativos se produce una situación perversa. Instruir enseñando, por ejemplo el cristianismo —con sus injustas visiones de las mujeres—, mientras intentas educar en igualdad es muy contradictorio. Lo que realmente sucede en las escuelas que se rigen siguiendo los principios de las grandes y viejas religiones que intentaron perpetuar la dominación de las mujeres (pero que ya no lo van a conseguir), adoctrinando en modelos anticuados y conservadores al alumnado (sí, los que adoctrinan son ellos), es un abuso institucionalizado de menores de edad. Solo un abuso moral, siempre y cuando en esas instituciones de enseñanza —casi siempre concertadas (o sea, subvencionadas por el Estado)— no se incurra además en abusos sexuales. Un delito que, según hemos comprobado repetidamente por noticias en los medios de comunicación de masas, el clero católico comete sistemáticamente. Por no hablar de otro tipo de malos tratos físicos y/o psicológicos que a veces se infligen al alumnado.

Otros abusos asumidos de menores son los que se producen con la publicidad, al hacer que las criaturas deseen juguetes, experiencias en parques de diversiones o comida basura. También cuando la sociedad impone los valores de la cisheteronormatividad, la o cuando por diversos medios se divulgan los del neoliberalismo o los del racismo y el machismo, como en los concursos de belleza infantiles y en diferentes situaciones que no voy a seguir enumerando aquí.

1 Kendi, Ibram X.: Cómo ser antirracista. Barcelona: Rayo Verde, 2020.

La última forma de racismo aceptada en Europa: el antigitanismo de Estado, de Ismael Cortés. Artículo en la sección de Derechos de Ciudadanía y Diversidad de la web del Ayuntamiento de Barcelona. 

3 Plural de amazigh, pueblo originario del norte de África (al que pertenece la familia de Safia El Aaddam) con idioma y escritura propias.

4 El Aaddam, Safia: España ¿racista?, Sant Llorenç d’Hortons (Barcelona): Penguin Random House Grupo Editorial, 2024.

5 Recordemos entre otras a la cantautora Alanis Morissette, en el papel de Dios, en la película Dogma, de Kevin Smith (1999), a la actriz Magda Szubanski interpretando a Dios en la serie de televisión de 2022 El idiota preferido de Dios (God´s Favorite Idiot) o a la voz de Frances McDormand en Good Omens (2019 y 2023).

6 No siempre, es imposible olvidar al actor Morgan Freeman en el film Bruce Almighty, dirigida por Tom Shadyac (2003) (Todopoderoso o Como Dios en lengua española) y su secuela.

7 Aunque sea muy conocido, es destacable el hecho de que Caritas, que hace un trabajo muy importante y consigue ayudar mucho, es una confederación que depende de los obispados de la Iglesia Católica.

Categorías
Infinito

Pero verdaderamente ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 6/10

Las religiones son fenómenos de masas y, pese a que es cierto que están perdiendo fieles en determinados lugares, tomando una perspectiva planetaria están muy lejos de desaparecer. Hay una característica que logra que se mantengan, y es que tienen una dimensión social que actualmente no aporta la forma hegemónica de laicismo. En repetidas ocasiones, han conseguido mejorar la cohesión de amplios sectores de la población, entre ellos el de la gente más conservadora. En los templos se hicieron arengas, se dieron discursos, se encontraron aquellos que deseaban planear sus acciones destructivas y se concretó fecha y hora para ejecutar esos planes.

En casi todos los Estados, la mayoría sigue una de las grandes y viejas religiones (si bien en ocasiones no la practica), circunstancia que en algunos como Japón, China y Corea del Norte —estos dos últimos territorios con gigantescos déficits democráticos— no sucede, convirtiéndose en unas excepciones que afectan a más de mil millones de criaturas humanas. En el continente americano la mayoría se declara cristiana, es decir, fiel a una creencia que se extendió desde hace casi dos mil años y que impusieron los colonizadores. Hay quienes expresan sus dudas sobre Dios y Jesús. Además hay agnósticxs y atexs, pero es un porcentaje más pequeño de la ciudadanía el que se define como tal, si lo comparamos con el número que lo hace en Europa. En Abya Yala, los europeos y sus descendientes se esforzaron con una gran intensidad en imponer su religión y consiguieron crear importantes redes de control social a través del cristianismo. Procedieron a ello a partir de la doctrina vaticana del descubrimiento según nos cuenta Roxanne Dunbar-Ortiz en La historia indígena de Estados Unidos:

Desde mediados del siglo XV a mediados del XX, la mayor parte del mundo no europeo fue colonizado según la doctrina del descubrimiento, uno de los primeros principios de derecho internacional que promulgaron las monarquías europeas cristianas para legitimar la investigación, la elaboración de mapas y reclamación de tierras de otros pueblos fuera de Europa. La doctrina surgió de una bula papal emitida en 1455, que le permitía a la monarquía portuguesa apropiarse del África occidental. Después del infame viaje exploratorio de Colón en 1492, auspiciado por el rey y la reina del incipiente Estado español, otra bula papal extendió el mismo permiso a España. Las disputas entre las monarquía portuguesa y española condujeron al Tratado de Tordesillas (1494), a instancias del papa, que además de dividir el globo entre los dos imperios ibéricos, aclaraba que solamente las tierras no cristianas eran afectadas por la doctrina del descubrimiento.1

En Francia, Inglaterra o los Países Bajos no aceptaron estas bulas papales, aunque actuaron siguiendo su espíritu de legitimación del saqueo a través de la evangelización. Actualmente, en el sur del nuevo continente al que llegaron los marineros europeos, asistimos a una pugna entre dos formas de entender el cristianismo. Por un lado está la versión católica, propia de España y Portugal, en la que fueron evangelizadas las poblaciones originales, y por otro lado están las versiones reformadas. EE. UU. las ha fomentado porque las percibe más cercanas a sus valores que la tradicional iglesia católica, que con la Teología de la Liberación se mostró demasiado permeable a los movimientos izquierdistas. Frente a esta pugna entre esas variantes del cristianismo se podría plantear la Congregación del Infinito como alternativa ecologista, antidiscriminatoria, que luche contra la supremacía blanca, el orden patriarcal y la xenofobia, que incluso podría llegar a mostrarse decolonial, formando grupos en el Sur global independientemente de si este movimiento es más, o menos seguido en las zonas privilegiadas del planeta.

Los sacerdotes católicos, pastores y aquellos que se definen como cristianos hablan con frecuencia de “ideología de género” pero deberían hacerlo más bien de la ideología machista, un modo de entender el mundo transmitido y perpetuado por las antiguas religiones con sus desfasados marcos conceptuales, muy extendido pero que anida especialmente en las mentes de los maltratadores, violadores y asesinos de mujeres. El régimen patriarcal es la fuente de la violencias machistas y es, a menudo, reforzado por estas estructuras.

Reunirte para que (usualmente) un hombre, con una supuesta sabiduría, te cuente unas historias heteronormativas y en las que, las mujeres son mostradas meros apéndices de los hombres (en cuyo caso son buenas) o fuentes de todo mal (si por el contrario, son independientes), no parece una actividad demasiado constructiva. Las religiones milenarias han potenciado visiones misóginas en las que las mujeres solo son instrumentos de los hombres. Va siendo hora de aglutinar a quienes tenemos otras y queremos construir unas sociedades más igualitarias, que no sean tan patriarcales. Siempre han fomentado valores como la misoginia y el rechazo hacia lxs diferentes, valores que eran sostenidos hace mil o dos mil años. Algo que es tan antiguo no puede regir nuestras vidas hoy día. Como escribía Bakunin en Federalismo, socialismo y antiteologismo con sus conceptos y su lenguaje del siglo XIX:

Nada es, en efecto, tan universal ni tan antiguo como el absurdo, y, al contrario, es la verdad la que es relativamente mucho más joven pues ha sido siempre el resultado, el producto, nunca el comienzo, de la historia; porque el hombre, por su origen, primo, si no descendiente directo del gorila, ha partido de la noche profunda del instinto animal para llegar a la luz del espíritu, lo que explica muy naturalmente todas sus divagaciones pasadas y nos consuela en parte de sus errores presentes.2

Una organización de carácter religioso que sea realmente emancipadora, debería promover valores más propios del siglo XXI, como la igualdad de derechos entre mujeres, hombres y personas de géneros no binarios, la buena disposición hacia disidentes sexuales y de género, la no discriminación, un reparto en las tareas domésticas y de cuidados más equitativo, el respeto al medio ambiente, el convencimiento de que la especie humana no tenía por qué dividirse en razas (aunque hace siglos que se procedió a ello, con propósitos de dominación) y de que las únicas cosmovisiones válidas no pueden ser las que proyectamos quienes somos percibidxs como blancxs y occidentales. 

Con la división de la humanidad en razas, los Estados europeos obtuvieron como mínimo dos ventajas: crearon el sentimiento en sus súbditxs de ser más humanxs que otrxs y consiguieron un pretexto para comerciar con personas.

En una sociedad racista como la nuestra, ser etiquetadx como blancx, es muy importante, a pesar de que para algunxs puede variar según el lugar en el que te encuentres —hecho que se ha observado en el caso del actor Antonio Banderas y tantxs artistas latinxs en EE.UU., consideradxs blancxs en sus países de origen pero no allá—, si bien para mucha gente de diferentes orígenes pasar por blanca no es una opción posible. Lxs que sí lo consiguen obtienen una serie de privilegios, mientras otrxs, que tienen la piel más oscura o simplemente son de otro grupo social (como en el caso de numerosxs gitanxs con un tono de piel más claro o de lxs judíxs), son vistxs como racializadxs y se enfrentan a varios prejuicios y desventajas. Estas se hacen notar más cuanto más oscura tiene la piel alguien y se halla más lejos de la blanquitud.

Las ventajas son parte del privilegio blanco, que según Desirée Bela-Lobede en Ponte a punto para el antirracismo: “Es una hipótesis que plantea la existencia de un privilegio social que beneficia a las personas blancas, sobre todo en países mayoritariamente blancos, en comparación con lo que suelen experimentar las personas de otros grupos raciales en las mismas circunstancias sociales, políticas y/o económicas.”

Hipótesis que se ve confirmada cada vez que alguien racializadx intenta por ejemplo, alquilar una casa, comprueba que es objeto de la sospecha de vigilantes o cuerpos de seguridad en espacios públicos, no halla referentes en las instituciones ni en los medios de comunicación o si tiene el pelo afro, no encuentra quien se lo trabaje bien más allá de una peluquería especializada.

Todo este privilegio blanco es producto de una supremacía blanca que es muy real y que se refleja en diferentes aspectos. Como explica la autora:

Cuando se habla de supremacía blanca aparece el miedo. ¿Por qué? Porque en nuestra primera infancia se nos enseñó a vincular la supremacía blanca… ¿con qué? Con la extrema derecha, con los skinheads neonazis y con la violencia ejercida por estos grupos. Este aprendizaje se ve reforzado institucionalmente, y de forma especialmente intensa, desde los medios de comunicación y desde las industrias televisiva y cinematográfica. Sin embargo, eso es solo la punta del iceberg, porque la supremacía blanca, además de todo lo dicho está conformada por muchas otras facetas. Facetas tan invisibles a los ojos de las personas blancas que, al no ser capaces de registrarlas, las dan por inexistentes.

La supremacía blanca es un sistema de explotación y opresión de continentes, naciones y pueblos de otros grupos étnicos, predominantemente situados en el hemisferio sur. Este sistema de explotación está perpetuado institucionalmente, y con una base histórica, por parte de los estados nación blancos del continente europeo y norteamericano, con el fin de mantener y defender un sistema de riqueza, poder y privilegio que ha construido las sociedades y los estilos de vida actuales.

Es verdad que los blancxs siempre hemos resultado privilegiadxs en estas estructuras de opresión pero hoy sabemos que la supremacía blanca es injusta y hemos de luchar contra ella. Además, los “estilos de vida actuales” se caracterizan por una enorme abundancia en los países centrales, en medio de un consumismo desaforado, situación que va a cambiar mucho en los próximos años.

Más adelante en el mismo texto reflexiona:

Creo sinceramente que es necesario que las personas blancas hablen más de supremacía blanca y privilegio blanco, y no tanto de racismo. Déjame que te explique por qué. No es que crea que no haya que hablar de racismo, pues es una de las consecuencias de la supremacía blanca. Pero en numerosas ocasiones, cuando se habla de racismo muchas personas blancas consideran que, al no ser racistas, no tienen nada que ver con el tema y, por lo tanto, no tienen nada que hacer. Creen que el racismo es algo que deben resolver las personas cuyas vidas se ven expuestas a esa opresión. Esto es tremendamente injusto. No somos las personas racializadas las que construimos un sistema que nos aniquila. ¿Por qué debemos, entonces, encargarnos del tema solo nosotras? Por eso creo que cambiar la conversación y hablar sobre supremacía blanca cambia el juego.3

1 Dunbar-Ortiz, Roxanne: La historia indígena de Estados Unidos. Madrid: Capitan Swing, 2018

2 Bakunin, Mijail: Federalismo, socialismo y antiteologismo. Madrid: Júcar, 1980.

3 Bela-Lobedde, Desirée: Ponte a punto para el antirracismo: consejos útiles para iniciar la alianza antirracista. Barcelona: Ediciones B, 2023

Categorías
Infinito

Pero verdaderamente ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 5/10

Pareciera que el ateísmo/agnosticismo y la irreligiosidad fueran actitudes que solo tienen éxito en algunas partes del occidente que se enriqueció, y por tanto mayoritariamente de blancxs y de determinados países. Pero ni estas dos posturas son exclusivas de los territorios enriquecidos ni lxs migradxs deberían adoptarlas para “integrarse mejor” en sus lugares de acogida. La organización aquí propuesta tiene que acabar con todas estas ideas preconcebidas, ha de desplegarse en diversos países y podría ser anticolonial, si se constituye en una alternativa al laicismo individualista que se va volviendo hegemónico en varias naciones enriquecidas, al tiempo que también debe suponer una nueva opción diferente a las que ofrecen las religiones teístas. Una alternativa necesaria para demostrar que no hace falta ser individualista para no creer.

Al intentar levantar esta estructura no trato tanto de oponerme a las redes religiosas tradicionales, como de construir un arma defensiva frente a esa brutal cantidad de racistas, generalmente machistas, xenófobos y LGTBfobos que proliferan por todas partes y ante esos reservorios de supremacismo blanco (localidades con un porcentaje alto de sus habitantes a favor de la omnipresente supremacía blanca) que encontramos sobre todo en Europa, norte de Abya Yala (América), Rusia, Australia y Nueva Zelanda.

El laicismo ha sido utilizado en algunos casos por la derecha y la ultraderecha para justificar la islamofobia. En los emplazamientos donde no estaban acostumbradxs a la convivencia con practicantes del islam, se ha convertido en una extendida fobia religiosa que ha acabado revelándose además como una fuente de rechazo hacia lxs extranjerxs. Tiene como efecto que las personas percibidas —a menudo basándose en estereotipos— como de origen árabe, norteafricano, asiático-occidental o asiático-central, se conviertan en  sospechosas (sobre todo en el transporte público) de cometer actos de terrorismo y que la gente blanca en general desconfíe de quienes exhiban indicios que les lleven a pensar que son musulmanxs. Esta fobia invisibiliza a otrxs seguidorxs de esta religión negrxs, del sudeste asiático, rusxs, europexs…

La islamofobia es una constante en los países occidentales, aunque donde causa realmente estragos es en los orientales. Solo es necesario recordar la persecución a uigures, el genocidio rohinyá, o los constantes disturbios en India para verlo. Su auge y su relación con ambientes laicistas es una de las razones que hace que me parezca más interesante una religión atea/agnóstica que un ateísmo/agnosticismo sin religión o un pseudolaicismo en el que las creencias se circunscriben al ámbito de lo privado. Esto último tiende a mostrarse como una actitud esencial actualmente en la mayoría de países en los que es hegemónica la cultura occidental.

Con el posible efecto de disuadir a algunos de los que queman en público ejemplares de El Corán —terrible acto que desde sectores musulmanes ha sido comparado con que alguien se dedicase a quemar la bandera LGTBQIA+—, es urgente ofrecer una alternativa a todxs lxs que que no se sienten aceptadxs por las viejas religiones teístas y patriarcales.

Ante las abundantes acciones terroristas islámicas o ante acciones terroristas supremacistas cristianas, como la ocurrida en Cristchurch (Nueva Zelanda) en 20191 o la sucedida en Pittsburgh (Pensilvania, EE. UU.) en 20182, estimo que es más útil condenar los ataques en sí que el conjunto de creencias que sirve de pretexto para que se cometan. 

Las viejas religiones místicas y de las revelaciones se rigen por unos preceptos muy anticuados. No las considero positivas, pero resultan verdaderamente negativas cuando en algún lugar solo una de ellas determina la vida de la gran mayoría de la gente. Son peligrosas en el momento en que se asocian a las bombas y a las armas, sobre todo en las ocasiones en que los mismos Estados, con el enorme poder coercitivo del que disponen (ejército, educativo, legal o medios de comunicación, por ejemplo), se presentan como garantes de una de ellas o cuando se organizan grupos terroristas para “defender” sus preceptos.

Actúan casi siempre como vectores para propagar el conservadurismo. Incluso cuando parece que no lo hacen o que están trabajando por quienes son más pobres, transmiten una visión de las relaciones humanas que se apoya en un trato diferente según te adscriban a uno u otro género. Es hora de que haya una organización que también asista a lxs que lo necesitan pero desde posiciones menos anticuadas y que tiendan más al igualitarismo.

En algunos casos, el laicismo resulta opresor en vez de ser liberador. Es la situación a la que se enfrentan multitud de migradxs o personas ya nacidas aquí pero con ascendientes de otros países, que interactúan en unas culturas en las que la religión es la norma y chocan con unas instituciones, que prohíben el uso de determinadas prendas en nombre del laicismo, como en los conocidos casos en los que no se ha permitido la entrada de niñas a escuelas por llevar el hiyab en Francia. Sucesos islamófobos similares han ocurrido varias veces en diversos países, sin embargo, frecuentemente de lo que se trataba en realidad, era de casos de xenofobia.

En mi opinión, no es positivo intentar disuadir a quienesquiera que así lo crean, de la convicción de que son escuchadxs por un dios. Es una mala costumbre que molesta particularmente a teístas que forman parte de una minoría. Yo, comparo descubrir esta realidad con el desengaño que sufres en el momento en el cual, siendo todavía una criatura te das cuenta de que el Ratoncito Pérez, Ratón o Hada de los Dientes, Papá Noel-San Nicolás-Santa Claus, los Reyes Magos —con esa historia que se cuenta a lxs niñxs de que las ven todo el año si se portan mal (tan parecida a la de Dios)- no existen. Quizás sea porque empecé a no creer en Dios a raíz de descubrir esas mentirijillas. Llegar a la conclusión de que es otra creación cultural puede ser un hecho harto desagradable y suponer una grandísima decepción —aunque hay no teístas que no la sufren, sino que experimentan un gran alivio al pensar en ello— similar a las de la época infantil pero mucho más intensa. En resumidas cuentas, tomar conciencia de que no somos tan especiales y de que no nos acompaña ningún dios (si acaso existe), desencadena un descubrimiento que, cuando eres teísta, suele producir tristeza o rabia y que debería averiguar cada cual por sí mismx, al reflexionar tras recibir cualquier mensaje que pueda inducir a tal pensamiento. No porque alguien se lo diga, se lo imponga o le fuerce a no creer. La producción y difusión de cualquier producto cultural —de ficción o no, como este texto— en el que se promueva el ateísmo sí que me parece muy positiva. Se trata, no tanto de enfrentarse a las creencias de la gente como de sembrar la duda y ofrecer una alternativa. 

En cambio, perseguir a aquellxs que se distinguen por su teísmo, algo semejante (salvando las distancias) al hostigamiento, que derivaría en genocidio, que el partido nazi  hizo con la persecución del pueblo judío (aunque lo hacía por motivos racistas, no religiosos) o proscribir cualquier religión organizada —como ocurrió durante varias décadas del siglo XX, en la Albania de Hoxha—, son graves atentados contra los Derechos Humanos. 

De la misma forma también atenta contra los Derechos Humanos el hecho de que lxs teístas se empeñen en que creamos en sus dioses y de la forma que creen ellxs.

La Congregación del Infinito ha de ser una alternativa de paz. No podemos perseguir a teístas. Qué cada cual crea lo que quiera. Y si le hace feliz pensar que hay un dios vigilando sus actos, no hay ningún inconveniente para que siga, dentro de su estructura religiosa, con sus prácticas y creencias de siempre. 

Los colonizadores europeos pasaron siglos evangelizando con su inseparable religión cristiana a quienes habitaban las zonas colonizadas, sobre todo en los sitios donde se practicaba cualquier suerte de culto relacionado con la naturaleza. No tanto en los que dominaba una religión monoteísta y que debía ser respetada, como la musulmana. En unas áreas evangelizadas fundamentalmente a través de las lenguas europeas, hicieron proselitismo no solo de las creencias cristianas, también del sistema de valores que las acompañaba.

Oyèrónké Oyewùmí (1957) en su libro La invención de las mujeres nos explica como la sociedad yorùbá, pueblo del oeste de África que, además de en Nigeria, Benín, Ghana y Togo, está presente en otros países debido a la trata de personas esclavizadas, no se regía por criterios de género sino de antigüedad, ancianidad o senioridad y que fueron los misioneros los que impusieron su clasificación por géneros. Escribe: 

Para 1861, la biblia había sido traducida al Yorùbá, y la nueva élite cristiana se concentraba en la codificación de las costumbres, las tradiciones y la religión de la gente. Sin embargo, con frecuencia su visión estuvo seriamente coloreada por el cristianismo. Esto es particularmente notorio en relación al sexo. Tendían frecuentemente al sesgo androcéntrico en el lenguaje y la interpretación de las tradiciones Yorùbá. En las manos de seglares, teólogos y líderes cristianos de las iglesias Yorùbá, los pilares de la religión Yorùbá fueron masculinizándose. Olódùmarè3 comenzó a verse como “nuestro padre celestial”; si se les reconocía, las òrìṣà hembra se visualizaban nebulosamente con menos poder que los òrìṣà macho; y “nuestras ancestras y nuestros ancestros” se convirtieron en nuestros antepasados.

A lo largo de los siglos XIX (en la mayoría de Abya Yala) y XX, los grandes imperios coloniales fueron desarticulados y la mayor parte de las tierras ocupadas consiguieron liberarse y constituirse en Estados independientes, aun cuando hoy quedan colonias con cierto grado de autonomía. En todas, entre otras muchas cosas, quedó el efecto que causaron los misioneros.

Quienes habitábamos en el entonces Reino de España —un Estado plurinacional que, hoy todavía, sigue siendo un reino, a pesar del anacronismo y la profunda injusticia que caracterizan a la institución monárquica—, fuimos muy insistentes con la evangelización asociada indisolublemente a la cruel colonización. Entiendo que predicar —acabando con multitud de prácticas culturales locales— y extender alrededor del globo una religión surgida en el extremo occidente asiático, que consiguió, aproximadamente a los trescientos años de su llegada a Roma, ser la oficial del Imperio Romano (incluso para cuando este cayó había logrado arraigar en el continente europeo), fue una actividad muy perniciosa para las culturas colonizadas.

Quizá sea esa la razón por la que intento divulgar una alternativa como esta, porque me siento culpable del daño que causaron algunos de mis antepasados. Los procesos de colonización son un fenómeno histórico por el que, los Estados del injustamente llamado “viejo continente” que fueron colonizadores deberían pedir perdón a cada país del que fueron metrópoli. Son la causa de que encontremos una situación de colonialidad desde que terminaron los procesos de descolonización administrativa, situación en la que además, las empresas de las antiguas metrópolis siguen obteniendo beneficios de los territorios que eran colonias en un proceso de neocolonización.

En gran parte de las zonas que fueron colonizadas por países de Europa, el cristianismo en sus diferentes versiones determina la vida de una mayoría aplastante de habitantes4. Allí, en mi opinión, no van a tener nunca éxito los modelos de laicismo e irreligiosidad que se han seguido en este continente en el que escribo. Se necesitan estructuras diferentes. La organización propuesta en estas páginas puede ser una solución. Con ella lograríamos llegar a estratos de la sociedad que no acudirán jamás a centros comunitarios o sociales, que nunca formarán parte de sindicatos, asambleas permanentes, partidos políticos, asociaciones, grupos de consumo…

1 El viernes 15 de marzo de 2019, un supremacista cristiano atacó las congregaciones de las mezquitas de Al Noor y Linwood en la ciudad neozelandesa de Christchurch, causando 51 víctimas mortales.  https://es.wikipedia.org/wiki/Atentados_de_Christchurch_de_2019 

2 El sábado 27 de octubre de 2018, un extremista disparó contra la multitud reunida en la sinagoga Tree of life-Or L´Simcha Congregation de Pittsburgh (Pensilvania) durante los servicios matutinos del Shabat, matando a 11 personas. https://es.wikipedia.org/wiki/Tiroteo_de_la_sinagoga_de_Pittsburgh

3 Olódùmaré es el nombre dado al ser supremo, omnipotente y creador de todo lo que existe.

4 El cristianismo es mayoritario, pero de una forma menos absoluta que en otras territorios donde actuaron los misioneros, en Australia y Nueva Zelanda, antiguas colonias de poblamiento, en las que se instalaron una gran cantidad de habitantes de la metrópoli, para lo cual, la población autóctona fue masacrada hasta que se convirtió en una minoría. Crimen que también fue cometido en la mayor parte del norte de Abya Yala (Las Américas), en las tierras que se convertirían en EE.UU y Canadá, naciones más religiosas dada la importante raíz puritana de sus colonos.