El hecho de que la mayoría de las personas que menciono sean occidentales no significa que el ateísmo sea un desarrollo occidental. Ni mucho menos. Cuando aquí nadie podía admitir que no creía en la existencia de ningún dios, en otros lugares sí que era posible. En India, Estado que sufre episodios de violencia por los choques entre partidarios de las múltiples creencias y supersticiones, coexisten desde hace varios siglos religiones como la hinduista, el islam —frecuentemente perseguido en violentos brotes de islamofobia nacionalista—, la sij, el budismo, la jainista o el zoroastrismo, entre otras, y existieron tradicionalmente filosofías ateas como la chárvaka. La filosofía chárvaka de materialismo indio fue muy crítica con la religión hinduista. Los textos ateos eran destruidos por integristas del hinduismo, así que no se conservan los de la filosofía chárvaka. Dentro de la hegemónica religión en India, las antiguas escuelas samkhya —que empezó siendo una escuela filosófica atea y luego fue deísta— y mimamsa no aceptaban que hubiera uno o varios dioses que se comportasen según el modelo teísta.
El jainismo es una religión no teísta que sí cree en el karma, pero no reconoce la autoridad de los textos sagrados del hinduismo y que es seguida por alrededor de cuatro millones de fieles. Tampoco cree en los dioses del panteón hindú ni en otro dios creador. Sostiene que el universo, que es el resultado de las leyes de la naturaleza, está lleno de vida y que todos los seres poseen un alma más o menos compleja. La ahimsa es una doctrina que también aparece en el budismo y en el hinduismo, pero especialmente entre jainas. Se trata de un precepto filosófico que aboga por la no violencia y el respeto a todas las formas de vida, sobre todo las animales. A raíz de estos pensamientos es muy popular en este sector de la población la dieta vegetariana. Quienes practican el jainismo, con sus creencias y llevando una vida guiada por la no violencia, en la que observan el ayuno y la mortificación del cuerpo, esperan detener la rueda de las sucesivas reencarnaciones y pasar al nirvana, un estado de liberación del sufrimiento.
Además en China, Japón, Asia sudoriental y Corea casi siempre han podido expresar su opinión individuxs ateos o no teístas.
Ciertamente, el ateísmo no es un desarrollo exclusivamente occidental. Sin embargo, la noción de laicismo tal y como la conocemos ahora, sí que es de origen europeo y es necesario tomar precauciones al trabajar con ella, pues a veces tiende a apuntalar un eurocentrismo que cada día es más problemático para la convivencia de los diversos pueblos.
Como título del capítulo se señalan dos preguntas. En su respuesta no se puede obviar que históricamente nos hemos organizado partiendo, además de los teísmos y del sistema patriarcal, de la supremacía blanca, origen de la colonización europea del mundo y del racismo. Esta dañina y absurda presuposición comenzó a articularse alrededor del siglo XV, cuando las potencias europeas extendieron sus tentáculos por todo el globo terráqueo en la terrible colonización. Tales actitudes llevaron a la gente blanca a despreciar a aquellxs que no lo eran demasiado (considerando que eran sub-humanxs pero tenían alma) y a esclavizar a lxs más oscurxs (a las que ya no veían como humanxs en absoluto). De estos fenómenos, nos quedan hoy el racismo —especialmente las secuelas de la posesión y de la trata de africanxs negrxs esclavizadxs que se realizó principalmente a través del Océano Atlántico— y la colonialidad o el neocolonialismo actual, consecuencia de los siglos de expansión europea y saqueo de diversas tierras.
Angela Davis, gran exponente del feminismo antirracista, analiza el racismo en EE. UU. y cómo, tras la emancipación, el fin del régimen de las conocidas como leyes de Jim Crow1 y la lucha por los derechos civiles, ya desde la segunda mitad del siglo XX, el sector blanco y conservador de ese país se las arregló para llenarlo de cárceles y recluir en ellas a la población afroamericana en ¿Son obsoletas las prisiones?. En esta obra encontramos la siguiente reflexión:
Aunque el gobierno, las corporaciones y los medios de comunicación dominantes tratan de representar al racismo como una aberración desafortunada del pasado que ha sido relegada al cementerio de la historia estadounidense, este sistema sigue influenciando profundamente las estructuras, las actitudes y los comportamientos contemporáneos. No obstante, cualquiera que se atreviera a promover la reintroducción de la esclavitud, la organización de bandas de linchadores o el restablecimiento de la segregación legal sería desestimado sumariamente. Pero deberíamos recordar que lxs ancestrxs de muchxs de lxs más ardientes liberales de hoy no podrían haber imaginado la vida sin esclavitud, la vida sin linchamientos, o la vida sin segregación. La Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia que se reunió en Durban en 2001 divulgó la inmensidad de la tarea global para eliminar el racismo. Hay muchos desacuerdos respecto de qué es racismo y cuáles son las estrategias más efectivas para eliminarlo. Sin embargo, y especialmente con la caída del régimen de apartheid en Sudáfrica, existe un consenso global sobre el hecho de que el racismo no debe definir el futuro del planeta.2
Frente a la persistencia del racismo entre las actitudes habituales del siglo XXI, hemos de crear nuevas estructuras que sean capaces de impulsar el antirracismo de una forma cotidiana, que lo inscriban como una premisa más en las realidades de los pueblos.
El hecho de que la relación entre el racismo y el colonialismo se perciba como innegable, es un logro de las últimas décadas. También lo es que haya mejorado la situación respecto a la de hace cincuenta años, para muchas personas racializadas en el Norte en los países centrales del capitalismo. Y esto ha generado una fuerte reacción. Eso aseguró Angela Davis en una conferencia en los suburbios del sur de París en septiembre de 2024.
Continuando con los análisis de autoras feministas negras, Ochy Curiel en su artículo ya de 2009 Hacia la construcción de un feminismo descolonizado explicaba qué significa la descolonización para los feminismos:
Desde el feminismo la descolonización implica no solo reconocer la dominación histórica económica, política y cultural de Europa sobre los pueblos de América, Asia y África sino las secuelas de estos procesos: las dependencias múltiples del Sur frente a procesos culturales y políticos que han sido producto del capitalismo, la modernidad occidental y la colonización europea, así como los efectos de la racialización y (hetero) sexualización de las relaciones sociales, la legitimación del pensamiento único, la naturalización y la institucionalización de muchas de las prácticas políticas de nuestros movimientos sociales. Entendemos que estas dependencias se actualizan en nuestra subordinación frente a las políticas de desarrollo y las lógicas colonialistas de la cooperación internacional.3
Cuando las potencias europeas ocuparon países lejanos, impusieron también sus lenguas —minusvalorando las que allí se hablaban— y su moralismo sexual cristiano, despreciando las tradiciones y creencias locales. Generaron un sentimiento de inferioridad que incluso se mantiene hoy en día tras las independencias.
La religión cristiana en sus diferentes variantes y nuestras costumbres (como la Navidad, hábilmente situada, ya en el siglo IV, unos días después del solsticio de diciembre) se fueron expandiendo con los procesos de colonización.
El colonialismo no ha terminado. En tierras como Guayana Francesa, Gibraltar o el Estado palestino, en multitud de islas como Groenlandia, Guam, las Malvinas/Falkland o Kanaky4, entre otras, y enclaves militares como la base de la Bahía de Guantánamo o la de Diego García, siguen dependiendo de una metrópolis lejana. En el resto de tierras del Sur global, este fenómeno se articula en base al expolio que realizan diversas compañías radicadas en los países centrales (incluyendo a China, Singapur, Corea del Sur, Japón, Australia y Nueva Zelanda en ese concepto) y de los Programas de Ajuste Estructural para controlar la deuda externa. El neocolonialismo también incluye la inversión extranjera condicionada, la presión diplomática o la imposición de modelos económicos. Las actuales relaciones entre lxs habitantes de los diferentes países son reflejo de la situación de colonialidad, secuela actual de los procesos históricos, reforzada por el imperialismo cultural y el neocolonialismo. Este es un punto de partida desde el que se debería analizar cualquier fenómeno internacional. Por ejemplo, la migración de las personas hacia Europa, que en la actualidad —después de seguir explotando y extrayendo recursos mediante sus empresas de las antiguas colonias tras una presunta descolonización— se erige como una de las zonas privilegiadas en esta realidad a la que nos enfrentamos, cada día más parecida a una distopía del cine de Hollywood.
1 Leyes segregacionistas abolidas tras el movimiento por los derechos civiles, promulgadas años después de la abolición de la esclavitud, que fomentaron la llegada de una época caracterizada por el apartheid y los linchamientos racistas. Jim Crow era un personaje en un espectáculo caricaturesco, pero, ya en el siglo XIX, pasó a convertirse en una expresión peyorativa que significaba afroestadounidense.
2 Davis, Angela: ¿Son obsoletas las prisiones?, Córdoba (Argentina): Bocavulvaria Ediciones, 2017.
3 Curiel, Ochy: Hacia la construcción de un feminismo descolonizado en Aproximaciones críticas a las prácticas teórico-políticas del feminismo latinoamericano. Buenos Aires: En la frontera, 2010.
4 Conocida en Francia como Nouvelle-Calédonie y en nuestros mapas como Nueva Caledonia.
