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La Congregación del Infinito 1/6

Partiendo de los Encuentros Asamblearios del Infinito, podemos articular la Congregación del Infinito, de forma que levantemos una estructura capaz de albergar a gente con creencias muy diferentes entre sí. Estas pueden ser más y menos peculiares, más y menos materialistas. Desde el rechazo al teísmo, a las jerarquías y el descrédito de los dañinos, antropocéntricos/androcéntricos mensajes de las religiones viejas y patriarcales, podemos hacer diferentes suposiciones sobre lo que pasa después de la muerte y, a pesar de ello, mientras así lo deseemos, continuaremos perteneciendo a esta organización de carácter religioso que no es dogmática.

Comentando un caso muy habitual —concretamente el de de cierta niña que quiso hacer la Comunión en la Iglesia Católica a pesar de que su madre y su padre la habían educado en el agnosticismo/ateísmo—, mi amigo el antropólogo I. P. me subrayó lo fundamentales que son los ritos en nuestra vida. Se suelen concretar en las diferentes culturas a través de tradiciones que, parecen muy importantes pero realmente no lo son tanto. Una inmensa cantidad de individuxs se acercan a las religiones porque quieren participar en determinado rito de celebración, así que al proponer una organización de este tipo resultan imprescindibles. La Congregación del Infinito va a rendir culto a la biosfera y a la aparición de la vida en el universo y, si bien podemos ver claros indicios de que este es un fenómeno que sucede en otros planetas, por ahora solamente tenemos constancia de que ocurre en la Tierra. Aquí surgió una especie que ha llegado a ser consciente de su momentánea existencia y es capaz de comunicarse. Se trata del único sitio en el que tenemos constancia de que esto ha sucedido pero probablemente existan más. Hablaría de vida inteligente pero no lo hago, ya que no parece demasiado inteligente que ocasionemos tanto daño al medio ambiente del planeta en el que sobrevivimos. En esta suerte de culto al verdor fijador de CO2, a la vida y a Gaia, cada Encuentro Asambleario del Infinito puede consensuar en qué van a consistir esos ritos de celebración y la periodicidad con la cual los realizarán.

Frente a ese laicismo individualista que hemos estado cultivando desde hace más de doscientos años con un éxito diferente —según pongamos el foco en unos países o en otros—, hemos de proponer una especie de ecologismo comunitario, fundamentado en el reparto justo de recursos, en el antirracismo, en el anticolonialismo, en el feminismo transinclusivo, en la lucha contra la xenofobia, en la valoración positiva de disidentes sexuales y de género y en general de toda la diversidad, también la de discapacitadxs o la de neurodivergentes. Podrían llevarse a cabo concentraciones, actos de conmemoración, marchas o procesiones —siempre que la seguridad estuviese garantizada— en diferentes fechas señaladas ya por otros movimientos de liberación. En ellas señalaríamos nuestros firmes compromisos con la democracia real (construida a partir de asambleas), los derechos humanos y de todxs lxs seres vivxs, así como nuestra voluntad de no ser dogmáticxs.

El nombre de esta organización de carácter religioso alude a la infinitud del espacio-tiempo. Por más que esto sea un supuesto que todavía se está discutiendo, yo prefiero asumir que así es y en base a ello elaboro mi relato.

Según la Teoría de la Relatividad el universo es finito pero ilimitado en lo que puede llegar a ser, ya que se expande. Hoy en día, una opinión muy extendida entre lxs expertxs en la materia es que es infinito. A mí me resulta difícil imaginar que algo que surge de un pequeño punto y se expande lo sea, pero no soy astrofísico. Tanto si lo es, y tiene infinitas galaxias, infinitas estrellas e infinitos mundos —la mayoría no habitables pero otros sí—, como si no lo es, pero forma parte de una cantidad infinita de universos en un multiverso; terminamos encontrándonos frente al infinito, una magnitud con la que nos topamos repetidamente además de en astrofísica, en matemáticas y en filosofía. 

El matemático alemán David Hilbert (1862-1943) ideó el Hotel Infinito para que se entendiesen mejor sus propiedades. Es la imagen de un hotel con infinitas habitaciones ocupadas en el que siempre hay hueco para las nuevxs huéspedes, toda vez que lxs antiguxs se desplacen a la que dobla el número de su habitación (2x) o, por ejemplo a la siguiente (x+1). Esta figura ilustra así diversas funciones que tienden a infinito.

El objetivo era explicar una imagen mental muy antigua. Podemos imaginar que surgió al enfrentarse a los inconmensurables mares, bosques, tundras o desiertos (si bien hace mucho tiempo que sabemos que todos estos accidentes geográficos tienen límites). Aparece ya en las teorías de quienes filosofaban en la antigua Grecia —asumo que también lo hacían en otros lugares y encontrarían la misma desasosegante abstracción—, aunque la tratan además en siglos posteriores diferentes autorxs en la historia de la filosofía.

En 2022, se produjo y emitió en plataformas de streaming de video de varios países, el documental de 79 minutos Un viaje al infinito (A Trip to Infinity), dirigido por Jonathan Halperin y Drew Takahashi. En él, varixs matemáticxs, físicxs y filósofxs nos acercaban a ese maravilloso concepto, en sus diferentes aspectos. En el documental se plantean unas hipótesis muy interesantes, entre ellas la de que los objetos que de hecho existen se desintegran, pero volverán a su configuración actual en algún momento del infinito y la de que existen infinitas versiones de la misma criatura humana (muy alejadas entre sí en el espacio-tiempo).

El fragmento que sigue nunca va a constituir un dogma. Es un pensamiento propio, pero es el origen de esta obra y el motivo principal que determinó que imaginase la Congregación del Infinito. Versa sobre mis creencias personales, del mismo modo que cualquiera puede albergar las suyas o no tener ninguna. Muchas personas sin fe llevan a  cabo reflexiones similares, según he podido comprobar en Internet. Las alumbré partiendo de una concepción materialista de la realidad y de que estoy seguro de que no tenemos un alma o un espíritu que pueda existir separadamente de nuestro cerebro.

Estimo que la noción de infinito debe englobar también diferentes espacio-tiempos, no solo el nuestro, otras dimensiones con distintas líneas de tiempo. Para mí es un término que, debido a su inmensidad, contiene todo aquello que es posible y donde, si hemos podido comprobar que algo existe una vez, puede volver a suceder y lo hará, salvo que lo consigamos evitar.

Siempre fui muy proclive a cavilar y he podido permitirme el lujo de hacerlo, dada mi situación privilegiada en este orden neocolonialista, racial, capitalista y patriarcal. Además, en los últimos años me he visto obligado a permanecer largas temporadas en un hospital, donde he tenido una gran cantidad de tiempo para pensar. Y a menudo lo hago sobre la existencia o la muerte.

Seguramente a ciertxs astrofísicxs les parezca un pensamiento absurdo. Aun así, yo tengo asumido que, ante las infinitas posibilidades ofrecidas por un espacio y un tiempo que a mi juicio no tienen final, tarde o tardísimo, lejos o lejísimos, quizá en otra dimensión, aparecerán un nuevo universo, una nueva Vía Láctea, una nueva Tierra, una nueva biosfera, una nueva criatura humana; emergerás unx nuevx tú.

Hugh Everett (1930-1982) fue un mecánico cuántico que, como solución a algunos problemas que daban resultados múltiples, propuso la Interpretación de los Muchos   Mundos, en la que existen distintos universos con diferentes versiones de nuestro yo en situaciones alternativas a la realidad que percibimos aquí.

Personalmente, considero que la vida es como un viaje en tren, no sabemos si de corta o larga duración, que tiene origen en el acto de nacer y cuyo destino final es la muerte. Ese viaje tiene diferentes encrucijadas que representarían nuestras decisiones. Puede que tomemos una u otra dirección pero el final es el mismo. Yo creo que hacemos esa travesía en una y otra ocasión. Pero no siempre es igual, unas veces tomamos una dirección en cierta encrucijada y otras veces otra. Tampoco son las mismas, en cada existencia, las condiciones de partida.