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Pero, verdaderamente, ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 6/10

La Congregación del Infinito ha de ser una alternativa de paz. No podemos perseguir a teístas. Qué cada cual crea lo que quiera. Y si le hace feliz pensar que hay un dios vigilando sus actos, no hay ningún inconveniente para que siga, dentro de su estructura religiosa, con sus prácticas y creencias de siempre.

Los colonizadores europeos han pasado siglos evangelizando su inseparable religión cristiana a quienes habitaban las zonas colonizadas, sobre todo en los sitios donde se practicaba cualquier suerte de culto relacionado con la naturaleza. No tanto en los que dominaba una religión monoteísta y que debía ser respetada, como la musulmana. En unas áreas evangelizadas principalmente a través de las lenguas europeas, no solo hicieron proselitismo de sus creencias cristianas, también impusieron su concepción binarista del género.

Oyèrónké Oyewùmí (1957) en su libro La invención de las mujeres nos explica como la sociedad yorùbá, pueblo del oeste de África que, además de en Nigeria, Benín, Ghana y Togo, está presente en otros países debido a la trata de personas esclavizadas, no se regía por criterios de género sino de antigüedad, ancianidad o senioridad y que fueron los misioneros los que impusieron su clasificación por géneros. Escribe: 

Para 1861, la biblia había sido traducida al Yorùbá, y la nueva élite cristiana se concentraba en la codificación de las costumbres, las tradiciones y la religión de la gente. Sin embargo, con frecuencia su visión estuvo seriamente coloreada por el cristianismo. Esto es particularmente notorio en relación al sexo. Tendían frecuentemente al sesgo androcéntrico en el lenguaje y la interpretación de las tradiciones Yorùbá. En las manos de seglares, teólogos y líderes cristianos de las iglesias Yorùbá, los pilares de la religión Yorùbá fueron masculinizándose. Olódùmarè1 comenzó a verse como “nuestro padre celestial”; si se les reconocía, las òrìṣà hembra se visualizaban nebulosamente con menos poder que los òrìṣà macho; y “nuestras ancestras y nuestros ancestros” se convirtieron en nuestros antepasados.2

A lo largo de los siglos XIX (en la mayoría de Abya Yala) y XX, los grandes imperios coloniales fueron desarticulados y la mayor parte de las tierras ocupadas consiguieron liberarse y constituirse en Estados independientes, aun cuando hoy quedan colonias con cierto grado de autonomía. En todas, entre otras muchas cosas, quedó el efecto que causaron los misioneros.

Quienes habitábamos en el entonces Reino de España —un Estado plurinacional que, hoy todavía, sigue siendo un reino, a pesar del anacronismo y la profunda injusticia que caracterizan a la institución monárquica—, fuimos muy insistentes con la evangelización asociada indisolublemente a la cruel colonización. Entiendo que predicar —acabando con multitud de prácticas culturales locales— y extender alrededor del globo una religión surgida en el extremo occidente asiático, que consiguió, aproximadamente a los trescientos años de su llegada a Roma, ser la oficial del Imperio Romano, fue una actividad muy perniciosa para las culturas colonizadas.

Quizá sea esa la razón por la que intento divulgar una alternativa como esta, porque me siento culpable del daño que causaron algunos de mis antepasados. Los procesos de colonización son un fenómeno histórico por el que, los Estados del injustamente llamado “viejo continente” que fueron colonizadores deberían pedir perdón a cada país del que fueron metrópoli. Son la causa de que encontremos una situación de colonialidad desde que terminaron los procesos de descolonización administrativa, situación en la que además, las empresas de las antiguas metrópolis siguen obteniendo beneficios de los territorios que eran colonias en un proceso de neocolonización.

En gran parte de las zonas que fueron colonizadas por países de Europa, el cristianismo en sus diferentes versiones determina la vida de una mayoría aplastante de habitantes3. Allí, en mi opinión, no van a tener nunca éxito los modelos de laicismo e irreligiosidad que se han seguido en este continente en el que escribo. Se necesitan estructuras diferentes. La organización propuesta en estas páginas puede ser una solución. Con ella lograríamos llegar a estratos de la sociedad que no acudirán jamás a centros comunitarios o sociales, que nunca formarán parte de sindicatos, asambleas permanentes, partidos políticos, asociaciones, grupos de consumo…

Las religiones son fenómenos de masas y, pese a que es cierto que están perdiendo fieles en determinados lugares, tomando una perspectiva planetaria están muy lejos de desaparecer. Hay una característica que logra que se mantengan, y es que tienen una dimensión social que actualmente no aporta la forma hegemónica de laicismo. En repetidas ocasiones, han conseguido mejorar la cohesión de amplios sectores de la población, entre ellos el de la gente más conservadora. En los templos se hicieron arengas, se dieron discursos, se encontraron aquellos que deseaban planear sus acciones destructivas y se concretó fecha y hora para ejecutar esos planes.

En casi todos los Estados, la mayoría sigue una de las grandes y viejas religiones (si bien en ocasiones no la practica), circunstancia que en algunos como Japón, China y las dos coreas no sucede, convirtiéndose en unas excepciones que afectan a bastante más de mil millones de criaturas humanas. En el continente americano la mayoría se declara cristiana, es decir, fiel a una creencia que se extendió desde hace casi dos mil años y que impusieron los colonizadores. Hay quienes expresan sus dudas sobre Dios y Jesús. Además hay agnósticxs y atexs, pero encontramos un porcentaje más pequeño de la ciudadanía que se define como tal, si lo comparamos con el número que lo hace en Europa. En Abya Yala, los europeos y sus descendientes se esforzaron con una gran intensidad en imponer su religión y consiguieron crear importantes redes de control social a través del cristianismo. Procedieron a ello a partir de la doctrina vaticana del descubrimiento, según nos cuenta Roxanne Dunbar-Ortiz en La historia indígena de Estados Unidos:

Desde mediados del siglo XV a mediados del XX, la mayor parte del mundo no europeo fue colonizado según la doctrina del descubrimiento, uno de los primeros principios de derecho internacional que promulgaron las monarquías europeas cristianas para legitimar la investigación, la elaboración de mapas y reclamación de tierras de otros pueblos fuera de Europa. La doctrina surgió de una bula papal emitida en 1455, que le permitía a la monarquía portuguesa apropiarse del África occidental. Después del infame viaje exploratorio de Colón en 1492, auspiciado por el rey y la reina del incipiente Estado español, otra bula papal extendió el mismo permiso a España. Las disputas entre las monarquía portuguesa y española condujeron al Tratado de Tordesillas (1494), a instancias del papa, que además de dividir el globo entre los dos imperios ibéricos, aclaraba que solamente las tierras no cristianas eran afectadas por la doctrina del descubrimiento.4

En Francia, Inglaterra o los Países Bajos no aceptaron estas bulas papales, aunque actuaron siguiendo su espíritu de legitimación del saqueo a través de la evangelización. Actualmente, en el sur del nuevo continente al que llegaron los marineros europeos, asistimos a una pugna entre dos formas de entender el cristianismo. Por un lado está la versión católica, propia de España y Portugal, en la que fueron evangelizadas las poblaciones originales, y por otro lado están las versiones reformadas. EE. UU. las ha fomentado porque las percibe más cercanas a sus valores que la tradicional iglesia católica, que con la Teología de la Liberación se mostró demasiado permeable a los movimientos izquierdistas. Frente a esta pugna entre esas variantes del cristianismo se podría plantear la Congregación del Infinito como alternativa ecologista, antidiscriminatoria, que luche contra la supremacía blanca, el orden patriarcal y la xenofobia, que incluso podría llegar a mostrarse anti/decolonial, formando grupos en el Sur global independientemente de si este movimiento es más, o menos seguido en las zonas privilegiadas del planeta.

Los sacerdotes católicos, pastores y aquellos que se definen como cristianos hablan con frecuencia de “ideología de género”, pero deberían hacerlo más bien de la ideología machista, un modo de entender el mundo transmitido y perpetuado por las antiguas religiones con sus desfasados marcos conceptuales, muy extendido, pero que anida especialmente en las mentes de los maltratadores, violadores y asesinos de mujeres. El régimen patriarcal es la fuente de la violencia machista y es, sin cesar, reforzado por estas estructuras.

Reunirte para que (usualmente) un hombre, con una supuesta sabiduría, te cuente unas historias heteronormativas y en las que, las mujeres son mostradas meros apéndices de los hombres (en cuyo caso son buenas) o fuentes de todo mal (si por el contrario, son independientes), no parece una actividad demasiado constructiva. Las religiones milenarias han potenciado visiones misóginas en las que las mujeres solo son instrumentos de los hombres. Va siendo hora de aglutinar a quienes tenemos otras y queremos construir unas sociedades más igualitarias, que no sean tan patriarcales. Siempre han fomentado valores como la misoginia y el rechazo hacia lxs diferentes, valores que eran sostenidos hace mil o dos mil años, pero que hoy ya no son aceptables. Algo que es tan antiguo no puede regir nuestras vidas hoy día. Como escribía Bakunin en Federalismo, socialismo y antiteologismo con sus conceptos y su lenguaje del siglo XIX:

Nada es, en efecto, tan universal ni tan antiguo como el absurdo, y, al contrario, es la verdad la que es relativamente mucho más joven pues ha sido siempre el resultado, el producto, nunca el comienzo, de la historia; porque el hombre, por su origen, primo, si no descendiente directo del gorila, ha partido de la noche profunda del instinto animal para llegar a la luz del espíritu, lo que explica muy naturalmente todas sus divagaciones pasadas y nos consuela en parte de sus errores presentes.5

1 Olódùmaré es el nombre dado al ser supremo, omnipotente y creador de todo lo que existe.

2 Oyewùmí, Oyèrónké: La invención de las mujeres. Barcelona: Virus Editorial i Distribuidora, 2023.

3 Es mayoritario, pero tiene menos peso que en otras territorios donde actuaron los misioneros,  en  Australia y Nueva Zelanda, antiguas colonias de poblamiento, en las que se instalaron una gran cantidad de habitantes de la metrópoli, para lo cual, la población autóctona fue masacrada hasta que se convirtió en una minoría. Crimen que también fue cometido en la mayor parte de Norteamérica, en las tierras que se convertirían en EE.UU y Canadá, naciones más religiosas dada la importante raíz puritana de sus colonos.

4 Dunbar-Ortiz, Roxanne: La historia indígena de Estados Unidos. Madrid: Capitan Swing, 2018

5 Bakunin, Mijail: Federalismo, socialismo y antiteologismo. Madrid: Júcar, 1980.

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Pero, verdaderamente, ¿era necesaria una organización de carácter religioso? 5/10

A lo largo de la historia han sido casi siempre los hombres teístas quienes han provocado grandes derramamientos de sangre alrededor del globo. Principalmente hay dos actitudes ante las situaciones que nos generan un fuerte rechazo o con respecto a quienes actúan de una forma que nos disgusta. Se puede acosar, perseguir, matar y ocasionar grandes masacres o cabe ofrecer una alternativa. Los fieles de las viejas religiones místicas y de las revelaciones, a menudo han tomado el primer camino. Este texto intenta seguir el segundo: como cada vez somos más quienes rechazamos ciertas dimensiones antiguas y opresoras de la cultura, es hora de proponer otras diferentes más actuales y emancipadoras.

Lo que daña las sociedades no es tanto la existencia de una serie de organizaciones de carácter religioso, como la creencia en unos dioses omnipotentes que nos observan y juzgan. Lo más habitual en los ámbitos cristiano, judío y musulmán, si no se está en contacto con otros sistemas espirituales no teístas como el budismo, es pensar —incluso siendo no creyente— que me estoy refiriendo a dos fenómenos iguales, pero no lo son. Uniéndonos en torno a una que sea atea/agnóstica (mas no dogmática, como mínimo no teísta) les podemos demostrar que esto no es así y que tenemos la capacidad de añadir comunitarismo a nuestra cultura. Seguramente conseguiríamos influir de manera positiva en las sociedades.

También, ha habido momentos en la historia en los que los no teístas han sido muy crueles. Es cierto que en el Japón del siglo XVII —que se podría calificar como una cultura animista, ya que el sintoísmo que allí se practica reúne las características para ser llamado así— las autoridades aplicaron tortura y ejecutaron a numerosos misioneros cristianos1. Igualmente es cierto que estos misioneros eran extranjeros que estaban convirtiendo gente a una religión que entonces era muy fundamentalista. Pese a que nada justifica torturas ni ejecuciones, al juzgar estos hechos hay que tener en cuenta la mentalidad del Japón de esa época.

La Congregación del Infinito nunca podría ejercer tal represión porque pone la vida en el centro y defenderá los Derechos Humanos. Mi intención al escribir esto tampoco es desatar la cristianofobia ni la islamofobia, ni el antisemitismo, ni la hindufobia, ni ningún sentimiento semejante. En la actualidad, existen también ocasiones en las que quienes no creen en las religiones teístas ejercen la violencia y la discriminación hacia teístas, como en el caso de China con lxs uigures, que son hostigadxs y, a veces obligadxs a ingresar en campos de reeducación; o como ocurre en Birmania/Myanmar, de mayoría budista, con el genocidio que se cometió y el acoso que ha hecho que miles de rohinyá se exiliasen en el vecino Bangladés. Tanto uigures como rohinyá tienen creencias musulmanas. Son contadas las veces en las que se produce un acoso así. Generalmente se dan otro tipo de relaciones: teístas que persiguen a no teístas; o teístas de una religión que ejercen violencia (incluso cometiendo actos de terrorismo) hacia lxs de otra; o teístas de determinada secta hostigan a quienes profesan una versión diferente de la misma creencia, como en el caso de cristianos protestantes y católicos en Irlanda del Norte o los conflictos entre musulmanes chiíes y suníes.

Pareciera que el ateísmo/agnosticismo y la irreligiosidad fueran actitudes que solo tienen éxito en algunas partes del occidente que se enriqueció, y por tanto mayoritariamente de blancxs y de determinados países. Pero ni estas dos posturas son exclusivas de los territorios enriquecidos ni lxs migradxs deberían adoptarlas para “integrarse mejor” en sus lugares de acogida. La organización aquí propuesta tiene que acabar con todas estas ideas preconcebidas, ha de desplegarse en diversos países y podría ser anti/decolonial, si se constituye en una alternativa al laicismo individualista que se va volviendo hegemónico en varias naciones enriquecidas, al tiempo que también debe suponer una nueva opción diferente a las que ofrecen las religiones teístas. Un sendero necesario para demostrar que no hace falta ser individualista para no creer.

Al intentar levantar esta estructura no trato tanto de oponerme a las redes religiosas tradicionales, como de construir un arma defensiva frente a esa brutal cantidad de racistas, generalmente machistas, xenófobos y LGTBfobos que proliferan por todas partes, pero especialmente en esos reservorios de supremacismo blanco (localidades con un porcentaje alto de sus habitantes a favor de la omnipresente supremacía blanca) que encontramos sobre todo en Europa, Norteamérica, Rusia, Australia y Nueva Zelanda.

El laicismo ha sido utilizado en algunos casos por la derecha y la ultraderecha para justificar la islamofobia. Esta, en los emplazamientos donde no estaban acostumbradxs a la convivencia con practicantes del islam, ha acabado revelándose como una fuente de rechazo hacia lxs extranjerxs. Tiene como efecto que las personas percibidas —de forma habitual basándose en estereotipos— como de origen árabe, norteafricano, asiático-occidental o asiático-central, se conviertan en  sospechosas (sobre todo en el transporte público) de ser capaces de cometer actos de terrorismo y que la gente blanca en general desconfíe de quienes exhiban indicios que les lleven a pensar que son musulmanxs. Esta fobia invisibiliza a otrxs seguidorxs de esta religión negrxs, del sudeste asiático, rusxs, europexs…

La islamofobia es una constante en los países occidentales, aunque donde causa realmente estragos es en los orientales. Solo es necesario recordar la persecución a uigures, el genocidio rohinyá, o los constantes disturbios en India para verlo. Su auge y su relación con ambientes laicistas es una de las razones que hace que me parezca más interesante una religión atea/agnóstica que un ateísmo/agnosticismo sin religión o un pseudolaicismo en el que las creencias se circunscriben al ámbito de lo privado. Esto último tiende a mostrarse como una actitud esencial actualmente en la mayoría de países en los que es hegemónica la cultura occidental.

Con el posible efecto de disuadir a algunos de los que queman en público ejemplares de El Corán —terrible acto que desde sectores musulmanes ha sido comparado con que alguien se dedicase a quemar la bandera LGTBIQA+—, es urgente ofrecer una alternativa a todxs lxs que que no se sienten aceptadxs por las viejas religiones teístas y patriarcales. 

La islamofobia ha causado numerosas víctimas, ya sea en los frecuentes incendios de mezquitas que se producen en Alemania o en tiroteos como el ocurrido en San Diego (California, EE. UU.) en 2026.

Tenemos que esforzarnos en ser respetuosxs con las creencias de la gente, a la vez que no caemos en sus provocaciones cuando ataquen nuestras ideas no teístas, ateas o agnósticas.

Ante las abundantes acciones terroristas “islámicas” o ante ataques terroristas supremacistas “blanco-cristianos”, como la ocurrida en Cristchurch (Nueva Zelanda) en 20192 o la sucedida en Pittsburgh (Pensilvania, EE. UU.) en 20183, estimo que es más útil condenar los ataques en sí que el conjunto de creencias que sirve de pretexto para que se cometan. 

Las viejas religiones místicas y de las revelaciones se rigen por unos preceptos muy anticuados. No las considero positivas, pero resultan verdaderamente negativas cuando en algún lugar solo una de ellas determina la vida de la gran mayoría de la gente. Son peligrosas en el momento en que se asocian a las bombas y a las armas, sobre todo en las ocasiones en que los mismos Estados, con el considerable poder coercitivo del que disponen (ejército, educativo, legal o medios de comunicación, por ejemplo), se presentan como garantes de una de ellas o cuando se organizan grupos terroristas para “defender” sus preceptos.

Actúan casi siempre como vectores para propagar el conservadurismo. Incluso cuando parece que no lo hacen o que están trabajando por quienes son más pobres, transmiten una visión de las relaciones humanas que se apoya en un trato diferente según te adscriban a uno u otro género. Es hora de que haya una organización que también asista a lxs que lo necesitan pero desde posiciones menos anticuadas y que tiendan más al igualitarismo.

En algunos casos, el laicismo resulta opresor en vez de ser liberador. Es la situación a la que se enfrentan multitud de migradxs o personas ya nacidas aquí pero con ascendientes de otros países, que interactúan en unas culturas en las que la religión es la norma y chocan con unas instituciones, que prohíben el uso de determinadas prendas en nombre del laicismo, como en los conocidos casos en los que no se ha permitido la entrada de niñas a escuelas por llevar el hiyab en Francia. Sucesos islamófobos similares han ocurrido varias veces en diversos países, sin embargo, frecuentemente de lo que se trataba en realidad, era de casos de xenofobia.

En mi opinión, no es positivo intentar disuadir a quienesquiera que así lo crean, de la convicción de que son escuchadxs por un dios. Es una mala costumbre que molesta particularmente a teístas que forman parte de una minoría. Yo, comparo descubrir esta realidad con el desengaño que sufres en el momento en el cual, siendo todavía una criatura te das cuenta de que el Ratoncito Pérez, Ratón o Hada de los Dientes, Papá Noel-San Nicolás-Santa Claus, los Reyes Magos —-con esa historia que se cuenta a lxs niñxs de que lxs ven todo el año si se portan mal (tan parecida a la de Dios)— no existen. Quizás sea porque empecé a no creer en Dios a raíz de descubrir esas mentirijillas. Llegar a la conclusión de que es otra creación cultural puede ser un hecho harto desagradable y suponer una grandísima decepción —aunque hay no teístas que no la sufren, sino que experimentan un gran alivio al pensar en ello— similar a las de la época infantil pero mucho más intensa. En resumidas cuentas, tomar conciencia de que no somos tan especiales y de que no nos acompaña ningún dios (si acaso existe), constituye un descubrimiento que, cuando eres teísta, suele producir tristeza o rabia y que debería averiguar cada cual por sí mismx, al reflexionar tras recibir cualquier mensaje que pueda inducir a tal pensamiento. No porque alguien se lo diga, se lo imponga o le fuerce a no creer. La edición y difusión de cualquier producto cultural —de ficción o no, como este texto— en el que se promueva el no teísmo, sí que me parece muy positiva. Se trata, no tanto de enfrentarse a las creencias de la gente como de sembrar la duda y ofrecer una alternativa. 

En cambio, perseguir a aquellxs que se distinguen por su teísmo, algo semejante (salvando las distancias) al hostigamiento, que derivaría en genocidio, que el partido nazi  hizo con la persecución del pueblo judío (aunque lo hacía por motivos racistas, no religiosos) o proscribir cualquier religión organizada —como ocurrió durante varias décadas del siglo XX, en la Albania de Hoxha—, son graves atentados contra los Derechos Humanos. 

De la misma forma también atenta contra los Derechos Humanos el hecho de que lxs teístas se empeñen en que creamos en sus dioses y de la forma que creen ellxs.

1 Sobre este hecho hay una novela histórica muy interesante: Silencio, de Shusaku Endo de 1966, que fue adaptada en 2017 al cine por Martin Scorsese.

2 El viernes 15 de marzo de 2019, un supremacista cristiano atacó las congregaciones de las mezquitas de Al Noor y Linwood en la ciudad neozelandesa de Christchurch, causando 51 víctimas mortales.  https://es.wikipedia.org/wiki/Atentados_de_Christchurch_de_2019 

3 El sábado 27 de octubre de 2018, un extremista disparó contra la multitud reunida en la sinagoga Tree of life-Or L´Simcha Congregation de Pittsburgh (Pensilvania) durante los servicios matutinos del Shabat, matando a 11 personas.  https://es.wikipedia.org/wiki/Tiroteo_de_la_sinagoga_de_Pittsburgh

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Pero, verdaderamente, ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 4/10

La entidad aquí propuesta no va a tener dogmas de fe, aunque ha de construirse en torno a tres principios básicos:

1) Las criaturas humanas somos parte de la naturaleza y dependemos de ella, por tanto necesitamos unos ecosistemas sanos. No somos muy diferentes del resto de seres vivxs y como ellxs somos ecodependientes.

2) También somos interdependientes y  todxs tenemos los mismos derechos sean cuales sean los efectos cotidianos de las variables de la interseccionalidad que nos otorgan privilegios o desventajas (el género, la clase social, la edad, la procedencia étnica, la nacionalidad, la orientación sexual, la expresión de género, las capacidades…)

3) Los recursos del planeta son limitados y no se puede pretender un crecimiento económico ilimitado ni en su extracción ni en su utilización para producir bienes. Es necesario habilitar algún mecanismo para conseguir justicia en el reparto de la energía y los recursos que, de manera sostenible, logremos obtener o extraer de la naturaleza.

Estoy convencido de que se puede construir una religión sin fe, al estilo del pastafarismo o del Satanismo Laveyano —pero con unos símbolos menos inquietantes que esta última y menos cómicos que la primera—, cimentada en la noción de comunidad, en los feminismos, el ecologismo, el antirracismo, el anticolonialismo y la lucha LGTBIQA+. Todo lo relacionado con el satanismo irrita profundamente a cristianxs y perturba a una cantidad importante de quienes ya no lo son, que se acercarían a ese satanismo pero no lo hacen por su previo adoctrinamiento en la fe. Nuestra congregación también será acusada de ser satánica, pero no creo que exista ninguna deidad maligna. Muchxs cristianxs piensan que lo que quiere el diablo es que no creamos en él. En tal caso, y por dar gusto a quienes recibieron esa supersticiosa educación, lo escribiré, aunque lo encuentre absurdo: renuncio al diablo, Satanás o como quieran llamarlo. En cuanto a otras alternativas como la del pastafarismo, llamado también la religión del Espagueti Volador —reconocida como tal en algunas tierras como Nueva Zelanda, donde se realizó alguna boda por este rito, mientras que en la mayor parte del mundo es catalogada como una de las muchas religiones paródicas que existen— su alto contenido humorístico supone que no sea seguida por un número significativo de la población.

No encuentro constructivo que intentemos convencer a lx otrx de nuestras ideas sobre la existencia o no de una o varias inteligencias creadoras, o de su posición respecto a la humanidad, pero sí son muy positivos el diálogo y la cooperación.

El laicismo individualista ha llegado hasta donde le ha sido posible. No obstante, solo se practica de forma masiva en los territorios con mayor IDH, siempre que haya una cultura con tradición crítica y no demasiada adscripción religiosa, condición que no se cumple en el caso de los países de la península arábiga o su entorno. De todas formas, parece como si necesitase de riqueza para seguir aumentando. Es lógico que un modelo así no tenga éxito en Latinoamérica, África o los países del oeste, el centro y el sur de Asia. Además, lo más probable es que en el futuro nuestras condiciones de vida vayan a peor, efecto de la destrucción del medio natural que estamos llevando a cabo —en los últimos años a pasos agigantados—, del caos climático que está sufriendo la Tierra, del desequilibrio que supone que esta tenga unos recursos limitados —a cuyos límites ya hemos llegado—, mientras el régimen capitalista busca siempre el crecimiento infinito, así como de la crisis energética y de materiales, que se espera que sea generalizada y no localizada como hasta ahora.

Hay que tener en cuenta que en casos de dificultades económicas las instituciones religiosas cobran fuerza, pues tienen una gran función agregante, o en un lenguaje más social, un importante componente comunitario que posibilita la ayuda mutua.

El heteropatriarcado es un rasgo esencial en la formación de las grandes y viejas religiones. Tenía un mayor peso en las sociedades en las que se desarrollaron que el que posee actualmente. Como consecuencia, casi todas consideraron un gran pecado las relaciones homosexuales, los cambios en el género asignado al nacer y fomentaron visiones horribles de las mujeres libres, con el mensaje de que solo podían ser buenas si se comportaban como muñequitas manejadas por los hombres.

Para personas irreligiosas como las de mi entorno, incluso para mí mismo —hasta que hace unos pocos años empecé a urdir este proyecto—, las religiones siempre han supuesto estructuras muy negativas. Se podría considerar que, al tiempo que han ofrecido consuelo ante la muerte, nos han llenado la mente con unos principios absurdos. Ahora bien, yo creo que no tiene que ser siempre así. Esta Congregación del Infinito, no será misógina sino antipatriarcal e inclusiva, en la que se adscriban quienes tengan diferentes creencias no teístas, incluso materialistas. Da la impresión de que para construir una organización de carácter religioso son indispensables planteamientos espiritualistas pero no es verdad, se puede hacer desde el más puro materialismo1.

El sistema patriarcal durante milenios ha dominado ampliamente —y aún hoy lo hace— nuestros pensamientos y comportamientos. Uno de los instrumentos que ha usado para hacerlo son las religiones. Hace falta una nueva realmente diferente: atea/agnóstica (o no teísta), no dogmática y ecologista, que luche contra la supremacía blanca, la colonialidad, este maldito orden patriarcal y la xenofobia. Una que, partiendo del respeto a la tierra y al medio ambiente en general, conociendo los límites del planeta y basándose en la igualdad de derechos y la no discriminación, pueda intentar disminuir la tristeza de la gente ante la desaparición de sus seres queridxs y aminorar la inquietud ante el futuro de su propia muerte, al tiempo que articula nuevas comunidades. Debemos intentar que los contextos en los cuales actuamos sean más igualitarios en este siglo y, si bien siendo realistas, el androcentrismo va a continuar existiendo y hemos de perseverar en la lucha contra él, debemos conseguir que ya no determine tanto las vidas de las criaturas humanas. Las viejas religiones teístas (y no teístas) siempre lo han sostenido. Incluso en las últimas décadas, cuando sus cimientos han empezado a hundirse, han apuntalado el edificio. Instrumentos muy útiles para intentar impedir que siga siendo hegemónico son la discriminación positiva, la paridad y la herramienta que yo llamo “listas cremallera queer2. En 2024 se aprobó aquí la Ley Orgánica de representación paritaria y presencia equilibrada de mujeres y hombres que obliga a la confección de “listas cremallera” para que haya una paridad de entre el 40% y el 60% en el Congreso. Deberíamos exigir dicha paridad también para aquellas instituciones que, como el ejército o los cuerpos de seguridad del Estado, tienen un porcentaje demasiado alto de hombres cis como para ser legítimas. 

Que si la mujer salió de una costilla, que si no pueden oficiar misa, que si mujeres y hombres (por supuesto, para las androcéntricas entidades religiosas no existen las personas de géneros no binarios) tienen que estar separadxs en los lugares de culto, que si no pueden realizar varias actividades, que si tienen que vestir con decoro, que si no pueden tocar instrumentos musicales, que si tienen que llevar en público el cabello cubierto con tela o peluca… Encuentro de muy mal gusto incidir en que una mujer haya tenido o no relaciones sexuales con penetración y, al no haberlo hecho, aludir a ella después como la Virgen de nosequé o la Virgen de nosecuantitos. Todo está organizado a partir de una terrible misoginia que logra obstaculizar las vidas de las mujeres. Intenta subyugarlas, pero como esto cada vez es más imposible, lo que consigue es ponerles impedimentos y dificultades en la tarea de equiparar su posición en la sociedad con la de los hombres.

Continuamente tenemos noticias de violencia contra las mujeres, de agresiones sexuales y de feminicidios. Son hechos contra los que toda la sociedad ha de seguir luchando cada día. Constituyen un sistema de terrorismo machista que se ha ido agudizando quizá como reacción al auge de los feminismos3, que tiene como resultado una gigantesca cantidad de mujeres muertas —también algunas criaturas, víctimas de la abominable violencia vicaria— y que logra infundir miedo a la mitad de la población. 

La Congregación del Infinito debe crear centros comunitarios autónomos donde haya, entre otros, grupos de mujeres en los que se impartan talleres feministas (de los cuales, el más necesario, a mi juicio, sería el de autodefensa para mujeres). La programación de esos centros, además de otros asuntos como su uso para encierros de protesta, sus pautas de limpieza o su horario de apertura, serán decididos por su propia asamblea. Se podrían realizar en ellos, talleres abiertos a todo el público de: agricultura ecológica, permacultura4 (también la urbana), Derechos Humanos, equidad y diversidad, reparación de bicis, idiomas, cocina vegana, juegos de mesa… Los talleres funcionan como actividades en las cuales, además de aprender, es fácil que socialicemos. 

Igualmente, en cada centro comunitario sería deseable que se reuniese un grupo LGTBIQA+. También se pueden impartir talleres de autodefensa, específicamente dirigidos a quienes nos identificamos dentro del acrónimo. Quizá así, antes de agredirnos, se lo piensen dos veces. Hemos de conseguir que mujeres y disidentes sexuales o de género sean efectivamente respetadxs. Podría suceder que intuyendo que formamos parte de una organización que debería a ser grande, esos machos acostumbrados al uso de la fuerza, no cometan unas agresiones violentas, unas agresiones que en ocasiones se convierten en homicidios y que frecuentemente tienen como víctimas a mujeres cis y trans o personas de géneros no binarios. Es posible que esta intimidación nunca ocurra. No obstante, merece la pena intentar que suceda.

Todas las organizaciones no feministas adolecen de un tremendo exceso de representación masculina (eventualmente señoros o machirulos) en sus cuadros dirigentes. Esta es la condición que produce el verdadero borrado de las mujeres. Demasiadas mujeres que se definen como feministas radicales, aceptan doctrinas tránsfobas y se centran en luchar contra quienes apoyan la causa queer que, por otra parte, también pueden ser feministas radicales. Toda esta lucha a quien beneficia, sin duda, es a los agentes del patriarcado.

Lxs que no vivimos como el sistema patriarcal esperaría, hemos de exhibir más unión, empoderarnos y proyectar una imagen de fuerza, pero para ello tenemos que dejar atrás el individualismo exacerbado que ha sido predominante desde hace bastantes décadas. Debemos organizarnos mejor, al menos de un modo tan eficaz como el de aquellxs que se encuentran todos los fines de semana en sus diferentes templos. En torno a una entidad religiosa radicalmente diferente a las que conocemos, lo conseguiríamos y podríamos lograr que se formasen multitud de comunidades —autogestionadas y con fuertes relaciones de cuidados entre sus integrantes— de mujeres, personas de géneros no binarios y hombres.

Es indignante comprobar la cantidad de víctimas provocadas en el mundo por las violencias machistas, las agresiones racistas y las que van dirigidas a LGTBIQA+. Está en nuestra mano intentar construir un movimiento fuerte que pueda amedrentar en algún caso a quienes las ejercen o cometen.

1 Todas las veces que uso está categoría estoy hablando de una tendencia filosófica que subraya que la materia es la que produce la conciencia. Para otras acepciones del término usaré la palabra consumista.  https://es.wikipedia.org/wiki/Materialismo

2 Unas listas en las que se alternan hombres con mujeres que, en cualquier caso, podrían ser sustituidos o sustituidas por personas
intersexuales o trans, de géneros binarios o no binarios.

3 Al respecto Rita Segato en su texto de 2017 La guerra contra las mujeres sostiene que una función de los feminicidios en México es atemorizar y servir de ejemplo.

4 Como explican en esta web la permacultura es un “sistema de diseño agrícola y social que busca crear sistemas sostenibles y regenerativos que trabajen en armonía con la naturaleza”. A pesar de lo que pueda parecer por esta definición es muy diferente a la agricultura ecológica.  https://www.plataformatierra.es/innovacion/que-es-y-como-funciona-la-permacultura

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Pero, verdaderamente, ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 3/10

Los grandes y viejos cultos siempre han permanecido junto a reyes, nobles, generales, coroneles, dictadores varios, terratenientes, poderosos empresarios y políticos, incluso al lado de jefes de gobierno que consiguieron sus cargos gracias a la democracia representativa. En algunos momentos, estos fenómenos institucionalizados desarrollaron el gusto por la sangre, la tortura física y el sufrimiento, ya que a su modo de ver, provocaban una purificación de lxs fieles. Esta nueva congregación ha de oponerse a cualquier forma de mortificación del cuerpo humano (exceptuando las que por motivos estéticos o sanitarios decida provocarse cada unx), como por ejemplo los diferentes modos de autoflagelación, circuncisión ritual o la mutilación genital femenina —cruel intervención en el cuerpo de las niñas motivada por una tradición patriarcal—. También estará en contra de las mutilaciones genitales que se aplican a lxs bebés intersexuales. 

Además va a objetar ante la persistencia de los, cada vez menos frecuentes aunque todavía abundantes, matrimonios arreglados —especialmente aquellos que implican a menores de edad—, señalando que no es una tradición vinculada a ninguna religión o cultura. En realidad, constituye una práctica machista y que atenta contra los derechos humanos.

En Europa Occidental —seguramente también en otros sitios— es fácil escuchar frases del tipo “todas las religiones son negativas” o “solo buscan controlar a la gente”. Incluso se acusa, con ánimo de ofender, a determinados movimientos sociales de conformar una. Mientras, en importantes áreas de la Tierra, la mayoría de la población no puede imaginarse sin ser parte de una de ellas, un fenómeno relacionado con el sentimiento de pertenencia a un colectivo, con el hecho de formar parte de una entidad que es más importante que nuestra existencia y nuestros padecimientos.

Las encuestas detectan un porcentaje mayor de atexs, agnósticxs o no creyentes en la doctrina de ninguna iglesia entre quienes viven en sociedades individualizadas, disponen de un mayor poder adquisitivo y son originarias del Norte Global —proporción muy disminuida en EE. UU, o en Canadá y que apenas encontramos en Israel, Turquía, Kuwait o los países con alto IDH1 de la península arábiga—, mientras lxs que viven en el Sur, pareciera que necesitasen estar encuadradxs en una de las religiones grandes, viejas y erigidas sobre la subyugación de las mujeres.

Las organizaciones de carácter religioso influyen poderosamente en la vida cotidiana de sus fieles, lxs movilizan y colaboran en la elaboración de sus formas de entender la vida, en sus cosmovisiones. Son unos instrumentos que, al contemplarlos a nivel planetario, se revelan demasiado poderosos como para prescindir de ellos. Como explica Daniel Dennett en Romper el hechizo, en determinadas circunstancias, pueden resultar muy convenientes:

Ciertamente, la religión puede sacar a relucir lo mejor de una persona. No obstante, esta propiedad no es privativa de este fenómeno. Tener un hijo usualmente produce un maravilloso efecto de madurez en una persona. La guerra, como bien se sabe, brinda a la gente abundantes circunstancias para las cuales tiene que estar a la altura, como también ocurre con desastres naturales como las inundaciones y los huracanes. Pero para el trasiego diario, probablemente no haya nada tan efectivo como la religión: hace más humilde y paciente a la gente poderosa y con talentos, hace que la gente común y corriente se supere a sí misma, provee de un firme soporte a las muchas personas que necesitan desesperadamente de ayuda para mantenerse alejadas de la bebida, las drogas o el crimen. Personas que de otro modo estarían totalmente ensimismadas, o que serían superficiales, o toscas, o que simplemente se darían por vencidas con facilidad, con frecuencia son ennoblecidas por su religión, pues les da una perspectiva de la vida que las ayuda a tomar esas difíciles decisiones que todos estaríamos orgullosos de tomar.2

Resultaría muy beneficioso que la motivación, la fuerza y la firmeza en las propias convicciones que podemos ver en las manifestaciones religiosas tradicionales, se pudiesen apreciar también en una entidad que difunda el feminismo, el antirracismo, el anticolonialismo, el ecologismo, los derechos del colectivo LGTBIQA+ y que nadie puede ser nunca ilegal. 

El problema de las religiones es el contenido, no el continente. El debate sobre este tema se suele enfocar desde una óptica neoliberal e individualista. No hay nada reaccionario en construir una comunidad en torno a un lugar en el que encontrarse cada fin de semana. Lo negativo hasta ahora han sido los valores de esas comunidades.

Con este planteamiento que hago de una organización de carácter religioso, pero atea, agnóstica o no teísta —útil también para deístas y panteístas—, me gustaría colaborar en un cambio en la forma de entender la realidad. No solo para quienes han alcanzado un estatus en la sociedad que les permite vivir de forma aparentemente independiente, también para quienes lo hacen en entornos no individualistas, en pueblos o barrios con menor nivel de recursos económicos que la media y que necesitan ayudarse de manera importante unxs a otrxs para salir adelante.

En las últimas décadas, multitud de personas se han desentendido de las religiones pero hay gente que, incluso en el supuesto de que quisiera, no podría hacerlo, por razones psicológicas, sociológicas y económicas. Más allá del daño que históricamente causaron y del recelo que lógicamente provocan, hemos de reconocer que estamos tratando con fenómenos culturales que aportan un gran componente de cohesión social a la vida, al tiempo que se ocupan de calmar nuestra angustia ante la muerte.

La Iglesia Católica, las protestantes, las ortodoxas y las instituciones equivalentes en otras de las religiones patriarcales no funcionan de manera democrática y todavía gozan de demasiado poder.

Es momento de construir una nueva, la Congregación del Infinito, que sea diferente, con la esperanza de que se haga conocida, masiva y se convierta en una alternativa ante las tradicionales. Trataría además, de ofrecer una opción atea/agnóstica o no teísta, con vistas a acabar en un futuro con el oligopolio que tienen los viejos cultos. Cada uno de ellos es el mayoritario en determinados Estados, podríamos decir que se reparten el globo terráqueo.

El propósito de todo esto es que se formen nuevas comunidades de mujeres, personas de géneros no binarios y hombres, en las que haya fuertes interacciones centradas en los cuidados y existan diferentes maneras de comprender nuestra existencia, pero conseguirlo sin alejar a nadie de su entorno tradicional. No debemos actuar como lo que podría ser calificado como una secta destructora de la personalidad.

Con ella podríamos luchar contra la soledad, que tan problemática se vuelve a medida que nos hacemos más mayores y dependientes, así como dotar de un extra de sentido a multitud de vidas que lo puedan necesitar.

Pareciera que las religiones solo pudiesen conformar entidades caducas. Que a partir de la Ilustración fueron señaladas como formas de pensamiento equivocadas que deberían ser sustituidas por la ciencia. Pero como dice Marina Garcés en Nueva ilustración radical

Para la ilustración no se trata de establecer cuál es el saber más acertado sino cuál es la relación más acertada con cada una de las formas de la experiencia y el saber. La apuesta no consiste, por tanto, en sustituir a la religión por la ciencia y hacer de ella, como se dice a menudo, una nueva religión moderna. La ilustración no es el combate de la ciencia contra la religión o la razón contra la fe. Esta es una simplificación reduccionista que distorsiona lo que verdaderamente está en juego. Lo que la ilustración radical exige es poder ejercer la libertad de someter cualquier creencia a examen, venga de donde venga, la formule quien la formule, sin presupuestos ni argumentos de autoridad.3

Si propongo aquí una nueva organización de carácter religioso tampoco puede ser dogmática, sino que sus ideas y creencias tienen que estar abiertas a la duda y la discusión. No debe importarle si has tomado una opción atea, agnóstica o si, por el contrario, prefieres creer que la realidad fue creada por un dios que se desentiende de las criaturas que aparecieron en su creación (deísmo) o si piensas que la naturaleza —todo y todxs lxs seres vivxs— forma parte de un dios (panteísmo). 

Será una en la que no va a ser necesario tener fe en la existencia de ninguna entidad, como sí sucede en las teístas, que te obligan a asumir que hay un ser que está siempre contigo, pendiente de lo que haces y que cuando mueras te va a juzgar en consecuencia, otorgándote un premio o un castigo eternos. Hemos de levantar una que permitirá que mantengas unas creencias propias no teístas, en energías, en el alma o animistas. Incluso podrías tener un pensamiento budista. Por supuesto, puedes también no creer en nada.

Lxs teístas replicarán que asumir el no teísmo es ya un dogma. Justo al revés: el teísmo lo es. Quienes afirman algo (por ejemplo, que hay un dios que nos observa), y no quienes lo niegan, son lxs encargadxs de demostrarlo.

1 Índice de desarrollo humano. Indicador elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y que clasifica a los Estados según diferentes variables como el ingreso per capita, la esperanza de vida, la tasa de alfabetización, etc. Sin embargo, tampoco es un índice fiable, ya que en su elaboración no se incluyen datos señalizadores de igualdad de género ni de trato a minorías ni a migrantes.
2 Dennet, Daniel: Romper el hechizo. Buenos Aires:Katz editores, 2007.

3 Garcés, Marina: Nueva ilustración radical. Barcelona: Anagrama, 2017.

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Pero, verdaderamente, ¿era indispensble una organización de carácter religioso? 2/10

En determinados ámbitos del subcontinente europeo, las organizaciones de carácter religioso son consideradas unas estructuras del pasado. Sin embargo, en amplias zonas de La Tierra, todavía hoy son percibidas por la mayoría de la población como esenciales para la vida. En diferentes culturas, a la mayoría de la población no les resulta confiable alguien que no siga ninguna de ellas. Podemos construir una que apoye más el respeto y la tolerancia que las que sobradamente conocemos. Lxs integrantes de la sociedad de consumo tienden a comportarse de forma individual pero para practicar una religión suelen agruparse. Puedes hacerlo en soledad en la intimidad de tu hogar. Sin embargo, donde se vive realmente es en las celebraciones religiosas grupales. Participamos de manera insuficiente en colectivos, asociaciones, grupos de consumo, asambleas, cooperativas, sindicatos o partidos políticos —incluso si somos socixs, estamos sindicadxs o afiliadxs— mientras que, se veneran imágenes o símbolos de forma multitudinaria en celebraciones religiosas. Baste ver las procesiones católicas (soportadas por cofrades para cada determinada talla), el enjambre humano que se concentra en la aldea de El Rocío, en Almonte (Huelva, España), con motivo del traslado de cierta imagen sagrada, o las diversas muestras de fervor en diferentes religiones místicas y de las revelaciones que se producen a lo largo del globo terráqueo, tan llamativas que son mostradas por televisión. La mayor parte de las criaturas humanas solemos adquirir un mayor compromiso con nuestras instituciones religiosas que con cualquier otro tipo de organización.

Considero vieja cualquier religión cuyos relatos tengan más de quinientos años —como los tienen los de la cristiana, la musulmana, la judía, la hindú, la sij o la budista—, independientemente de que tenga fieles que se reúnan en sectas creadas en los siglos XIX, XX o XXI como, por ejemplo la conocida como Iglesia del Palmar de Troya1, que se constituyó a finales del siglo XX, pero en base a un relato que tiene casi dos mil años.

Siempre vemos a los mismos exteriorizando sus creencias y actuando en la vida pública. Las personas claramente antipatriarcales, antirracistas, ecologistas o que somos disidentes de orientación sexual o de género, hemos de aparentar más fuerza de la que mostramos hoy, estar unidas y aprender a defendernos porque vamos a ser atacadas por quienes llevan como estandarte valores que son machistas y conservadores. Y estoy convencido de que para ello es muy útil construir una nueva entidad de carácter religioso.

Necesitamos una estructura que nos organice a quienes creemos que el crecimiento económico infinito no existe, que no se puede favorecer a costa de la naturaleza y que el planeta tiene unos límites; a quienes tenemos como objetivo luchar contra la supremacía blanca, el machismo, la LGTBfobia y la xenofobia, a la vez que construimos una comunidad.

Las religiones nuevas, la mayor parte de las veces han sido negativas salvo excepciones como, la Wicca, ciertas afroamericanas que realmente no son tan nuevas, el pastafarismo2 y otras paródicas: el jedismo, la Iglesia Maradoniana, la Iglesia de la Eutanasia… Hechos de sobra conocidos respecto a varios cultos, como que la Iglesia de la Cienciología o el movimiento de Osho3 hayan mostrado una afición desmedida por el dinero; que hayan proliferado las sectas destructoras de la personalidad, entre ellas varias de las llamadas religiones ovni; que la Verdad Suprema quisiera provocar en 1995 una masacre en el metro de Tokio con gas sarín4; o que criminalmente hayan empujado a la muerte a sus integrantes, como los suicidios colectivos rituales en los casos del Templo del Pueblo5, Heaven’s Gate6 y Templo Solar7, no significan ni que los viejos sistemas religiosos que intentaron perpetuar la dominación de las mujeres sean las únicas dignas de ser seguidas, ni que debamos adoptar un laicismo individualista. El laicismo individualista se definiría como un comportamiento social en el que, si bien desde las instituciones son apoyadas diversas ceremonias públicas como procesiones o romerías, no hay interés ni en que se forme ninguna comunidad, ni en que seamos religiosxs y, si se da este último caso, es preferible que principalmente lo demostremos en nuestros templos o en la intimidad.

Los medios de comunicación de EE. UU. han mostrado hasta la saciedad la historia de la “Familia Manson”, en concreto de los asesinatos que cometieron8, dando a entender que nuevas formas de convivencia y nuevos cultos alternativos a los que siempre hemos profesado están abocados al desastre, a la violencia y al crimen.

Con estos ejemplos, es muy lógico desconfiar de cualquier iniciativa que pretenda establecer una nueva organización de carácter religioso. 

No me conducen ni el ánimo de lucro ni las ansias de poder, como a los ideólogos de tantas sectas. Más riqueza tampoco podría mejorar de manera significativa mi vida. Como mucho, cambiar de vivienda, darle más tiempo libre a mi marido o colocarme en mejor situación para pagar a quienes me cuidan. Ni restaurantes, ni viajes de vacaciones (donde mejor estoy es en casa con mi ordenador), ni mucho menos usar un yate o un jet privado, como ese selecto grupo de ricos que contamina con inmensas cantidades de CO2 y tanto daño provoca al mundo. 

Me motiva conseguir una mejor situación general para afrontar la crisis climática, el resto de amenazas ecológicas que debemos encarar, el descenso energético y en la obtención de materiales que nos espera, así como el deseo de profundizar en la unión de las trabajadoras que hizo posibles los Estados del Bienestar9 como el que se mantiene a duras penas en donde vivo. Sería indispensable que se mundializase una forma de redistribución equitativa de las rentas en los próximos lustros, en los que vamos a experimentar una importante disminución de ellas. Es perentorio que se extienda un modo de reasignación de recursos similar (aunque más eficaz) al que en la segunda mitad del siglo XX se dispuso para los territorios de Europa Occidental y del Norte como alternativa al sistema económico que regía en los que seguían regímenes leninistas, ya que los EE. UU. preferían que practicásemos esta redistribución a que nos acercásemos a una forma más igualitaria de repartición de la riqueza. Podemos prever que estos sistemas serán más necesarios a medida que los efectos del caos climático sean más patentes y tengamos acceso a menos energías y materiales. Una desafortunada coyuntura que en un principio tendrá como efecto que este tipo de configuraciones estatales sean —aún más— puestas en cuestión. Sin embargo, una situación de escasez que se prolongue en el tiempo, si se encara correctamente, también podría generalizarlas.

Si miramos con atención, comprobaremos que es frecuente que las masas actúen movidas por las religiones. Las historias en las que se basan las viejas están llenas de desigualdad entre hombres y mujeres, de misoginia y de discriminación hacia LGTBIQA+, de modo que si creamos una nueva no puede ser así.

Es cierto que numerosas iglesias cristianas occidentales reformadas liberales se han acercado a LGTBIQA+. Algunas tienen pastores abiertamente gays y la anglicana, la metodista, algunas baptistas o la Iglesia Protestante Unida de Francia, entre otras, pastoras abiertamente lesbianas. Incluso las hay que bendicen uniones de gays y de lesbianas o trans. En el caso francés, en Montpellier en 2021 la EPUdF bendijo un matrimonio entre dos pastoras. Pero también es cierto que otras (reformadas o no) han fomentado las denominadas terapias de conversión, en las que multitud de disidentes sexuales y de género han sido torturadxs. 

Igualmente, es un hecho conocido que numerosos grupos pertenecientes a diferentes antiguas confesiones se han aproximado a movimientos feministas. Aunque siempre lo van a hacer partiendo de relatos claramente misóginos, en los que se señala que las mujeres son seres imperfectos.

Hay por supuesto, iglesias y congregaciones progresistas, pero son una minoría. Puede que la gran mayoría se vaya modernizando. Sin embargo, no bastaría con eso. Necesitamos otra que construya cosmovisiones desde unas premisas que nazcan de unas sociedades no tan discriminatorias como las antiguas.

Aunque una nueva tampoco debería convertirse en otro “opio del pueblo”, como decía Marx, en una píldora que lo mantiene adormecido, en un bálsamo con el que calmar a las masas cuando sufren por las heridas que causa la injusticia, ante la cual evita que se rebelen.

De manera diferente a la de las religiones místicas y de las revelaciones, la finalidad sería formar una congregación emancipadora catalizadora de una unión ante la adversidad que ciertamente nos espera, potenciando las connotaciones de “comunidad”, “grupo” o “apoyo” que tiene la palabra religión y eliminando otras como “dogma” o “fe”.

1 La Iglesia Cristiana Palmariana de los Carmelitas de la Santa Faz en compañía de Jesús y María es una escisión de la Iglesia Católica en la que Clemente Domínguez (1946-2005) se autoproclamó Papa en 1978. Este antipapado fue heredado y actualmente recae en Josef Odermatt usando el nombre papal de Pedro III.

2 El pastafarismo o religión del Monstruo del Espagueti Volador, desarrollada en 2005 por Bobby Henderson como una protesta social ante la amenaza realizada por el Estado de Kansas, de incluir en las escuelas públicas, la hipótesis teológica del diseño inteligente como alternativa a la teoría de la evolución. Posteriormente adquirió bastante notoriedad gracias a su difusión por varios medios de comunicación. Ya está presente en varios países.

3 Artículo aparecido en eldiario.es

https://www.eldiario.es/cultura/sexo-drogas-religion-colonizo-estadounidense_1_2201397.html

4 Noticia aparecida en el diario La Vanguardia

https://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20190226/46692776938/verdad-suprema.html

5 Entrada sobre el Templo del Pueblo en Wikipedia.   

https://es.wikipedia.org/wiki/Templo_del_Pueblo_de_los_Discípulos_de_Cristo

6 Artículo aparecido en la revista Gq

https://www.revistagq.com/noticias/articulo/heavens-gate-secta-new-age-nike

7 Noticia en el diario 20minutos

https://www.20minutos.es/noticia/167881/0/secta/templo/solar

8  El 9 de agosto de 1969, integrantes del grupo articulado en torno a Charles Manson, actuando bajo sus instrucciones específicas, mataron a la entonces conocida actriz Sharon Tate y otras cuatro personas que se encontraban en su casa, así como de dos más al día siguiente. Entrada sobre la “Familia Manson” en Wikpedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Familia_Manson

9 Soy consciente de que el enriquecimiento de Europa a través de la colonización o el tráfico de esclavizadxs también propiciaron el establecimiento de estos sistemas. Sin embargo, estoy convencido de que aun en una situación de descenso energético y de recursos, todos los países podrían tener algo similar a los actuales Estados del Bienestar sin secuestrar y esclavizar personas ni explotar ningún territorio.

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Pero verdaderamente, ¿era indispensable una organización de carácter religioso? 1/10

Respondiendo a la pregunta, yo estimo que sí y a lo largo de toda la extensión del capítulo, me dedicaré a justificarlo.

Es patente que existen millones de atexs o agnósticxs repartidxs por todos los continentes, si bien es frecuente que se vean obligadxs a simular que son teístas o a esconder sus opiniones. Al no encontrarse semanalmente —como sí hace la gente religiosa—, su único modo de fomentar reuniones y asambleas lo constituyeron las asociaciones. Actualmente hay varias capaces de organizar encuentros a los que se pueden acercar simpatizantes que prefieran seguir fingiendo que son teístas pero que no practican. A modo de ejemplo citaré algunas de estas entidades.

La American Atheists fue fundada en EE. UU. en 1963 por Madalyn Murray O’Hair (1919-1995), tras ganar un juicio en el Tribunal Supremo contra el gobierno para suprimir   el rezo matutino en las escuelas. En palabras de Murray O’Hair se trata de «un movimiento nacional que defiende los derechos civiles de los no creyentes, trabaja por la separación de la Iglesia y el Estado, y se ocupa de los problemas derivados de las políticas públicas con relación a la Primera Enmienda”. La American Atheists siguió funcionando después de la truculenta muerte de su fundadora —en 1995 fue secuestrada y asesinada por un antiguo colaborador suyo1— y ha situado polémicas vallas publicitarias en el acceso por autopista a diferentes ciudades de Estados Unidos. Por ejemplo, las que pusieron en 2014 en el acceso a varias localidades enmarcadas en el llamado “Cinturón de la Biblia“ (Bible Belt), que presentaban a una niña que le pedía a Santa Claus no tener que ir a misa como regalo de navidad. En los años siguientes volvieron a recurrir a la imagen del viejo Papá Noel pidiendo no acudir a los servicios religiosos. El logo de American Atheists es un símbolo de creencia aceptado y aprobado por el Departamento de Asuntos de Veteranos Estadounidense para lápidas en cementerios.

Ya en el Estado español, Europa Laica fue fundada en 2001 y según sus propias palabras: “Es una asociación laicistaespañola que entiende por laicismo el establecimiento de las condiciones jurídicas, políticas y sociales idóneas para el desarrollo pleno de la libertad de conciencia, base de los Derechos Humanos. Defiende el pluralismo ideológico en pie de igualdad como regla fundamental del Estado de Derecho y el establecimiento de un marco jurídico adecuado y efectivo que lo garantice y lo proteja frente a toda interferencia de instituciones religiosas que implique ventajas o privilegios.”2 Critican el “nacionalcatolicismo persistente” de amplios sectores de la sociedad española. Forma parte de la Red Laicista Europea (RLE) y de la Asociación Internacional de Libre Pensamiento (IAFT) que promueve el laicismo y la libertad de conciencia en todo el mundo. Europa Laica es la mayoritaria en gran parte del Estado, pero en Cataluña y otros territorios mediterráneos lo es la Unión de ateos y librepensadores, una federación de asociaciones locales.

En este y en otros Estados europeos, las asociaciones laicas se han convertido en un polo de atracción para quienes exhiben tendencias islamófobas. Actualmente son un imán para quienes albergan y exhiben sentimientos que se enmarcan en el eurocentrismo. Eso hace más interesante plantear una alternativa diferente al laicismo tradicional, incluso aunque en Europa pareciese poco convincente. 

En diversos países de África, grupos humanistas como, Humanists Liberia, Humanists Malawi o Nigerian Humanist Association se encargan de difundir el librepensamiento.   Precisamente el presidente de esta última, Mubarak Bala, fue condenado por un tribunal del norte de Nigeria en 2022 a veinticuatro años de cárcel, por publicar contenido blasfemo en la red social Facebook. Un tribunal de apelaciones redujo la pena. Pasó 4 años en prisión y en agosto de 2024 fue liberado. Se marchó una temporada a Alemania. En múltiples tierras del continente estas entidades realizan destacables esfuerzos por proteger la libertad de pensamiento y el derecho a la apostasía. Encuentro los planteamientos humanistas demasiado antropocéntricos.

Atheist Centre es una organización fundada en un pueblo del distrito de Krishna, en el estado indio de Andhra Pradesh, en 1940, por un hombre conocido como Gora, que en realidad se llamaba Goparaju Ramachandra Rao (1902-1975). Sigue los preceptos de no violencia de Mahatma Gandhi (1869-1948) que, a pesar de ser un fervoroso hinduista, conocía el grupo y quedó impresionado con su trabajo. Atheist Centre ha destacado siempre en el trabajo social y ha organizado cenas y matrimonios para acabar con la intocabilidad y el sistema de castas. Organizaba, aunque sin una periodicidad establecida, el “Congreso Mundial de Ateos” para debatir los problemas del ser humano, las corrientes filosóficas y el ateísmo.

Nirmukta —una palabra del sánscrito que significa algo así como “liberada”— es otra entidad india fundada en 2008 y que promueve la ciencia, el racionalismo, la libertad de pensamiento, el humanismo y lucha contra la superstición. Es bastante activa en todo el país y tiene sedes en las principales ciudades. Apoya los movimientos feministas y de lucha por los derechos LGTBIQA+ en India.

En India también encontramos la Federation of Indian Rationalist  Associations (FIRA) y, como explican en su página web: “Como un organismo superior aglutinador de organizaciones racionalistas, está comprometida con el desarrollo del humanismo y la visión científica en India, interesada en promover la tolerancia, el pensamiento crítico, los derechos de las mujeres, la secularización, la libertad de expresión y la lucha contra el sistema de castas del hinduismo y su violencia (especialmente hacia lxs Dalit3), la superstición, las pseudociencias y el matrimonio infantil”4.

La Asociación Brasileña de Ateos y Agnósticos (ATEA)5 fue fundada en Sao Paulo en 2008 y sus campañas de publicidad en autobuses en diversas ciudades, al estilo de las efectuadas en otros países, fueron boicoteadas por las asociaciones de transportistas en todos los casos. En México funciona la Asociación de Ateos y Librepensadores Mexicanos. En el resto de Latinoamérica encontramos otras organizaciones como la Asociación Civil de Ateos en Argentina (ArgAtea), Asociación Peruana de Ateos (APERAT) o la Asociación de Ateos de Bogotá, entre otras, aunque esta sea una palabra que tradicionalmente ha generado rechazo y descalificaciones por parte de muchxs ciudadanxs. No obstante algo está cambiando: por ejemplo, en México en los últimos diez años creció hasta más de doble el número de personas que declaraba en el censo no tener religión.

A nivel mundial encontramos la Liga Internacional de No-Religiosos y Ateos, fundada en Berlín en 1976, la Alianza Atea Internacional, cuyas asociaciones son en su mayoría de EE. UU., y la ya citada Asociación Internacional de Librepensadores.

Cada 22 de agosto se celebra el Día de la Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia Basados en la Religión, establecido por la ONU en 2019 a petición de grupos  cristianos de Polonia, pero que también nos sirve para recordar a esas pobres mujeres acusadas de brujería y demás herejes que, como Giordano Bruno o Miguel Servet, fueron asesinadxs en la hoguera por razones religiosas.

1 Existe una película de 2017 contando este horrible crimen llamada The Most Hated Woman in America (La mujer más odiada de EE.UU.) de Tommy O’Haver.

2 Texto alojado en su propia página: https://laicismo.org/quienes-somos

3  Dalit es alguien de la clase mas baja en India, a quienes aquellas personas que pertenecían a las cuatro principales castas tenían prohibido tocar. Antes eran conocidas como intocables pero hoy este término se considera ofensivo.

4 Traducción de parte de la sección About de su sitio web https://fira.org.in/about-fira/

5 Publica en la web https://atea.com.br/ interesantes textos que pueden ser traducidos al castellano

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¿Cómo nos hemos organizado históricamente? ¿Qué está sucediendo en los últimos siglos? 9/9

Como título del capítulo se señalan dos preguntas. En su respuesta no se puede obviar que históricamente nos hemos organizado a partir, además de los teísmos y del sistema patriarcal, de la colonización europea del mundo y del racismo. Este último siempre ha existido, pero se institucionalizó alrededor del siglo XV, cuando las potencias europeas extendieron sus tentáculos por todo el globo terráqueo. Tales actitudes llevaron a la gente blanca a despreciar a aquellas que no lo eran demasiado (considerando que eran sub-humanas pero tenían alma) y a esclavizar a las más oscuras (a las que ya no veían como humanas en absoluto). Como secuelas de estos fenómenos, nos quedan hoy el racismo —especialmente las secuelas de la posesión y de la trata de africanxs negrxs esclavizadxs que se realizó principalmente a través del Océano Atlántico— y la colonialidad, consecuencia de los siglos de expansión europea y saqueo de diversas tierras. A esto hay que añadir el neocolonialismo económico actual, que a menudo potencia los procesos extractivos en el Sur global con beneficio para empresas radicadas en el Norte.

Angela Davis, gran exponente del feminismo antirracista, analiza durante toda su trayectoria el racismo en EE. UU. y la evolución de la lucha contra él. En ¿Son obsoletas las prisiones? exponecómo, tras la emancipación, el fin del régimen de las leyes de Jim Crow1 y la lucha por los derechos civiles, el sector blanco y conservador de ese país se las arregló para llenarlo de cárceles y recluir en ellas a la población afroamericana. Esto empezó a suceder en la últimas décadas del siglo XX y se ha intensificado en el XXI. Escribe :

Aunque el gobierno, las corporaciones y los medios de comunicación dominantes tratan de representar al racismo como una aberración desafortunada del pasado que ha sido relegada al cementerio de la historia estadounidense, este sistema sigue influenciando profundamente las estructuras, las actitudes y los comportamientos contemporáneos. No obstante, cualquiera que se atreviera a promover la reintroducción de la esclavitud, la organización de bandas de linchadores o el restablecimiento de la segregación legal sería desestimado sumariamente. Pero deberíamos recordar que lxs ancestrxs de muchxs de lxs más ardientes liberales de hoy no podrían haber imaginado la vida sin esclavitud, la vida sin linchamientos, o la vida sin segregación. La Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia que se reunió en Durban en 2001 divulgó la inmensidad de la tarea global para eliminar el racismo. Hay muchos desacuerdos respecto de qué es racismo y cuáles son las estrategias más efectivas para eliminarlo. Sin embargo, y especialmente con la caída del régimen de apartheid en Sudáfrica, existe un consenso global sobre el hecho de que el racismo no debe definir el futuro del planeta.2

Frente a la persistencia del racismo entre las actitudes habituales del siglo XXI, hemos de crear nuevas estructuras que sean capaces de impulsar el antirracismo de una forma cotidiana, que lo inscriban como una premisa más en las realidades de los pueblos.

El hecho de que la relación entre el racismo y el colonialismo se perciba como innegable, es un logro de las últimas décadas. También lo es que haya mejorado la situación respecto a la de hace cincuenta años, para muchas personas racializadas en los países centrales del capitalismo. Y esto ha generado una fuerte reacción. Eso aseguró Angela Davis en una conferencia en los suburbios del sur de París en septiembre de 2024.

Aníbal Quijano (1930-2018) desarrolla la Teoría de la Colonialidad del Poder en la que distingue el proceso colonial histórico de la colonialidad que comenzó cuando los países ya independientes se incorporaron a un mercado capitalista dominado por el eurocentrismo y se mantiene hasta hoy. 

María Lugones (1944-2020) analiza el fenómeno desde la intersección de raza, clase, género y sexualidad. Sostiene que la colonización impuso una dualidad binarista y heteronormativa que no existía previamente en todos los territorios colonizados y que se refleja en una colonialidad actual que consigue subyugar y controlar a mujeres e identidades de género no conformes.

Ochy Curiel (1963) en su artículo, ya de 2009, Hacia la construcción de un feminismo descolonizado explicaba qué significa la descolonización para los feminismos:

Desde el feminismo la descolonización implica no solo reconocer la dominación histórica económica, política y cultural de Europa sobre los pueblos de América, Asia y África sino las secuelas de estos procesos: las dependencias múltiples del Sur frente a procesos culturales y políticos que han sido producto del capitalismo, la modernidad occidental y la colonización europea, así como los efectos de la racialización y (hetero) sexualización de las relaciones sociales, la legitimación del pensamiento único, la naturalización y la institucionalización de muchas de las prácticas políticas de nuestros movimientos sociales. Entendemos que estas dependencias se actualizan en nuestra subordinación frente a las políticas de desarrollo y las lógicas colonialistas de la cooperación internacional.3

Cuando las potencias europeas (y más tarde los EE. UU.) ocuparon tierras de Abya Yala4, África, Asia y Oceanía, impusieron también sus lenguas —minusvalorando las que allí se hablaban— y su moralismo sexual cristiano, despreciando las tradiciones y creencias locales. Generaron un sentimiento de inferioridad que incluso se mantiene hoy en día tras las independencias.

La religión cristiana en sus diferentes variantes y nuestras costumbres (como celebrar la Navidad, hábilmente situada, ya en el siglo IV, unos días después del solsticio de diciembre) se fueron expandiendo con los procesos de colonización.

El colonialismo no ha terminado. En tierras como Guayana Francesa, Gibraltar, Sahara Occidental o el Estado palestino; en multitud de islas como Groenlandia, Guam, Polinesia francesa, las Vírgenes de los Estados Unidos, las Caimán, las Malvinas/Falkland o Kanaky5, entre otras, y enclaves militares como la base de la Bahía de Guantánamo o la de Diego García, siguen dependiendo de una metrópolis lejana. En los países periféricos que hace décadas (más de un siglo en los de Abya Yala) que son independientes, este fenómeno se articula en base al expolio que realizan diversas compañías radicadas en los centrales (incluyendo a China, Singapur, Corea del Sur, Japón, Australia y Nueva Zelanda en ese concepto) y de los Programas de Ajuste Estructural como requisito obligatorio para refinanciar la deuda externa. El neocolonialismo también incluye la inversión extranjera condicionada, la presión diplomática o la imposición de modelos económicos. Las actuales relaciones entre las habitantes de los diferentes países son reflejo de una colonialidad reforzada por el imperialismo cultural y del neocolonialismo económico. Este es el punto de partida desde el que se debería analizar cualquier fenómeno internacional. Por ejemplo, la migración de las personas hacia Europa, que en la actualidad —después de seguir explotando y extrayendo recursos mediante sus empresas de las antiguas colonias tras una presunta descolonización— se erige como una de las zonas privilegiadas en esta realidad a la que nos enfrentamos, cada día más parecida a una distopía del cine de Hollywood. Tenemos que reconducirla, aunque nos enfrentemos a un futuro marcado por los efectos del caos climático, del traspaso de los límites planetarios y de la crisis energética y de materiales. Para lograrlo hemos de descolonizar las mentes. Pero no solo las de lxs habitantes del Sur global, también las del Norte. Es necesario que en Europa nos enfrentemos a nuestra historia colonial y cambiemos nuestra mentalidad desechando la supremacía blanca.

1 Leyes segregacionistas abolidas tras el movimiento por los derechos civiles, promulgadas años después de la abolición de la esclavitud, que fomentaron la llegada de una época caracterizada por el apartheid y los linchamientos racistas. Jim Crow era un personaje en un espectáculo caricaturesco, pero, ya en el siglo XIX, pasó a convertirse en una expresión peyorativa que significaba afroestadounidense.

2 Davis, Angela: ¿Son obsoletas las prisiones?, Córdoba (Argentina): Bocavulvaria Ediciones, 2017.

3 Curiel, Ochy: Hacia la construcción de un feminismo descolonizado en Aproximaciones críticas a las prácticas teórico-políticas del feminismo latinoamericano. Buenos Aires: En la frontera, 2010.

4 Nombre que el pueblo guna, situado entre las actuales Panamá y Colombia, usó para designar al continente americano antes de la llegada de los colonizadores de Europa.

5 Conocida en Francia como Nouvelle-Calédonie y en nuestros mapas como Nueva Caledonia.

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¿Cómo nos hemos organizado históricamente? ¿Qué está sucediendo en los últimos siglos? 8/9

Taslima Nasrin, nacida en 1962 en Bangladés, ha publicado varios textos pero la mayoría de sus obras están prohibidas en su país, del que se exilió tras vivir arrestada en su domicilio a finales del siglo XX, residiendo después en varias localidades de Europa y Norteamérica. Intentó establecerse en el Estado de Bengala Occidental en India, pero en 2008 el gobierno de ese país le pidió que por problemas de seguridad lo abandonara. Actualmente está afincada en Nueva Delhi, India. Trabajó como ginecóloga, aunque se ha dedicado más a escribir y ha denunciado en numerosas ocasiones el maltrato que han recibido siempre las mujeres por parte de los diferentes sistemas religiosos, un hecho que afecta a miles de millones de personas y que ha de cambiar, por lo menos lo haría con la que aquí se propone. Según ella el conflicto ideológico entre el islam y las demás religiones no es tal, sino que realmente es una batalla universal entre los sectores fundamentalistas y la laicidad. Según declaró al medio indio The Federal: “prácticamente no hay diferencia entre un fundamentalista judío, cristiano, musulmán o hindú”.

Ibtissame “Betty” Lachgar nació en 1975 en Marruecos. Es atea, feminista, activista de los derechos humanos y defensora de LGTBIQA+. En 2009 cofundó el movimiento MALI (Movimiento Alternativo por las Libertades Individuales) para en sus propias palabras: “romper los tabúes, luchar por todas las libertades individuales, la igualdad entre las mujeres y los hombres, además de los derechos sexuales y reproductivos, tales como la libertad sexual, los derechos LGBTI e, incluso, el derecho al aborto; así como el fundamentalismo religioso y las discriminaciones”. Forma parte de las pocas activistas marroquíes que se atreven a asumir públicamente su ateísmo. En verano de 2025 fue detenida por ofender a Dios con un mensaje en su camiseta con el eslogan “Alá es lesbiana” que publicó en sus redes sociales. En septiembre se efectuó el juicio y fue condenada a dos años y medio de prisión. En mayo de 2026 sigue en prisión y su salud se está deteriorando, ya que padece un cáncer óseo y recibe un tratamiento, pero no el adecuado.

Taslima Nasrin, y Betty Lachgar son acusadas regularmente de ser islamófobas. Es posible que a veces caigan en ello, si bien el hecho de que se trate de mujeres educadas en sociedades islámicas convierte su situación en algo muy diferente a las circunstancias de alguien que ha crecido por ejemplo, en culturas como la cristiana o hinduista, que frecuentemente exhibe —sin disimulo, a veces sin reconocerla— su islamofobia. Considero que las críticas a cualquier religión son diferentes cuando has sido educadx en ella. No debemos juzgar con el mismo rasero un islamófobo sueco hablando de lo mucho que oprime el islam a las mujeres, o a una funcionaria del gobierno francés que prohibe el uso del hijab en las escuelas públicas en pos del laicismo mas absoluto, que a Nasrin o a Lachgar. Siguiendo ese razonamiento, es posible que este texto ataque en repetidas ocasiones al cristianismo y podrá ser acusado de ateo o de ir en contra de las viejas religiones patriarcales sin embargo, sería ridículo que se lo descalificase como anticristiano, porque el Estado en el que he crecido, vivo y escribo está marcado en su cultura por la religión católica, que se profesa en aplastante mayoría.

La mayoría de lxs autorxs y activistas aquí detalladxs son occidentales y han seguido el camino de la libertad religiosa y el descreimiento que ganaron en la Europa del siglo XVIII, tras dos siglos en los que las diferentes sectas del cristianismo se enzarzaron en sangrientas guerras religiosas entre ellas, fuentes de innumerables sufrimientos que impulsaron a mucha gente a concluir que se estaría mejor sin religión. Quienes, gracias al estudio de sus obras, hayan adquirido amplios conocimientos sobre ellxs podrían juzgar (con razón), que estas últimas páginas son una revisión muy simplista de sus doctrinas filosóficas o de sus escritos. Pero solo he tratado de exponer que los pilares que sustentaban las religiones teístas han sido puestos en cuestión en los últimos siglos.

En esta lista no se podía incluir a Charles Darwin (1809-1882) puesto que, a pesar de que su teoría de la evolución apoyada en la selección natural ayudó a desmontar el Creacionismo, lo cierto es que no cuestionó abiertamente en ningún texto la existencia del ser supremo. Apenas en una carta privada confesó, después de elaborar la Teoría de la Evolución, que no creía ya en “la Biblia como revelación divina y por lo tanto en Jesucristo como el hijo de Dios”. Ni siquiera en la autobiografía que escribe pocos años antes de morir y que se publica de manera póstuma se atreve a declararse ateo, agnóstico, deísta o pante©ísta. ¿Y quién sabe si alguien eliminó algo?

El hecho de que la mayoría de las personas que menciono sean occidentales no significa que el ateísmo sea un desarrollo occidental. Ni mucho menos. Cuando aquí nadie podía admitir que no creía en la existencia de ningún dios, en otros lugares sí que era posible. En India, Estado que sufre episodios de violencia por los choques entre partidarios de las múltiples creencias y supersticiones, coexisten desde hace varios siglos religiones como la hinduista, el islam —frecuentemente perseguido en violentos brotes de islamofobia nacionalista—, la sij, el budismo, la jainista o el zoroastrismo, entre otras, y existieron tradicionalmente filosofías ateas como la chárvaka. La filosofía chárvaka de materialismo indio fue muy crítica con la religión hinduista. Los textos ateos eran destruidos por integristas del hinduismo, así que no se conservan los de la filosofía chárvaka. Dentro de la hegemónica religión en India, las antiguas escuelas samkhya —que empezó siendo una escuela filosófica atea y luego fue deísta— y mimamsa no aceptaban que hubiera varios dioses que se comportasen según el modelo teísta. 

El jainismo es una religión no teísta seguida por alrededor de cuatro millones de fieles que sí cree en el karma, pero no reconoce la autoridad de los textos sagrados del hinduismo. Tampoco cree en los dioses del panteón hindú ni en otro dios creador. Sostiene que el universo, que es el resultado de las leyes de la naturaleza, está lleno de vida y que todos los seres poseen un alma más o menos compleja. La ahimsa es una doctrina que también aparece en el budismo y en el hinduismo, pero especialmente entre jainas. Se trata de un precepto filosófico que aboga por la no violencia y el respeto a todas las formas de vida, sobre todo las animales. A raíz de estos pensamientos es muy popular en este sector de la población la dieta vegetariana. Quienes practican el jainismo, con sus creencias y llevando una vida guiada por la no violencia, en la que observan el ayuno y la mortificación del cuerpo, esperan detener la rueda de las sucesivas reencarnaciones y pasar al nirvana, un estado de liberación del sufrimiento.

Además en China, Japón, Asia sudoriental y Corea casi siempre han podido expresar su opinión individuxs ateos o no teístas.

Ciertamente, el ateísmo no es un desarrollo exclusivamente occidental. Sin embargo, la noción de laicismo tal y como la conocemos ahora, sí que es de origen europeo y es necesario tomar precauciones al trabajar con ella, pues a veces tiende a apuntalar un eurocentrismo que cada día es más problemático para la convivencia de los diversos pueblos.

1 Frase extraída de un artículo en el medio indio The Federal  https://thefederal.com/states/south/karnataka/taslima-nasreen-likens-hijab-to-chastity-belt-of-the-dark-ages/

2 Noticia sobre la subasta en 2015 de dicha carta privada en El Paíshttps://elpais.com/elpais/2015/09/08/ciencia/1441706579_830162.html

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¿Cómo nos hemos organizado históricamente? ¿Qué está sucediendo en los últimos siglos? 7/9

Doreen Valiente (1922-1999) fue una londinense que no creía en un dios, sino en una diosa. Tomó ese apellido de su segundo marido —norma patriarcal en numerosos Estados, mientras que solo costumbre en otros—, un exiliado republicano español. Suma sacerdotisa del aquelarre de Gerard Gardner (1884-1964), colabora junto a él en la creación de los rituales de la Wicca, una religión no teísta que se basa en los hechizos y en la naturaleza. Publica libros esenciales como Natural Magic (Magia natural), Witchcraft for Tomorrow (Brujería del mañana) o el de de poemas The Charge of the Goddess (La carga de la diosa).

Lounès Matoub (1956-1998) fue un cantautor que nació en Cabilia, país dentro de Argelia habitado por el pueblo amazigh que se encuentra también en varios Estados del norte de África. Su idioma es el tamazight y fue el que usó para escribir canciones de gran éxito, ya que apenas hablaba árabe. Fue un gran defensor de la laicidad y de la causa del pueblo amazigh, algo que le enfrentó tanto con el gobierno, como con las guerrillas islamistas que combatían contra él. En 1988 un policía le dispara y se recupera tras una larga convalecencia. En 1994 le secuestran y le condena a muerte un supuesto tribunal islámico organizado por un grupo terrorista. Finalmente es asesinado por el GIA (Grupo Islámico de Salvación) cuatro años después.

Ngūgī wa Thiong’o (1938-2025), desde Kenia, acusa a los europeos de imponer sus propias lenguas desde la llegada de los misioneros que enseñaban pasajes de La Biblia. Aunque es cierto que también usaron para ese propósito las lenguas originarias (desde bien pronto existen ejemplares traducidos a esas lenguas), convencieron a sus hablantes de que eran dialectos, unos instrumentos incorrectos para expresarse y herramientas inadecuadas para la literatura. Frantz Fanon había destacado el hecho de que era obligatorio en las escuelas aprender la lengua del colonizador. Ya en 1985 wa Thiong’o en su clásico Descolonizar la mente señala que los colonizadores, al añadir las supersticiones cristianas a la cultura originaria, acabaron consiguiendo que la mayoría de la población colonizada fuese más sensible al conjunto de ellas. En este fragmento subraya la importancia de la novela como instrumento modelador de la realidad:

Las pretensiones imperialistas de liberar a África de las supersticiones, de la ignorancia y del terror a la naturaleza a menudo tuvieron como resultado un aumento de la ignorancia de los africanos, multiplicando sus supersticiones y acrecentando su miedo al amo que blandía el látigo y el fusil. Un africano, y particularmente uno que hubiera pasado por la escuela colonial, se remitiría seguramente antes a la Biblia, con sus explicaciones fantásticas sobre el origen del universo, sus revelaciones divinas sobre la “segunda venida” y sus aterradoras imágenes del infierno y de la condenación eterna para quienes pecaran contra el orden imperialista, que a las novelas, con sus cuidadosos análisis de las motivaciones de la acción y los personajes, y su presuposición general de que el mundo puede entenderse, o al menos analizarse, mediante la observación de los patrones de comportamiento de los individuos, o de los modelos cambiantes de las relaciones humanas entre grupos e individuos.1

Gayatri Chakravorty Spivak (1942) es una teórica de la literatura y filósofa india conocida por sus pensamientos anti/decoloniales y su revisión feminista de los escritos de Freud y Marx. Ha sido acusada de atea en numerosas ocasiones y nunca se ha molestado en decir que no lo sea. Reflexiona sobre la subalternidad frente a la hegemonía en su ensayo ¿Puede hablar el subalterno? que fue publicado en 1988. Según ella la clase, el origen étnico y el género nos pueden conferir una situación de subalternidad en la que podemos hablar, pero no se nos va a escuchar. Este concepto servirá como antecedente para la Teoría de la Interseccionalidad elaborada por la abogada y académica Kimberlé Creenshaw (1959), que comenzó en 1989 señalando el género y la raza como factores que interactúan fomentando una doble discriminación. Posteriormente la profesora de sociología Patricia Hill Collins (1948) amplía un concepto en el que existen varios ejes (he encontrado diagramas recientes diagramas con alrededor de catorce), en cada uno de los cuales estarás ubicadx en el lado del privilegio o en el de quien sufre la opresión2.

El siglo XX había constituido un periodo complejo. A raíz de la Revolución Rusa —pero sobre todo después de la victoria aliada en la II Guerra Mundial, de la formación de un bloque partidario de la URSS y de la exportación de su modelo— en la mayoría de los países en los cuales se instalaron regímenes totalitarios de inspiración leninista, se favoreció un ateísmo de Estado en el que las religiones a veces eran muy perseguidas. Se consideraban una superestructura irracional típica de las sociedades capitalistas. Realmente este ateísmo forzado eliminaba —en ese momento de mediados del siglo pasado— las tradiciones de esos territorios (ahora han recuperado su fuerza). Unas tradiciones opresoras en muchos casos. En su última década, con el desmoronamiento de la Unión Soviética en 1991 —a la que habían precedido en su caída muchas dictaduras que la apoyaban—, las viejas religiones cobraron una fuerza mayor que la que tenían a principios de la centuria. Esta recuperación del vigor en los sectores más integristas es el principal factor que conduce a los atentados con un pretexto religioso de los inicios del XXI. 

Es hora de intentar construir una nueva organización con ese carácter no teísta y preocupada por la redistribución de la riqueza, pero que promoviendo la convivencia, no sea dogmática y no induzca a las personas a cometer actos de violencia contra nadie, al tiempo que fomente el respeto a una naturaleza, que no está ahí para que la explotemos y de la que nunca  fuimos el centro.

Desde hace ya tiempo quienes se dedican a la astronomía parecen lxs más confiables y certerxs a la hora de argumentar sobre la existencia o no de Dios, ya que empiezan a conocer cómo funciona el universo. Es el caso de Margherita Hack (1922-2013), astrónoma que se declaraba “atea, feminista y vegetariana en una Italia católica, machista y carnívora”. Sobre la necesidad de creer en dioses escribió en su obra Mi infinito. Dios, la vida y el universo: reflexiones de una científica atea. También sobre la incomprensión hacia la fe de lxs que no la tenemos.En ella leemos:

Quienes no aceptan la fe y, por tanto, no aceptan la «mediación» del misterio de la vida por parte de ninguna casta, estiman que creer en Dios es un modo infantil de explicar todo aquello a lo que la ciencia no puede dar respuesta, y nace de la necesidad de tener un apoyo, una guía, alguien que nos explique cual es el sentido de la existencia. Como prueba del infantilismo del creyente se recuerda que lo «divino» en la vida de los hombres se ha ido atenuando con el aumento del conocimiento, con el progreso de la ciencia y de la comprensión de los fenómenos.3

Aquellxs que han estudiado a fondo la astrofísica suelen tener convicciones ateas, o al menos no teístas. Ateo se confesó Stephen Hawking (1942-2018) quien tras escribir en El gran diseño declaró:

En el pasado, antes de que entendiéramos la ciencia, era lógico creer que Dios creó el Universo. Pero ahora la ciencia ofrece una explicación más convincente. Lo que quise decir cuando dije que conoceríamos ‘la mente de Dios’ era que comprenderíamos todo lo que Dios sería capaz de comprender si acaso existiera. Pero no hay ningún Dios. Soy ateo. La religión cree en los milagros, pero estos no son compatibles con la ciencia.4

En los primeros años del siglo XXI podemos encontrar a un grupo de autorxs que desarrollan sus escritos basándose en el convencimiento de que Dios no existe. Es el   entonces llamado “Nuevo Ateísmo”, con figuras como Cristopher Hitchens (1949-2011), Richard Dawkins (1941), Sam Harris (1967), Daniel C. Dennett (1942-2024), Victor J. Stenger (1935-2014), y Greta Christina (1969), esta última también bloguera y abiertamente lesbiana. Como escritorxs, consiguieron muy buenas ventas exhibiendo una marcada percepción de los peligros de la religión tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, 11 de marzo de 2004 en Madrid y 7 de julio de 2005 en Londres, atentados a los que seguirían otros y no solo en occidente, en una onda de destrucción que se extendió por todo el planeta.

Sikivu Hutchinson (1969) desde una óptica antirracista, critica los textos producidos por este movimiento del “Nuevo Ateísmo”. Considera que tienen una concepción estrecha de la ciencia y que ignora la justicia social. En 2010 fundó el Black Skeptics Group como una especie de santuario donde se pudiesen encontrar personas negras. Hutchinson opina en una entrevista que en cómo se enfoca la increencia hay una clara diferencia de género.

Mientras que a los hombres negros no creyentes se les da más margen de maniobra para ser herejes o simplemente “desaparecidos en combate” de la iglesia, las mujeres negras que profesan abiertamente puntos de vista no teístas se consideran especialmente traidoras, habiendo abandonado su papel principal como proveedoras de tradición cultural o religiosa.5

1 Ngūgī wa Thiongo: Descolonizar la mente, Barcelona: Penguin Random House, 2015.

2 Un ejemplo de Diagrama de la Interseccionalidad se muestra en esta web https://www.pnitas.es/interseccionalidad-feminismo-interseccional/

3 Margherita Hack Mi infinito. Dios, la vida y el universo: reflexiones de una científica atea. Barcelona: RBA, 2012. 

4 Entrevista realizada a Stephen Hawking por el diario El Mundo en 2014. https://www.elmundo.es/ciencia/2014/09/21/541dbc12ca474104078b4577.html


5 Palabras extraídas de su entrevista de 2011 para el blog Echoes of CommonSense http://echoesofcommonsense.wordpress.com/2011/03/06/moral-combat-interview-with-dr-sikivu-hutchinson/

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¿Cómo nos hemos organizado históricamente? ¿Qué está sucediendo en los últimos siglos? 6/9

Virginia Bolten (1876-1969) fue militante, anarquista, sindicalista y feminista. En 1899 dirigió la edición de la ciudad argentina de Rosario de La Voz de la Mujer, un periódico anarco-feminista que salió en 1896 y 1897 en Buenos Aires, cuyo lema era era “ni Dios, ni patrón, ni marido”, o sea que criticaba el cristianismo, defendía la causa obrera y el amor libre frente al matrimonio. Virginia participó en diversas acciones en Rosario y en otros núcleos urbanos de Argentina. Era detenida frecuentemente por la policía. Durante una de sus detenciones fingió ser uruguaya y fue deportada al país vecino. Allí colaboró asiduamente con la publicación La acción obrera. Años después se apartó de la primera línea, si bien continuó ligada al movimiento anarquista. Escribía desde Montevideo en 1908:

Un Dios al que le toman la sangre todos los días en diferentes partes del mundo; un Dios que se traga y se digiere nos da una pobre idea de su potencia; un Dios que murió por redimir el mundo, y que está sin redimir a pesar de 19 siglos de muerte anual, su omnipotencia nos resulta impotencia; su poderío debilidad, porque sólo reina en cerebros débiles y enfermos, su justicia el colmo de la injusticia; su fuerza es degeneración porque sólo le agrada lo bestial y muestra repugnancia por lo natural permitiendo los conventos y castigando a las madres y a los hijos hasta la cuarta generación, por un pecado que no le es. En resumen para tener un Dios cruel, infame y vengativo, que sólo se ocupa de nosotros para el mal, preferimos pasarnos sin él.1

Bertrand Rusell (1872-1970), filósofo y matemático británico que en su vejez protestó contra la Guerra de Vietnam y las armas nucleares, publicó varios textos en los que proclamaba su ateísmo. En uno de ellos ¿Por qué no soy cristiano? escribe:

En este mundo, podemos ahora comenzar a entender un poco las cosas y a dominarlas un poco con ayuda de la ciencia, que se ha abierto paso frente a la religión cristiana, frente a las iglesias, y frente a la oposición de todos los antiguos preceptos. La ciencia puede ayudarnos a librarnos de ese miedo cobarde en el cual la humanidad ha vivido durante tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos a no buscar ayudas imaginarias, a no inventar aliados celestiales, sino más bien a hacer con nuestros esfuerzos que este mundo sea un lugar habitable, en lugar de ser lo que han hecho de él las iglesias en todos estos siglos.2

En 1950 le conceden el Premio Nobel de Literatura. Bertrand Rusell —que era un rico aristócrata— se convirtió en un decidido anticomunista tras viajar a la Unión Soviética y comprobar (como Emma Goldman) en qué había quedado la Revolución de Octubre. 

Igual de anticomunista fue siempre Ayn Rand (1905-1982). Exiliada a EE. UU. desde la URSS, trabaja en Hollywood, publica en su país de acogida varias novelas, una serie de ensayos en los que alaba las virtudes del individualismo y una importante obra filosófica. Su figura de intelectual atea escandalizaba, periódicamente a través de la televisión, a la biempensante sociedad estadounidense de finales del siglo XX.

Frantz Fanon (1925-1961), nacido en Martinica, denunció el colonialismo y el racismo con el que operaban los gobiernos europeos, que colonizaban las mentes y, aunque consiguieron incluso que algunos de quienes eran colonizados se convirtiesen en soldados y se jugasen la vida por ellos —como hizo el propio Fanon en la II Guerra Mundial—, después ocultaban su presencia en los desfiles de los ejércitos vencedores3. Tras finalizar la guerra y un breve regreso a su patria, estudia medicina en la Francia metropolitana. Es destinado a un hospital en Argelia y al estallar la guerra se une al Frente de Liberación Nacional. Fanon representa al gobierno provisional argelino en diversas conferencias alrededor de África. Las naciones europeas pretendían seguir controlando sus imperios coloniales pero las tierras ocupadas habían cambiado demasiado.

Escribe en Túnez en Los condenados de la tierra (obra póstuma, publicada en 1961):

Pero los comunicados triunfantes de las misiones, informan realmente acerca de la importancia de los fermentos de enajenación introducidos en el seno del pueblo colonizado. Hablo de la religión cristiana y nadie tiene derecho a sorprenderse. La Iglesia en las colonias es una iglesia de blancos, una Iglesia de extranjeros. No llama al hombre colonizado al camino de Dios sino al camino del Blanco, del amo, del opresor. Y, como se sabe, en esta historia son muchos los llamados y pocos los elegidos.4

Ya antes del inicio de los procesos de descolonización, las diversas iglesias cristianas cambiaron su personal y se constituyeron nuevas congregaciones, a veces independientes. Sin embargo, tardó más en cambiar la imaginería que, a menudo aún hoy, sigue mostrando un Jesucristo con poca melanina. Los imperios coloniales se fueron, pero resulta obvio que dejaron atrás sus entidades eclesiásticas y su moralismo cristiano5, entre otras secuelas que quedaron.

Jean-Paul Sartre (1905-1980) y Simone de Beauvoir (1908-1986) son dos existencialistas de convicciones ateas que formaron una pareja poliamorosa, avant la lettre. Nunca se casaron y acabaron convirtiéndose en un icono cultural para quienes seguían las corrientes de pensamiento izquierdistas.

Sartre publicó en 1943 el ensayo El ser y la nada, antes y después de muchos textos de diferentes géneros, llegando a serle concedido el Premio Nobel de Literatura en 1964, galardón que rechazaría. En 1946 publica la transcripción de la conferencia El existencialismo es un humanismo. En ambas obras desarrolla sus tesis existencialistas en las que se muestra una criatura humana, que es angustia, desamparo y desesperación,  guiada por la nada ante la inexistencia de Dios, hecho que lo “condena” a ser libre. Sartre, como gran parte de lxs filósofxs de la segunda mitad del siglo XX, consideraba el problema de la existencia o no de Dios como una cuestión superada. Su muerte ya había sido certificada por Nietzsche en el siglo XIX. No podían sospechar el gran auge que experimentarían el cristianismo y el islam con el desplome de la URSS y el principio del siglo XXI.

Simone de Beauvoir es educada de pequeña para ser una buena cristiana. Pero a los quince años se da cuenta de que ya no cree. Con el tiempo comprende que la han educado además para ser mujer porque, como escribiría más adelante, “no se nace mujer, se llega a serlo”. Publica en 1949 El Segundo Sexo, texto que marca el inicio de la segunda ola de los feminismos. Las mujeres que desarrollaron diferentes teorías feministas en los sesenta habían leído este libro. Según escribe sobre ella Alicia Puleo en su blog:

En el feminismo existencialista de Simone de Beauvoir, el ser humano no es una esencia fija, sino «existencia», es decir «proyecto», «trascendencia», «autonomía», «libertad». Por lo tanto, escamotear a un individuo las posibilidades de proyectar su vida según lo entienda por el hecho de pertenecer al «segundo sexo», al sexo femenino, es dominación, es injusticia. Observemos que esta idea fundamental de «El Segundo Sexo» es hoy asumida por millones de personas que no han leído esta obra ni han oído hablar de ella.6

En este fragmento de Memorias de una joven formal, la autora francesa nos muestra sus pensamientos sobre la muerte al no creer ya en Dios: 

Hice otro descubrimiento. Una tarde, en París, comprendí que estaba condenada a la muerte. Estaba sola en el departamento y no refrené mí desesperación: grité, rasguñé la alfombra roja. Y cuando me levanté atontada me pregunté: «¿Cómo hacen las demás personas? ¿Cómo haré?» Me parecía imposible vivir toda mi vida con el corazón retorcido por el horror. Cuando el vencimiento se acerca, me decía, cuando uno ya tiene treinta, cuarenta años y piensa: «¿Será para mañana?» ¿Cómo se soporta? Más que la misma muerte temía ese espanto que pronto sería mío, y para siempre.

 Felizmente durante el año escolar esas fulguraciones metafísicas se espaciaron: me faltaba tiempo y soledad. En cuanto a la práctica de mi vida, mi conversión no la modificó. Había dejado de creer al advertir que Dios no ejercía ninguna influencia sobre mis conductas: nada cambió en ellas cuando renuncié a él. Yo había imaginado que la necesidad de la ley moral emanaba de él; pero se había grabado tan profundamente en mí que permaneció intacta después de su supresión. Mi madre no debía su autoridad a un poder sobrenatural sino que mirespeto daba un carácter sagrado a sus decretos. Seguí sometiéndome a ellos. Ideas de deber, de mérito, tabúes sexuales: todo fue conservado.7

Simone de Beauvoir desmitifica conceptos tradicionales como el matrimonio, la familia o la maternidad y por ello fue muy criticada.

1 Artículo escrito en La acción Obrera nº 13 con fecha de 20/04/1908.

2 Bertrand Rusell: ¿Por qué no soy cristiano? Barcelona: EDHASA, 1979.

3 Un blanqueamiento del ejército de la Francia Libre que se percibe en el hecho de que en los desfiles en agosto de 1944, numerosos soldados no blancos que participaron en el desembarco de Provenza fuesen reemplazados por otros blancos. Aunque lograron desfilar con ocasión de la Liberación de París, los combatientes de las colonias francesas participaron  solo en las posiciones más escondidas en numerosos desfiles.

4 Fanon, Frantz: Los condenados de la tierra. Tafalla (Navarra): Txalaparta, 2022

5 Un moralismo decisivo en el hecho de que en la República de Uganda (especialmente) y otros países de su entorno, sean perseguidas las relaciones homosexuales y los cambios de identidad de género. En África central y del Sur las culturas anteriores a la colonización no eran tan tránsfobas ni homófobas como lo son ahora.

6 Texto escrito por Alicia Puleo con motivo del centenario de la filósofa francesa. Disponible en su blog. https://aliciapuleo.blogspot.com/2008/01/en-el-centenario-del-nacimiento-de-la.html

7 de Beauvoir, Simone: Memorias de una joven formal. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1967.