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Uroboros 4/8

La xenofobia, el recelo y el desprecio que hay en toda Europa hacia lxs migradxs se han concretado institucionalmente despliegue de una necropolítica encaminada a que una significativa proporción de quienes pretenden instalarse en la UE se tengan que jugar la vida para entrar en el continente. También es muestra del peligroso racismo que se sigue extendiendo por todo el planeta. 

Hay que luchar permanentemente contra ese racismo, además de con políticas antirracistas, con algunas medidas para combatirlo como: conseguir un aumento de referentes no blancxs o no payxs, tanto en la realidad de los cargos institucionales como en las ficciones —con representatividad y agencia, sin incluir tokens1, gran cantidad de educación antirracista en los medios de comunicación de masas y RR.SS., así como multitud de eventos callejeros dedicados a la aceptación de quienes tienen diferentes culturas. 

Es un lugar común en grupos de ultraderecha que la población blanca, especialmente la de clase baja, esta siendo sustituida por la migrante. En 2011 Renaud Camus publicaLe Grand Remplacement (El gran reemplazo), una obra en la que sostiene que la blanca y de cultura cristiana europea, no es que esté recibiendo unxs migradxs que aumentan su diversidad, sino que está siendo reemplazada por otra masa compuesta de ciudadanxs no blancxs y musulmanxs. Tesis islamófoba que igualmente sostiene Michel Houllebecq en su novela Sumisión, publicada en 2015. Renaud Camus no inventó nada, solo recogió un concepto que se repite en amplios sectores de la ultraderecha blanca de diversos países y que guía las acciones de quienes están a favor del supremacismo blanco, como el que en 2022 disparó en Buffalo (New York) o el que lo hizo en Jacksonville (Florida), en agosto de 20232. El eco que tienen en Europa estas creencias explica el doble rasero con el que tratamos a lxs refugiadxs, según tengan una nacionalidad europea —además de la piel clara, los ojos azules y creencias cristianas— o no.

En el sur de Abya Yala los fantasmas se alejaron después de la llegada de gobiernos de izquierda a Colombia y Chile, la derrota de Bolsonaro en Brasil y su posterior condena por intento de golpe de Estado, aunque se vuelven a acercar con los mandatos de Milei y Noboa o la última llegada de la derecha al poder en Bolivia. En el norte, a pesar de la alegría que nos aporta Sheinbaum y sus Mañaneras del Pueblo, tenemos que volver a vivir con Trump al timón. Es preciso potenciar nuevos marcos conceptuales que destaquen la interdependencia y la ecodependencia de las criaturas humanas para que así lxs votantes no estén tan desubicadxs en las elecciones.

No hay ningún tipo de reemplazo demográfico. En realidad se está produciendo una redistribución de individuxs de los Estados con menor IDH a los que, actualmente, tienen uno mayor (producto del colonialismo y del neocolonialismo); una ayuda para disminuir ligeramente la media de envejecimiento de lxs residentes de los países receptores; un movimiento de masas que relaja la presión a la que estamos sometiendo al medio ambiente y mejora ligeramente la situación demográfica que habíamos imaginado para el futuro. El resultado serán unas tierras con una composición étnica en la que se perciba diversidad.

Sin embargo la xenofobia y el racismo se encuentran fuertemente instaladas en los países centrales del capitalismo . Como explica Yayo Herrero (1965) en su ensayo Las migraciones en el Siglo de la Gran Prueba:

Cuando en los discursos xenófobos dicen “aquí no cabemos todos”, en realidad aluden a la imposibilidad de que los estándares materiales, políticos y simbólicos que se habían alcanzado solo para algunas partes minoritarias y ricas de la población sean viables para todos los nacionales si llegan muchas personas de fuera con las que haya que compartir.

La realidad incómoda es que efectivamente, no es posible que quepamos todos si los estándares materiales deseados suponen vivir como si existieran varios planetas en vez de uno parcialmente agotado. El bienestar material desigual de los países enriquecidos no se sostiene sobre la base material de su territorio, sino que se satisface acaparando otros territorios y expulsando irreversiblemente a quienes viven en ellos.3

Aquellxs que migran siempre tendrán que poder hacerlo porque es un derecho humano. Se trata de una práctica muy arraigada en las criaturas humanas desde que eran cazadoras-recolectoras y no encontraban seguridad alimentaria o de cualquier tipo en el terreno que ocupaban. Gracias a ella pudimos expandirnos por todo el planeta. Durante varias decenas de miles de años, lo usual era ser nómada. Esa es una característica que solo ha cambiado en los últimos diez mil años. No podemos olvidar que a grandes rasgos, la actual composición de la población en las diversas regiones de la Tierra, además de resultado de la colonización europea y el tráfico de africanxs esclavizadxs, es producto de milenios de oleadas de migración.

Actualmente no habría que poner ninguna dificultad para migrar —como sí hacen las leyes de extranjería y el derecho internacional—, sobre todo teniendo en cuenta que la abundancia de las zonas de privilegio (siguiendo la expresión que utiliza Yayo) se ha apoyado en la colonización primero y la simple explotación a través de empresas después, de un gran número de lugares de los que recibimos migración y que además, a menudo vienen huyendo de una realidad muy violenta y sin perspectivas de futuro. Continuamente nos llegan recursos de estas tierras pero ponemos multitud de trabas al establecimiento en el Norte Global de sus habitantes. Es indispensable traer el café, el cacao, el petróleo, el gas, el litio… Pero es un problema si se trasladan definitivamente aquí personas migradas de donde se producen o se extraen esas materias primas.

En todos los países oponerse a la inmigración, además de negar la expresión de un derecho humano, es estar a favor de una gran injusticia histórica. Esta verdad ha de difundirse especialmente en aquellos que nunca han tenido colonias, pero han utilizado sus empresas para extraer del Sur materias primas convertibles en dinero, explotando a sus habitantes y a su medio ambiente para potenciar un Modo de vida imperial4 en todos estos Estados del Norte, “modo” que es innegociable y que perpetúa unas relaciones económicas y culturales de carácter colonial cimentadas en el extractivismo.

En aquellos que durante años desplazaron ciudadanos y ciudadanas a otros territorios para colonizar es por añadidura, una forma de situarse en contra de algo que podría ser contemplado como una compensación parcial o como un resultado de su afán expansionista del pasado. Como sentencian en los movimientos antirracistas: quien siembra colonización recoge migración. Los crímenes que cometieron los colonizadores bajo el mando de hombres europeos oficialmente cis y heterosexuales fueron demasiado graves: maltrataron, asesinaron, cometieron violaciones y genocidios. Incluso crearon campos de concentración, como hicieron las autoridades alemanas en Namibia. Además, fueron los responsables de una gran destrucción epistemológica, hecho que contribuyó a una colonización cultural que ha seguido existiendo después de la presunta descolonización. Su desprecio por los idiomas locales tuvo la consecuencia de que millones de personas minusvalorasen su cultura y sus lenguas, que fueron relegadas a la condición de dialectos, una ignominia que aún hoy tiene repercusiones. Como señalaba ya en 1986 Ngūgī Wa Thiong’o en su clásico Descolonizar la mente, los colonizadores convencieron a la población de que sus lenguas maternas no eran tan valiosas como las europeas.

En África no solo se colonizó, sino que también se esclavizó a personas y se traficó con ellas para llevarlas principalmente a Abya Yala. En este nuevo continente, quienes de allí eran traídas y sus descendientes, además de asesinatos, violaciones y diversas vejaciones cometidas a menudo por los hacendados y tratantes de esclavizadxs, sufrieron una presión evangelizadora aún más fuerte por parte de los misioneros. 

Ahora resulta moralmente indecente oponerse a que en los territorios europeos se instalen lxs que proceden de otros lugares. La gente que todavía no lo haga, tiene que aprender a valorar las manifestaciones de otras culturas y dejar de votar a partidos que ven la llegada de refugiadxs como un problema y comenzar a hacerlo a los que sí van a representar sus intereses en vez de los del empresariado. La mala atención que reciben quienes buscan refugio, el uso de terceros países donde se instalan cárceles para migrantes5, la inoperancia humanitaria ante las llegadas masivas, que haya quienes se juegan la vida adentrándose en el mar en débiles embarcaciones o colándose escondidxs en partes imposibles de vehículos o en remolques frigoríficos de camiones, sí son problemas. Que contraten a trabajadorxs y les paguen menos dinero por ser extranjerxs, que en áreas rurales tengan que vivir en chabolas, que no haya suficientes subsidios para aquella población que lo necesita, también lo son. Pero que vengan migradxs a establecerse aquí no lo es. Tenemos que saber identificar los verdaderos problemas, en vez de fomentar que personas desfavorecidas ataquen y culpabilicen de todo a otras que lo son más. También los poderes judiciales alrededor del globo deberían dejar de perseguir y criminalizar a quienes se encuentran en situación administrativa irregular. 

1  Personas (en la realidad) y personajes (en la ficción) racializadas cuya única función es cumplir con una cuota.

2 El 14 de mayo de 2022 en Buffalo, Nueva York, diez víctimas, en su mayoría afroamericanas, resultaron muertas en un ataque, con arma de fuego en un supermercado. El atacante transmitió en directo en Internet los terribles asesinatos. El 26 de agosto de 2023 en Jacksonville, Florida, otro hombre a favor del efectivamente existente supremacismo blanco mató a tiros a tres personas no blancas. Ambos publicaron sendos manifiestos. Seguramente se hayan producido más atentados en EE.UU. con motivación racista.

3 Herrero, Yayo: Las migraciones en el Siglo de la Gran Prueba. En Toma de tierra. Bilbao: Caniche, 2023.

4 Alusión al imprescindible libro de Ulrich Brand y Markus Wissen: Modo de vida imperial. Vida cotidiana y crisis ecológica del capitalismo, traducido y editado por Tinta Limón en 2021.

5 Por un lado, tenemos el caso de Albania y los centros cerrados para instalar migrantes pendientes de deportación que creó Giorgia Meloni y que según esta noticia reciben el respaldo de la UE. https://www.elsaltodiario.com/fronteras/meloni-centros-deportacion-migrantes-albania Por otro tenemos el patrocinio en la construcción de centros de detención en Mauritania y en otros países que son escala en los procesos migratorios.

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Uroboros 3/8

Afortunadamente, desde el siglo XIX, en el caso de los Estados independientes constituidos en Abya Yala (aunque con especial intensidad en EE. UU. y Canadá) o la segunda mitad del XX, en el caso de Europa, de Australia y de Nueva Zelanda —cuando tras la II Guerra Mundial era más fácil moverse—, los países occidentales enriquecidos han estado recibiendo grandes cantidades de migración internacional. Sus poblaciones están conformando sociedades étnica y culturalmente más diversas, hecho que podría aproximarse al ideal de reflejar mejor la variedad humana de la Tierra. Cada vez resulta más palpable que estos lugares nunca fueron únicamente blancos. Europa quizá solo lo fuese hace varios milenios, ya que a lo largo de los dos últimos, se trajeron personas no blancas secuestradas para ser esclavizadas, se instalaron habitantes de piel más oscura procedentes del norte de África y de Asia occidental y se fueron extendiendo las culturas judía y gitana.En el siglo XXI se ha generalizado la migración, de modo que podemos ver en multitud de ciudades y pueblos más población no blanca de la que había antes.

Afortunadamente es un adverbio que puede usarse señalando que estar más mezcladas es una característica positiva para nuestras sociedades, que en ellas está mostrándose un multiculturalismo mayor que antes y podemos enriquecerlo con la interculturalidad.  Pero no se podría usar para describir el proceso de un significativo porcentaje de quienes migran, para lxs que es muy duro dejar su hogar, hacer un largo y a veces peligroso viaje para llegar a otro país, conseguir un trabajo, a menudo poco cualificado y sin derechos laborales, acabando como unx ciudadanx de segunda clase, que se ve obligadx a pagar impuestos pero que no puede votar en la convocatoria de elecciones de ámbito nacional, a menos que consiga la ciudadanía del Estado al que ha migrado.

El multiculturalismo se hace notar cuando en el seno de una cultura hegemónica, se perciben otras diferentes, con sus costumbres, por ejemplo, en materia de vestido, gastronómicas, religiosas o su forma de estar en el mundo. La interculturalidad se desarrolla en sociedades que han aceptado el multiculturalismo y en base a él intentan construir una sociedad edificada sobre valores como la libertad, la igualdad, la democracia o el respeto a los derechos humanos. Pero no basta con esto, es necesaria mucha educación antirracista para deconstruirse y lograr contrarrestar los mensajes recibidos en los siglos en los que se ha fomentado la supremacía blanca. 

Hace tiempo que hay en las grandes urbes de estas tierras receptoras, una gran cantidad de ciudadanxs venidxs de lejos (son ciudadanxs tengan o no su situación regularizada), más lxs que migraron siendo menores o lxs que, si bien nacieron ya en los del Norte Global, lo hicieron de ascendientes de otros países y, en muchos casos, todavía no han adquirido la nacionalidad de aquel en el que han nacido1.

Lo que sucede es que estas personas, a menudo racializadas, no están adecuadamente representadas en las instituciones ni en los medios de comunicación. Encontramos una mayor variedad étnica en la realidad cotidiana que la mostrada en los media. Además, quienes vinieron trajeron su propia cultura con sus costumbres, rituales y liturgias, unos elementos con los que mantienen la cohesión de su comunidad y que les diferencian. 

Las religiones, cuando son practicadas, son mecanismos que arropan e inscriben dentro de una comunidad. Se convierten en una fuente de arraigo. Como explica Richard Dawkins en El espejismo de Dios sobre lxs migradxs que formaron EE. UU.:

Un colega me señaló que los inmigrantes; desarraigados de la estabilidad y el confort de una familia extendida en Europa, podrían muy bien haberse unido a una iglesia como una especie de sustituto-parental en una tierra extranjera. No hay duda de que muchos estadounidenses ven a su propia iglesia local como una importante unidad de identidad; lo que de hecho tiene algunos de los atributos de la familia extendida.2

Da la impresión de no ser muy buena opción vital cambiar el abrigo que proporciona una comunidad que profesa una religión por una vida laica, en la que puede que seamos conscientes de que las viejas creencias religiosas son seguidas por cuestiones culturales, pero el hecho es que nos enfrentaríamos sin demasiada ayuda a una realidad en la que somos interdependientes. Esta es la oferta de un laicismo individualista, esencial para la modernidad occidental.

La Congregación del Infinito parece una propuesta más universal que las opciones laicas que tradicionalmente ha ofrecido el occidente que se enriqueció, y puede aportar un componente comunitario que hará que el apoyo mutuo y la solidaridad fluyan volviendo además, más soportables las dificultades económicas que ya se están sintiendo en numerosas tierras y que tarde o temprano se extenderán también al Norte Global. 

Al formarse una comunidad, ocurrirá como en cualquier reunión: los privilegios (de género, de raza, de clase, etc.) terminarán aflorando. Habrá que luchar contra ellos de una manera interseccional. Existen diferentes ejes de opresión, algunos como la edad, la  educación, el hecho de ser atractivx, ser de habla inglesa o el generismo3 no aparecen en el ejemplo que pongo a continuación. Sufre diferentes desventajas un hombre, transgénero, heterosexual, migrante, racializado, de clase baja; que las que sufre un hombre, cisgénero, homosexual, blanco, no migrante, de clase media; y de igual modo ocurre con una mujer, cisgénero, heterosexual, migrante, racializada, de clase baja; respecto a una mujer, transgénero, blanca, lesbiana, no migrante, de clase alta, o una persona de géneros no binarios, racializada, bisexual (o pansexual), no migrante y de clase media. Suponiendo que todxs tengan unas capacidades estándar. Esta perspectiva interseccional viene de los movimientos antirracistas y, a través del feminismo negro, está siendo conocida por el gran público. Evidentemente, no todos los ejes de esta rueda tienen la misma fuerza discriminatoria, pero siempre debemos tenerla en cuenta al analizar cualquier relación humana.

En los países enriquecidos, una parte de la sociedad rechaza la diversidad que está mostrándose y cada vez tienen más poder partidos ultraderechistas, que insisten en priorizar siempre a lxs autóctonxs en todos lo servicios que se puedan ofrecer, al tiempo que preconizan un retorno a los valores más tradicionales. 

En Europa se ha instalado un fuerte sentimiento anti migradxs, especialmente si no cumplen el requisito de ser blancxs y cristianxs. La UE llama refugees a quienes intentan llegar a este continente huyendo de la guerra, de la pobreza, la violencia o de una combinación de ellas. Ante la llamada “crisis de los refugiados” de 2015, asignó a sus miembros una cantidad determinada de refugiadxs. Un sistema de cuotas diseñado por la Comisión Europea, que al final se quedó solamente en uno voluntario, en el que algunos Estados —entre ellos el español— redujeron la cantidad de lxs que estaban dispuestos a admitir, mientras Hungría y Austria se negaron a acoger a ningunx. Los intentos de la Unión de repartir a refugees aumentaron los sentimientos antieuropeístas que ya existían en el continente y que, posteriormente, encontraron eco en la opción de abandonar el organismo supranacional que se tomó en referéndum en el Reino Unido. En 2016 la UE llegó a un turbio acuerdo con Turquía para que retuviese en su territorio a lxs refugiadxs pero en 2020, este país abrió sus fronteras de manera momentánea para asustar al gigante. Esos siniestros convenios se han repetido en los últimos años con distintos Estados por los que es obligatorio pasar para llegar a  Europa.

A finales de 2021 miles de personas que querían entrar en la UE permanecían en la frontera de Bielorrusia con Polonia a temperaturas bajo cero.

Pero con el aumento de refugiadxs ocasionado por la invasión rusa a Ucrania, la Unión se mostró muy acogedora y activó la Directiva de Protección Temporal, que concede el estatus de asiladx a todxs aquellxs que posean la nacionalidad de ese país. Además, lxs ucranianxs que se encontraban ya dentro y no habían obtenido el asilo podrían volver a solicitarlo, puesto que la situación había cambiado. Esta política de puertas abiertas contrasta con la que se ha llevado a cabo con lxs que huían de los conflictos de Siria, Afganistán, Sudán, República Democrática del Congo… o con el genocidio que se está cometiendo con lxs migrantes que intentan llegar atravesando el Mar Mediterráneo o por el Océano Atlántico. 

En la cumbre europea informal de Granada de 2023 pudimos observar posiciones muy negativas hacia la migración y con el Pacto Migratorio aprobado en 2024 por el Parlamento Europeo se han endurecido las reglas para permanecer en la UE.

Los partidos conservadores y ultraderechistas dominan los parlamentos nacionales en gran parte de Europa, al tiempo que en todo el continente se ha instalado un rechazo a quienes migran, especialmente si son de piel más oscura. Este rechazo a lxs migradxs se añade a una desmemoria frente al hecho colonial y una desresponsabilización respecto a la actual situación de colonialidad y el neocolonialismo. El desprecio hacia quienes vienen de fuera (sobre todo si no son blancxs) es el principal motivo que ha conseguido que una potencia como Italia haya caído bajo el influjo de la ultraderecha. Mientras, los partidos que se autodenominan progresistas no lo son tanto. Concretamente en el Estado español, el PSOE, a pesar de que en 2018 acogió el barco Aquarius 2, que había salvado gente de las aguas del Mediterráneo y que fue rechazado previamente por las autoridades italianas, no culpó al ministro Grande-Marlaska por la masacre de Melilla4, en la frontera de los Estados español y marroquí y patrocina cárceles para migrantes en Mauritania. Además, tampoco está entre sus planes ni cerrar los horribles CIE5 ni derogar la restrictiva Ley de Extranjería. 

1 En Europa se practica el ius sanguinis, un criterio jurídico que no otorga la nacionalidad por nacimiento sino que te la transmiten tus ascendientxs.

2 Dawkins, Richard, El espejismo de Dios, Barcelona: Espasa Calpe, 2007.

3 El generismo es un sistema cultural que se basa en asumir que el género es binario y que si eres una mujer no debes mostrarte demasiado masculina o butch y si eres un hombre demasiado afeminado.

4 El 24 de junio de 2022 varias decenas de inmigrantes del África subsahariana que intentaban, desde Marruecos, saltar la valla de Melilla fueron masacrados por la policía de fronteras marroquí. A finales de ese año, el gobierno de coalición presidido por el PSOE archivó la investigación que exoneraba al Ministerio del Interior y a las fuerzas de seguridad españolas.

5 Esas siglas significan Centro de Internamiento de Extranjeros. En el Estado español, especie de cárceles donde las personas en situación administrativa irregular aguardan la ejecución de sus órdenes de expulsión (si tienen la mala suerte de que las detengan).